Cuadernos de Nuestra América/Nueva Época/No. 018 / enero-marzo, 2026/
RNPS: 2529 /ISSN: 2959-9849/ 150 pp.
Fidel Castro, teoría y práctica
de la comunicación política. La prensa hegemónica desde el Sur Global
Fidel Castro, political communication theory and practice. Hegemonic media from the Global South
M. Sc. Guillermo Suárez Borges
e-mail: gsuarez1809@gmail.com
ORCID: 0009-0004-2246-4460
Fecha de recepción: octubre de 2025
Fecha de aprobación: noviembre de 2025
Fecha de publicación: enero de 2026
Resumen
Este artículo analiza la estrategia de comunicación política de Fidel Castro y su relación con los principales medios hegemónicos de Estados Unidos entre los años 1957 y 2016. Mediante una metodología de análisis histórico-discursivo, se examina cómo el líder cubano transformó la entrevista periodística y el seguimiento de los principales medios estadounidenses, en instrumento de diplomacia pública, desafiando el aislamiento internacional y proyectando una narrativa de soberanía y resistencia. El artículo sostiene que la práctica de Fidel no fue meramente intuitiva, sino el resultado de una muy bien pensada teoría comunicacional, basada en la "mediatización" y el "encuadre", que ofrece lecciones válidas para los actores del Sur Global en su batalla asimétrica contra el poder narrativo de Occidente.
Palabras clave: comunicación política, diplomacia pública, mediatización, framing, relaciones Cuba-Estados Unidos.
Abstract
This article analyzes Fidel Castro's political communication strategy with the hegemonic US media between 1957 and 2016. Through a historical-discursive analysis methodology, it examines how the Cuban leader transformed the journalistic interview and the coverage by major US media into an instrument of public diplomacy, challenging international isolation and projecting a narrative of sovereignty and resistance. The article argues that Fidel's practice was not merely intuitive, but the result of a sophisticated communication theory, based on "mediatization" and "framing," which offers paradigmatic lessons for Global South actors in their asymmetric battle against the West's narrative power.
Keywords: political communication, public diplomacy, mediatization, framing, Cuba-U.S. relations.
Introducción
La relación de Fidel Castro con los medios de comunicación estadounidenses es uno de los fenómenos más singulares de la historia de la comunicación política del siglo xx. Durante más de cinco décadas, el líder revolucionario cubano mantuvo un diálogo estratégico, tenso y a menudo productivo con la prensa hegemónica de la principal potencia hostil a su gobierno. La hipótesis presume que lejos de ser una mera sucesión de apariciones mediáticas, esta relación fue una herramienta central de su política exterior y su lucha por la supervivencia política.
Desarrollo
Comunicación política y diplomacia pública en las relaciones internacionales
La estrategia de Fidel puede desagregarse en tres conceptos teóricos fundamentales:
Contexto histórico: la batalla por la narrativa en las relaciones Cuba-Estados Unidos
El conflicto bilateral (1959-2016) proporciona el telón de fondo de esta batalla comunicacional. Desde el triunfo revolucionario, la administración estadounidense empleó una vasta maquinaria de propaganda para presentar a Fidel como un títere soviético y una amenaza hemisférica. La respuesta inicial del líder cubano fue la Operación Verdad en 1960, una convocatoria masiva para contrarrestar la campaña mediática tras el atentado terrorista contra el vapor francés La Coubre. Este evento marcó el inicio de una estrategia consciente de diplomacia mediática global que evolucionaría, pero mantendría su esencia: usar los medios del adversario, para defenderse de sus acusaciones.
Análisis cronológico de coyunturas y entrevistas clave
Los Cimientos de una Estrategia (1955-1956)
La conciencia estratégica de Fidel Castro sobre el valor de la prensa estadounidense se manifestó desde los mismos inicios de la lucha insurreccional. En noviembre de 1955, poco después de ser liberado de la prisión de Isla de Pinos y desde su exilio en México —donde estableció el campamento para entrenar a los futuros expedicionarios del yate Granma—, Fidel viajó a Estados Unidos en busca de financiamiento. Durante su visita a Nueva York y Miami, poco después de pronunciar un memorable discurso en el teatro Flagler, realizó un gesto elocuente y poco conocido: se presentó personalmente en la sala de redacción del Miami Herald para visitar a un conocido suyo, el periodista George Southworth (Teel, 2015).
Este episodio, ocurrido en la etapa embrionaria de la lucha que triunfaría el 1 de enero de 1959, muestra fehacientemente la importancia que Fidel concedió desde un principio a forjar vínculos directos con la prensa hegemónica estadounidense. A partir de ese momento, su relación directa con medios, periodistas y ejecutivos se mantendría ininterrumpidamente durante décadas, hasta 2016, estableciendo comunicación política que trascendería lo meramente coyuntural.
Etapa 1: el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) se da a conocer (1957-1959)
Herbert Matthews conversa con Fidel, en la embajada de Cuba en Washington, después de ser condecorado (abril de 1959).
Entrevista con Herbert Matthews (The New York Times, 1957): En la Sierra Maestra, Fidel aprovechó la entrevista con Matthews para desmentir la propaganda batistiana que lo daba por muerto. En un acto casi innato de maestría comunicacional, Fidel empaquetó en aquella primera aparición ante la audiencia estadounidense, mensajes esenciales que dibujarían su imagen en Estados Unidos. Se presentó como un cubano honesto, valiente y único, enfrentado a una dictadura financiada y armada por Estados Unidos y legitimó su lucha como una causa justa y viable.
Matthews declaró: "Fidel Castro tiene una personalidad abrumadora [...]. Es un hombre de ideas, con el
don de la elocuencia" (Matthews, 1957). Esta cobertura fue vital para el reclutamiento dentro de Cuba y el apoyo internacional que respaldaría históricamente a su país.
