Cuadernos de Nuestra América/Nueva Época/No. 018 / enero-marzo, 2026/
RNPS: 2529 /ISSN: 2959-9849/ 150 pp.
Fidel: Relaciones Internacionales y dilemas de la humanidad: ¿paradigmas de cambio?
Fidel: International Relations
and Humanity's Dilemmas:
Paradigms of Change?
Dra. C. María Elena Álvarez Acosta
Profesora Consultante del Instituto Superior de Relaciones Internacionales e Investigadora Titular del Centro de Investigación de Política Internacional.
e-mail: alvarez14me@gmail.com
Dr. C. Abel Enrique González Santamaría
Profesor Titular e Investigador Titular. Vicepresidente primero de la Asociación de Escritores.
e-mail: ic2006@enet.cu
ORCID: 0000-0003-2242-0893
Fecha de recepción: octubre de 2025
Fecha de aprobación: octubre de 2025
Fecha de publicación: enero de 2026
Resumen
El pensamiento y las acciones de Fidel y la política exterior de la Revolución Cubana de su mano, no solo impactaron en las relaciones multilaterales, sino también en los paradigmas de las relaciones internacionales. Esto lo logró a través de la lucha teórica y práctica, con una dinámica propositiva y ofensiva.
Asistimos a un curso de acción que, si bien no cambia las reglas del juego en las relaciones internacionales, introduce y establece diferentes maneras de interpretar y actuar. Precisamente, los problemas globales fue uno de los ámbitos que Fidel, una y otra vez, retomó.
Este artículo ofrece una primera mirada a los principales planteamientos de Fidel para prevenir y combatir los problemas globales, particularmente desde la década de 1990.
Palabras clave: relaciones internacionales, dilemas, problemas globales, paradigmas de cambio.
Abstract
Fidel's thinking and actions, and the foreign policy of the Cuban Revolution, under his leadership, not only impacted multilateral relations but also the paradigms of international relations. He achieved this through theoretical and practical struggle, with a proactive and offensive dynamic. We are witnessing a course of action that, while not changing the rules of the game in international relations, introduces and establishes different ways of interpreting and acting. Precisely, global problems were one of the areas that Fidel repeatedly returned to. This article offers a first look at Fidel's main approaches to preventing and combating global problems, particularly since the 1990s.
Keywords: international relations, dilemmas, global problems, changing paradigms.
Introducción
El sistema internacional que emerge a partir de la caída del campo socialista este europeo y la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), cambió el orden del mundo, entre otros factores —y sobre todo— la nueva correlación de fuerzas, así como el papel y lugar que se autodesignó Estados Unidos, parecía se avecinaban tiempos peores para la humanidad. En ese contexto:
En esos años se manifiestan con más fuerzas los problemas globales (o dilemas) dentro del sistema internacional que Fidel venía alertando desde la etapa de la Guerra Fría. Innumerables fueron las intervenciones y acciones que desarrolló Cuba, en general y, Fidel en particular, para tratar de crear mecanismos y desarrollar acciones en pro de, por una parte, denunciar y, por la otra, dar soluciones a dichos dilemas.
Como todo visionario, en el año 1960, ante Naciones Unidas, Fidel apuntaba tres ideas esenciales relacionadas entre sí y centrales en la generación de los problemas globales de la humanidad: intereses imperialistas, guerras e imposibilidad de desarrollo.
¿Alguna vez les ha faltado pretexto a los colonialistas o a los imperialistas para invadir? ¡Nunca! Siempre han echado mano de algún pretexto. ¿Y quiénes son los países colonialistas, quiénes son los países imperialistas? [...]. No cuatro o cinco países, sino cuatro o cinco grupos de monopolios son los poseedores de la riqueza del mundo (Castro, 2018).
Pero, ¿qué ocurre? ¿Por qué el gobierno de Estados Unidos no quiere hablar del desarrollo? Muy sencillo, porque el gobierno de Estados Unidos no quiere pelearse con los monopolios, y los monopolios exigen recursos naturales y mercados de inversión para sus capitales. He ahí la gran contradicción, por eso no se va a la verdadera solución del problema [...].
Un año después establece cómo las problemáticas y dificultades del sistema afectan a todos:
En estos tiempos que vivimos, los problemas de cualquier país afectan a toda la humanidad; por eso, toda la humanidad se ve en la necesidad de encontrar fórmulas que resuelvan sus problemas, es decir que resuelvan el mayor número de problemas posible, si no fuese posible resolver todos los problemas (Castro, 1961).
Más de veinte años después, Fidel seguía insistiendo sobre el asunto, en este caso prevenía de dos mortales dilemas: "la paz o la autodestrucción total; un orden económico internacional justo o el más espantoso destino para la inmensa mayoría de los pueblos de la Tierra".
A los pueblos del Tercer Mundo, nos corresponde lo peor de ambos dilemas: podemos ser barridos de la faz de la Tierra en una guerra de la cual no tengamos la menor responsabilidad y en la cual no tomemos parte alguna; podemos ser aplastados por el hambre y la miseria en virtud de un orden económico mundial que no fue creado por nosotros, y que surgió y se desarrolló a pesar de nosotros y contra nosotros1 (Castro, 1968).
Como se observa, se hacía un llamado contra la guerra y el orden económico mundial, por las consecuencias que podrían tener en el desarrollo de la humanidad.
Este artículo ofrece una primera mirada a los principales planteamientos de Fidel para prevenir y combatir los problemas globales, particularmente desde la década de 1990.
Desarrollo
Debe recordarse que las leyes del funcionamiento del sistema capitalista conllevan al surgimiento y desarrollo de los problemas globales. Desde su aparición, el sistema capitalista fue integrador y excluyente; en su evolución dicho sistema estableció y condicionó un proceso de desarrollo desigual, que desde sus inicios ha tratado de convertirse en global, mundial.
