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<Part><TOC><TOCI>Quiebres y reacomodos en la política exterior de Estados Unidos hacia AméricaLatina en el ciclo político-electoral 2020</TOCI>
</TOC>
<TOC><TOCI>Breakdowns and rearrangements in United States Foreign Policy toward LatinAmerica in the Political-electoral Cycle 2020</TOCI>
</TOC>
<H1>Dr. C. Luis René Fernández Tabío</H1>
<P>Doctor en Ciencias Económicas.</P>
<P>Profesor Titular del Centro de Investigaciones de la Economía Internacional (CIEI)de la Universidad de La Habana.</P>
<P>e-mail:luis.rene.fernandez@gmail.comNúmero ORCID: 0000-0003-3535-2789</P>
<H1>Dr. C.  Hassan Pérez Casabona</H1>
<P>Doctor en Ciencias Históricas. Profesor Auxiliar del Centro de EstudiosHemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana.Académico Concurrente de la Academia de la Historia de Cuba.</P>
<P>e-mail:hasperezc@cehseu.uh.cuNúmero ORCID: 0000-0002-9388-6634</P>
<H1>Resumen:</H1>
<P>En el año 2020 el ciclo electoral presidencial, yen ambas cámaras congresionales, tuvo lugar enmedio de múltiples crisis agudizadas por las po-líticas de Donald Trump, aplicadas en el período2017-2020, y, de manera especial, por la pandemiaprovocada por la Covid-19. La combinación deestos y otros factores acrecentó, al mismo tiempo,las contradicciones inherentes a dicho sistema po-lítico y la incertidumbre sobre su futuro. Se consi-dera que Estados Unidos está en un momento de</P>
<P>se instala en la Casa Blanca. La interrelación entrelas condiciones actuales de las relaciones regiona-les, y a nivel global, han experimentado cambiosprofundos, al igual que los diversos componentesinternos de la sociedad. Tanto los factores inter-nos como los externos influyen en la formaciónde política exterior y son empleados en este aná-lisis para realizar una primera aproximación so-bre los escenarios de la política exterior de Esta-dos Unidos hacia nuestra región y sus elementosde continuidad y cambio en los próximos cuatro</P>
<P>ruptura, acentuado en no poca medida a partir deaños.</P>
<P>2016, en medio de una fase de declinación relati-va de poder, la cual arrancó, en diversas dimen-siones, desde mediados de la década de 1970 delsiglo anterior. Dicho proceso puede profundizar-se, según los resultados electorales, si Trump esreelegido, o derivar que se restablezcan en partelas tendencias precedentes, ajustadas, si Joe Biden</P>
<P>76</P>
<P>Palabras clave: Continuidad. Cambio. Política ex-terior. Estados Unidos. América Latina.</P>
</Part>
<Part><P>Quiebres y reacomodos en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina en el ciclo político-electoral 2020</P>
<P>Abstract:</P>
<P>In 2020 the presidential electoral cycle, andin both congressional chambers, took place amidmultiple crises exacerbated by the Donald Trum-p´s policies, applied in the period 2017-2020,and, especially, by the pandemic caused by theCovid-19.  The combination of these and otherfactors increased, at the same time, the contra-dictions inherent in this political system and theuncertainty about its future.  It is consideredthat the United Sates is in a moment of rupture,accentuated in no small measure since 2016, inthe middle of a relative phase of power´s decline,which began, in various dimensions, form themid-1970 of the previous century.  This processcan be deepened, depending on the electoral re-sults, if Trump is reelected, or lead to a partialreestablishment of the previous adjusted trends,if Joe Biden is installed in the White House.  Theinterrelations between the current conditions ofregional relations, and at the global level, haveundergone profound changes, as have the va-rious internal components of society.  Both inter-nal and external factors influence the formationof foreign policy and are used in this analysis tomake a first approximation of the scenarios ofUnited Sates foreign policy towards our regionand its elements of continuity and change in thenext four years.</P>
<P>Key words: Continuity. Change. Foreign Policy.United States. Latin America. Introducción</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>Introducción</P>
<P>La política exterior estadounidense tiene inte-reses y objetivos permanentes de carácter impe-rialista, basados en el propósito de mantener susistema de dominación y explotación. Cualquierruptura, o debilitamiento de los mismos, conduceal rediseño de políticas en mayor o menor grado.Se reformulan planes y estrategias para reincorpo-rarlos mediante las políticas de subversión y cam-bio de régimen que consideran favorable a ellos, apartir de las tendencias políticas predominantesen cada período. Por razones geopolíticas el énfa-sis y la intensidad de la respuesta tiene diferenciasde acuerdo con la cercanía geográfica y la identi-ficación de retos que desde su perspectiva tienenlos procesos progresistas, nacionalistas, eman-cipadores y antiimperialistas dirigidos de formamás o menos radical a quebrar esa dominación.México, Cuba, las repúblicas centroamericanas ylos países del Caribe han sido priorizados tradi-cionalmente porque se consideran parte principalde su seguridad nacional (Cockcroft, 2001).</P>
