Cuadernos de Nuestra América/Nueva Época/No. 019 /abril-junio, 2026/
RNPS: 2529 /ISSN: 2959-9849/ 154 pp.

Ecosistemas tecnológicos en disputa: poder, ética y regulación en el centro de escena

Technological ecosystems in dispute: power, ethics, and regulation at the center of the stage

Dr. C. Verónica Elena Sforzin

Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Argentina.
Doctora en Comunicación y licenciada en Sociología.
Docente titular, investigadora y extensionista.
Investigadora del CIEPE-CLACSO

e-mail: veronicasforzin@gmail.com

ORCID: 0009-0004-8045-2505

Fecha de recepción: marzo de 2026
Fecha de aprobación: abril de 2026
Fecha de publicación: junio de 2026

Resumen

Para transitar la crisis actual y lograr la consolidación del escenario multipolar es necesario no solo resistir ante la globalización financiera homogeneizante, sino ir delimitando nuevas propuestas geopolíticas desde el Sur Global basadas en una nueva ética para la humanidad. Es necesario discutir desde el Sur Global los dilemas éticos, políticos y geopolíticos en la construcción de ecosistemas tecnológicos, que sean atravesados por una ideología popular, materialista, humanista, para no quedar subordinados a esquemas extranjerizantes. En este trabajo nos aproximaremos a una descripción de los proyectos políticos tecnológicos en disputa en este período de crisis y transición pos capitalista, con eje en la ética que los sostienen, con el objetivo de permitirnos pensar y diseñar un ecosistema propio nuestroamericano, el cual necesariamente tiene que pensarse y concebirse desde otro lugar y con otras prácticas. Por un lado, indagaremos en el modelo anglosajón y el modelo chino, los cuales son los más desarrollados, pero también incursionaremos en las propuestas y hojas de ruta de los BRICS Plus y la propuesta del Vaticano. Indagar en estas últimas propuestas es clave para pensar un ecosistema tecnológico latinoamericano de la mano del Sur Global.

Palabras clave: Geopolítica, tecnologías, sur global, China, Estados Unidos.

Abstract

To navigate the current crisis and consolidate a multipolar world, it is necessary not only to resist homogenizing financial globalization but also to define new geopolitical proposals from the Global South based on a new ethic for humanity. It is essential to discuss, from the perspective of the Global South, the ethical, political, and geopolitical dilemmas in building technological ecosystems that are permeated by a popular, materialist, and humanist ideology, so as not to be subordinated to foreign-influenced schemes. In this work, we will approach a description of the political and technological projects in dispute during this period of crisis and post-capitalist transition, focusing on the ethics that underpin them. Our aim is to enable us to envision and design our own Latin American ecosystem, which must necessarily be conceived and developed from a different perspective and with different practices. On the one hand, we will examine the Anglo-Saxon and Chinese models, which are the most developed, but we will also explore the proposals and roadmaps of the BRICS Plus and the Vatican's proposal. Investigating these latest proposals is key to envisioning a Latin American technological ecosystem in collaboration with the Global South.

Keywords: Geopolitics, technologies, global south, China, United States.

Introducción

La soberanía digital, es la lucha política más urgente de nuestro tiempo. No se limita al código fuente, sino que se extiende a la defensa del trabajo, la economía y la propia democracia contra las nuevas formas de intervención imperialista.

Miguel Enrique Stedile (2026)

El mapa del poder global y las relaciones internacionales se ha modificado de forma irreversible. Nos encontramos en un período de transición, enmarcado en una guerra híbrida mundial, con escenarios de conflicto tecnológico-militar, como el genocidio en Gaza, el conflicto en Ucrania, la operación militar de Estados Unidos en Venezuela y la guerra en Irán.

En paralelo a estos conflictos armados estamos aconteciendo a una revolución tecnológica industrial sin precedentes. Occidente utiliza su ventaja comparativa para violar sistemáticamente la soberanía de los países, en una guerra psicológica y cognitiva sostenida. La soberanía digital se convierte así en el pilar fundamental para la autonomía política, económica (Stedile, 2026) y subjetiva.