Dos rasgos más no pueden dejar de mencionarse: las contradicciones, desajustes y desequilibrios dentro del sistema se resuelven de forma violenta pues predomina una racionalidad estrecha, relacionada con los intereses de las clases dominantes. Al mismo tiempo, no escatima en desarrollar una labor depredadora, tanto de los recursos naturales como de los humanos, de todo el planeta, en función de conseguir sus objetivos.
Desde muy temprano, Fidel había comenzado a alertar sobre las problemáticas fundamentales que afectaban a la sociedad global, también hizo propuestas al respecto.
Los años noventa
Fidel en el discurso pronunciado en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, más conocida como Cumbre de la Tierra, en julio de 1992, alertaba sobre las causas y los riesgos que enfrentaba la especie humana. En su intervención, expresa ideas centrales y dilemas que se deben enfrentar y que tienen un carácter estructural (Castro Ruz, 1992).
En pocos minutos, se centró en las causas de los problemas globales y las realidades del mundo, sobre todo referidas a una crítica fundamental al sistema capitalista y las desigualdades económicas globales, como la raíz de la crisis ambiental y sentenció: "Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre" (Castro Ruz, 1992).
Las ideas centrales giraron en torno a la crítica de la sociedad de consumo y el despilfarro capitalista y la deuda ecológica del Norte con el Sur. Esta deuda se debía a la explotación histórica de sus recursos naturales y a los daños ambientales causados. Asimismo, hizo un llamado a la redistribución de la riqueza y la tecnología. Sus propuestas no fueron meramente técnicas, sino políticas y económicas; planteó la urgencia por tomar acciones y escepticismo ante las promesas vacías y la falta de voluntad política de los países del Norte:
Cuando las supuestas amenazas del comunismo han desaparecido y no quedan ya pretextos para guerras frías, carreras armamentistas y gastos militares, ¿qué es lo que impide dedicar de inmediato esos recursos a promover el desarrollo del Tercer Mundo y combatir la amenaza de destrucción ecológica del planeta?
Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño. Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo (Castro Ruz, 1992).
No obstante, a pesar de algunas acciones en organismos multilaterales, las problemáticas que afectaban a la humanidad continuaron. En ese contexto, en el año 1995, Fidel establece una serie de interrogantes desde el punto de vista geopolítico y del orden del sistema internacional, así como consideraciones en ese orden:
¿Ese siglo venidero de que tanto se habla, será acaso el siglo del hegemonismo unipolar, del dominio realmente de la política del mundo por un solo país o por un grupo de países? ¿Ese siglo será el llamado siglo de la globalización de la economía, del triunfo pleno y total de las empresas transnacionales, la imposición de un nuevo orden económico mundial mucho peor que el que tenemos hoy?
¿Qué quedará en ese mundo para los países que constituyen la inmensa mayoría de la humanidad, que constituyen las tres cuartas partes de la humanidad? ¿Qué garantía tienen, qué seguridad tienen? ¿Es que acaso van a competir con las tecnologías más modernas, más desarrolladas? ¿Cuáles van a ser sus mercados? ¿Qué será de los precios de sus productos? ¿Qué lugar tendrán en el mundo? (Castro Ruz, 1995).
En el año 2000, Fidel no solo advertía, sino establecía por qué debía lucharse, era su cruzada por la vida:
Luchamos por los más sagrados derechos de los países pobres; pero estamos luchando también por la salvación de ese Primer Mundo, incapaz de preservar la existencia de la especie humana, de gobernarse a sí mismo en medio de sus contradicciones y egoístas intereses, y mucho menos de gobernar al mundo, cuya dirección debe ser democrática y compartida; estamos luchando —casi puede demostrarse matemáticamente— por preservar la vida en nuestro planeta [...]. Solo así evitaremos que el barco del que hablaba en mis palabras de bienvenida choque contra el iceberg y nos hundamos todos (Castro Ruz, 2000).
El Comandante advirtió sobre una realidad dramática y convocó a sus posibles soluciones. Sin embargo, la especie humana, se enfrentaba al dilema, utilizando las palabras de Shakespeare de "ser o no ser". Fidel denunció la situación, planteó soluciones, pero las leyes e intereses del capital hacían oídos sordos.
La ética, la sinceridad, demostrar lo que los poderes no querían ver, fueron el quehacer de Fidel; su pensamiento y acción expresaban un diseño de los paradigmas que definían los necesarios cambios estructurales del sistema capitalista.
El fin de la bipolaridad y el denominado nuevo orden proclamado por Bush padre, unido al proceso de globalización neoliberal agravaron las contradicciones a todos los niveles al interior de sistema.2
Debe recordarse que en la medida que el sistema capitalista se convierte en un sistema mundial y somete a las relaciones de producción capitalistas a una amplia extensión del planeta —sobre todo, después del derrumbe del sistema socialista, la desintegración de la URSS y la transición de estas economías hacia el capitalismo—, los problemas derivados de su funcionamiento se convierten en problemas mundiales, globales.
¿Qué obstáculos existen para resolver los problemas?, ¿cuáles son las consecuencias de la globalización?
Fidel describe las consecuencias del derrumbe del campo socialista este europeo y la desintegración de la URSS, y su impacto en el sistema internacional y en los dilemas que enfrenta el mundo:
Se alejó la amenaza de guerra entre las grandes potencias, pero la inestabilidad, la violencia social y los conflictos étnicos se extendieron en diferentes regiones del planeta. [...].
Hoy es mayor la inseguridad y la pobreza. Se pretende imponer la globalización a nuestros pueblos como camisa de fuerza que nos impida la aplicación de políticas nacionales diferentes a las que dictamina el Norte. La privatización total y la apertura comercial a cualquier precio se nos presentan como las únicas fórmulas posibles de éxito económico (Castro Ruz, 1995).