Sin embargo, la relación con Matthews trascendió esta entrevista fundacional y se erigió como el primer caso emblemático de una estrategia más amplia. Fidel comprendió que los periodistas de alto rango estadounidenses podían, además, funcionar como canales de comunicación indirectos con el liderazgo estadounidense, sirviendo para trasladar mensajes y actualizarlos con percepciones actualizadas sobre la realidad cubana. En este marco, sus estructuras de comunicación política fueron responsabilizadas con atender de forma sistemática a estos relevantes periodistas que visitaban el país, los que él recibía frecuentemente.
Herbert Matthews visitó La Habana en, al menos, diez ocasiones después de la entrevista de 1957. Estas visitas recurrentes, que se extendieron hasta mediados de la década de 1970, no solo le permitieron fundamentar los artículos y libros que escribió hasta su muerte (Matthews, 1961), sino que cumplieron una función diplomática informal.
Mediante sus informes y contactos en Washington, Matthews se convirtió en una fuente de información privilegiada, manteniendo actualizadas las estructuras de poder en Estados Unidos sobre el desarrollo y la fortaleza del proceso revolucionario, un momento en que la política oficial de Washington intentaba, paralelamente, aislar y desinformar sobre Cuba.
Bob Taber (CBS, 1957-1961): La Revolución televisada: La relación de Fidel Castro con la televisión estadounidense comenzó en la misma Sierra Maestra, complementando estratégicamente el impacto inicial logrado por la prensa escrita. Robert Bob Taber, un periodista de la Columbia Broadcasting System (CBS), reconocido por su audacia y experiencia en coberturas en América Latina, fue el encargado de llevar las cámaras de televisión a la guerrilla cubana en abril de 1957. Si Herbert Matthews había demostrado que Fidel estaba vivo, Taber tendría la misión de mostrarlo al público estadounidense en imágenes (Suárez Borges, 2024).
Con su camarógrafo Wendell Hoffman, Taber accedió al Pico Turquino, donde Fidel, comprendiendo el poder excepcional del nuevo medio, aprovechó la oportunidad para proyectar una imagen de solidez y legitimidad, enmarcando su lucha con símbolos patrios como el busto de José Martí.
El reportaje resultante, "Rebeldes en la Sierra Maestra", se estrenó en la CBS el 19 de mayo de 1957, rompiendo récords de audiencia y proporcionando al movimiento revolucionario un soporte de popularidad sin precedentes en Estados Unidos (Suárez Borges, 2024). Las imágenes de Fidel y Raúl Castro, junto a otros rebeldes, alzando las armas en señal de victoria, se convertirían en un ícono gráfico de la etapa insurreccional.
Pero la relación de Fidel con Taber tampoco terminó ahí, la confianza depositada por Fidel en él fue tal, que este no solo permaneció dos semanas con la guerrilla, sino que a su regreso se le encomendó la seguridad de dos jóvenes estadounidenses que se habían unido a la tropa rebelde.
Tras el triunfo de la Revolución, el compromiso de Taber con la causa cubana se profundizó. En 1960, fundó el Fair Play for Cuba Committee (FPCC), organización que reunió a destacados intelectuales estadounidenses para abogar por un trato justo hacia Cuba y una política de no intervención. Una de sus acciones más resonantes fue la publicación de un anuncio a página completa en The New York Times titulado "¿Qué está pasando realmente en Cuba?" El FPCC llegó a contar con unos 7000 miembros a nivel nacional, lo que demuestra la efectividad de la narrativa revolucionaria en ciertos sectores de la sociedad estadounidense.
La lealtad de Taber se mantuvo incluso en los momentos más críticos. Sometido a una intensa presión y tras ser despedido de CBS, se trasladó a Cuba y trabajó para el diario Revolución. Cubrió la Lucha Contra Bandidos y, en 1961, la invasión de Playa Girón, donde resultó gravemente herido por una esquirla de mortero (Suárez Borges, 2024). Su labor pionera para CBS y su posterior activismo procubano marcan un hito fundamental: la televisión se consolidó, desde los primeros momentos, como un instrumento crucial en la estrategia de Fidel para ganar el apoyo de la opinión pública internacional y contrarrestar la narrativa hostil de su propio gobierno.
Etapa 2: Consolidación del proceso revolucionario (1970-1989)
Fidel y Barbara Walters, durante la entrevista concedida en La Habana, el 19 de mayo de 1977.
El fin de la carrera profesional de Herbert Matthews, el primer cronista clave de la Revolución Cubana para The New York Times, entre las décadas de 1960 y 1970, prometía dejar un vacío informativo. Su retirada —con su última visita a Cuba en 1972, su libro final en 1975 y su fallecimiento en 1977— puso de relieve la importancia estratégica que Fidel Castro otorgaba a los grandes medios estadounidenses y particularmente a The New York Times.
Para el líder cubano, este medio era una plataforma fundamental de legitimidad y un canal de diálogo con el establishment estadounidense, por lo que se aseguró de que el influyente periódico tuviera siempre un interlocutor de confianza con acceso directo a La Habana.
La centralidad del Times en la estrategia comunicacional de Fidel quedaría demostrada, décadas más tarde, durante su visita a la sede del periódico en Nueva York, en el año 2000. Este gesto simbólico reforzaba el vínculo histórico y su búsqueda permanente de un marco de discusión dentro de los términos de la prensa hegemónica.
Jon Alpert (NBC News, 1979) Un Chaleco Moral: Fidel viajó a Nueva York en 1979, para participar en el período de sesiones de la asamblea general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) de aquel año. Llegaba allá después de años de lucha y dura resistencia. Los enemigos de la Revolución habían cifrado sus esperanzas en la derrota táctica que representó el incumplimiento de las metas trazadas por él durante la Zafra de los Diez Millones, pero nueve años después, el líder cubano mostraba una economía vibrante y logros sociales sin precedentes en Cuba.
