Cuadernos de Nuestra América/Nueva Época/No. 019 /abril-junio, 2026/
RNPS: 2529 /ISSN: 2959-9849/ 154 pp.

De la unipolaridad a la multipolaridad:
el desafío decisivo del tercer milenio

From Unipolarity to Multipolarity: The Decisive Challenge of the Third Millennium

Dr. C. Alessandro Fanetti

Centro de Estudios Eurasia y Mediterráneo (CeSEM), Italia Área de América Latina y el Caribe

e-mail: alexander.siena@gmail.com

ORCID: 0009-0007-5649-2234

Fecha de recepción: noviembre de 2025
Fecha de aprobación: enero de 2026
Fecha de publicación: junio de 2026

Resumen

El texto ofrece una interpretación del orden geopolítico global como resultado de la evolución histórica de distintas configuraciones sistémicas, cada una caracterizada por la presencia de "uno o más polos de poder" con capacidades diferenciadas de proyección global y/o regional. En este marco analítico, se enfatiza la transición contemporánea de un sistema unipolar hacia un orden multipolar. Tras el bipolarismo instaurado en la posguerra, la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) propició la consolidación de un unipolarismo liderado por Estados Unidos, sostenido por instrumentos político-militares y por un uso extensivo de la coerción extrainstitucional. Este esquema, lejos de asegurar estabilidad estructural, intensificó las asimetrías entre el "Norte" y el "Sur" global, incentivando la formulación de paradigmas alternativos y la emergencia de nuevas dinámicas de poder. Desde inicios del Tercer Milenio, se observa la creciente relevancia
de potencias regionales y organismos multilaterales —como BRICS+, CELAC y ALBA-TCP— orientados a una redistribución equilibrada de la influencia global. El texto aboga por un orden internacional pluralista, sustentado en la soberanía, el diálogo intercivilizatorio y relaciones cooperativas "ganar-ganar".

Palabras clave: Geopolítica, transición, multipolarismo, sur global, soberanía.

Abstract

The text offers an interpretation of the global geopolitical order as a result of the historical evolution of different systemic configurations, each characterized by the presence of "one or more poles of power" with varying capacities for global and/or regional projection. Within this analytical framework, emphasis is placed on the contemporary transition from a unipolar system toward a multipolar order. Following the bipolarity established in the post-war era, the dissolution of the USSR led to the consolidation of a unipolarism led by the United States, sustained by political-military instruments and the extensive use of extra-institutional coercion. Rather than ensuring structural stability, this scheme intensified the asymmetries between the global "North" and "South", incentivizing the formulation of alternative paradigms and the emergence of new power dynamics. Since the beginning of the Third Millennium, there has been a growing relevance of regional powers and multilateral organizations
—such as BRICS+, CELAC, and ALBA-TCP— aimed at a balanced redistribution of global influence. The text advocates for a pluralistic international order, grounded in sovereignty, inter-civilizational dialogue, and "win-win" cooperative relations.

Keywords: Geopolitics, Transition, Multipolarism, Global South, Sovereignty.

Revolución es conciencia del momento histórico;
es cambiar todo lo que debe ser cambiado.

Fidel Alejandro Castro Ruz

La geopolítica actual se caracteriza por retos de época, propios de momentos clave de la historia de la humanidad.

Desafíos que, en esencia, pueden concentrarse y resumirse en este lema: unipolarismo vs. multipolarismo.

Profundizando en la cuestión, cabe destacar en primer lugar que, al menos desde que existen las civilizaciones, el mundo geopolítico siempre ha estado constituido y dividido en polos más o menos capaces de dirigir los grandes cambios internacionales.