La disolución de la URSS, fuesen cuales fueran los errores en uno u otro momento de la historia, constituyó un duro golpe al movimiento progresista del mundo [...]. El aventurerismo militar de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN se incrementó en Europa y Asia. Desataron la guerra de Kosovo y desintegraron a Serbia. En la primera década de este siglo, la superpotencia imperialista parece desbordarse de su propio cauce.
Precisamente, la globalización es un fenómeno multidimensional que expresa un estadio en el desarrollo del sistema capitalista donde se logra un nivel todavía superior de concentración del poder y de la riqueza; que trae aparejado un nivel de intensas interrelaciones entre las naciones y entre las esferas del accionar del ser humano. Como apunta el economista cubano Silvio Baró:
La globalización constituye un término que mueve a confusiones y malentendidos. Este término supondría que las acciones de los principales agentes internacionales van encaminadas a una más completa integración de todas las partes del sistema mundial. Sin embargo, lo que se comprueba es que, en realidad, esta globalización viene acompañada de la exclusión o marginación de muchas regiones, países y personas de los beneficios del desarrollo mundial (Baró, 1997).
La globalización3 profundiza la capacidad de desarrollo —según los parámetros del régimen— de algunas regiones y países, y su acción subdesarrollante sobre otras, podría denominarse como la califica Joaquín Estefanía (2000), como globalización mutilada.
Los problemas globales (dilemas) se definen como la situación conflictual que se desenvuelve al interior de los sistemas; es una disfuncionalidad —crisis— estructural. Los desajustes se manifiestan de diversas formas, a partir del papel, y lugar de los distintos componentes y actores. O sea, la propia esencia del sistema, en la medida que pasa de la internacionalización, la transnacionalización a la globalización, mundializa las contradicciones o desajustes en lo que pudiéramos calificar como ejes estructurales del sistema.4
En la práctica el desarrollo desigual y combinado culmina en la globalización del sistema. En el año 2000, Fidel planteaba:
Los beneficios de la globalización alcanzan solo a un 20 % de la población a expensas del 80 % restante, mientras se abre cada vez más el abismo entre los países ricos y el mundo marginado [...] el desarrollo científico-técnico, monopolizado por el club privilegiado de los países ricos, queda fuera de nuestro alcance.
Al relacionar lo que significa el devenir del capitalismo y los derechos humanos expresa.
Nadie habría podido suponer que detrás del llamado siglo de la revolución de la libertad, la igualdad y la fraternidad hace más de 200 años, el de la acelerada industrialización que vino después, o el de los grandes avances de la comunicación, de las ciencias y de la productividad del trabajo humano, que acaba de finalizar, se hable de cientos de millones de hambrientos, desnutridos, analfabetos, desempleados, enfermos, unidos a cifras colosales de niños con bajo peso y talla para su edad, o sin escuelas y atención médica u obligados a trabajar en duros y míseros empleos; de datos sobre mortalidad infantil que en ocasiones multiplican más de 20 veces las del mundo rico. Estos son los permanentes derechos humanos que se reservan para nosotros (Castro Ruz, 2000).
De forma magistral se resume lo que ha sido el capitalismo y sus resultados: ¿qué derechos humanos?
Hay que cambiar el (des)orden
El (des)orden5 establecido, basado en la inclusión/exclusión a partir de las estrategias del capitalismo, en sus diversas fases, profundizan el desarrollo desigual de las regiones y al interior de los países y, finalmente, se expresan los problemas globales, cuyas consecuencias se expresan en el retroceso de las condiciones de vida de la mayoría de la población mundial, el incremento de la polarización en la distribución de las riquezas y el deterioro del medio ambiente. En el año 2000 Fidel era categórico:
Nada de lo que existe en el orden económico y político sirve a los intereses de la humanidad. No puede sostenerse. Hay que cambiarlo. Basta recordar que somos ya más de 6 mil millones de habitantes de los cuales el 80 por ciento es pobre. Enfermedades milenarias de los países del Tercer Mundo como la malaria, la tuberculosis, y otras igualmente mortíferas no han sido vencidas [...] mientras los países ricos invierten sumas fabulosas en gastos militares y lujos, y una plaga voraz de especuladores intercambian monedas, acciones y otros valores reales o ficticios. La naturaleza es destrozada, el clima cambia a ojos vista, las aguas para el consumo humano se contaminan y escasean; los mares ven agotarse las fuentes de alimentos para el hombre; recursos vitales no renovables se derrochan en lujos y vanidades (Castro Ruz, 2000).
Una y otra vez, Fidel alertó y criticó los diversos problemas globales: los problemas relativos a la guerra y la paz, el subdesarrollo, las inequidades, la destrucción del medio ambiente, el racismo, la corrupción; sería interminable listar todos los dilemas a los que el Comandante en Jefe se refirió, con un enfoque estructural; al tiempo que proponía las soluciones. Incansable, en el año 2007, analizaba la situación de la producción agrícola y su interrelación con otras problemáticas (Castro Ruz, 2007).
En el norte de África está previsto en 2007 un acusado descenso de la producción de cereales, a causa de la sequía que ha afectado a Marruecos y que puede reducir a la mitad la producción de trigo del país magrebí. Un elevado número de campesinos vulnerables en Bolivia requieren ayuda de emergencia tras los daños en los cultivos y el ganado provocados por la sequía y las inundaciones en el 2007, que afectaron la campaña agrícola [...]. Se reconoce por la FAO las consecuencias de producir combustible utilizando los alimentos como materia prima. Algo es algo.