<P>La formación de la política exterior tiene encuenta, no es ocioso reiterarlo, tanto al gobierno yotras instancias involucradas en el sector externo,como la influencia activa de la sociedad civil alservicio de la clase política, sean presentadas enforma de llamados centros de pensamiento, aca-démicos o asesores políticos dentro del sistema.Hay numerosos marcos conceptuales para abor-dar las cuestiones relacionadas con la política ex-terior de Estados Unidos en general o hacia regio-nes, subregiones o países específicos. Al final seconstata una especie de vector resultante, el cualemerge de la actividad exterior concertada, conno pocas grietas en dicho enhebramiento, entrelas distintas instancias del gobierno y el entornosocial, así como las organizaciones no guberna-mentales y el sector de negocios transnacionales.</P>
<P>Sin desconocer la complejidad del proceso de for-mación de la política exterior de Estados Unidos, eneste caso partimos de identificar a la misma comoresultado de la función del Estado, y sobre todo del</P>
<P>78</P>
<P>gobierno y su Ejecutivo (Rodríguez, 2017). El restode las instituciones y componentes que intervienense incluyen como parte de otros factores internosexpresados principalmente en las posturas de polí-ticos y especialistas que se hacen más visible en el ci-clo político electoral a través de informes y artículosen donde aparecen críticas y posturas que pretendeninfluir en el próximo periodo político.</P>
<P>A lo largo de su historia, la política externa deEstados Unidos ha tenido que ajustarse a sus posi-bilidades, y a las condiciones del balance interna-cional de fuerzas dentro de cada etapa (Kissinger,2004). Debe subrayarse que desde esta perspec-tiva, aunque existan elementos de continuidad ycambio en la política exterior, ellos son restringi-dos a modificaciones en el discurso, la forma depresentar la política y los énfasis en unos u otrostipos de instrumentos expresados en planes, pro-gramas y estrategias.</P>
<P>Por razones sistémicas del imperialismo, los in-tereses y objetivos principales del imperialismono cambian esencialmente, porque todas las va-riantes se dirigen a preservar y fortalecer o per-feccionar su sistema de dominación y explotacióncontinental. Es decir, se parte del supuesto de queaunque la política exterior de Estados Unidos po-see una tendencia a la continuidad, por razonessistémicas y estructurales del imperialismo, dadalas condiciones internas de crisis múltiple por laque atraviesa ese país, declinación hegemónica yel desafiante entorno mundial, caracterizado poruna crisis económica y pandemia, en el momen-to actual la política exterior estadounidense ha-cia Nuestra América representa enormes retos,en cualquiera de los escenarios que resulten delas elecciones estadounidenses después del 20 deenero de 2021 (Aguirre, 2020).</P>
<P>Las distintas corrientes e interpretaciones en laformación de la política han debido considerar losfactores objetivos internos y externos, y sus intere-ses económicos y políticos estratégicos, con preva-lencia sobre principios y valores declarados comobaluartes de su propia identidad como nación</P>
</Part>
<Part><P>Quiebres y reacomodos en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina en el ciclo político-electoral 2020</P>
<P>(Moore, 2004). Las condiciones de la correlaciónde fuerzas regional y mundial a favor o en contradel sistema imperialista constituyen un enfoqueprincipal en el análisis de la política exterior de Es-tados Unidos que debe considerarse. La políticaexterior estadounidense no se realiza en el vacío.Las condiciones internas, sistema y fortalezas o de-bilidades de los países de la región latinoamerica-na y caribeña constituyen un aspecto principal enel diseño de la política imperialista, en sus éxitos ysus fracasos.</P>
<P>En este breve artículo se realiza una aproxima-ción de carácter preliminar a las alternativas depolítica exterior de Estados Unidos en general</P>
<P>la identidad política del país, temática en cuestio-namiento desde hace décadas, ha llegado a nivelesde intensidad inusitados. Estas dificultades alcan-zan expresión en una crisis del sistema bipartidista,grave ruptura del consenso al interior de la clasedominante, que ha puesto en entredicho la estabi-lidad del proceso electoral y su propio desenlace,en el lapso comprendido entre el 3 de noviembrede 2020 y el 20 de enero de 2021. Claras eviden-cias de corrupción, denuncias de fraude, obstruc-ción del voto, utilización del dinero de campañacon objetivos de sobornar, entre otras cuestiones,ponen sobre el tapete que se trata de un entornocada vez más tóxico. La mentira, la manipulación</P>
<P>con énfasis en los casos a los que se le ha pres-</P>
<P>y la violencia han ocupado un lugar importante en</P>
<P>tado mayor atención por considerarse retos a susistema de dominación continental, como sonCuba, Nicaragua y Venezuela (National Security</P>
