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<Part><H1>Crisis del trabajo y formación del sujeto político progresista</H1>
<H1>Job crisis and formation of the progressive political subject</H1>
<P>Por Nils Castro</P>
<P>Cientista social, educador, político y periodista panameño</P>
<P>Introducción</P>
<P>Estamos al comienzo de una sucesión de rup-turas, disyuntivas y cambios cuyo desenlace va adepender de las fuerzas en disputa. La pandemiaaceleró, y ahora sus consecuencias agravan, la cri-sis general —económica, ambiental, política, cul-tural y moral—, que ya emergía antes del Covid19. Su incidencia sobre los diferentes grupos afec-tados expande, a su vez, un enjambre de reclamossociales que ya palpitaban. Las protestas masivasen Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Haití, Hon-duras, Puerto Rico e incluso Estados Unidos esta-ban en ascenso cuando las cuarentenas vinieran arefrenarlas… temporalmente.</P>
<P>Cuando la humanidad pueda controlar la pan-</P>
<P>El aprovechamiento de los nuevos recursos pro-ductivos, así como la satisfacción de mayores ycomplejas necesidades sociales, encuentran másobstáculos que canales de solución en la institu-cionalidad, las leyes y las prácticas políticas vigen-tes. Solo los más conservadores, atados a caducastécnicas y métodos, se aferran a las reglas del re-ciente pasado.</P>
<P>La nueva constelación de demandas no tienesoluciones dentro del embudo dejado por 30 añosde hegemonía neoliberal, que instrumentaron elachicamiento del Estado, la privatización y desna-cionalización desenfrenadas de los recursos pú-blicos, manipulación del mercado, corrupción delas relaciones entre el gobierno y los negocios pri-</P>
<P>demia la situación habrá evolucionado, sin queesto haya resuelto las demás causas de enojo, que</P>
<P>vados y la descapitalización material, intelectualy moral de los países subdesarrollados. Lo que en</P>
<P>siguen sumándose. Muchos patrimonios se ha-brán perdido. La concentración del gran capitalhabrá crecido —los tiburones han devorado mássardinas— y las empresas menos fuertes habráncambiado de dueño, o desaparecido. Millones decesantes dejarán de recuperar sus empleos, rem-plazados por las innovaciones que la tercera ycuarta revoluciones tecnológicas aportan a la ra-cionalización de puestos de trabajo.</P>
<P>El riesgo de que a la postre esto sea lo que defi-na la “nueva normalidad” está por dirimirse.</P>
<P>poco tiempo devastó la legitimidad y eficacia delsistema político, de los parlamentos y de la justi-cia. No es posible salir de tal sumidero reeditandolas mismas recetas, ni los anteriores medios y pro-cedimientos, ni siquiera en versión “mejorada”.</P>
<P>La crisis del trabajo</P>
<P>Al discutir las consecuencias de la pandemia eshabitual aludir a la situación de “la clase trabaja-dora”. Esta hace años ya confrontaba el incremen-to de la cesantía, el subempleo, el trabajo precario</P>
<P>La etapa histórica a la que estamos entrandoy el “autoempleo”. La creciente privatización de</P>
<P>exige cambios, que los diversos grupos socialesconciben de distintas y hasta opuestas maneras,según sus respectivos intereses y aspiraciones.</P>
<P>las economías y la concentración del gran capitalrecrudecieron la desigualdad, el deterioro de losservicios públicos, la vulnerabilidad de esa clase</P>
<P>119</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>social y la multitud de los marginados que aúnpodían satisfacer sus necesidades básicas.</P>
<P>Quienes no tienen más medio de vida que la po-sibilidad de ofrecer su capacidad de trabajo hanarribado a una situación extrema. El 30 de junio de2020 la CEPAL actualizó el impacto del Covid-19 einformó que “la economía mundial experimentarásu mayor caída desde la Segunda Guerra Mundialy el producto interno bruto (PIB) per cápita dismi-nuirá en el 90% los países, en un proceso sincrónicosin precedentes” (Gambina, 2000). Según la OIT, el81% de la fuerza de trabajo mundial es la que ahoramás padece el cierre total o parcial de las actividadeseconómicas. Se perdieron 305 millones de empleosformales en el segundo trimestre de este año, y delos 2 000 millones que subsisten en la economía in-formal, al menos 1 600 millones pueden quedar sinnada, tras una reducción del 60% de sus ingresos enel primer mes de la pandemia (Yagnova, 2000).</P>