Este memorable viaje a la ONU sería documentado con gran seriedad por un joven periodista estadounidense, Jon Alpert, quien, si bien en aquel momento trabajaba para NBC News, trascendió como uno de los profesionales de la prensa que mayor acceso logró a Fidel en muchos años de trabajo.
La extraordinaria entrevista entre Alpert y Fidel, que comienza a bordo del avión hacia Nueva York en 1979, trasciende una simple discusión política para revelar la singular personalidad de uno de los estadistas más reconocidos del siglo xx. Alpert, con un acceso sin precedentes, llega inmediatamente al meollo de la realidad de Fidel —enfrentado a numerosos planes para asesinarlo— al preguntarle sobre el rumorado uso de un chaleco antibalas. Lejos de confirmarlo o molestarse, Fidel ofrece una respuesta jocosa y desafiante al abrir los botones de su traje verde y mostrar su piel.
"Voy a desembarcar así en Nueva York", respondió a Alpert. "Tengo un chaleco moral; ese me ha protegido siempre". Con este gesto, insistía en humanizar su figura en medio de las más brutales manipulaciones y dejaba claro el desafío al peligro que siempre caracterizó su vida política.
El "chaleco moral" de Fidel trascendió como frase hasta nuestros días. Fue mucho más que una ocurrencia ingeniosa; fue una imagen lograda. Al rechazar la armadura física en favor de la convicción ideológica, y al permitir que las cámaras captaran su espacio personal, moldeó activamente su propia narrativa. Se presentó como un líder del pueblo, accesible e intrépido, cuya verdadera protección provenía de la legitimidad de su causa y sus ideas. Esta vulnerabilidad cuidadosamente calculada fue una herramienta poderosa para construir su leyenda, ganándose el cariño de sus seguidores y planteando un desafío en extremo complejo para sus adversarios.
Etapa 3. Los tiempos difíciles del Período Especial (1990-1999)
Ted Turner (CNN, 1990): En los albores del Período Especial, Fidel recibió en Cuba al fundador de la cadena CNN. Su objetivo fue proyectar resiliencia y desafío frente a la previsible intensificación de la presión estadounidense tras la caída de la URSS. La narrativa fue: "Cuba resistirá, sola o acompañada".
La visita de Turner a La Habana en 1990, tuvo un impacto incremental inmediato, con la apertura de nuevas oficinas en Cuba, lo cual trascendió la relevancia de la entrevista misma. Funcionó como un catalizador para la reapertura de la oficina de la Associated Press (AP) en Cuba y para el establecimiento de una oficina permanente de CNN en
La Habana, que perdura hasta la actualidad.
Poco tiempo más tarde, Fidel facilitaría la presencia en Cuba de oficinas de producción de las tres cadenas de noticias principales de Estados Unidos: ABC News, CBS News y NBC News. Con la excepción de la cadena CBS News, que debido a cambios internos de dirección e intereses propios se retiró de Cuba, el resto de los medios establecidos entonces, mantiene hasta hoy su posición permanente en La Habana.
Fidel junto a Dan Rather (1996).
Esta movida estratégica aseguró una presencia continuada de medios de impacto global claves en
la Isla, facilitando un flujo informativo directo en un momento de supuesto máximo aislamiento. Al mismo tiempo, Fidel, en su encuentro con Turner, abarcaba otro frente de influencia al que siempre había prestado atención: el de Hollywood y la élite cultural progresista estadounidense. El hecho de que Turner estuviera en ese momento, en una relación con la reconocida actriz y activista Jane Fonda —una figura emblemática de
la izquierda estadounidense y simpatizante de la Revolución— añadió una capa significativa de resonancia cultural y política al encuentro, reforzando la conexión de Cuba con redes de influencia más allá
del estricto ámbito periodístico.
Mortimer Zuckerman (U.S. News & World Report, 1995) y el acuerdo migratorio con Clinton: El punto de
partida de esta singular relación fue una entrevista de cinco horas en La Habana, en 1995. Poco después de que Cuba y la administración Clinton firmaran un trascendental acuerdo migratorio, Mortimer Zuckerman, editor de U.S. News & World Report, se reunió con Fidel en el Palacio de la Revolución. Fue un encuentro formal y nocturno donde el líder cubano, aprovechando la coyuntura positiva, enmarcó el pacto como un "ejemplo elocuente" de que los problemas complejos se resuelven con diálogo. Sin embargo, junto a su disposición a negociar temas bilaterales, Fidel fue categórico en establecer límites: la soberanía de Cuba y su sistema político no estaban en discusión.
Esta primera conversación sentó las bases para un acto estratégico de mayor alcance ese mismo año. La relación forjada en La Habana allanó el camino para que, durante la visita de Fidel a Nueva York para el 50 Aniversario de la ONU, Zuckerman organizara un almuerzo en su apartamento en Manhattan. El evento transformó el diálogo privado en una plataforma pública de alto nivel, diseñada específicamente para que Fidel y su equipo ampliaran sus vínculos directos con los centros de poder mediático estadounidenses.
El almuerzo neoyorquino reunió a una selecta audiencia de líderes de opinión, incluyendo figuras icónicas como Mike Wallace, Dan Rather, Peter Jennings, Diane Sawyer y Barbara Walters (Armbrister, 1996), con la que Fidel había construido una relación de años. En este escenario cuidadosamente convocado, Fidel pudo proyectar una imagen de estadista razonable y accesible, un contraste deliberado con la representación que de él solía hacerse en los medios de su país vecino. El tono fue deferente, permitiéndole controlar la narrativa e incluso multiplicar las acciones comunicacionales con otros de los encontrados allí.