<P>el año electoral con pocos antecedentes históricosde tal magnitud y gravedad, no así las propuestasconcretas, desde una integralidad de concepciones</P>
<P>Strategy, 2017). Se abordarán también de mane-</P>
<P>y enfoques políticos, en cuanto a planes y progra-</P>
<P>ra escueta, algunos temas sensibles como las mi-graciones y otros temas relevantes en las visionesaparentes de los dos candidatos a la presidenciade Estados Unidos.</P>
<P>La presentación en su desarrollo se divide endos partes donde se abordan las premisas y an-tecedentes de la situación actual y los factores ycondiciones de continuidad y cambio en el esce-nario bipartidista para el período 2021-2024.</P>
<P>I-Premisas y antecedentes</P>
<P>El actual ciclo electoral del año 2020 está mar-</P>
<P>mas que pudieran confluir, al menos en que se ate-nuaran dichos flagelos.</P>
<P>Las políticas económicas de Trump han aumen-tado las diferencias socioeconómicas y profundi-zado un escenario dual. Por una parte, la econo-mía real de la producción material y los servicios,con millones de trabajadores que han perdidosu puesto laboral en medio de esta aguda crisis;y por otro la economía especulativa y parasitariadel gran capital de Wall Street en auge, acumulan-do ganancias para los millonarios mediante polí-ticas gubernamentales de reducir tasas de interés</P>
<P>y desembolsar enormes sumas que acaban abru-cado por múltiples crisis interrelacionadas que</P>
<P>complican el escenario político interno y externoy las perspectivas de la política exterior de Esta-</P>
<P>madoramente en las manos de los ricos.</P>
<P>La crisis de salud, junto a la crisis económica</P>
<P>y las políticas gubernamentales, hacen más acen-dos Unidos en general y hacia la región de Amé-</P>
<P>rica Latina y el Caribe.  La COVID-19, sin unarespuesta adecuada por el gobierno presidido porDonald Trump, ha agudizado los problemas y de-safíos propios del sistema imperialista. La crisiseconómica catalizada por la pandemia, que de to-dos modos estallaría, pone en evidencia viejos de-safíos raciales, sociales, políticos e incluso en tornoa la identidad nacional. El debate en relación con</P>
<P>drada la crisis social que afecta a los más variadossectores, pero en particular, y de forma despro-porcionada a los afrodescendientes e hispanos.</P>
<P>A su vez, se intensifica la crisis del sistema bi-partidista, así como la falta de consenso dentro dela clase política, Es perceptible, incluso, atisbosen varias direcciones, de ruptura de las bases quedan cuerpo y sustentan a dicho sistema político,</P>
<P>79</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>lo cual ha hecho pensar a no pocos en un Estadofallido, calificativo que Estados Unidos endilga alas naciones que se esfuerza en desacreditar (Par-ker, 2020).</P>
<P>Debe tomarse en cuenta, asimismo, la maneraen que la actual administración ha venido manio-brando en torno a la composición de la Corte Su-prema, como medio político para profundizar lastendencias del conservadurismo y la reacción.</P>
<P>Esta crisis integral en Estados Unidos es la ma-yor desde la posguerra, y tiene como trasfondoprecisamente un año electoral. Aunque ha dadoalgunas señales de repunte no solo está lejos determinarse la pandemia, como no deja de propa-lar Trump, sino que esta se hace más terrible enbuena parte del país, a lo que hay que incorporarlos riesgos de estallido de otra burbuja financiera,que no puede descartarse.1Esta situación de múl-tiples crisis y problemas sin resolver debe ser unode los factores clave en los resultados electoralesde acuerdo con las percepciones de los votantes(Jervi, 2020).</P>
<P>Las actuales circunstancias críticas renuevanel debate sobre las mejores variantes estratégi-cas para manejar esta situación en interés de laoligarquía financiera de Estados Unidos, perolas visiones dentro de esa cúpula se encuen-tran muy divididas. La polémica no comen-zó ahora, ni concluirá en este año, debe man-tenerse en la búsqueda de un consenso, queparece algo huidizo en la actualidad, por las agu-das discrepancias entre el partido demócratay republicano, así como al interior de las organi-zaciones e instituciones principales del sistemapolítico. Todo ello desde la preeminencia que leotorgan dicho sectores a que cualquier reaco-modo no comprometa los intereses de seguridad</P>
<P>nacional de Estados Unidos, asumida dicha con-cepción tanto en el plano doméstico como en suproyección internacional (Rostow, 1993).</P>
<P>La importancia de analizar de manera críticalos planteamientos realizados por estrategas, po-líticos y expertos en política exterior del impe-rialismo, en medio de las actuales circunstancias,estriba en que de ellos pueden extraerse algunosrasgos y tendencias de lo que presumiblementeserá la estrategia de política exterior en los próxi-mos años.</P>