La globalización (neoliberal) y la generalización de los programas de ajuste en el sur, así como el aumento de los niveles de desempleo en el norte, la recesión económica, la pérdida de algunos de los aspectos básicos sociales de los "estados de bienestar", entre otros factores, llevaron a una polarización internacional cada vez mayor. La migración se hizo más selectiva, había que controlarla como diera lugar y, cuando no pudieron, se construyeron muros, como en Estados Unidos.6 Se convirtió en problema global, dilema por resolver.
Por una parte, los países receptores se ven beneficiados de mano de obra altamente calificada, mientras, por la otra, los emisores pierden el factor más dinámico: su fuerza de trabajo, fundamentalmente joven y calificada. Fidel, se refiere al robo de cerebros7 y sus vínculos con la estructura del sistema y las consecuencias.
En África se estima que 20 000 profesionales emigran cada año hacia Occidente, dejando al continente sin los doctores, enfermeros, maestros e ingenieros que necesita para romper un ciclo de pobreza y subdesarrollo. La Organización Mundial de la Salud afirma que el África subsahariana carga con 24 % del peso mundial de enfermedades, incluyendo el SIDA, la malaria y la tuberculosis. Para hacerle frente a ese desafío solo cuenta con 3 % de los trabajadores calificados del mundo. En Malawi, de diez millones de habitantes un doctor atiende a 50 000 personas (Castro Ruz, 2007).
Sobre América Latina y el Caribe, en particular, y del Sur en general, recuerda que:
En los últimos 40 años, más de 1 200 000 profesionales de la región de América Latina y el Caribe emigraron hacia Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido. De Latinoamérica han emigrado como promedio más de 70 científicos por día, durante 40 años.8
Ese continuo saqueo de cerebros en los países del Sur desarticula y debilita los programas de formación
de capital humano, un recurso necesario para salir a flote del subdesarrollo. No se trata solo de las transferencias de capitales, sino de la importación de la materia gris, cortando de raíz la inteligencia y el futuro de los pueblos (Castro Ruz, 2007).
En resumen, aumento de la polarización social, de la pobreza y la desintegración social a nivel mundial, peligro de consecuencias funestas por el cambio climático, selectividad y control de la migración, al tiempo que aumentan los flujos migratorios incontrolables, del tráfico y la trata de personas, de armamentos y de drogas, crecimiento —y manipulación— de la corrupción, el narcotráfico, el terrorismo y el comercio ilícito de armas como problemas globales, debido a la rápida transnacionalización de estas actividades y sus multifacéticas consecuencias.
¿Es que el mundo puede contemplar indiferente esta catástrofe?
El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional eran protagonistas de los Programas de Ajuste, con base en el neoliberalismo, realmente no eran alternativas para el desarrollo de los países del Tercer Mundo. Paralelamente, ya el imperialismo no tenía que contrarrestar el modelo socialista, los países del norte, fundamentalmente los europeos, vieron cómo, poco a poco, se desmantelaba el Estado de Bienestar.
Durante las administraciones del republicano George H. Bush (1989-1993), el demócrata William Clinton (1993-2001) y el republicano W. Bush (2001-2009) se priorizó, además de la guerra, la aplicación de la agenda neoliberal. Esto era lógico, pues esta agenda era un programa de dominación a escala global del que también formaba parte el neoconservadurismo.9
Según James (Petras, s. a.) "el neoliberalismo10 es esencialmente un proyecto político basado en una configuración de poder de capitalistas exportadores y financieros, que controlan el Estado. Desde esta base de poder en el Estado, la burguesía neoliberal dicta la política económica, contrata ideólogos y compra elecciones". 11 En 1995, Fidel planteaba sobre la lógica del neoliberalismo:
¡Hay que privatizarlo todo! Bueno, ya lo han privatizado casi todo. Resolvieron déficit presupuestarios con los ingresos de las privatizaciones, pero ya se acabaron las propiedades privadas del Estado; propiedades que se fueron creando durante decenas de años, están desapareciendo en virtud de esa práctica y de esa filosofía, ya no va quedando nada que privatizar. Capitalismo y saqueo, saqueo dentro y fuera del país, son inseparables. Capitalismo y desempleo son inseparables.
De tal manera que se están entretejiendo toda una serie de mecanismos y de planes que pueden hacer felices a aquellos que tienen un desarrollo hasta cien veces mayor que el que tienen otros países del mundo (Castro Ruz, 1995).
En el año 1998, Fidel resumía la situación mundial y las consecuencias de la globalización neoliberal:
Con profundo y desgarrador dolor contemplamos hoy sus guerras fratricidas, el subdesarrollo económico, sus pobrezas, sus hambrunas, su falta de hospitales y escuelas, su carencia de comunicaciones. Con asombro constatamos que Manhattan o Tokio cuentan con más teléfonos que toda África.
Crecen los desiertos, desaparecen los bosques, se erosionan los suelos. Y algo terrible: viejas y nuevas enfermedades diezman su población.
¿Es que el mundo puede contemplar indiferente esta catástrofe? ¿Puede o no puede el hombre con los asombrosos adelantos de la ciencia enfrentar esta situación? ¿Por qué no se admiten estas realidades? (Castro Ruz, 1998).
Nada que agregar a esas palabras.
Alerta: buscan nuevos enemigos
Las perspectivas eran alucinantes, pero aun así, el imperialismo estadounidense necesitaba construirse enemigos, el vacío dejado por la contención del comunismo había que llenarlo.
Los años noventa se califican como de vacío doctrinal, otros los denominan de transición. La proyección ideológica doctrinal, con una "nueva visión del mundo" se "llenó" con las concepciones de Francis Fukuyama12 sobre el fin de la historia y el choque de civilizaciones de Samuel Huntington.13
Las concepciones de ambos cumplieron el objetivo de proporcionar un basamento ideológico al complejo militar-industrial estadounidense después del derrumbe de la URSS, además de que permitía
justificar, de forma no siempre racional, la cruzada estadounidense por el petróleo y la hegemonía mundial.