En una nueva reedición del colonialismo, esta vez bajo la estructura tecnológica militar, occidente, en la necesidad de diferir su crisis sistémica y estructural frente a la consolidación de China y los Brics Plus, aspira a sostener a América Latina y todas sus zonas de influencias como dadores de materias primas, principalmente las que se necesitan para el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) y la tecnología de frontera. Materias primas como el litio, cobalto y en general las tierras raras, así como la energía y el agua son estratégicos para el desarrollo de la cadena global de valor de la tecnología. Así también necesita el control de un flujo permanente de datos, materia prima indispensable para consolidar el Big Data necesario para entrenar sus algoritmos. Cuando hablamos de datos, no solo estamos hablando de datos personales, sino datos de comportamiento social, de la economía, de seguridad nacional, del clima, la geografía, etcétera.

La contracara es el consumo en el Sur Global de plataformas de servicios (Uber, Rappi, Airbnb, Mercado Pago, etc.), de aplicaciones (apuestas, juegos en red, etc.) y redes sociales; consumo basura, que tiene el doble objetivo de un extractivismo permanente de datos, cooptando la atención y el desarrollo de la guerra psicológica y cognitiva. La precarización laboral en el Sur se vuelve estratégica para tercerizar el trabajo de entrenamiento de algoritmos, se alargan las jornadas laborales y se reducen los derechos de los trabajadores.

Esto consolida un nuevo régimen de acumulación capitalista, basado en un nuevo colonialismo digital, dando paso al capitalismo de la vigilancia y al poder instrumentario (Zuboff, 2021) un nuevo modo de producción del poder que no solo predice comportamientos, sino que los condiciona.

Como planteo en mi libro Ética, poder y tecnología (2023), podemos definir el capitalismo de la vigilancia como:

El desarrollo de un nuevo régimen de acumulación financiero especulativo basado en el control del sistema internacional de intercambios financieros, amparado en la industria militar y en la monopolización de áreas claves de la ciencia y la tecnología; enmarcados en el proyecto geopolítico angloamericano, lo cual da nacimiento a nuevas formas de producción de poder.

Frente a este despliegue occidental, se erige oriente, China, con su mirada de la "Prosperidad Común" pone en jaque este tipo de ecosistema tecnológico y plantea que otras formas de desarrollo son posibles, demostrándolo en la práctica en las propuestas promovidas en la Ruta de la Seda Digital y en los BRICS Plus. Otro ecosistema tecnológico es posible, uno en donde sean los Estados los que tengan en sus manos la gobernanza global de Internet y se respeten sus soberanías: Esto va a depender de la consolidación de China como centro de la economía mundial y reorganizador de las relaciones internacionales, pero principalmente del desarrollo de la soberanía digital en los países y las regiones del Sur global.

La prosperidad común en la Inteligencia Artificial

China, a través de la Ruta de la Seda, los BRICS Plus y demás estrategias y organismos internacionales, propone relaciones entre los países basadas en nuevos parámetros éticos, teniendo como ordenador la Comunidad de Destino Compartido para la Humanidad1 (en chino: 人类命运共同体) y la Prosperidad Común2 (en chino 共同繁荣).

La prosperidad común es un objetivo básico del marxismo y un ideal de nuestro pueblo desde la antigüedad. Según la visión de Marx y Engels, una sociedad comunista eliminará por completo los antagonismos y diferencias entre clases, entre áreas urbanas y rurales, entre trabajo mental y trabajo manual, e implementará cada uno según sus capacidades y distribuirá según sus necesidades, de manera que realización real del intercambio social promueva el desarrollo individual, libre e integral y realización mutua.3

No es una promesa a futuro, sino una realidad materializada en los intercambios económicos y comerciales, donde el respeto mutuo y el no injerencismo son las piedras fundamentales. Acusado por occidente de un pragmatismo excesivo, la claridad y transparencia de los mensajes chinos dejan desconcertados a la diplomacia del garrote ejercida históricamente primero por Europa y luego por Estados Unidos.