<P>Eso empezó mucho antes de la pandemia. Con elauge del neoliberalismo, muchas empresas abando-naron la producción de bienes para optar por mayorlucro en los negocios financieros. Además, desde latercera y cuarta revoluciones tecnológicas, el grancapital acomete reestructuraciones que sus empre-sas más influyentes promueven, para ahorrar costos,reponer su tasa de ganancias y acumular excedentes.Modifican así las condiciones del mercado, a lo cuallos demás actores —económicos y políticos— tie-nen que readecuarse. Esto envuelve al mercado la-boral, ya que esos cambios redefinen la calificación yreducen la cantidad de los trabajadores que las com-pañías emplean, dejando fuera a los demás.</P>
<P>Entre los primeros afectados por ello están lasorganizaciones sindicales, que con esto no solopierden afiliados, sino peso social y político.Aunque las causas de malestar y protesta socia-les crecen, en América Latina las grandes confe-deraciones sindicales —salvo pocas excepcionesy momentos— ya no representan ni encabezan alas mayorías populares. Las grandes movilizacio-nes de protesta que en varios países detonaron enlos meses anteriores a la pandemia, expresaban a</P>
<P>120</P>
<P>multitudes autoconvocadas, social y culturalmen-te plurales, sin organización formal duradera. Re-presentaron a la variopinta muchedumbre que loslatinoamericanos llamamos “la gente”, de la cualla mayor parte de los sindicatos son parte relevan-te sin ser sus portaestandartes.</P>
<P>Pasados esquematismos ideológicos, traídos deultramar, dejaron en nuestra América nocionesque seguido no se adecuan —verbal ni concep-tualmente— a las realidades de sus pueblos. Enla práctica, la que llamamos clase obrera, o clasetrabajadora, en América Latina abarca una diver-sidad sectores laborales afines pero diferentes. Enlas áreas urbanas ese conjunto se desagrega entreel empleo precario, los trabajadores por cuentapropia, los subcontratistas, los trabajos terceriza-dos, y la creciente suma de los trabajadores ex-cluidos o cesantes, además de quienes conservanempleos formales, más proclives a formar sindi-catos, cuando la ley no se los prohíbe.</P>
<P>Aparte de la cifra de parados, en el conglome-rado laboral conviven trabajadores independien-tes, empleados del comercio y administrativos,pequeñas empresas, talleres artesanales, micro-negocios sostenidos por el dueño y su familia,comerciantes callejeros y empleadas domésticas.Como también trabajadores de la enseñanza pú-blica y privada, así como los profesionales y téc-nicos independientes, dotados de conocimientosy hasta de medios de trabajo especializados —confrecuencia hostigados por interminables deudas eincertidumbres—, de donde han surgido no po-cos líderes y asesores políticos. Además, aquellosque tienen el privilegio de servir a empresas detecnología avanzada (Barrera Moreno, 2000).</P>
<P>En pocas palabras, hace falta estudiar y pro-poner otras tantas formas de organización, en elcontexto de las respectivas culturas políticas y cir-cunstancias nacionales.</P>
<P>A la par, con referencia al país rural, llamamoscampesinos a cuantos viven en el campo, peroque en la vida concreta son precaristas o mini-fundistas, trabajadores sin tierra, trabajadores</P>
</Part>
<Part><P>estacionarios, pequeños y medianos producto-res, latifundistas que explotan peones o empre-sas nacionales y compañías transnacionales queexplotan a obreros agrícolas. En este campo, so-bresalen experiencias tan aleccionadoras comolas ligas campesinas y el Movimiento de los SinTierra, en Brasil.</P>
<P>Además, esa polifacética realidad del trabajodebe comprenderse dentro de la naturaleza plu-ral, —generalmente más conocida— de la hetero-génea vida etno-cultural, socioeconómica y plu-ri regional de los países latinoamericanos. Vidahace siglos sometida a varias modalidades de uncomplejo régimen de discriminaciones y exclu-siones, relativas al nivel de ingresos, la región deorigen, los rasgos étnicos, sexo, edad y creenciasde las personas, que les abren o cierran su accesoa status, empleos y oportunidades.</P>
<P>Más allá del número de siglas</P>
<P>Los efectos de la pandemia y la cuarentena aho-ra expanden la crisis general —económica, social,política y étnica— que, al incidir sobre el enjam-</P>
<P>Crisis del trabajo y formación del sujeto político progresista</P>