Polos más o menos capaces en la medida en que unos tienen un "aliento" global, mientras que otros tienen una capacidad de proyección regional o, en todo caso, más restringida. Siendo los primeros los que siempre han dado "nombre" a las distintas fases geopolíticas:

  1. Bipolarismo: momento geopolítico caracterizado por la presencia de dos polos geopolíticos con mayor capacidad de proyección e influencia global que los demás. El ejemplo típico de esto se vio en el período "Post Segunda Guerra Mundial-Disolución de la URSS", con el enfrentamiento Estados Unidos-URSS.
  2. Unipolarismo: momento geopolítico caracterizado por la presencia de un único polo geopolítico más capaz que todos los demás de influir en la geopolítica mundial. El ejemplo clásico es Estados Unidos después de 1989-1991.
  3. Multipolarismo: momento geopolítico caracterizado por la presencia de varios polos geopolíticos capaces de influir en la dinámica mundial. En mi opinión, esto es lo que está tomando forma (en primer lugar y sobre todo gracias a los países del llamado "Sur Global"), aunque con la feroz resistencia del "Norte Global" que quiere el mantenimiento del orden geopolítico posterior a la Guerra Fría.

Entre los polos globales (por supuesto del mundo conocido en las diversas épocas) pueden mencionarse sin duda, entre otros y solo como meros ejemplos, los siguientes centros de poder (con sus aliados o satélites):

En cambio, pueden mencionarse, entre otros y también como ejemplos, polos de alcance más regional (aunque a menudo con "ecos" en otras partes del mundo):

Así, el claro "axioma geopolítico" que podemos deducir es "existencia de civilizaciones = presencia de centros de poder geopolítico".

Centros de poder geopolítico que, en base a su capacidad de proyección exterior, han configurado las distintas fases de la historia de las civilizaciones. No es casualidad, de hecho, que uno de los mayores expertos en geopolítica e ilustre teórico del mundo multipolar, el filósofo ruso Aleksandr Gel'evič Dugin, hable de la Ciencia de las Civilizaciones para referirse a la rama de estudio de estas cuestiones.

Fases geopolíticas caracterizadas, pues, por la presencia más o menos amplia de grandes potencias (es decir, capaces de proyección global, hasta el posible grado de Superpotencia) y/o potencias regionales, cada una con sus propias características y peculiaridades.

Y esto siguió siendo así incluso después de la última gran convulsión militar mundial, la Segunda Guerra Mundial.

Esta convulsión dio lugar a dos macropuntos geopolíticos:

En la práctica, el primer punto nunca ha conseguido desplegar plenamente sus "alas", por lo que siempre ha seguido siendo poco más que un "foro de diálogo". Fuera de las raras ocasiones en que el Consejo de Seguridad de la ONU ha logrado ponerse de acuerdo sobre cómo actuar —sobre todo entre los países con derecho a veto—, o cuando algún organismo de la propia Organización ha sido capaz de poner en práctica sus decisiones. Y sobre la falta de eficacia de este órgano, baste pensar en los cientos de resoluciones aprobadas —incluso por amplísima mayoría— por la Asamblea General de la ONU que nunca se han puesto en práctica: un ejemplo sobre todo, las decenas —caídas en saco roto— sobre la petición del fin inmediato del bloqueo estadounidense contra Cuba.

Está claro que la principal debilidad de la ONU reside en la inexistencia sustancial —si excluimos al Consejo de Seguridad, con todas sus conocidas limitaciones— de una fuerza capaz de hacer cumplir las obligaciones a las que se han comprometido las naciones al aceptar la Carta de la ONU.

En esencia, por tanto, la ONU debe considerarse como un noble y elevado intento de dotarse de un marco compartido para el desarrollo de las relaciones globales y la resolución de disputas, pero en realidad con grandes dificultades para hacer del "mundo geopolítico global" un sistema de paz y prosperidad para todos.

En cuanto al segundo punto, sin embargo, puede decirse que simplemente ha dado continuidad a la historia geopolítica de las civilizaciones desde sus inicios. Milenios en los que precisamente se han alternado una serie de polos geopolíticos capaces de influir en la dinámica mundial y regional.

Enfrentamiento Washington-Moscú, por tanto, con la presencia —como ya se ha dicho— no obstante significativa del Movimiento de los No Alineados.

Bipolarismo que duró precisamente hasta la caída del Muro de Berlín y la consiguiente disolución de la Unión Soviética. Un momento celebrado como una victoria decisiva por el Occidente político —liderado por Estados Unidos y el bloque de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)— y, con razón, como una trágica derrota por el Sur Global.