Orientada, por una práctica ética, China construye condiciones para el desarrollo de la soberanía tecnológica del Sur Global, se convierte en soporte histórico para las luchas económicas, políticas e ideológicas transformadoras de la sociedad en su conjunto.

Denominado el "momento DeepSeek", China demostró que con una tecnología de código abierto se puede democratizar el conocimiento, y que incluso se puede desarrollar de una manera mucho más económica que como lo plantea el modelo del Silicon Valley. Los impactos fueron inmediatos:

Para las naciones que antes estaban excluidas del desarrollo de la IA, las implicaciones son inmediatas. La India ha anunciado planes para construir modelos locales basados en la tecnología DeepSeek, con aplicaciones iniciales centradas en la agricultura y la adaptación al clima (Xiong Jie, 2026).

China impulsa la concepción del ganar-ganar en las relaciones internacionales, la cual se materializa también en la Ruta de la Seda, en donde los países que participan hacen transferencia de tecnología, algo que Estados Unidos no permite desde los años setenta (Sforzin, 2022).

La emergencia de China como ordenadora de las relaciones internacionales está relacionado a su consolidación como potencia tecnológica. China demuestra que hay otros caminos posibles al de la subordinación del proceso de desarrollo tecnológico a la lógica del capitalismo financierista especulativo. Proponiendo nuevos patrones y nuevos medio ambientes tecnológicos basados en una ética práctica comunitaria (Schulz y Sforzin, 2023). En el año 2017, el Consejo de Estado impulsa el "Plan de Desarrollo de la Nueva Generación de Inteligencia Artificial", en donde queda claro que el timón del barco del proceso de Innovación lo manejará el Estado y estará subordinado a los intereses geopolíticos, sociales y económicos chinos.

En el año 2021, el Estado lanza el "Código de ética de a IA de nueva generación" cuyos ejes centrales son: El apoyo a proyectos que prioricen el bienestar social; el cuidado en el desarrollo de las aplicaciones para no vulnerar derechos; frenar productos que pongan en riesgo la seguridad nacional y pública; proporcionar información orientada a la gobernanza ética de la IA y enseñar habilidades en relación al funcionamiento.

Plantea la IA como "Bien Común", buscando cons-truir bienestar y cimentar la igualdad universal.

Tecnolibertarismo anglosajón

Estados Unidos enmarca la IA como "competencia de suma cero", en la que este país debe "alcanzar un dominio tecnológico global incuestionable e indiscutible" (Xiong Jie, 2026). Este autor plantea que hay una diferencia fundamental respecto de los dos modelos (el chino y el estadounidense), basada en la pregunta ¿A quién debe servir la IA? Mientras que para Estados Unidos la respuesta es a sus propios intereses geopolíticos, para china es "a todos".

Las conexiones entre el Departamento de Estado y las grandes corporaciones de la tecnología se establecieron desde sus inicios. Mientras Microsoft siempre estuvo cercano al partido Demócrata, con fuertes conexiones con intereses de fondos financieros Globalistas de Estados Unidos —BlackRock, Vanguard—, Facebook nació en 2004, bajo el paraguas de la administración de Bush hijo. Podríamos dar innumerables detalles de esos momentos de nacimiento y sus idas y vueltas en sus desarrollos al calor de la geopolítica y la economía estadounidenses. Esto dicho y escrito en innumerables artículos, mientras la academia latinoamericana producía miles de papers acerca de la neutralidad de la red y la libertad de expresión posibles gracias a las redes estadounidenses.

Lo que anteriormente el Deep State hacía puertas adentro, condicionando con lobistas la política pública, hoy se intenta aplicar de forma novedosa, dando de cara a la ciudadanía el debate cultural e ideológico, debate basado en la ineficiencia estatal y la crisis de representatividad que el capitalismo financiero y especulador que representa hoy el Estado de Estados Unidos deja como herencia.