<P>habrán cerrado para siempre. No obstante, aun-que los grupos más castigados son mayoritarios,tienen menor presencia real ante los órganos delpoder. Esta desventaja agrava su subordinacióna la clase, las entidades y la cultura dominantes.Tanto más cuando la crisis también viene de la co-rrupción de las relaciones entre el gobierno y losnegocios privados. Como asimismo de la pérdidade representatividad del sistema político y de suspartidos (incluso algunos de izquierda, trancadosen pretéritos prejuicios ideológicos y caducas for-mas de organización y comunicación). Y, además,en el descrédito de los Parlamentos y el extravíode su legitimidad. Todo lo cual concreta unace-rrazóndel sistema, que ya no asume las nuevassituaciones, ni las necesidades y demandas de lapoblación mayoritaria.1</P>
<P>No cabe tolerar que semejante situación con-tinúe. Pero no se trata solo de prever lo quesucederá, sino de discutir qué toca hacer, paradarle fuerza y sentido. No es posible cambiaresta realidad sin un proceso, e impulsarlo exigelas necesarias formas de incorporación y mo-</P>
<P>bre de reclamos de las diversas fracciones sociales,agita a un tropel de luchas dispersas. Enseguidaque las restricciones impuestas por el problemasanitario se retraigan, las indignaciones y recla-mos sociales volverán a salir a las calles, en esperade un factor o iniciativa que contribuya a darlesorganización continua. Por su parte, los intere-ses plutocráticos consolidan ventajas. La crisis, alavanzar, polariza: los grandes consorcios acopiany concentran capitales, mientras los actores me-nos fuertes quiebran, la masa trabajadora empo-brece y las capas medias ven cercarse el abismo.</P>
<P>Dentro de la lógica de la crisis, cuando esta pan-demia termine muchos patrimonios se habránperdido y muchos pequeños y medianos negocios</P>
<P>vilización de más contingentes sociales. Estoes, requiere constituir identidades sociopolíti-cas incluyentes, capaces de incorporar a nuevosparticipantes.</P>
<P>Al estudiar los grandes movimientos nacio-nal-populares latinoamericanos de los años 30 y 40del siglo pasado, Ernesto Laclau llegó a la conclu-sión de que, frente la cerrazón política de su épo-ca, esos movimientos habían logrado asumir lasmotivaciones, la visión y el liderazgo idóneos paraequiparar y juntar la diversidad de reclamos y ex-pectativas de una multiplicidad de colectividadesdescontentas. Esto es, habían generado un discursocapaz de aglutinar las indignaciones y demandas —de diferentes orígenes, carácter y localización— de</P>
<P>1Un ejemplo: cuando el gobierno acepta adoptar medidas antipáticas, convoca a los líderes de los gremios empresaria-les y de las centrales sindicales, para “mediar” en un acuerdo entre las partes. El gran capital acude como un solo hom-bre, mientras los sindicalistas, tan fraccionados como siempre, asisten a nombre de los trabajadores que aún tienen sa-lario. La muchedumbre de los hombres y mujeres que carecen de trabajo fijo y subsisten como se pueda no tiene quienla represente ni santo que la defienda. Pero los medios noticiosos anuncian que las medidas se aceptaron por consenso.</P>
<P>121</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>la clase media, de los barrios y tugurios, los pueblosrurales, los pequeños comerciantes y los produc-tores artesanales, junto a las reivindicaciones tantode los obreros como de los carentes de trabajo.</P>
<P>A la opción histórica de juntar esa alianza dereivindicaciones insatisfechas, y conjugarlas paraformar un sujeto nacional afirmativo de su propiaidentidad y opuesto al poder oligárquico, Laclaula denominópopulismo. Noción encaminada, a suvez, a la progresiva producción de un bloque histó-rico y unacontraculturade las clases inconformes—como ya Antonio Gramsci lo había anticipado—capaz de confrontar la hegemonía de las creenciasy el sentido común establecidos, y de erigirse críti-camente como su antagonista en la confrontaciónentre las razones de “nosotros” el pueblo y las de“ellos” la elite, así como abanderar una identidadliberadora de la nación frente al imperialismo.</P>
<P>Esta comprensión gramsciana, a la vez queconfirmadora de la condición nacional y latinoa-mericana de dicho populismo es, como corrien-te transgeneracional, un precedente inmediatodel cardenismo nacionalrevolucionario mexica-no de los años 40, delmovimientismobolivianoy la revolución guatemalteca de los años 50, ydel torrijismo panameño de los 70, así como delprogresismo de comienzos del sigloXXI(aun-que probablemente ni Hugo Chávez, Lula ni EvoMorales hayan leído a Laclau).</P>