La secuencia cronológica, desde la entrevista fundacional en La Habana hasta el almuerzo de alcance estratégico en Nueva York, demuestra la visión de Fidel y su equipo para utilizar los medios de comunicación como herramienta de política exterior. Este doble movimiento no fue casual, de hecho, Zuzkerman se convirtió en otra de sus relaciones de alto nivel en los medios, con las que promovía un frecuente contacto.
Dan Rather (CBS News) y Andrea Mitchell (NBC News), 1999 Caso Elián González: El manejo mediático del caso de Elián González fue una victoria comunicacional de mucha importancia en los objetivos establecidos por Cuba para el caso. Fidel transformó un drama migratorio provocado por la política de asfixia económica de Estados Unidos, en un símbolo de la lucha por la soberanía nacional y los derechos patrios. La campaña mediática fue abarcadora y cuidadosamente planificada, y en ella desempeñó un papel central Dan Rather, el prestigioso presentador de CBS News, con quien Fidel y su equipo de prensa habían cultivado una relación de años.
Rather viajó a La Habana frecuentemente y generó una cobertura extensiva y generalmente objetiva desde el punto de vista cubano. Produjo varios especiales televisivos, entre ellos una entrevista exclusiva con Juan Miguel González, el padre de Elián, quien, en un marco cuidadosamente trabajado, apeló a las emociones del público estadounidense para exigir el regreso de su hijo (Rather, 2000). Esta entrevista fue crucial para humanizar la demanda cubana y enmarcar el conflicto no como una disputa política, sino como un asunto privado de custodia familiar, un "secuestro" que solo podía resolverse con la reunificación del niño con su padre en Cuba. La credibilidad de Rather y el alcance de CBS News amplificaron este mensaje de manera masiva en los hogares estadounidenses.
Desde el día número uno en que la crisis en torno al niño Elián González se desató en los medios estadounidenses, Fidel comprendió que la figura del padre Juan Miguel González era central en el abordaje mediático del conflicto desde la perspectiva cubana, y anticipó que la difusión y conocimiento de este hecho tendría una marcada influencia en la opinión pública, en primer lugar en los Estados Unidos, país donde los valores familiares y parentales tienen,
históricamente, una elevada percepción social.
Juan Miguel era un hombre de pueblo, un patriota sin una formación política refinada, pero dotado de una inteligencia y perspicacia natural que acompañaban un gran valor personal. Empleado en el balneario de Varadero, se destacaba por ser un hombre trabajador y celoso de su familia. Fidel descubrió su nobleza e integridad y la de su familia desde un primer momento, y sobre ello montó una operación política y mediática de gran envergadura.
Detrás de cámaras, Fidel desarrolló una relación de apoyo humano y personal constante con Juan Miguel González, acompañándolo de cerca durante los angustiosos meses de batalla legal y mediática. Esta gestión no fue solo estratégica, sino que buscó brindar un respaldo moral tangible al padre, presentándolo como un ciudadano cubano ejemplar y centrado en el restablecimiento de sus derechos parentales. El desenlace del caso, con el regreso de Elián a Cuba, fue una gran victoria de la soberanía nacional y un logro para Cuba en su enfrentamiento histórico con Estados Unidos. El propio Elián González, criado y formado en la Isla, ha seguido un camino de integración en el proyecto social cubano, llegando a ser electo miembro de la Asamblea Nacional del Poder Popular, un símbolo viviente de la narrativa de resistencia.
Paralelamente, el líder cubano mantuvo una intensa agenda de apariciones públicas, mientras convocaba masivamente al pueblo en defensa del regreso del niño. Con ese motivo, el equipo mediático de Fidel utilizó las oficinas de producción de la cadena NBC News, creada en La Habana mediante los auspicios de Ted Turner, para coordinar una entrevista con Andrea Mitchell, presentadora estelar de esa cadena y esposa de Alan Greenspan, en aquel momento, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos y con sólidos vínculos personales con la familia Clinton.
Justo en medio del momento más álgido de la campaña por el regreso de Elián, el encuentro entre Fidel y Mitchell fue estratégicamente desarrollado en la recién creada Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), un proyecto de solidaridad internacional que hasta entonces no había recibido difusión alguna en los medios estadounidenses (Mitchell, 1999).
De este modo, Fidel no solo consolidó el marco de defensa de la soberanía cubana ante una audiencia masiva, sino que demostró un máximo aprovechamiento de las locaciones y las oportunidades para difundir símbolos y mensajes. Utilizó la plataforma para proyectar una imagen de Cuba como nación generosa y formadora de profesionales de la salud para el mundo en desarrollo, contrastando marcadamente con la narrativa de crisis del Período Especial. La estrategia combinada demostró su eficacia a mediano plazo: mientras Rather presentaba el drama humano familiar en términos íntimos, Mitchell documentaba desde la ELAM la proyección internacional de la Revolución, creando una sinergia informativa que generó una enorme simpatía internacional y aisló a la línea dura promovida desde Miami.
El regreso de Elián a Cuba pasó a la historia como una de las victorias más sonadas de la Revolución. La cobertura de Rather y Mitchell, entre otras acciones comunicacionales diseñadas por Fidel, fueron fundamentales para lograr ese triunfo político, desde la narrativa adecuada.
Etapa 4: Legado e Historia (2000-2006)
Fidel nunca desconoció la existencia de una prensa hegemónica. Incluso a pesar de los malos tratamientos que esa misma prensa dio a su figura, recibió siempre de él, atención e intención.
Sin embargo, a la hora de pensar en su legado y la imagen que dejaría para la historia, Fidel no confió en los medios de la prensa hegemónica, descansó esta tarea en periodistas e intelectuales cercanos ideológicamente, que al mismo tiempo gozaban de un reconocimiento a nivel internacional. Sus esfuerzos en la conformación de su legado produjeron varios textos imprescindibles, donde deja claramente plasmadas sus posiciones en candentes temas del tiempo que le tocó vivir.