La fórmula de sus éxitos es la de un Estado que apostó, mediante grandes beneficios impositivos y grandes inversiones el desarrollo de la tecnología de la información y la comunicación por considerarla estratégica para los asuntos de estado. Así como les permitió a estas corporaciones el desarrollo monopólico y les dio la posibilidad de "ir por el mundo". La escala para que estas corporaciones lideren en tecnológica es global, y por tanto, la subordinación de occidente y del mundo a sus intereses corporativos, se entrelaza a los intereses de Estados Unidos.

Como propuesta global, Estados Unidos promovió la no regulación de lo digital, bajo el lema shumpeteriano de la "destrucción creadora", al ritmo del ciclo del desarrollo de la IA, la desregulación fue el pilar que permitió que casi nada crezca en el mundo occidental en términos tecnológicos en los últimos cincuenta años.

Junto con la desregulación exportó las ideas del tecnolibertarismo. Esta ideología permite el sostenimiento de situaciones de subordinación económicas sin precedentes históricos. Basada en una ética que fomenta el consumo compulsivo, la irracionalidad en las relaciones sociales y la especulación en la economía, así como la libertad individual y la centralidad de la tecnología como baluartes que impiden el lazo social, esta ideología se difunde y sostiene mediante el sistema tecnológico anglosajón.

En los organismos internacionales Estados Unidos intenta que no prolifere una gobernanza global consensuada, para continuar aprovechando sus ventajas comparativas. El eje de la "libertad de acceso a la tecnología" y "achicamiento de la brecha digital" son sus caballitos de batalla para lograr que los países occidentales abran sus economías a las tecnologías anglosajonas. Basadas en los parámetros implantados por la Sociedad del Conocimiento que impulsa que toda sociedad debe ser tecnológicamente desarrollada para tener mejor democracia, economía, y bienestar social, proceso que no se origina en occidente, mientras sí se produjo un gran salto tecnológico y una gran acumulación económica y de poder por parte de las Big Tech.

Al sistema político institucional occidental, le explota, desde las propias fuerzas productivas, una reorganización económica acompañada de la consolidación de la ideología de que todo intervencionismo institucional parece vetusto. Lo público debe subordinarse a lo privado y solo sirve en tanto financiador de la innovación y el desarrollo de la economía del dato (Sadin, 2018). Aquí aparece como un espíritu de época (Zeitgeist en alemán), la ideología de los tecnoliberales, o del liberalismo digital y de los libertarios.

La tecnología globalista angloamericana es la realización material, la estructura económica, que sostiene una nueva situación de colonización, es la forma que adquiere la guerra de manera permanente.

En nombre de esta "idea del mundo-imperio corporativo" se están produciendo las nuevas cruzadas del capital occidental. Ideario que ya se encuentra instalado en la realidad digital, en donde los derechos sociales y humanos han muerto. La desregulación de la vida, para imponer el imperio corporativo, se plasmó en el medioambiente digital, en donde los grupos de poder avanzaron logrando no solo ganar la batalla cultural e ideológica, sino que avanzaron en la guerra cognitiva.

El lento, pero firme avance de los BRICS en tecnología

Bajo la presidencia pro tempore de Brasil, los días 6 y 7 de julio de 2025 se celebró en Río de Janeiro la
XVII Cumbre de los BRICS, con el lema oficial "Fortaleciendo la cooperación del sur global para una gobernanza inclusiva y sostenible".4

El impulso de mayor autonomía institucional, financiera y tecnológica es el eje central, en el marco de un contexto histórico de grandes cambios y emergencias múltiples. En la declaración final se trabajó sobre la Gobernanza Global de la Inteligencia Artificial.