<P>En los tiempos hoy acelerados por la pandemia,esa alianza de inconformidades, reclamos y rei-vindicaciones añade otros factores: mayor com-plejidad y apremio sociales, menor protagonismode las centrales obreras, creciente presión del pro-letariado informal, y alta capacidad de “la gente”para comunicarse entre sí y autoconvocarse, in-cluso sin ser parte de agrupaciones constituidas.Como, además, nuevas formas de organización,más horizontales, concebidas no solo en función</P>
<P>de donde los obreros trabajan —si hay trabajo—,sino también en las comunidades donde el pobre-tariado2y su prole cohabitan con sus semejantes.3</P>
<P>Aliar un conglomerado de los reclamos, rei-vindicaciones y expectativas de plurales sectorespopulares es bastante más que signar un acuerdoentre cierto número de organizaciones políticas.Como dice Manuel Cabieses, “Si para construiruna alternativa de izquierda solo se necesitarafundar un partido, ya se sabría. Pero llevamosaños insistiendo en ese método, sin resultados”.En Chile, añade, hay más de 40 partidos y decenasde grupos de izquierda que producen abundantepropaganda en las redes sociales; respetable es-fuerzo que se diluye en la tempestad tecnológica ycultural de la época (Punto Final, 2020).</P>
<P>Poco suma incrementarle la cantidad de siglasa la sopa de letras si la masa movilizada y el nú-mero de votantes no crecen significativamente.Antes bien, como lo resume uno de los talentosde mayor mérito en el asunto, Joao Pedro Stedile—líder del Movimiento de Trabajadores RuralesSin Tierra (MST)—, lo que se necesita es “unanueva alianza de clases en torno de un proyectode país” (Portal 360).</P>
<P>El carácter del proyecto</P>
<P>En la América actual, la cultura y la opiniónde izquierda ocupan un campo mucho más espa-cioso y plural que el de los partidos de izquierda.No obstante, la estructuración de una alianza po-liclasista como la señalada no define por si solael carácter del proyecto y de las acciones que eseconglomerado puede compartir. Cada país es unmundo, como asimismo cada coyuntura históri-ca lo es. En su respectivo contexto, el desarrollopatriótico-popular, progresista y potencialmen-te revolucionario de esa alianza será alimenta-do, principalmente, por la visión estratégica, la</P>
<P>2Según la acertada expresión de Frey Betto, coincidente con aquella con la cual José Martí identificó a los mismoscomo “los pobres de la tierra”, con quienes deseó su suerte echar.</P>
<P>3Vale anotar que ese fue, asimismo, el ámbito socio-territorial donde el general Omar Torrijos llamó a constituir losnúcleos de militantes, donde combinar la discusión de los temas nacionales con los asuntos de interés local.</P>
<H1>122</H1>
</Part>
<Part><P>inspiración y el liderazgo de sus actores más in-fluyentes, en tanto estos sepan orientar ese con-glomerado y animar la cooperación entre sus par-ticipantes.</P>
<P>Pero, si bien un impulso populista puede pro-piciar la unidad inicial de ese conglomerado, no</P>
<P>Crisis del trabajo y formación del sujeto político progresista</P>
<P>una fuente continua de formación político-cul-tural de nuestra gente, y trabajar en “la revolu-ción de las conciencias”, como dice Andrés LópezObrador (2020).</P>
<P>Por otra parte, nunca debe perderse de vista quela derecha y sus patrocinadores también estudian</P>
<P>y prevén sus alternativas. También la extrema de-determinará de por sí su orientación política ni su</P>
<P>posibilidad de persistir hasta completar la totali-dad de sus objetivos. Por su constitución híbrida,esa alianza normalmente mantendrá contradic-ciones latentes y, a la vez, por su sentido transfor-mador provocará la reacción de las fuerzas del es-tatu quo. La alianza no evoluciona en un espacioreservado, sino en una sociedad nacional dondeel Poder está en disputa y en la que, en cada esce-nario y coyuntura, ella debe sobrepujar a la claseo grupo dominante. Su propia lucha modifica lasrealidades donde actúa, lo cual demanda periódi-cas actualizaciones tanto de sus arreglos internoscomo de su actuación y discurso políticos.</P>
<P>recha sabe aprovechar oportunidades populistas,adelantándose a captar los resentimientos socia-les y redirigirlos contra las opciones de izquierda.En el pasado, mediante el fascismo italiano y elnazismo alemán —que se adelantaron a los socia-listas de aquel entonces— Hoy por hoy, lo mismoa través de la “nueva” derecha francesa, o el neo-fascismo brasileño, entre varios otros ejemplos.</P>