Se trataba de imponer el llamado Pensamiento Único, o sea, la lógica y los parámetros del capitalismo como única concepción del mundo. Bajo esta lógica, el presidente Bush, en su discurso del Estado de la Unión en febrero de 1991, planteaba el concepto de Nuevo Orden Mundial.14
En el año 2007, Fidel recordaba la conferencia celebrada en La Habana, "convocada por el Consejo Fundador del Centro de la Gloria Nacional Rusa, y organizada por el Ministerio de Cultura y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)", en la que participaron casi 300 científicos e intelectuales, representantes de organizaciones sociales y medios de comunicación, políticos y personalidades religiosas de 29 países, reunidos con el propósito esencial de responder a las actuales teorías sobre el choque de las civilizaciones.
Fidel plantea que dichas teorías "se fundamentan en el carácter excluyente de la globalización neoliberal, propugnadora de un modelo único, a lo que se contrapone la promoción del diálogo entre pueblos, culturas, confesiones y Estados con el fin de hallar respuestas comunes a los retos claves del mundo contemporáneo (Castro Ruz, 2007).
Por una parte, denunciaba la esencia del sistema y su sustento: la concepción eurocentrista del mundo, la ideología racista de superioridad del blanco y la readecuación de los instrumentos usados una y otra vez por el dominio y la hegemonía del mundo, y por la otra, su concepción totalmente opuesta basada en valores. Fidel planteaba:
Cuando yo escucho esa frase: Diálogo de civilizaciones, a la mente me viene la idea de una suma de valores, sumar los valores de todas las civilizaciones, como cuando se habla de alfabetizar, es inculcar a los ignorantes aquellos valores que no han podido conocer, porque no tuvieron un maestro, porque no tuvieron una escuela. Cuando se habla de alfabetizar se piensa en eso, trasmitir valores; pero debemos preguntarnos una cosa: ¿Qué valores trasmitimos? ¿Qué valores?
Escuché con emoción las palabras que se pronunciaron sobre decirle adiós al chovinismo, decirle adiós al nacionalismo estrecho, decirles adiós a los odios, decirles adiós a las intolerancias, decirles adiós a los prejuicios, y es trayendo todo lo que tienen de bueno todas las culturas y todas las civilizaciones y todas las religiones, educarlos en una ética universal, verdaderamente necesaria en este mundo neoliberal globalizado, que comenzó por globalizar el egoísmo, globalizar los vicios, globalizar las ansias de consumos, globalizar el intento de apoderarse de los recursos de los demás, de esclavizar a los demás. Pero es lo que digo: la educación es la inculcación de valores positivos creados por el ser humano; esos valores de los cuales hablaba que era necesario unir. Bien, para nosotros eso ha sido una cuestión fundamental, la creación y la suma de valores (Castro Ruz, 2005).
La visión humanista, de unidad que planteaba Fidel, nada tenía que ver con la invasión a Panamá el 20 de diciembre de 1989, o la guerra del Golfo en el año 1991: la operación Tormenta del Desierto, en la que participaron 800 000 hombres, de los cuales, más de 500 000 eran estadounidenses.
El presidente Bill Clinton definió la Doctrina de las Guerras Humanitarias el 26 de febrero de 1999. Pero los principios que la rigieron ya habían sido aplicados por la política exterior estadounidense a partir de la intervención humanitaria en Somalia de 1993 y la invasión militar humanitaria a Haití en 1994.15
Clinton se involucró en el bombardeo continuo de Irak durante su presidencia, declaró dos veces la guerra a través de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra Yugoslavia: una vez en Bosnia y después en Kosovo, estableciendo bases militares en Kosovo, Albania y Macedonia, envió tropas a Somalia, que tuvo que retirar más adelante, y después bombardeó el país, como lo hizo en Afganistán y Haití fue invadido en un intento de imponer un régimen cliente.16
Los peligros continúan al acecho: prohibido rendirse
Con la llegada a la Casa Blanca del republicano George W. Bush (2001-2009), retomaron el poder ejecutivo los llamados neoconservadores, los que hicieron gala de sus proyecciones extremistas en la década de 1980 durante la Administración Reagan. Cuando Bush apenas llevaba ocho meses como mandatario, se produjeron, el 11 de septiembre de 2001, ataques terroristas contra símbolos del poder imperial: las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono.17 Al decir de Fidel, siempre viendo el peligro:
Los sangrientos sucesos del 11 de septiembre de 2001, en que fueron destruidas las Torres Gemelas de Nueva York —un episodio dramático en el que perdieron la vida alrededor de 3000 personas—, y el ataque posterior al Pentágono, vino como anillo al dedo al inescrupuloso aventurero George W. Bush para instrumentar la llamada guerra contra el terror, que constituye, simplemente, una peligrosa escalada en la brutal política que Estados Unidos venía aplicando en nuestro planeta (Castro Ruz, 2010).
El gobierno diseñó la Doctrina Bush, bajo la premisa de que la agresión es la mejor defensa. Sus componentes fundamentales fueron la lucha global contra el terrorismo, la guerra preventiva como elemento fundamental en la concepción militar, el unilateralismo y el enfrentamiento a lo que denominaron las "tiranías" en el mundo. En su intervención en el doscientos aniversario de la academia militar de West Point, en 2002, el presidente estadounidense delineó esa postura:
Nuestra seguridad requerirá que transformemos a la fuerza militar que ustedes dirigirán en una fuerza militar que debe estar lista para atacar inmediatamente en cualquier oscuro rincón del mundo, [...] que estemos listos para el ataque preventivo [...] debemos descubrir células terroristas en 60 o más países [...] estamos ante un conflicto entre el bien y el mal (Bush, 2002).