Llama la atención que Fidel no utilizó de manera extensiva a periodistas amigos e intelectuales cercanos a su forma de pensar, en los acompañamientos mediáticos a sus conflictos tácticos con Estados Unidos y prefirió recurrir en estos casos de crisis a interlocutores que, aunque potencialmente más hostiles, pudieran explicar, desde los patrones comunicacionales estadounidenses, la realidad de Cuba y la del conflicto entre los dos países.
Frei Betto (Fidel y la Religión, 1985): El libro-diálogo con el fraile dominico brasileño, Frei Betto, marcó un punto de inflexión en la proyección internacional del pensamiento de Fidel. En extensas conversaciones, Fidel expuso con profundidad inédita sus criterios sobre la teología de la liberación, la ética revolucionaria, y la compatibilidad entre cristianismo y socialismo (Betto, 1985). Este diálogo estratégico le permitió tender puentes con amplios sectores de la izquierda cristiana latinoamericana, mostrando una faceta más reflexiva y ecuménica, y consolidando una alianza ideológica que sería crucial para el apoyo continental a la Revolución Cubana.
La obra se convirtió en un best seller internacional y demostró la capacidad de Fidel para adaptar su mensaje a audiencias específicas, en este caso, los millones de creyentes y teólogos progresistas de América Latina. A través de Betto, Fidel pudo fortalecer el basamento moral y espiritual de la Revolución, presentándola no como un proyecto ateo, sino como una realización de los valores más auténticos del evangelio en la tierra (Betto, 1985). Esta estrategia político-discursiva amplió significativamente el espectro de aliados potenciales de Cuba en la región.
Gianni Minà (Un encuentro con Fidel, 1987 y 1990): El periodista y documentalista italiano Gianni Minà estableció con Fidel una de las relaciones más longevas y fructíferas. Sus extensas entrevistas, realizadas en 1987 y 1990, y compiladas en el libro Un encuentro con Fidel, se caracterizaron por un tono de admiración y una sintonía política que facilitaron conversaciones francas y detalladas (Minà, 1990). Minà actuó como un divulgador privilegiado del pensamiento de Fidel en Europa, ofreciendo una versión del líder cubano alejada de la caricatura mediática promovida por occidente.
A lo largo de sus encuentros, Fidel y Minà resultaron excelentes confidentes, se reunían y comunicaban habitualmente para analizar eventos globales, desde la Perestroika hasta las relaciones con los Estados Unidos, siempre con un enfoque en la batalla de ideas. La cercanía y frecuencia de estos diálogos convirtieron el trabajo de Minà en una crónica autorizada de la evolución del pensamiento político de Fidel, durante los críticos años posteriores a la caída del campo socialista y el desmoronamiento de la URSS, proyectando una imagen de estadista global y pensador estratégico (Minà, 1990).
Tomas Borge (Un Grano de Maíz, 1992): La relación de Fidel Castro con Tomás Borge, fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y uno de los comandantes de la Revolución Nicaragüense, trascendió la mera alianza política para consolidarse en el terreno de la reflexión ideológica y la solidaridad revolucionaria. Esta conexión se materializó de manera emblemática en el libro-diálogo Un Grano de Maíz (1992), una extensa conversación que los líderes sostuvieron en La Habana, durante el difícil contexto del Período Especial. La obra no fue un simple intercambio de opiniones, sino un acto estratégico de diplomacia de las ideas, destinado a proyectar un mensaje de resistencia y unidad ante la ofensiva ideológica que siguió al colapso de la Unión Soviética.
En Un Grano de Maíz, Fidel encontró en Borge un interlocutor que compartía no solo su adversario geopolítico, sino también una profunda afinidad en la concepción ética y cultural de la Revolución. A través de sus páginas, ambos líderes elaboraron una defensa de la soberanía desde una perspectiva humanista y latinoamericanista, enfatizando la batalla de ideas como el campo fundamental de confrontación con el imperialismo.
Fidel utilizó este espacio para recalcar temas centrales de su narrativa, como la importancia de la formación moral del revolucionario, la irreversibilidad del proceso cubano y la validez de los principios socialistas más allá de los reveses históricos contingentes, presentando a la Revolución Cubana como un faro de constancia ideológica.
La publicación y promoción de Un Grano de Maíz funcionó como un poderoso gesto de diplomacia pública hacia la izquierda latinoamericana. Al asociar su voz con la de un símbolo vivo de la Revolución Sandinista, Castro reforzó los lazos de solidaridad entre ambos procesos, y proyectó una imagen de liderazgo intelectual y moral continuado en la región, incluso en un momento de máxima vulnerabilidad económica para Cuba. Al mismo tiempo, Fidel garantizaba, por medio de esta acción mediática, plasmar su legado con una fuente confiable que no lo defraudó.
Estela Bravo reporta desde Cuba (2001): Desde una posición única, la documentalista estadounidense Estela Bravo se convirtió en una de las cronistas audiovisuales más consistentes y comprometidas de la Revolución Cubana. A través de su lente, el mundo accedió a una narrativa profundamente humana y solidaria de la Isla y sus líderes, en marcado contraste con la cobertura mediática predominante en su país de origen. Bravo no se presentaba como una observadora neutral, sino como una cineasta con una clara afinidad por el proyecto social cubano, utilizando su trabajo para desafiar el bloqueo informativo, y ofrecer una perspectiva alternativa que destacaba los logros y la resistencia del pueblo cubano.