<P>Como dice Antonio Scurati, autor de una tri-logía sobre Benito Mussolini, ese fue el caso delpequeño empresario o el empleado público, pe-queños burgueses que no son violentos, cuandotemieron que una revolución socialista les arre-</P>
<P>batase lo que tenían. Entonces se sintieron fasci-Mantener contradicciones internas no es una</P>
<P>tara ni impedimento. Todos los fenómenos dela naturaleza y la sociedad contienen contradic-ciones, que son resortes internos de su dinámicade acciones y readaptaciones. Lo que importa esque los motivos de unión y el talento de sus líde-res contribuyan a canalizar esa dinámica dentrode un curso de complementación, empuje y de-sarrollo.</P>
<P>Aunque la clase dominante es un sector mi-noritario, ella defiende sus intereses y privilegioscon grandes recursos económicos, instituciona-les, ideológicos, mediáticos y represivos, y cuentacon poderosos respaldos transnacionales. Y en lamedida que ella pueda, se valdrá de las coyuntu-ras de la confrontación para ampliar y consolidarsus ventajas. Por consiguiente, para todos los sec-tores progresistas involucrados, siempre será de-cisiva su aptitud para promover y nutrir la contra-cultura popular, para invalidar los mitos, miedosy sumisiones que la elite dominante infunde enlas clases que explota. A todo lo largo del proceso,hay que hacer de las experiencias de la contienda</P>
<P>nados con la violencia del fascismo y la desearonpara darle una pronta solución a sus problemas.A lo Scurati añade que eso parece repetirse aho-ra, cuando ante la incertidumbre de la crisis algu-nos sienten que la ultra derecha puede imponeruna rápida solución a sus inquietudes (Attanasio,2020).</P>
<P>Avatares latinoamericanos</P>
<P>El sentido político de las alianzas pluriclasistasha sido un tema frecuente a lo largo de la historialatinoamericana. Para ser breves, aquí apenas lo re-sumiremos en tres o cuatro experiencias. Aunquela investigación de Ernesto Laclau se centró princi-palmente en los casos delgetulismobrasileño y enparticular delperonismoargentino y su potencialprogresista, la misma época también produjo otroejemplo de significativa influencia subregional conelcardenismo, la más nítida expresión del naciona-lismo revolucionario mexicano.</P>
<P>Cuando, en 1934, el general Lázaro Cárdenasasumió la presidencia de México, ya la Revolución</P>
<P>123</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>había eliminado al régimen precedente, neutrali-zado el poderío de la clase terrateniente, y reciénderrotado a la cruenta contrarrevolucióncristera.Pero el nuevo rumbo del proceso aún estaba pordirimirse entre los diversos caudillos regionales ytendencias políticas. Tras expulsar del país al expresidente Plutarco Elías Calles —cabeza de la op-ción autoritaria—, Cárdenas reorganizó al PartidoNacional Revolucionario (PNR) remplazándolopor el Partido de la Revolución Mexicana (PRM),concebido como una federación de los partidos re-volucionarios locales y regionales, a la cual le am-plió la base social convocando a las centrales obre-ras a asumirlo como su organización política.</P>
<P>Cárdenas desarrolló el derecho laboral, tantoel obrero como el de los trabajadores del campo.Inspiró la fundación de la Central de Trabajadoresde México (CTM) y de la Confederación Nacio-nal Campesina (CNC), y le dio enérgico impulsoa la reforma agraria, con énfasis en la formaciónde cooperativas. Acompañó esa iniciativa con elfortalecimiento de la educación popular indus-trial y la cobertura del sistema de educación rural.</P>
<P>A la par, zanjó de cuajo las constantes amena-zas y regateos de las empresas petroleras —ma-yormente británicas—, decretando su nacionali-zación, así como la de los ferrocarriles. Además,emprendió grandes inversiones en infraestructu-ra, mayormente de comunicaciones y transportes.Es decir, le dio base sociopolítica a una estrategiade desarrollo mediante sustitución de importa-ciones y fomento de la industria nacional privadaliderada por grandes empresas estatales.</P>
<P>Cárdenas dio consistente apoyo solidario a laRepública Española e hizo de México el refugio delos luchadores progresistas y revolucionarios delLatinoamérica y del mundo. A su vez, el cardenis-mo tuvo largo impacto en la región mesoamerica-na, desde Centroamérica hasta los países andinos.Entre otras repercusiones, inspiró las ideas de Au-gusto César Sandino, le dio base al proyecto Apris-ta original, así como objetivos a la Revolución bo-liviana y a la Revolución guatemalteca, y la política</P>