<P>La declinación del poder relativo de EstadosUnidos respecto a potencias emergentes es un pro-blema que se ha abordado de manera intermitentedesde finales de la década de 1960 y principios de1970.  El debate sobre el mismo se exacerba en con-diciones de crisis y grandes desafíos y sigue siendoen el presente un problema principal (Ludes, 2020).A partir del interés nacional, asociado básicamentea las motivaciones económicas y de seguridad na-cional, el balance de poder y los retos identificados,se formulan distintas visiones estratégicas, que ob-viamente no siempre confluyen.</P>
<P>La política del presidente Donald Trump, desdesu llegada al gobierno en enero de 2017, rompe enno poca medida con el consenso de política exte-rior precedente, y marca las condiciones de par-tida para el próximo período que se iniciará el 20de enero de 2021. Bajo el lema de “Estados Uni-dos primero” y un conservadurismo nacionalistareaccionario y populista, ha modificado algunoselementos sustanciales, que habían permanecidotanto con presidentes republicanos como demó-cratas, desde inicios de la década de 1980 y aúnantes pero que ahora han alcanzado mayor tras-cendencia en medio del nacionalismo conserva-dor (Kagan, 2018).</P>
<P>1Al momento de concluir este trabajo, 25 de octubre del 2020, el número de casos en Estados Unidos contagiados conla Covid-19, —según las métricas del Coronavirus Resource Center, de la Johns Hopkins University— es de 8 626 537,mientras que la cifra de muertes es 225 197. Las estimaciones de prácticamente todas las entidades especializadas enla materia plantean que, en la jornada electoral del 3 de noviembre del 2020, dicha nación superará los 240 mil falle-cidos y que, para el 1ro de enero del 2021, ascenderían a más de 400 mil las víctimas mortales (Coronavirus ResourceCenter, 2020).</P>
<H1>80</H1>
</Part>
<Part><P>Quiebres y reacomodos en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina en el ciclo político-electoral 2020</P>
<P>Trump quebró o reformó principios del ordeninternacional de posguerra, desde alianzas es-</P>
<P>sin olvidar las operaciones violentas y encubier-tas, hasta el respaldo velado a acciones terroristas</P>
<P>y amenazadoras. En las actuales circunstancias latratégicas, diplomáticas, económicas y militares,</P>
<P>hasta los más diversos acuerdos, como los de librecomercio impulsados por Estados Unidos a partirde la década de 1990. Desde esa óptica rechazóimportantes acuerdos y tratados internacionales,desestimando a las Nacionales Unidas (ONU) ymuchas de sus organizaciones. Un hecho de par-ticular connotación adversa, en medio de la pan-demia del nuevo coronavirus, fue retirar el apoyoy anunciar su salida de la Organización Mundialde la Salud (OMS), alegando para ello que dichaentidad favorecía a los intereses de China. Es rele-vante, de igual manera, su rechazo a los acuerdosde Paris sobre Cambio Climático y los referidos ala reducción de armas suscritos con Rusia y otrosactores globales de primer orden.</P>
<P>La administración de Donald Trump ha resta-blecido las expresiones imperialistas más brutaleshacia los países de América Latina y el Caribe, in-cluyendo la tristemente célebre Doctrina Monroe,</P>
<P>dinámica de política interna en Estados Unidos yla orientación ideológica disruptiva de su presi-dente constituyen un factor principal que encuen-tra expresión en el caso de Cuba.</P>
<P>En este sendero Trump ha añadido nuevos in-sumos a un accionar sostenido en el tiempo porEstados Unidos, en múltiples campos, adoptandocomo uno de sus referentes, al menos en lo querespecta a sus posicionamientos nacionalistas, ala figura no menos infausta de Andrew Jackson,unos de los inquilinos decimonónicos en la CasaBlanca (Haass, 2020: 28).2</P>
<P>Una de las principales tendencias en la políti-ca exterior de Estados Unidos ha sido la incer-tidumbre, la volatilidad, el caos, e incluso faltade coherencia en ciertas decisiones de políti-ca exterior (Kiel y Elliot, 1997).  Estas parecenresponder a aspectos de política interna (de-mandas de la base electoral de Trump) (Make</P>
<P>que al menos en el discurso formal de la anterioradministración habían sido superadas. El empleo</P>
<P>America Great Again), más que a una estrategiabasada en opiniones de expertos y cuadros ex-</P>
<P>de medios de poder económico, sin desconocerlas movilizaciones militares y las amenazas conel empleo de la fuerza, ha sido otro de sus rasgoscaracterísticos, sin excluir ninguno de los otrosinstrumentos del llamado poder blando, para re-trotraer los procesos emancipadores, pero con én-fasis en las consideradas amenazas a su seguridadnacional y estabilidad regional, debido a su orien-tación socialista. Los casos de Venezuela, Cuba yNicaragua fueron colocados como sus priorida-des en la campaña de subversión y cambio de ré-gimen. Guerra política, económica, comunicacio-nal, judicial y diplomática, han sido empleadas,</P>
<P>perimentados de la burocracia gubernamental,que pone en un segundo plano las consecuen-cias a más largo plazo desde el punto de vis-ta geopolítico y geoeconómico (Wright, 2020).Existen algunas evidencias que se está creandouna fuerza política bipartidista, tanto demócra-ta como republicana para tratar de restablecerel funcionamiento del sistema político y si ellose consolidad podría explicar la llegada de JoeBiden a la presidencia.</P>