El acceso íntimo y sin precedentes que Bravo logró con Fidel Castro es el sello distintivo de su obra más conocida. En su documental de 2001, Fidel: The Untold Story, y su continuación, After the Battle, la cineasta desmonta la imagen del dirigente frío y distante para presentar a un hombre cercano, bromista y paternal. Estas películas, construidas con el apoyo de entrevistas con figuras cercanas a Fidel como Nelson Mandela y Gabriel García Márquez, así como con escenas familiares, buscaban contraponer esa imagen real, a la caricatura promovida por medios hostiles en el escenario internacional, presentándolo como un estadista amado y un símbolo de la soberanía latinoamericana.
Más allá de la figura de Fidel, el trabajo de Estela Bravo se adentró en los momentos cruciales que definieron la relación Cuba-Estados Unidos, siempre desde el prisma de la experiencia cubana. Su documental Elián es un ejemplo paradigmático, donde convirtió el caso del niño forzado a migrar, en un drama nacional que unió a la Isla. La cámara de Bravo capturó las multitudinarias marchas convocadas en Cuba, como la expresión genuina de un pueblo defendiendo a uno de los suyos frente a lo que percibía como un secuestro político por parte de la derecha dominante de Miami.
El valor de la obra de Bravo reside precisamente en su rechazo a una pretendida objetividad que, a final enmascara un profundo prejuicio anticubano. Su cine fue un acto consciente de contrainformación, un esfuerzo por equilibrar la balanza mediática y dar voz a una narrativa que era sistemáticamente silenciada, a pesar de los esfuerzos. El trabajo de Estela Bravo sobre Cuba constituye un archivo invaluable. Sus documentales son mucho más que perfiles biográficos o reportajes de actualidad; son testimonios filmados de una mirada realista, un registro profundamente personal de la lucha cubana por su autodeterminación.
Oliver Stone (Comandante, 2003): La trilogía documental de Stone representa la culminación de la construcción del legado. Fidel, en largas conversaciones, se presenta como un historiador y filósofo de la Revolución, reflexionando sobre el pasado y su lugar en la historia, además que como un actor político del momento.
El proyecto con Oliver Stone surgió en un contexto particularmente vulnerable para Cuba, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando la administración de George W. Bush incluyó al país en su mal llamado "eje del mal". Stone, un cineasta hollywoodense crítico del imperialismo estadounidense, ofreció a Fidel una plataforma única para llegar a audiencias occidentales desde una perspectiva más íntima y personal (Stone, 2003). Durante tres días de filmación en el Palacio de la Revolución, Fidel concedió acceso sin precedentes a Stone, permitiendo que las cámaras lo captaran en momentos de espontaneidad, mientras reflexionaba sobre temas que iban desde la Crisis de Octubre, hasta la globalización.
Comandante, muestra a un Fidel deliberadamente alejado de los grandes discursos multitudinarios, optando por un formato de conversación sosegada que lograba una vez más humanizar su figura ante los espectadores internacionales y particularmente, los estadounidenses. Stone estructuró el documental como una serie de diálogos filosóficos, donde Fidel podía desplegar su autodefensa histórica sin la presión de periodistas hostiles (Stone, 2003). Este enfoque permitió a Fidel proyectar la imagen de un estadista sabio y reflexivo, y logra dejar registros de su ganado lugar en la historia, por medio de un relevante artista estadounidense.
Ignacio Ramonet (Cien Horas con Fidel, 2003-2005): Esta obra monumental, producto de extensas conversaciones con el periodista español Ignacio Ramonet, entonces director de Le Monde Diplomatique, constituye el esfuerzo definitivo de Fidel por fijar su legado histórico por sí mismo (Ramonet, 2006). A lo largo de más de cien horas de diálogo, Fidel revisa minuciosamente su vida y la historia de la Revolución, desde su infancia hasta las complejidades del siglo xxi. El formato le permitió ejercer un control casi total sobre la narrativa, respondiendo a las preguntas de Ramonet con una profundidad y extensión inusuales.
Ramonet, un intelectual de la izquierda europea con una postura editorial claramente antimperialista, fungió como un interlocutor objetivo que facilitó la elaboración de un relato autobiográfico estructurado y detallado. El libro se erige biografía política autorizada, testamento ideológico donde Fidel no solo justifica sus actos, sino que se presenta a sí mismo y a la Revolución Cubana como un faro de resistencia moral e intelectual en un mundo dominado por el poder unipolar de Estados Unidos (Ramonet, 2006).
La presencia de Ramonet en el entorno de Cuba e incluso vinculado con otros procesos de la izquierda latinoamericana, sin duda ha sido el resultado de su interacción y compromiso con Fidel.
Experiencias de la comunicación política practicada por Fidel, en tiempos de redes sociales: lecciones para los líderes del Sur Global
La teoría y la práctica de la comunicación política desarrollada por Fidel Castro encuentra eco hoy en líderes contemporáneos del Sur Global, quienes, enfrentados a asimetrías de poder mediático similares, han adaptado sus tácticas al ecosistema digital moderno. Figuras políticas latinoamericanas, como Luis Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum, han demostrado una comprensión sofisticada de cómo utilizar, tanto los medios hegemónicos internacionales como las plataformas digitales para proyectar soberanía y contrarrestar narrativas adversas.
Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil): Durante su encarcelamiento político y posteriormente en su enfrentamiento con el gobierno de Jair Bolsonaro —aliado de Donald Trump—, Lula y su equipo implementaron una estrategia de comunicación que combinaba la presión legal con una ofensiva mediática internacional. Emulando con el principio mediático de Fidel de buscar plataformas de alto impacto.