Allí se señala que la IA "representa una oportunidad singular para impulsar el desarrollo hacia un futuro más próspero" pero para ello se requiere una estructura de gobernanza que hoy no existe que mitigue riesgos y atendiendo las necesidades del "Sur Global", considerando a la Organización de las Naciones Unidas en el centro de ese formato institucional.5

En agosto de 2023, durante la XV Cumbre de los BRICS en Johannesburgo, se estableció formalmente un comité de investigación para centrarse en los avances en Inteligencia Artificial y se acordó trabajar juntos para supervisar y analizar la IA.

El presidente de China, Xi Jinping, afirmó que incluir la IA dentro de la agenda de trabajo permitirá intensificar el intercambio de información y la cooperación tecnológica entre las naciones.6

Así también estableció una mirada común de la gobernanza de la IA:

Necesitamos defendernos conjuntamente de los riesgos y desarrollar marcos y estándares de gobernanza de la IA con un consenso amplio, para hacer que las tecnologías de IA sean más seguras, confiables, controlables y equitativas. 7

Este organismo impulsa una concepción que genera las condiciones de la diversidad cultural a partir de reconocer y reivindicar las soberanías, así como la articulación con instancias y organismos de integración regional, como es el caso de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Comunidad del Caribe (CARICOM) y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en nuestra región.

Frente a debilidades económicas y estructurales del Sur Global, los BRICS se plantean como un instrumento geopolítico que permite reconfigurar las reglas de juego. Con China a la cabeza, este organismo transicional puede reestablecer las relaciones internacionales bajo otros parámetros que no sean los de la imposición del más fuerte.

En este marco, con la valentía y el ímpetu que caracteriza los procesos latinoamericanos que desafían el imperio del norte, el presidente de Brasil, Lula Da Silva, actualmente presidente del G-20 y de los BRICS, en su discurso en el Grupo de los Siete (G-7),8 en consonancia con el Papa Francisco declara:

Nos interesa una IA segura, transparente y emancipadora. Que respete los derechos humanos, proteja los datos personales y promueva la integridad de la información. Que potencie la capacidad de los Estados para adoptar políticas públicas medioambientales y que contribuya a la transición energética.9

También, al igual que viene impulsando China en numerosos foros internacionales plantea la necesidad de una nueva gobernanza internacional e intergubernamental para la Inteligencia Artificial, en la que los Estados tengan un lugar central y se proyecta la cooperación con "bases justas y mutuamente benéficas". 10

Es evidente que se encuentra habilitado el debate respecto de las regulaciones del mundo digital, un debate estratégico para comenzar a repensar el poder de los grandes monopolios del Silicon Valley, y construir nuevas herramientas en políticas públicas que posibiliten a los Estados materializar estas regulaciones.

La algoética como hoja de ruta del Sur Global

El Papa Francisco en su discurso en el G-7, en junio de 2024, expuso acerca de la tecnología y en particular de la Inteligencia Artificial, tema que se viene abordando en diferentes artículos y con profundidad en el Laudato Si,11 bajo un análisis más extenso en relación a la técnica.

Desarmando el poder allí donde podía, sus denuncias acerca de la concentración tecnológica fueron contundentes. Hablaba para los condenados de la tierra, para quienes la tecnocracia quiere descartar capturando sus subjetividades y convirtiéndolos en bienes consumibles.

Francisco concibe a las tecnologías como instrumentos complejos y con características específicas y excepcionales "que lo está modificando todo", pero sin que por ello deje de ser un instrumento propio, concebido y desarrollado por los seres humanos, atravesado por correlaciones de fuerza y dentro de un modo de producción de lo social.

Revela que, a diferencia de un proceso de producción tecnológica que conecte las tecnologías y sus culturas, el proceso general de desarrollo tecnológico fue asumido junto con un paradigma homogéneo y unidimensional. Así, el paradigma científico occidental de posesión, dominio y transformación, bajo el cual se desarrolla la tecnología de las TIC y la IA "Supone la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta" (Laudato Si).