En palabras del presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin: "El colapso de la URSS fue la mayor catástrofe geopolítica del siglo xx".1

A partir de ese momento, el bipolarismo da paso a otra fase geopolítica: el unipolarismo, liderado por Estados Unidos y la OTAN como su brazo armado.

Así, si del lado occidental se hablaba del fin de la historia, con el triunfo perpetuo del liberalismo y el capitalismo (Francis Fukuyama dixit), del otro lado se desarrollaban formas de resistencia inmediata por un lado —el ejemplo de Cuba y su respuesta al llamado "Período Especial" es el arquetipo perfecto— y análisis a medio y largo plazo para cambiar la situación por otro. Análisis que han encontrado en Evgenij Maksimovič Primakov (dirigente soviético y luego ruso del más alto perfil, que llegó a ocupar los cargos de ministro de Asuntos Exteriores y primer ministro en la década de 1990), por ejemplo, uno de los primeros y mayores exponentes (y defensores) del mundo multipolar.

Como explicó Rakesh Krishnan Simha (2015):

En 1996, como ministro de Asuntos Exteriores (Primakov), había presentado a las élites del Kremlin un plan para desarrollar un pivote estratégico a tres bandas entre Rusia, India y China. Esta doctrina de la multipolaridad habría sido una alternativa concreta a la unipolaridad impuesta por Estados Unidos en la posguerra fría.2

Una fase unipolar que, sin embargo, desplegó sus alas "teórico-materiales" con toda la fuerza posible, pero que al mismo tiempo estimuló y vio brotar la propuesta alternativa de la multipolaridad. Esta última, que en el espacio de unos pocos años ha "irrumpido" de forma abrumadora en el contexto geopolítico mundial.

Una fase unipolar caracterizada, pues, en lo esencial, por el papel geopolítico preponderante de Washington —y de la OTAN—. Estados Unidos se ha labrado para sí el papel sustancialmente indiscutible de gendarme mundial, de superpotencia capaz de abrir guerras y conflictos en su propio beneficio en los cuatro puntos cardinales del planeta. Por nombrar solo algunos: Primera Guerra del Golfo (1990), Guerra contra Yugoslavia (1999), Guerra contra Afganistán (2001), Segunda Guerra del Golfo (2003) y Guerra contra Libia (2011).

Guerras e imposición de sanciones unilaterales completamente ilegales según el derecho internacional, pasando por encima de la ONU y de cualquier organismo supranacional destinado a controlar el "sistema mundial". Con las otras grandes potencias, empezando por Rusia y China, en ese momento básicamente incapaces de oponerse a tales abusos debido a la precaria situación que tenían internamente:

Un período geopolítico unipolar estadounidense esencialmente incontestado, por tanto, al menos hasta el advenimiento del Tercer Milenio. Desde la "ruptura" del Milenio, de hecho, el statu quo comienza a mostrar algunas grietas y a ser cuestionado en sus propios fundamentos tanto desde un punto de vista teórico como práctico:

Así, desde el advenimiento del Tercer Milenio, asistimos a un enfrentamiento cada vez más tenso entre unipolarismo y multipolarismo, con este último ganando cada vez más consenso entre los países del llamado "Sur Global" (pero también entre una gran parte de la población del "Norte Global" insatisfecha con sus propias condiciones de vida y con aquellas a las que está sometida la mayoría de la población mundial).

En este sentido, algunos puntos decisivos de este intento de transformación global son:

Una reorganización de la situación geopolítica mundial, por tanto, en la que las fuerzas que defienden el statu quo y el mundo unipolar se ven contrarrestadas por las que aspiran a un mundo multipolar.