<P>124</P>
<P>cardenista de desarrollo influyó la estrategia desa-rrollista originaria del proyecto de la Cepal.</P>
<P>No obstante, concluido el mandato de Cárde-nas, la política de ampliación y robustecimientode una burguesía y una clase obrera industriales,tomaría otro derrotero. El PRM cardenista seríaremplazado por el PRI. Acaparar el Poder y com-placer al gran capital prevaleció sobre la justicia yel desarrollo sociales; se entronizó la cooptacióndel aparato sindical y una creciente corrupciónen las relaciones entre los gobernantes y los nego-cios privados. Degradación que en los años 80 seexpandiría al descartar la estrategia desarrollista,entronizar las políticas neoliberales. Se privatizócreciente parte del patrimonio nacional, se ahon-dó la corrupción y degeneraron las prácticas polí-ticas y económicas hasta los extremos que actual-mente se denuncian.</P>
<P>En el Cono Sur latinoamericano</P>
<P>Las actuaciones de Getulio Vargas, en Brasil, ylas de Juan Domingo Perón, en Argentina, tuvie-ron lugar más allá del área de resonancia de la ex-periencia cardenista. En ambos casos, en paísesgrandes, naturalmente ricos, donde el poder po-lítico hacía mucho era monopolizado por sendosregímenes de la oligarquía terrateniente, conser-vadora y centralista.</P>
<P>Brasil</P>
<P>Getulio Vargas, con experiencia como parla-mentario y como gobernador de Río Grande doSul, accedió al poder en 1930 como presidenteprovisional cuando un golpe de la cúpula mili-tar depuso al régimen tradicional. Los objetivosde Getulio enseguida se evidenciaron, al empe-zar por crear el ministerio de Trabajo, Industriasy Comercio, y el de Educación y Salud, dictar unaley de sindicalización y, en 1934, promulgar unanueva Constitución.</P>
<P>La atmósfera de la época se evidencia en quedesde los primeros años 30 ya crecía el movimien-to Integralista —fascista simpatizante de Musso-lini y Hitler—, así como el Comunista, ligado a laestrategia estalinista de Comintern de esos años.</P>
</Part>
<Part><P>En 1935 ocurrió la “intentona comunista”, y en el38 los integralistas también intentaron un putsch.Con lo cual Getulio, a su vez, desde 1937 decretóel estado de sitio, y poco después efectuó un golpe</P>
<P>Crisis del trabajo y formación del sujeto político progresista</P>
<P>frente a una vasta ofensiva de la nueva derechaoligárquica y proestadunidense —armada ahorade poderosos medios de comunicación—, dirigi-da a desnacionalizar las grandes empresas estata-</P>
<P>sin resistencia, que promulgó el Estado Novo —alque algunos cronistas le atribuyen cierta connota-</P>
<P>les, especialmente Petrobrás. En vísperas de quelas turbas movidas por la reacción arrollasen el</P>
<P>ción fascista—, a la cabeza del cual Getulio siguióen el poder hasta 1945.</P>
<P>El nuevo régimen adoptó una política de na-cionalismo económico e impulsó la industrializa-ción; creó el Consejo Nacional del Petróleo (quedespués se convertiría en la Petrobrás), la Compa-ñía Siderúrgica Nacional, el gigante minero Valedo Río Doce, la Compañía Hidroeléctrica el ríoSan Francisco y la Fábrica Nacional de Motores.Paralelamente, desarrolló la legislación laboral y,por otro lado, profesionalizó las fuerzas armadascomo una institución sujeta únicamente al Ejecu-tivo federal.</P>
<P>Al crecer la participación estadunidense en lasegunda Guerra Mundial, Getulio tuvo un acer-</P>
<P>gobierno, Getulio escribió su célebre Cartatesta-mento al pueblo brasileño, llamándolo a defenderel patrimonio nacional, y se suicidó en Palacio.Ese gesto salvó a Petrobrás y todo lo que ella re-presentaba.4</P>
<P>Argentina</P>
<P>Aunque Juan Domingo Perón y Getulio Vargasno alcanzaron a tratarse personalmente, sus noto-rias coincidencias políticas ocasionaron copiosointercambio de correspondencia.</P>
<P>El general Perón participó en la revuelta queen 1943 le puso fin a la llamada “década infame”,tras lo cual estableció una alianza con las agru-paciones sindicales de izquierda y se hizo cargo,en rápida sucesión, del Departamento de Traba-</P>
<P>camiento con Franklin Delano Roosvelt y acce-</P>
<P>jo y de la Secretaría de Trabajo y Previsión del</P>