<P>El problema con el enfoque destructivo de unsistema o política existente es que se debe tenerun plan integral para su reconstrucción, y ello es</P>
<P>2Aclara este afamado politólogo que: “En algún sentido, la aproximación de Trump incorpora elementos de largadata a la política exterior actual de EE.UU., y especialmente republicana —particularmente el nacionalismo unila-teralista del presidente Andrew Jackson, el aislacionismo pre y pos II Guerra Mundial de figuras como el senadorrepublicano Robert Taft de Ohio, y más recientemente el proteccionismo de los candidatos a la presidencia Pat Bu-chanan y Ross Perot. Pero lo que distingue a Trump más que cualquier otra cosa, es el énfasis que pone en intereseseconómicos y su estrecho entendimiento de qué son y cómo deben ser alcanzados.”</P>
<P>81</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>una de las carencias más graves de la administra-ción republicana (Papenfuss, 2018).3</P>
<P>La idea central para modificar la política ex-terior de Trump parte de considerar que el or-den liberal de libre comercio y movimientos decapital ha tenido consecuencias negativas paragrupos de la sociedad estadounidense incrus-tados en la visión de identidad de la nación.La necesidad de ajustar tanto el orden mundialcomo los términos de la globalización parecetener trascendencia (Lissner, 2020). Hasta eco-nomistas como Joseph Stiglitz se refiere a esteproblema y sugiere debe ser solucionado porlas afectaciones sociales e incluso políticas querepresenta (Stiglitz, 2012) (Stiglitz, 2017) y (Sti-glitz, 2020). Trump ha captado el sentimientode insatisfacción de una parte de los blancosconservadores de ese país, que se creen perju-dicados por la globalización y ello le ha ganadoel apoyo de visiones conservadoras que insistenen la “necesidad” de una nueva política exterior(Cohen, 2020).</P>
<P>La política de Trump pone un énfasis en el unila-teralismo y ha ocasionado una pérdida aún mayorde prestigio y autoridad internacional a EstadosUnidos, respecto al que cada vez más deteriora-do pudo haber tenido antes. Este tipo de políticacon amplio empleo de la coerción y la fuerza nosignifica que haya renunciado totalmente a man-tener alianzas. Los principales instrumentos de suhegemonía desde la posguerra se mantienen. Loque ha reforzado el componente económico en lapolítica de fuerza, el uso de las sanciones econó-micas unilaterales e ilegales como expresión desu preferencia por el poder duro y la inclinaciónhacia las negociaciones bilaterales bajo presión ychantaje (Robinson,2018). Esta política exterior</P>
<P>y de seguridad más agresiva está respaldada porun significativo aumento en los gastos militarespara mantener la supremacía mundial en estecampo.</P>
<P>Específicamente en lo que respecta a la formu-lación de la política de Trump hacia Cuba se con-jugan factores específicos que influyen en sus de-cisiones. El archipiélago no es una prioridad entreotros tantos retos mundiales de gran significacióncomo China, Rusia, Corea, Irán, Siria, Israel, sibien se presenta como un problema para el He-misferio Occidental con argumentos obsoletos dela guerra fría y el macartismo.</P>
<P>Las tendencias de “guerra fría” y “monroísmo”parecen resurgir en la percepción estadounidensede conflicto con diversos países, y de forma mar-cada con China, en la disputa por preservar unasupremacía que consideran inamovible (Graben-dorff, 2018).</P>
<P>Trump, además, enfrentó incontables desafíosen política interna que fracturaron —en una me-dida nada despreciable, y más allá de cualquierretórica triunfalista de su parte—, su estabilidad.Entre ellos están: división política de la clase do-minante y fractura del bipartidismo, falta de con-senso entre los funcionarios del propio Ejecutivo,que se expresan en incontables sustituciones, ypugnas con todos los órganos del gobierno. Todoesto llegó potencialmente, si bien no se consumósu destitución, a poner en juego su permanenciaen la Casa Blanca, a raíz del proceso deimpea-chmentque se le siguió. Estas condiciones hancreado un contexto favorable para la influenciade figuras portadoras de políticas extremistas ha-cia Cuba, las cuales ofrecen respaldo al Presiden-te ante la avalancha de sus problemas en políticainterna.</P>
<P>3El renombrado profesor Jeffrey Sachs afirmó lo siguiente respecto a la política de Trump: “[…] las llamadas polí-ticas de Trump no son realmente políticas […]. Enciende las guerras comerciales y las apaga, las pone en pausa ylas enciende de nuevo, en el transcurso de días […]. Las compañías extranjeras son sancionadas hoy y rescatadas alpróximo día […]. Acuerdos globales y reglas son destrozados […]. La distorsionada sintaxis de Trump y sus ideasdesorganizadas son imposibles de seguir […]. Trump comete errores primitivos, porque no tiene una idea de cómofunciona la economía mundial.”</P>
<H1>82</H1>
</Part>