En palabras de Dugin:

El unipolarismo y la globalización no son el lugar de aterrizaje natural al que la humanidad debe llegar casi por inercia. Representan lo específico de una cultura angloamericana, fundada en el poder marítimo [...], que tiende a releer la Historia según su conveniencia: en particular, quiere imponer la idea de representar el Orden Racional por excelencia [...]. En cambio, hay que recuperar cada cultura [...], hay que reconstruir un espacio [...] y un tiempo [...] a través del modelo de la red, en el que los actores locales reconfiguran entre sí las estructuras sociales, económicas, culturales y relacionales hasta el punto de expresar, al más alto nivel, representaciones políticas capaces de asumir la protección de esta red de relaciones [....]. De ahí la necesidad de que las entidades (Rusia, India, China) de los grandes espacios redescubran un espíritu cooperativo, no para convertirse en otro Occidente globalizador e invasor, sino en un modelo de desarrollo y referencia para otras culturas que pueden encontrar su camino hacia la modernidad sin sucumbir a la occidentalización [....].4

Un mundo en el que existan, por tanto, varios centros de poder unidos, soberanos e independientes, cada uno de ellos con sólidas raíces culturales y económico-sociales, y con capacidad para resistir cualquier intento de imposición desde el exterior. Polos capaces de elegir su propio camino hacia el desarrollo, basándose en sus propias peculiaridades, necesidades y convicciones, dialogando con los demás y garantizándose mutuamente una relación ganar-ganar tanto a través de las relaciones bilaterales como en los foros multilaterales más amplios (tanto los más antiguos como los que han surgido en el Nuevo Milenio).

"Polos-civilizaciones", homogéneos y sin divisiones internas particulares, que Dugin intentó esbozar en la Cuarta Teoría Política:

La Cuarta Teoría Política descarta la visión eurocéntrica del mundo (en el sentido más amplio del término) y dice que no existen: La jerarquía entre sociedades. La oposición Occidente-Oriente y Moderno-Antiguo. La actualidad nos muestra que el mundo de Orwell, 1984, no era la cara del comunismo sino la del liberalismo. [...] Debemos reconocer y admitir cómo viven las diferentes sociedades [...]. Proponemos despertar y utilizar la Cuarta Teoría Política en todas las culturas. Así que no hay un futuro único para todo el mundo, sino que cada cultura construye el suyo y lo hace a través de su propia historia, sus propias tradiciones, su propia religión. Cada uno tiene que encontrar su propio modelo [...].5

Y en cuanto a los polos podrían ser:

Un mundo multipolar requiere la participación (además de Rusia y la civilización occidental) como mínimo también [...] de China e India. [...] Además, Europa se está distanciando cada vez más de Estados Unidos, formando un modelo geopolítico distinto. Europa se convierte así en otro participante potencial. También debemos considerar el mundo islámico, con sus mil millones de adeptos, así como África y América Latina. Estos representan tres actores civilizados adicionales, cuyas perspectivas no pueden ignorarse en la nueva arquitectura global [...].6

En conclusión, por tanto, es posible hacer hincapié en algunos puntos firmes e ineludibles para intentar interpretar mejor (y participar activamente) en los cambios geopolíticos que se están produciendo:

Intentos de cambios radicales, por tanto, que dan grandes esperanzas a miles de millones de personas en todo el planeta y que sin duda garantizan posibilidades de mejora en el panorama geopolítico mundial, pero que en la fase de transición que estamos viviendo no están exentos de riesgos generales y globales. En palabras del gran pensador italiano Antonio Gramsci: "El viejo mundo agoniza, el nuevo tarda en aparecer. Y en este claroscuro nacen los monstruos".

1 Bobrovnik, A (2021). "La Russia e l’eredità geopolitica dell’URSS". IARI. https://iari.site/2021/09/01-la-russia-e-leredita-geopolitica-dellurss/

3 https://www.wikileaks.org

4 Redazione (2014), Il mondo multipolare e l’idea di post modernità. Eurasia – Rivista di Studi Geopolitici, 24/03/2014: https://www.eurasia-rivista.com/il-mondo-multipolare-e-lidea-di-post-modernita/

6 Aleksandr Dugin (2025), La nuova Yalta e l'ascesa del multipolarismo. Geopolitika.ru, 12/02/2025: https://www.geopolitika.ru/it/article/la-nuova-yalta-e-lascesa-del-multipolarismo