<P>dió a cooperar con Estados Unidos, cesando laambigüedad de la políticagetulistade neutrali-dad en el conflicto. Aceptó la instalación de unabase aeronaval norteamericana en la nordestinaNatal, el punto estratégico de América más próxi-mo a África y Europa meridional. Además, creó laFuerza Expedicionaria brasileña, que participaríaen la ofensiva de los aliados en Italia. No obstan-te, al concluir la guerra, con el auge mundial de</P>
<P>nuevo gobierno. Desde allí apoyó al movimientoobrero haciendo efectiva la legislación laboral,impulsó los convenios colectivos, el Estatuto delPeón de Campo, los tribunales del trabajo, y ex-tendió el derecho de jubilación a los empleadosdel comercio.</P>
<P>Ello le dio el apoyo de la mayor parte de los sindi-catos, así como la hostilidad de las cúpulas empre-sariales y del embajador de Estados Unidos, Sprui-</P>
<P>las demandas de democratización, ante el riesgo</P>
<P>lle Braden, quienes en 1945 desataron una ofensiva</P>
<P>de que Estado Novo fuese rebasado por el movi-miento popular, Getulio —que ya previa reformas</P>
<P>en su contra. Esta culminó en un golpe palaciegoque obligó a Perón a renunciar y ordenó arrestar-</P>
<P>políticas y nuevas elecciones— fue depuesto por</P>
<P>lo, lo que, a su vez, desató una movilización obrera</P>
<P>un golpe militar en 1945.</P>
<P>Getulio Vargas volvió al gobierno, por eleccióndemocrática, en 1950. Pero en la cúspide los mo-mentos más dramáticos de su vida, en 1954 quedó</P>
<P>que reclamó y obtuvo su libertad. El siguiente añoPerón ganó las elecciones, unió a los partidos quelo apoyaron en un Partido Único de la Revolución,que luego sería el Partido Peronista.</P>
<P>4Solo algo más de 40 años después, bajo el triunfalismo inicial de la ofensiva neoliberal, para felicidad de las transna-cionales, el sector estatal de las empresas brasileñas empezó a ser privatizado por el “socialdemócrata” presidente Fer-nando Enrique Cardoso, quien así abjuró de su pasado estructuralista y cepalista. Pero Petrobrás continúa siendo unaempresa pública, al menos hasta ahora.</P>
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<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>Tras la reforma constitucional de 1949, fue re-electo en 1951 en las primeras elecciones univer-sales, en las que por primera vez participaron lasmujeres. Su joven esposa, la actriz Eva Duarte,conocida comoEvitaPerón, se convirtió en unapopular dirigente social por su liderazgo en la lu-cha por los derechos de las mujeres y de los discri-minados trabajadores oriundos de las provinciasdel norte argentino, sus “cabecitas negras”. Perón,más allá de ampliar el respaldo oficial a los secto-res más postergados —los “descamisados”— im-plementó una política nacionalista de desarrolloorientada a la industrialización, con énfasis pri-mario en los sectores textil, siderúrgico, militar,del transporte y del comercio exterior.</P>
<P>En la política exterior, ante la Guerra Fría man-tuvo la que llamó “tercera posición”, equidistanteentre Estados Unidos y la Unión Soviética.</P>
<P>Pero 1952 sería un año aciago. FallecióEvita, traslarga lucha contra el cáncer. Perón incurrió en uninnecesario enfrentamiento con la Iglesia, que has-ta entonces lo había apoyado.  Además, enfrentóun rápido aumento de la violencia entre gruposperonistas y antiperonistas, y una gran campañaantiperonista de los mayores medios de comuni-cación. Tras un fuerte choque con las bandas opo-sitoras, que remató en el cruento bombardeo de laPlaza de Mayo, Perón fue derrocado en 1955 porun golpe militar, instaurándose una dictadura dederecha que derogó la constitución y las leyes labo-rales que esta incluía.</P>
<P>Perón se exilió en la España franquista. Pocodespués en Argentina surgió un movimiento de re-sistencia peronista, integrado por grupos obreros,juveniles, barriales, religiosos, y guerrilleros, queaglutinó a la izquierda peronista, reclamando el re-greso de Perón y convocar elecciones libres y sinproscritos. Finalmente, Perón pudo volver y radi-carse en el país dieciocho años más tarde, en 1973.Su multitudinario arribo dio ocasión a la ominosamasacre de Eseiza, en la zona aeroportuaria, cuan-do la facción “ortodoxa” de la derecha peronistaametralló a sus copartidarios de izquierda.</P>
<P>126</P>