<Part><P>Quiebres y reacomodos en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina en el ciclo político-electoral 2020</P>
<P>II-Factores y condiciones de continuidad y cambioen el escenario bipartidista</P>
<P>Los factores y condiciones inmediatos que de-terminan el ajuste o continuidad de la política ex-terior, en este caso hacia América Latina y dentrode esta a sus prioridades obedece principalmentea los de carácter interno, su situación económi-ca, social, ideológica y política, lo que no implicaque, en modo alguno, se desconozcan los elemen-</P>
<P>2004).  Las regulaciones que se continuarán apli-cando en la etapa de recuperación de esta crisis,por razones epidemiológicas, son consistentescon este enfoque y por ello se espera continuaránaun si llega a la Casa Blanca un presidente demó-crata que introduzca modificaciones. Si esto últi-mo ocurriese, la victoria del partido azul, dichoproceder se desarrollaría en una menor cuantía ybajo un discurso donde se remarque que se opera</P>
<P>tos externos, fundamentalmente aquellos que seinsertan dentro de la dinámica geopolítica inter-nacional, con énfasis en el ámbito hemisférico.</P>
<P>Es así que, desde esta perspectiva de análisis,deben considerarse, con todo rigor, las condicio-</P>
<P>de manera opuesta a su predecesor.</P>
<P>Se ha reconocido que no hay recuperación sinsalida del confinamiento, pero una apertura ade-lantada sin mecanismos de control de los conta-giados, incluyendo los asintomáticos puede pro-</P>
<P>vocar como ya ha sucedido, nuevos máximos ennes en los países y subregiones objetos de la polí-</P>
<P>tica, y la capacidad de influencia imperialista, desubversión, mantenimiento de gobiernos afinesy posibilidades de cambio de régimen a favor desu sistema de dominación y explotación. Es de-cir, debe tenerse en cuenta tanto los problemasinternos de Estados Unidos, que participan en laformación de la política, las tendencias políticasdominantes dentro de los sectores de la clase po-lítica, como la situación de los países a los que sedestina estas políticas y la correlación de fuerzasen el contexto regional y global.</P>
<P>La administración Trump se ha esforzado pordisminuir el flujo de entrada de inmigrantes, so-bre todo desde el Caribe y América Latina, y entérminos prácticos lo ha logrado. Aunque se hanpresentado otros argumentos de tipo económi-</P>
<P>la epidemia que obliguen a restablecer el cierre dela movilidad y los distanciamientos sociales físi-cos. En lugar de una crisis económica profunda,podría ser una larga depresión económica, sobretodo porque es una pandemia. La solución tieneque ser mundial y la colaboración internacionalmuy importante, tomando a la ciencia como pilar.No es posible lograrla en un país aislado, en autar-quía (Guterres, 2020).</P>
<P>A ello hay que agregar la aguda división políti-ca entre demócratas y republicanos, que dificultadesde hace años el funcionamiento del gobierno,pero que en estos últimos años ha empeorado.Existe una desconfianza bastante general sobre elsistema político, y también sobre las elites políti-cas. Las elecciones de 2016 y el resultado favora-</P>
<P>ble a Donald Trump constituyeron una clara ex-co y electoral para rechazar la entrada de nuevos</P>
<P>flujos migratorios, como pérdida de empleos, cri-minalidad y otros pretextos, la clave del problemaestá en el debate sobre identidad política (Fuku-yama. 2018). La verdadera motivación se relacio-na con las modificaciones que estas entradas, alo largo del tiempo, han provocado a la composi-ción demográfica de Estados Unidos y la eventualmodificación de la identidad nacional tradicionalidentificada como blanca, anglosajona y protes-tante (WASP por sus siglas en inglés), a la que seresisten los supremacistas blancos (Huntington,</P>
<P>presión de la gravedad del problema que alcanzaniveles muy superiores en 2020.</P>
<P>Los lineamientos de política de los que ha sidoportador Trump constituyen también una ruptu-ra con buena parte del liderazgo conservador. Eltrumpismo se consideró como algo inviable, sesubestimó su capacidad de triunfar y la falta de unaestrategia estructurada. Demostró la capacidad deimponer sus políticas, aunque fracasó en cumplirmuchas de sus promesas. Durante su mandato se hadesplegado una política exterior de confrontación,</P>
<P>83</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>unilateralismo extremo, rechazo al multilateralis-mo y amenaza y empleo de la fuerza con énfasis enlos instrumentos económicos de poder, las tarifasaduaneras, las sanciones unilaterales, mejor deno-minadas como instrumentos económicos de coer-ción política. Esta administración ha significadouna ruptura con el consenso de política exterior deposguerra, abrazado tanto por gobiernos republi-canos como demócratas.</P>
<P>Las condiciones de partida, tanto dentro de Es-tados Unidos con las múltiples crisis como los de-safíos y el balance de fuerzas regional y global soncomunes y junto a los intereses y objetivos perma-nentes de la clase política determinan la tenden-cia a la continuidad de la política exterior comoya se ha expresado.</P>