Al analizar el discurso de W. Bush, el Jefe de la Revolución Cubana alertaba a la comunidad internacional del alcance de esa proyección extremista:
Aquellas palabras no las pronunciaba un loco desde un oscuro rincón de un manicomio. Están avaladas por decenas de miles de armas nucleares, millones de bombas y proyectiles destructores, decenas de miles de misiles teleguiados y precisos, miles de bombarderos y aviones de combate, bases militares con permiso o sin permiso en todos los rincones del mundo; satélites militares que espían cada kilómetro cuadrado del planeta, arsenales fabulosos de armas químicas y biológicas y presupuestos de gastos militares que se aproximan a 400 000 millones de dólares, con los cuales podrían enfrentarse y resolver muchos de los principales problemas del mundo. Las amenazas mencionadas han sido pronunciadas por quien dispone y puede ordenar el empleo de esos medios. ¿Pretexto? El brutal ataque terrorista del 11 de septiembre, que costó la vida a miles de estadounidenses. El mundo entero se solidarizó con el pueblo estadounidense e indignado condenó el ataque. Con el apoyo unánime de la opinión mundial, pudo enfrentarse al flagelo del terrorismo desde todos los ángulos y todas las corrientes políticas y religiosas (Castro Ruz, 2003).
Esta línea de pensamiento justificaba el empleo de la fuerza militar contra las naciones que Washington consideraba que no se ajustaban a su esquema de democracia representativa:
Cuando hablé aquí y hablé de aquel primero de junio en que atacaron sorpresiva y preventivamente a la Unión Soviética, pensaba que esas palabras las escuché hace muy poco en una academia militar de Estados Unidos, cuando el líder principal de ese otro poderoso país le dijo a los oficiales que debían estar listos para atacar sorpresiva y preventivamente en cualquier oscuro rincón del mundo, y en un momento habló hasta de 60 o más países, y nosotros, que lo escuchábamos, sabemos que somos uno de los más oscuros rincones del mundo, de acuerdo con la idiosincrasia, el fundamentalismo, la tecnología, la concepción y la ignorancia [...] La ignorancia a que me refiero es no saber nada de nada, y mal anda el mundo cuando la superpotencia más poderosa que jamás ha existido, con capacidad de destruir diez veces o veinte veces el planeta, esté dirigida por personas que no saben nada de nada. Es como para morirse del corazón anticipadamente, si no tuviéramos fuerte el corazón, si no tuviéramos fuerte las conciencias (Castro Ruz, 2005).
La realidad fue que con el pretexto de combatir al terrorismo, Estados Unidos invadió en 2001 a Afganistán, y en 2003 a Irak, pero las razones dadas en ambos casos eran un fraude. Años después el Pentágono reconoció que el pretexto de agresión fue ficticio.
Las invasiones a Afganistán en 2001 y a Irak en 2003, se desarrollaron sin justificación, con mentiras; se amenazaban a otros, casuísticamente en un área de alto valor geopolítico. Se estableció hasta un concepto. El Medio Oriente Ampliado:
¿Qué espacio va quedando, si todo es conquistado, si todo es ocupado, si Iraq es invadido, si Irán es amenazado porque puede tener armas nucleares?, y en realidad hay países que son aliados de Estados Unidos que tienen cientos de armas nucleares y, sin embargo, se ha permitido, nadie discute, es la verdad, todos lo sabemos, ustedes saben a lo que me estoy refiriendo; no quiero nombrar países, no tengo nada contra ningún país, pero sí tengo compromiso con la verdad y sabemos cómo son las cosas, la ley del embudo, lo ancho para uno, lo estrecho para otros. Así anda el mundo, y ese mundo ustedes saben que conduce a un callejón sin salida, es así, eso no lo puede negar nadie (Castro Ruz, 2005).
El Jefe de la Revolución Cubana en varias oportunidades acusó al gobierno de W. Bush por su comportamiento hegemónico y de desprecio hacia el derecho internacional. En sus análisis fue a la esencia de las causas que provocan el terrorismo:
El gobierno de Estados Unidos no tendrá jamás moral para combatir el terrorismo mientras no deje de usar tales prácticas contra países como Cuba, y deje de apoyar matanzas masivas, repugnantes y brutales como las que lleva a cabo el Estado de Israel, aliado suyo, contra el pueblo palestino. Debe renunciar a su política de dominio mundial, dejar de intervenir en los demás países, respetar la autoridad de las Naciones Unidas y cumplir con los tratados internacionales que ha suscrito. Estos son requisitos indispensables para alcanzar un clima de paz en el mundo y erradicar el odioso flagelo del terrorismo (Castro Ruz, 2002).
En el año 2005, Fidel desenmascaraba las artimañas y violaciones del gobierno de W. Bush; la doble moral imperial reforzada:
[...] cárceles secretas donde envían secuestrados con el pretexto de la lucha contra el terrorismo, y ya no solo en Abu Ghraib, no solo en Guantánamo, ya en cualquier parte del mundo se encuentra una cárcel secreta donde realizan torturas los defensores de los derechos humanos; son los mismos que allí en Ginebra ordenan a sus corderitos votar uno tras otro contra Cuba [...].
Todos los días le descubren al caballero que gobierna Estados Unidos un truco nuevo, un delito nuevo, una canallada nueva por parte de sus miembros, y van cayendo, van goteando uno por uno como penca de coco, como diría un campesino orienta [...]. Ya no les va quedando nada que inventar, pero siguen haciendo barbaridades (Castro Ruz, 2005).