Y es allí donde se plantea la necesidad de una ética de la tecnología. La cual aparece como necesidad para establecer parámetros comunes y una política común: "Hablar de tecnología es hablar de lo que significa ser humanos y, por tanto, de nuestra condición única entre libertad y responsabilidad, es decir, significa hablar de ética". Este es un posicionamiento ético y ontológico, en el que, siendo consiente del giro cognitivo que se está produciendo por la relación humano-máquina (humano-computación, humano-IA), sostiene la posición de que es el ser humano el que debe mantener los mecanismos técnicos y tecnológicos que continúen estableciendo las decisiones respecto del qué, para qué y cómo.

En su discurso ante el G-7 realizó un fuerte llamamiento a prohibir el uso de las "armas autónomas letales", las cuales ya las está utilizando Israel en el genocidio en la Franja de Gaza: "Ninguna máquina debería elegir jamás poner fin a la vida de un ser humano".

Conclusiones

En el marco de las disputas actuales, la transición tecnológica en curso dispone el reacomodo del tablero internacional desde una situación dual de tendiente bipolaridad tecnológica (Sforzin, 2022) abriendo la posibilidad de una creciente multipolaridad en la distribución del poder global (Colombo y de Angelis, 2021). Disputar el terreno tecnológico es disputar las condiciones de existencia y de lucha en el siglo xxi (Salles Machado, 2026, p. 45). La transición hacia un nuevo paradigma tecnoeconómico, basado en el desarrollo productivo y no en la especulación financiera y la manipulación social; y el proceso de consolidación de China y los BRICS Plus como ordenadores materiales de las relaciones económicas van de la mano.

El centro de los conflictos por el camino que tome la humanidad ya se encuentra en la batalla por el dominio científico-tecnológico. El lugar que ocupe América Latina y el Caribe dependerán de cómo se desarrolle su propio ecosistema tecnológico digital, para lo cual la consolidación y el avance de los organismos regionales y de la diplomacia de los pueblos, para organizar lo que hoy se encuentra desorganizado y fragmentado, y en algunos países, como Argentina, en peligro de extinción, se convierte así en estratégico. Las universidades públicas, las estructuras económicas que apuestan el desarrollo regional y la comunidad organizada en comunión y junto con los estados y organismos regionales, tienen la posibilidad, articulando transferencia de tecnología de países del Sur Global, como China, Rusia, Irán o la India de ir mostrando un camino propio y original, basado en una ética y normativa propia, en función de las necesidades de Nuestra América.

Referencias bibliográficas

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1 En los estatutos del Partido Comunista Chino se afirma que el impulso de la creación de la comunidad de destino de la humanidad y la construcción de un mundo armonioso, caracterizado por la paz duradera y la prosperidad para todos, son objetivos prioritarios para la etapa actual de la humanidad (Schulz y Staiano, 2022).

2 Este concepto fue utilizado por primera vez en 1953 para identificar al modelo socialista de organización campesina (Schulz y Sforzin, 2023).

3 Xinhua, 24 de septiembre de 2019.

4 La Declaración de Río de Janeiro de los BRICS anunció que diez nuevos países de diversas regiones del mundo se han unido como socios oficiales: Bielorrusia, Vietnam, Estado Plurinacional de Bolivia, Kazajstán, Cuba, Indonesia, Nigeria, Malasia, Tailandia, Uganda y Uzbekistán. Juntos, estos países superan el 55 % de la población mundial, alrededor del 40 % del comercio mundial y el 30 % del Producto Interno Bruto (PIB) nominal mundial —45 % del PIB mundial, medido según la Paridad de Poder Adquisitivo (PPA) a partir de 2025. https://www.lacommunis.org/los-brics-promueven-una-inteligencia-artificial-inclusiva/

7 Ídem.

8 Foro informal de siete de las economías más grandes del mundo: Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos.

10 Ídem.

11 Laudato Si. Sobre el cuidado de la casa común (s. f.) del Santo Padre Francisco. Ed. Legislatura porteña. Argentina.