Una vez fuera de la cárcel y convertido en presidente, Lula presenció el regreso de Trump a la Casa Blanca, y con esto una elevación desmedida de la retórica antilatinoamericana y monroísta, con amenazas de gravar el comercio entre los dos países. Lula organizó entonces accesos exclusivos a medios de alto impacto como The New York Times, BBC News o CNN, por medio de su presentadora Christiane Amanpour, logrando efectivamente trasladar la narrativa de su gobierno en los mismos medios que reportan directamente a Trump y que impactan en su misma audiencia (Ammanpour, 2025).
En el diseño de las líneas de mensajes fundamentales de las entrevistas de Lula con medios occidentales
y específicamente estadounidenses, el presidente brasileño insistió en presentarse como un líder originario de un pueblo libre, independiente y soberano que combate por sus derechos fundamentales de cara a un presidente estadounidense excedido en sus poderes que intenta subordinar a todos por la fuerza. Se presentó como un líder moderno y abierto al diálogo, lo cual complejizó que la administración Trump y el Departamento de Estado lo encuadraran en una imagen falsa que permitiera avanzar sus políticas.
La efectividad de esta estrategia no tardó en cristalizar, obligando a la administración Trump a repensar sus declaraciones contra Brasil y abrir la puerta a un encuentro entre los dos mandatarios en el marco del segmento de alto nivel de las Naciones Unidas, en 2025, que aunque sin grandes logros, al menos logró disminuir la beligerancia de Estados Unidos y ratificar la soberanía brasileña.
Gustavo Petro (Colombia): El presidente colombiano ha desarrollado una estrategia comunicacional que bebe directamente de la tradición de los "mensajes cruzados", utilizando sus cuentas en redes sociales como contrapunto a los medios tradicionales. Enfrentado a una prensa doméstica históricamente conservadora, Petro ha replicado la táctica de buscar interlocutores específicos en medios internacionales, como su extensa entrevista con el periodista Daniel Coronell en Univisión (Petro, 2023) o recientemente con el mismo periodista, durante la crisis bilateral con Estados Unidos.
Esta elección no fue casual: Coronell, alto directivo de Univision Noticias, representa para las audiencias hispanas en Estados Unidos un periodismo crítico y de investigación, otorgando credibilidad a la narrativa de Petro sobre la necesidad de reformas estructurales en Colombia, su política de "paz total" y su negativa a subordinarse ante las exigencias de Trump. A lo interno de Colombia, Coronell es claramente percibido como acérrimo opositor de Uribe, activismo que en algún momento le obligó a salir del país.
Lula visita a Fidel, en La Habana.
Petro ha llevado la estrategia un paso más allá mediante el uso intensivo de Twitter (ahora X) como herramienta de diplomacia pública directa. Sus hilos explicativos sobre políticas de gobierno, sus réplicas a críticos internacionales y sus intervenciones en debates globales sobre cambio climático, evocan el estilo pedagógico de Fidel, pero adaptado a la inmediatez digital (Petro, 2022). Sin embargo, para nada ha abandonado su interacción con medios de la gran prensa. Recurrió igual que Lula, a BBC y otorgó exclusiva al periodista colombiano Juan Carlos López, autoridad de la cadena hispana CNN.
En una variante muy original y nacional para un colombiano como él, el presidente Petro mezcló sus líneas discursivas con pasajes de la monumental obra de Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, presentándose como un luchador autóctono latinoamericano, apegado a las raíces más profundas del continente y a su enfrentamiento con el imperialismo estadounidense (Suarez Borges, 2025). Llama igualmente la atención la prioridad dada a periodistas colombianos, como Coronel y López, autorizadas voces para sus connacionales, dentro y fuera de Colombia, que facilitaron el traslado de sus mensajes.
Claudia Sheinbaum (México): La sucesora de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en la presidencia mexicana, ha adoptado y adaptado una de las herramientas comunicacionales más efectivas de su mentor: las conferencias matutinas o "mañaneras". Sheinbaum, como jefa de gobierno de la Ciudad de México, implementó sus propias versiones regionales de este formato, comprendiendo su valor, no solo como instrumento de rendición de cuentas, sino como mecanismo de establecimiento de agenda (Sheinbaum, 2021). Al dar seguimiento al formato de AMLO, Sheinbaum capitalizó la familiaridad de la audiencia con este espacio para construir su propia autoridad y proyectar consistencia ideológica.
La estrategia digital de Sheinbaum representa una evolución del modelo comunicacional de Morena. Mientras mantiene los formatos tradicionales que conectan con sectores populares, ha desarrollado una presencia sofisticada en plataformas como Instagram y TikTok, donde comunica sus logros en el gobierno con un lenguaje visual moderno y accesible (Sheinbaum, 2023). Esta dualidad —la seriedad de las mañaneras y la accesibilidad de las redes sociales— le permite navegar el complejo ecosistema mediático mexicano, demostrando cómo los líderes contemporáneos deben operar en múltiples frentes comunicacionales simultáneamente, manteniendo la esencia de la estrategia de Fidel: el mensaje claro, repetitivo y adaptado a cada audiencia, pero ahora amplificado por medio de un ecosistema digital multifacético.
El ejemplo de Claudia y Obrador es digno de estudio, pues han logrado que a través del uso de fuentes tradicionales de intercambio con los medios y las audiencias, como la clásica conferencia de prensa, elevar exponencialmente la producción y la ubicación de contenidos con frecuencia diaria que logran paralelamente un dominio de la narrativa y de cierta manera una monopolización de las ideas en el entorno mexicano, difíciles de seguir para el resto de sus competidores y adversarios. El uso extensivo de las infografías y las estadísticas en cada presentación hace invaluable esta manera de comunicar, justificando el esfuerzo diario que
lleva para un presidente en ejercicio dedicar más de una hora al intercambio con la prensa.