<P>La política hacia la región, considerando un se-gundo período con Trump, naturalmente reforza-ría las líneas generales de su política hasta ahorahacia Venezuela, Cuba y Nicaragua y el rechazoa las migraciones, así como continuar la cons-trucción del muro fronterizo, aunque no se pue-de desconocer se hagan algunos ajustes, sea por elcambio de la correlación regional y los interesesde corto plazo del presidente que como se sabe,no podría optar por seguir en la Casa Blanca.</P>
<P>La victoria electoral arrolladora del Movi-miento al Socialismo (MAS) en Bolivia es mu-cho más que simbólica. Con independencia quedesde Washington, y sus aliados, se tome nota so-bre cómo fue posible ello ocurriera, con el con-siguiente diseño de nuevas estrategias públicas yprivadas para evitar un panorama en las urnas si-milar en cualquier otro país de la región, es muyprobable que la envergadura de lo ocurrido en latierra andino-amazónica impacte, desde múlti-ples ópticas, en otras geografías del área. De formaespecial, en aquellas que están abocadas a ventilarbatallas en las urnas, como es el caso de Chile, encuanto a la viabilidad de aprobar un nuevo docu-mento constitucional, o de Ecuador, por solo citaralgunos ejemplos, que encarará a comienzos del2021 elecciones presidenciales.</P>
<P>84</P>
<P>La situación de Cuba a pesar de la pandemia,crisis económica y bloqueo recrudecido hasta al-canzar una guerra económica despiadada no hafrenado el perfeccionamiento del país. Notableprestigio internacional adquiere el éxito en el ma-nejo de la crisis sanitaria, a lo que se suma el des-pliegue de más de cincuenta brigadas médicas, enalrededor de cuarenta naciones de todo el orbe,como parte del quehacer solidario tradicional an-tillano. No en balde, cientos de organizaciones ypersonalidades políticas, gubernamentales, inte-lectuales y de los más diversos movimientos so-ciales de todos los continentes, impulsaron la can-didatura del Contingente Henry Reeve para quefuera acreedor del Premio Nobel de la Paz, galar-dón que finalmente recibió el Programa Mundialde Alimentos (PMA).</P>
<P>Venezuela, por su parte, avanza en el restableci-miento de su sistema democrático con las eleccio-nes parlamentarias. La maniobra golpista de ins-taurar un presidente “virtual” como Juan Guaidó,orquestada desde la Casa Blanca y el Consejo deSeguridad Nacional a comienzos del 2019, se en-cuentra absolutamente invalidada, en el planointernacional. Ello es una de las muestras feha-cientes de la extraordinaria capacidad del procesobolivariano para resistir y vencer las embestidasimperiales que, con renovadas energías se han ce-bado contra su pueblo en los últimos años. Hayque tomar en cuenta, además, que no resultaríasorprendente se sigan dando cambios contrariosa la lógica del imperialismo en Chile, Brasil y Co-lombia, que son países muy importantes comoaliados regionales de Estados Unidos.</P>
<P>Sin poder presentar un pronóstico definitivo,no es el propósito de este artículo, un cambio des-favorable en la correlación regional de fuerzas,contraria a la dominación imperialista, no se pue-de descartar en los próximos años y ello deven-dría en elemento de enorme peso que gravitaríaen la formación de su política.</P>
<P>En cuanto a Joe Biden se requiere hacer algunasadvertencias. No es posible un regreso mecánico</P>
</Part>
<Part><P>Quiebres y reacomodos en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina en el ciclo político-electoral 2020</P>
<P>a los últimos dos años de Obama, aunque hayasido su vicepresidente, porque, entre muchas va-riaciones desde entonces, el momento históricoconcreto actual está signado por condiciones denaturaleza y esencia extraordinariamente com-plejas, tanto a escala interna como a nivel forá-neo. Ya se conoce por la plataforma demócrata,que menciona el enfoque general sobre Cuba, quese aboga por la idea de regresar en cierto sentido alas políticas de la administración demócrata pre-cedente, si bien sería aventurado vaticinar la in-mediatez y ritmo de dicha implementación, másallá de lo declarado en el marco electoral (Demo-cratic Party Platform, 2020).4</P>
<P>Creemos se trataría, en verdad, de una políticaen la que ganarían espacio, temáticas que le per-mitirían desplegar, con marcado interés mediáti-co, una mayor presión en las socorridas esferas de“derechos humanos”, “libertad” y “democracia”.</P>
<P>En este punto, naturalmente, no habrá ningunaconcesión de la parte cubana por ser una intromi-sión en asuntos internos y una violación en la in-dependencia y soberanía cubana y porque el des-tino de la Mayor de las Antillas solo se decide porla voluntad de su pueblo (Castro, 2000).5Respec-to a Venezuela puede coincidirse que Biden apre-cia las llamadas sanciones económica unilateralesa ese país como “una de las herramientas de la es-trategia”, por lo que se espera una modulación enel empleo de estos instrumentos sin modificar enlo más mínimo sus objetivos (Lissardy, 2020).</P>