En ese contexto, durante la campaña presidencial por el Partido Demócrata se presentó Barack Obama (2009-2017), como el candidato del cambio y la esperanza, y quien prometió realizar modificaciones sustantivas a la política interna y exterior de Estados Unidos. Fidel al evaluar el contenido del discurso de investidura de Obama como mandatario estadounidense, sentenció:
Nadie podría dudar de la sinceridad de sus palabras cuando afirma que convertirá a su país en modelo de libertad, respeto a los derechos humanos en el mundo y a la independencia de otros pueblos [...]. Sin embargo, a pesar de todas las pruebas soportadas, Obama no ha pasado por la principal de todas. ¿Qué hará pronto cuando el inmenso poder que ha tomado en sus manos sea absolutamente inútil para superar las insolubles contradicciones antagónicas del sistema? (Castro Ruz, 2009).
La política interna y externa aplicada por Obama durante su mandato dio respuesta a la interrogante formulada por Fidel.18
Al asumir la presidencia, Obama acogió la concepción estratégica de Poder Inteligente. Esa doctrina la aplicó Obama al pie de la letra durante su primer mandato. En 2011, año electoral para su reelección presentó el informe sobre El Estado de la Unión; al respecto Fidel apuntó:
Apenas es posible creer lo que se lee a continuación, cuando el presidente afirma: Alrededor del mundo, estamos apoyando a quienes asumen responsabilidad, ayudando a agricultores a cultivar más alimentos; apoyando a médicos para que cuiden a los enfermos. Muchas personas conocen lo que Estados Unidos hizo con nuestros médicos en Venezuela y otros países de América Latina. Nadie ignora tampoco los acuerdos de libre comercio y los enormes subsidios a los productos agrícolas de Estados Unidos para arruinar a los productores de cereales y granos en América Latina.
Ahora resulta que, según el discurso de Obama, Estados Unidos es el campeón olímpico de la asistencia médica y de la honradez administrativa en el mundo (Castro Ruz, 2011).
Entonces Fidel, recuerda la esencia del sistema y sus consecuencias para el mundo:
Queremos recordar que los países industrializados son los principales saqueadores de los médicos e investigadores científicos de los países del Tercer Mundo. El presupuesto militar de Estados Unidos supera el de todos los demás países juntos; sus exportaciones de armas duplican o triplican a las de los demás Estados; sus arsenales nucleares desplegados suman más de 5000 armas estratégicas; sus bases militares en el exterior superan las 500; sus portaaviones nucleares y flotas navales dominan todos los mares del planeta. ¿Acaso el sueño americano puede ser modelo para el mundo? ¿A quién pretende engañar el presidente de Estados Unidos con ese discurso? (Castro Ruz, 2011).
Así se resume las ideas de Fidel y la necesidad de luchar contra el orden de cosas establecidas y la hegemonía estadounidense que, en última instancia, condicionan los dilemas de la humanidad.
En la actualidad, las contradicciones entre Estados Unidos y los poderes emergentes como China y Rusia retan a la superpotencia estadounidense. Esta última, aunque ha perdido terreno en determinadas zonas de influencia y en asuntos vitales para preservar el sistema hegemónico imperialista, trata por todos los medios de mantener su supremacía ¿hasta dónde están dispuestos a llegar para mantenerla? Ese es el gran peligro que nos acecha.
Confío en la inteligencia de los pueblos y los hombres. Confío en la necesidad de que la humanidad sobreviva. Confío en que comprendan que no es cuestión de ideologías, de razas, de colores, de ingresos personales, de categorías sociales, es para todos los que navegamos en un mismo barco una cuestión de vida o muerte. Seamos, por tanto, más generosos, más solidarios, más humanos (Castro Ruz, 1998).
Conclusiones
Fidel estableció un curso de acción que introduce, y establece diferentes maneras de interpretar y actuar en el contexto internacional. Desde los años sesenta del siglo xx comenzó su cruzada contra los problemas globales, denunciándolos y dando alternativas en diversos foros.
En ese ámbito denunció las causas de dichos problemas donde sobresalieron la esencia, funcionamiento y estructura del sistema capitalista, al tiempo que denunciaba, una y otra vez, los intereses imperialistas, las guerras e imposibilidad de desarrollo, entre otros.
Después de la caída del campo socialista, la prevalencia de los problemas globales y el hacer "libre" de Estados Unidos y sus aliados debieron enfrentar la batalla de Fidel por la vida. En ese contexto, dentro de los dilemas que se enfrentaban, ocupó un lugar destacado su batalla, que podría calificarse de personal contra la globalización neoliberal, el pensamiento único, el nuevo orden mundial y la lucha contra el terrorismo.
Frente a esa cruda realidad Fidel alertó una y otra vez, pero sobre todo, defendió la unidad de los pueblos y de las civilizaciones.
En resumen, Fidel fue un artífice de la denuncia de los problemas globales, pero no solo denunció las causas de los mismos, sino también planteó los métodos a seguir y las posibles soluciones. En la práctica estableció un paradigma alternativo de lucha.
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1 Hemos visto cuáles son los métodos que ha utilizado Estados Unidos para resolver diferencias con Europa y diferencias con Japón, amenazas de guerras comerciales, de tarifas arancelarias elevadísimas, mediante lo cual va imponiendo sus condiciones al resto del mundo, incluso, al mundo desarrollado (Castro, 1968).
2 El concepto de orden y nuevo orden hace referencia a un período histórico donde se producen cambios estructurales del sistema internacional. Bush padre estableció parámetros sobre un nuevo orden, después de la caída del campo socialista y la desintegración de la URSS, que guiaría la política de Estados Unidos.
3 La globalización es un proceso multidimensional que expresa un redimensionamiento del capitalismo como sistema. La reestructuración tecnológica y organizativa que es implícita a este proceso, está lejos de desenvolverse en un mercado único y globalizado, con las mismas posibilidades para todos los países.