Conclusiones
Fidel Castro transformó la entrevista periodística, y la relación con los medios estadounidenses y sus principales exponentes, en un instrumento de influencia para Cuba, más allá de su peso geopolítico. Desarrolló un sistema de trabajo de diplomacia pública de una sofisticación notable. Su práctica no fue reactiva, sino el producto de una teoría comunicacional novedosa y coherente, basada en la comprensión profunda de la importancia de lo mediático en la política. Supo seleccionar mensajeros, enmarcar el debate y aprovechar coyunturas, para convertir un medio hostil en una plataforma de proyección soberana.
El análisis histórico-discursivo de la estrategia comunicacional de Fidel Castro permite concluir que su dominio de los medios hegemónicos fue un pilar fundamental para la consecución de objetivos políticos cruciales para la Revolución Cubana y sus principales aciertos. Lejos de ser una mera táctica de relaciones públicas, su aproximación a la prensa se erigió como una sofisticada herramienta de estadista que produjo logros tangibles y duraderos:
Con la eficacia de su estrategia se demostró de manera magistral el manejo de las crisis, siendo el Caso Elián González (1999-2000) su ejemplo paradigmático. Fidel transformó un drama migratorio en una victoria nacional que reafirmó la soberanía cubana frente a Estados Unidos, unificó internamente al país y demostró la vocación humanista de su gobierno.
Esta capacidad de resistencia comunicacional fue vital durante el Período Especial, donde su supervivencia diplomática tras la caída de la URSS fue facilitada por entrevistas que proyectaron una imagen de resiliencia y dignidad, garantizando una visibilidad y simpatía global que disuadió acciones más agresivas, y facilitó nuevas alianzas internacionales.
En la etapa final de su vida política, dedicó tiempo a la construcción de un legado histórico no manipulable. Proyectos como Cien horas con Fidel, con Ignacio Ramonet, fueron un acto político deliberado para fijar en la historia su versión de la Revolución Cubana como un faro de antimperialismo y justicia social, asegurando así la continuidad ideológica de su gobierno.
Las lecciones de su estrategia son de urgente vigencia para los actores del Sur Global. En un escenario internacional donde la asimetría de poder se reproduce en el campo comunicacional, el caso Fidel demuestra que es posible librar y, en ocasiones, ganar batallas narrativas cruciales. Su legado subraya que, en la era de la información, la comunicación es, en sí misma, un campo de batalla geopolítico.
Con su ferviente interacción con los medios, presentadores y ejecutivos de la gran prensa estadounidense, y recuperada la presencia de medios en La Habana, Fidel logró que el centro de gravedad del tema Cuba regresara a la capital cubana, como principal centro emisor y ejercer determinado control sobre la narrativa sobre su país.
Finalmente, su mayor legado político indirecto fue la creación de un manual no escrito de comunicación para el Sur Global. Fidel Castro demostró a las naciones en desarrollo, que es posible librar y ganar batallas narrativas asimétricas contra las potencias hegemónicas. Líderes contemporáneos como Lula da Silva, Gustavo Petro y Andrés Manuel López Obrador/ Claudia Sheinbaum han aplicado estos postulados, evidenciando la vigencia de su teoría y práctica de la comunicación política, como un instrumento esencial para la proyección de soberanía en el siglo xxi.
Referencias bibliográficas
Armbrister, T. (mayo de 1996). Fawning over Fidel.Reader's Digest, 148(888), 117-124.
Betto, F. (1985). Fidel y la Religión: Conversaciones con Frei Betto. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana.
Borge, T. y Castro, F. (1992). Un Grano de Maíz. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana.
CNN Brazil’s Lula tells Christiane Amanpour: Trump ‘Was not elected to be emperor of the world’ | CNN
Cull, N. J. (2008). The Cold War and the United States Information Agency: American Propaganda and Public Diplomacy, 1945-1989. Cambridge University Press.
Entman, R. M. (1993). Framing: Toward Clarification of a Fractured Paradigm. Journal of Communication, 43(4), 51-58.
LeoGrande, W. M., y Kornbluh, P. (2014). Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations between Washington and Havana. The University of North Carolina Press.
Matthews, H. L. (24 de febrero de 1957). Cuban Rebel Is Visited in Hideout. The New York Times, p. 1.
Matthews, H. L. (1961). The Cuban Story. George Braziller.
Minà, G. (1990). Un encuentro con Fidel: Entrevistas realizadas por Gianni Minà. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.
Mitchell, A. (23 de noviembre de 1999). "Interview with Fidel Castro" [Television broadcast]. NBC News.
Nye, J. S. (2004). Soft Power: The Means to Success in World Politics. Public Affairs.
Ponce, M. (2018). Medios y política: Análisis bibliográfico sobre el concepto de mediatización en el debate teórico de la comunicación política 1979-2017. Dixit, (29), 48-64.
Ramonet, I. (2006). Cien Horas con Fidel (3ra. ed.). Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana.
Rather, D. (enero de 2000). The Return of Elián González: A CBS News Special [Television broadcast]. CBS News.
Stone, O. (Director); (2003). Comandante [Documental]. Ixtlan Productions; HBO Documentary Films.
Suárez Borges, G. (15 de abril de 2024). Bob Taber, un americano en la Sierra... y en Girón. Cuba Periodistas. https://www.cubahora.cu/historia/bob-taber-un-americano-en-la-sierra-y-en-giron
Sulzberger, A. O. Jr. (7 de septiembre de 2000). A Cuban Leader's Unautographed Portrait. The New York Times, p. 2.
Szulc, T. (10 de abril de 1961). Castro's Cuba Today. The New York Times, p. 1.
Szulc, T. (1986). Fidel: A Critical Portrait. William Morrow & Co.
Teel, L. R. (2015). Reporting the Cuban Revolution: How Castro Manipulated American Journalists. Louisiana State University Press.
https://www.univision.com/noticias/entrevista-completa-exclusiva-a-gustavo-petro