<P>Un énfasis por parte de un futuro gobierno deBiden puede ensombrecer las relaciones con alia-dos en temas como el medio ambiente, democra-cia, corrupción y derechos humanos en Brasil,Colombia y Chile, países con fuertes conflictosinternos, oposición y protestas.</P>
<P>Conclusiones</P>
<P>El ciclo político de este año tiene condicionesexcepcionales para el diseño de la política exteriorde Estados Unidos hacia Nuestra América, conun elevado grado de incertidumbre dada la com-plejidad del escenario político interno, regional ymundial. Cualquiera sea el presidente tendrá querealizar potenciales ajustes por la interrelaciónde múltiples crisis: la COVID-19, la crisis econó-mica, la crisis social y política. La reelección deTrump supone una mayor agudización de las con-tradicciones por su empeño en beneficiar a cier-tos sectores del gran capital, sobre todo del sectorde los hidrocarburos y al militar.</P>
<P>No es posible la recuperación económica sincontrol epidemiológico y ello es un desafío que enel escenario más optimista debe ocupar al menos laprimera mitad de 2021. La COVID-19 catalizó lacrisis económica, pero sus causas están en desequi-librios macroeconómicos, deudas y el balance co-mercial y financiero negativo, agravados por pro-teccionismo y guerras económicas, así como unaineficiente gestión social en todos los planos, en loparticular en los campos de la salud, educativo y</P>
<P>4En dicho documento se plantea, con respecto a Cuba, que: “Los demócratas también nos moveremos rápido pararevertir las políticas de la administración Trump que dañan los intereses nacionales de EE.UU. y afectan al pueblo cu-bano y sus familias en Estados Unidos, incluyendo los esfuerzos para reducir los viajes y las remesas. En lugar de forta-lecer al régimen, nosotros promoveremos los derechos humanos y los intercambios pueblo a pueblo y empoderaremosal pueblo Cubano para que escribe su propio futuro.”  Hacia Venezuela, el propio texto, señala cierto ajuste al reconocerque la política de Trump ha fracasado en el empeño de derrocar al presidente Nicolás Maduro.</P>
<P>5Es imposible examinar en breves líneas el pensamiento profundo de Fidel sobre el sistema político estadounidense,incluyendo las cuestiones electorales. Apenas como botón de muestra, en tanto se refiere a una idea que ha operadocomo brújula desde Cuba, a partir de 1959, vale la pena recordar esta afirmación del año 2000: “Nada nos importaquien pueda ser el próximo jefe de gobierno de la superpotencia que ha impuesto al mundo su sistema de poder he-gemónico y dominante. Ninguno de los que aspiran a serlo nos inspira confianza alguna. Es inútil que inviertan in-necesario tiempo en declaraciones y promesas contra Cuba […]. Cualquiera que fuese el nuevo presidente de EstadosUnidos, deberá saber que aquí está y estará Cuba con sus ideas, su ejemplo y la indoblegable rebeldía de su pueblo”.</P>
<P>85</P>
</Part>
<Part><P>viviendas. No se puede descartar una crisis finan-ciera por el estallido de una burbuja especulativa ymayores tensiones en el sistema financiero por eldebilitamiento en la confianza en el dólar estadou-nidense debido al exorbitante déficit fiscal. Todoesto es resultado, en última instancia, de un mode-lo de desarrollo capitalista que acentúa las enormesbrechas entre los sectores oligárquicos, el 1 %, y elresto de los habitantes.</P>
<P>Los múltiples atolladeros nos permiten recono-cer una crisis estructural sistémica del imperialis-mo, que oscila entre formulas autoritarias y neofas-cistas de Trump, o tal vez una variante reformistade Biden, que busque una especie de alternativacontemporánea al llamado “Nuevo Trato”.</P>
<P>En esta contienda electoral existe una exacer-bada manipulación mediática, mentiras, obs-táculos a la participación de los votantes, invita-ción al fraude y cuestionamiento del voto pos-tal por Donald Trump, corrupción generalizadaque augura un desenlace incierto, violento, con-flictivo.</P>
<P>La política exterior de Estados Unidos haciaAmérica Latina está enmarcada en el bipartidis-mo y estas opciones, sea la continuidad reforza-da de las políticas destructivas de Trump, que enese caso supondría ha recibido un mandato paraprofundizar su proyecto político conservador, oun intento de recomposición de una política másbalanceada, en lo que se sería la eventual presi-dencia de Biden-Harris, tendrá que restablecer o“re-imaginar”, en cualquier caso, el marco globaldel llamado Orden Liberal de Posguerra seria-mente dañado por la administración Trump.</P>
<P>En estos escenarios no debe esperarse que la lle-gada de Joe Biden a la Casa Blanca sea un regresoexacto y de inmediato de las políticas de BarackObama durante los dos últimos años de su segun-do periodo, hacia naciones como Cuba. Las múl-tiples crisis por las que atraviesa Estados Unidosen 2020 son mucho más complejas que la crisis de2008 y abarca dimensiones internas y externas. Lasolución de las mismas será la verdadera priori-dad de su establecimiento institucional.</P>
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