4 Ejes estructurales: el económico: (sub) desarrollo, el técnico económico (monopolización de) los conocimientos; el ambiental (de) gradación del medio ambiente; el social, (des) integración social; el político-militar, (in) gobernabilidad; el jurídico-institucional, (des) institucionalización y el de valores; el educacional y cultural, (an) alfabetización, el ético, entre otros.
5 El "Nuevo orden" (o desorden mundial) se manifestaba en términos de limitaciones o retrocesos de la justicia internacional y en la transparencia de la actuación de las naciones, grupos de naciones y organismos u organizaciones internacionales, ignorancia de Estados Unidos de los organismos internacionales; debates en torno a la democracia nacional e internacional. En la práctica, en el orden internacional, el crecimiento de la concentración de la riqueza, del poder y de la toma de decisiones en un reducido número de actores internacionales (países desarrollados, corporaciones transnacionales y organismos u organizaciones internacionales).
6 La disfuncionalidad estructural del capitalismo y la posibilidad de absorber la mano de obra "barata" proveniente de las migraciones comenzó a manifestarse hacia la década de 1970. La crisis económica de 1973-1974, el término de la reconstrucción europea, los bajos ritmos de crecimiento y el nivel tecnológico alcanzado en los países industrializados eran factores objetivos que demandaban un cambio de la cantidad y "calidad" de las migraciones. Paralelamente, el "temor" a perder la "pureza" étnico-nacional comenzó a actuar como factor que, a la larga, se convertirían en estructural.
7 La frase "fuga de cerebros" fue acuñada en los años sesenta, cuando Estados Unidos acaparó los médicos del Reino Unido. En aquel caso el despojo tuvo lugar entre dos países desarrollados, uno que emergió de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, con el 80 % del oro en barras, y el otro golpeado fuertemente y despojado de su imperio en aquella guerra.
8 Cita un informe del Banco Mundial que se dio a conocer en octubre de 2005.
9 Para profundizar: Jorge Casals Llano: "El capitalismo, el neoliberalismo y la(s) crisis del modelo". El mundo contemporáneo en crisis. Coordinadoras Thalia Fung y Maura Salabarría. Universidad Autónoma del Estado de México, 2009 .
10 El neoliberalismo es la liberalización total de la economía, del hipermercadismo, de la ruptura de las tradiciones sociales y culturales, y hasta de la caída de las barreras lingüísticas y de la identidad nacional (aculturación e inculturación). El capital transnacionalizado devenido eminentemente "corporativo" y especulativo y, juntamente con él y precisamente por él, la volatilidad e inestabilidad de la economía puesto todo al servicio de una elite mundial comandada por las grandes transnacionales (Petras, s. a.).
11 Según James Petras (s. a.): "el neoliberalismo promueve la privatización de empresas públicas (en realidad, su venta a monopolios privados), y la eliminación del salario mínimo para bajar los gastos laborales de los capitalistas. Estas políticas macro socio-económicas que definen el carácter general de la economía, la estructura de clase y el Estado, polarizan la sociedad, aumentan las desigualdades y concentran la riqueza y el poder".
12 Profundizar en: Francis Fukuyama (1992): El fin de la Historia y el último hombre, Editorial: Free Press y Francis Fukuyama (1990): El fin de la historia. Claves de la razón práctica.
13 El Choque de Civilizaciones establece la confrontación entre las culturas, como nunca antes se había dado en la historia; no tiene raíces ideológicas o económicas, sino más bien culturales: presenta un futuro lleno de conflictos, gobernado por unas relaciones internacionales abiertamente occidentalizada y acaba recomendando un sólido conocimiento de las civilizaciones no occidentales, con el fin, de potenciar al máximo la influencia occidental. Huntington, Samuel (2005): El Choque de Civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, Paidós, 1ra. edición, colección surcos.
14 El nuevo orden se tradujo en el aumento de las contradicciones al interior del sistema, tanto en el plano económico, como político; fracaso del proyecto neoliberal y de las acciones militares y, por último, la agudización de los problemas globales: hambre, medioambiente, migraciones. En fin, una crisis sistémica.
15 En mayo de 1997, la administración de William Clinton promovió una actualización de la "Estrategia de Seguridad Nacional", denominándola "Estrategia de Seguridad Nacional para el siglo xxi", precisaba que las principales preocupaciones de seguridad eran de naturaleza transnacional, como el tráfico de drogas, el crimen organizado, el lavado de dinero, la inmigración ilegal y la inestabilidad. Clinton definió al genocidio y los delitos de lesa humanidad como intereses nacionales, permitiendo así, una intervención directa. Estados Unidos asumirían el rol de "policía mundial", obteniendo el legítimo uso de la fuerza.
16 Asimismo, expandió la participación en la OTAN para que incluyera a los nuevos regímenes clientes en Europa Oriental, mucho de los cuales recibieron su bautismo de fuego como cómplices en el bombardeo de Yugoslavia y en el apoyo logístico-militar.
17 El pensamiento neoconservador atesoró los enfoques que prevalecieron sobre la conducción de la proyección externa de Estados Unidos hacia las diferentes áreas geográficas y estableció una visión geopolítica profundamente mesiánica, hegemonista y belicista en su política exterior.
18 Dicha doctrina combina los instrumentos tradicionales del denominado poder duro, relacionado con el uso de la fuerza militar y la coerción económica, con los del poder blando, que potencia la capacidad de persuadir utilizando la diplomacia, las transnacionales de la comunicación, la promoción del modo de vida estadounidense y la asistencia al exterior. Este diseño pretendió, teóricamente, concederles prioridad a los elementos del poder blando por encima de la proyección belicista, lo que contrastó con la realidad. En nombre del poder inteligente se incrementó el presupuesto del Pentágono y se implementaron con mayor sofisticación programas desestabilizadores "de apoyo a la democracia", en correspondencia con la llamada guerra no convencional.