<P>Ese mismo año hubo elecciones. Con Perón pros-crito, su candidato fue Héctor Cámpora, líder de laresistencia peronista, quien las ganó sin dificultad.Cámpora ejerció el cargo apenas 49 días —lo que seconoció como el Tercer Peronismo o la “primaveracamporista”—, durante los cuales gestionó un PactoSocial entre los empresarios y los sindicatos, anuncióuna estrategia industrializadora e inició una políticainternacional tercermundista. Acto seguido, renun-ció para convocar a unas elecciones sin proscritos,que Perón ganó abrumadoramente, llevando comovicepresidenta a su segunda esposa, Isabel, bailarinade cabaret que, ya viejo, él conoció en el exilio.</P>
<P>Pero este último y achacoso Perón se dejó lle-var y traer por sector “ortodoxo”, algunos de cu-yos cabecillas ya habían creado la funesta Triple A—Alianza Anticomunista Argentina—, concebidapara perseguir y asesinar a los militantes califica-dos de “izquierda”, lo que daría inicio a una ola dehomicidios y desapariciones, incluso dentro delperonismo. Perón falleció el siguiente año, 1974, yel gobierno quedó a cargo de su incompetente viu-da. La polarización peronista se extremó; Cámporasobrevivió a un atentado y se refugió en México,Isabel fue echada por un golpe militar y se instau-ró una dictadura de inspiración neoliberal, que sindemora generalizó la aplicación los métodos ini-ciados por la Triple A.</P>
<P>En las experiencias reseñadas, se evidencia queel sentido político nacional-afirmativo, desarrollis-ta y progresista de tales populismos los hizo fuertesen tanto sus líderes sostuvieron su coherencia in-terna dentro de un cauce que motivaba y manteníael apoyo popular. Pero que, si debilitado el lideraz-go principal, una de las partes de la alianza haceprevalecer sus fines y discurso sobre las expectati-vas de las demás, tiende desmovilizar al conglome-rado, a que otros integrantes lo abandonen. O quede la escisión se pase al enfrentamiento.</P>
<P>¿Quién es “el pueblo”?</P>
<P>¿De qué se integra dicho “apoyo popular? Inter-pretarlo exige percibir, en cada sociedad nacional y</P>
</Part>
<Part><P>modos de lucha, a quiénes consideramos “pueblo”,y lo que en cada circunstancia explica su disposi-ción, solidez y persistencia. Discernir qué partici-pantes sustancian el conglomerado de reclamos yreivindicaciones al se apela como el sujeto políticocapaz de surtir las fuerzas y las capacidades necesa-rias y suficientes para cambiar la realidad, que essupropiarealidad.</P>
<P>Una respuesta de notable alcance concreto,como proyecto por el cual luchar juntos y comollamamiento masivo, fue la que el joven Fidel Cas-tro plasmó en 1953 enLa historia me absolverá,unos 30 años antes de las primeras publicacionesde Ernesto Laclau.</P>
<P>Esa proclama, más que el alegato del principalacusado ante el tribunal que lo juzgaba tras la de-rrota del asalto al cuartel Moncada, apuntó hacia elsiguiente futuro, al urgir al pueblo cubano —a suvanguardia martiana— a rebelarse contra el odiosoestado de cosas. Ahí Fidel reconoce ese complejo su-jeto político y lo convoca a protagonizar las siguien-tes etapas del proceso nacional cubano, y dice:“Nosotros llamamos pueblo, si de lucha se trata,a los seiscientos mil cubanos que están sin trabajodeseando ganarse el pan honradamente […]; a losquinientos mil obreros del campo que habitan enlos bohíos miserables, que trabajan cuatro meses alaño y pasan hambre el resto compartiendo con sushijos la miseria, que no tienen una pulgada de tie-rra para sembrar […]; a los cuatrocientos mil obre-ros industriales y braceros […], cuyas conquistasles están arrebatando, cuyas viviendas son las in-fernales habitaciones de las cuarterías, cuyos sala-rios pasan de las manos del patrón a las del garro-tero, cuyo futuro es la rebaja y el despido, cuya vidaes el trabajo perenne y cuyo descanso es la tumba;a los cien mil agricultores pequeños, que viven ymueren trabajando una tierra que no es suya […],que no pueden amarla, ni […] plantar un cedro oun naranjo porque ignoran el día que vendrá […]la guardia rural a decirles que tienen que irse; alos treinta mil maestros y profesores tan abnega-dos, sacrificados y necesarios al destino mejor de</P>
<P>Crisis del trabajo y formación del sujeto político progresista</P>
<P>las futuras generaciones y que tan mal se les tratay se les paga; a los veinte mil pequeños comercian-tes abrumados de deudas, arruinados por la crisisy rematados por una plaga de funcionarios filibus-teros y venales; a los diez mil profesionales jóvenes:médicos, ingenieros, abogados, veterinarios, peda-gogos, dentistas, farmacéuticos, periodistas, pinto-res, escultores, etcétera, que salen de las aulas consus títulos deseosos de lucha y llenos de esperanzapara encontrarse en un callejón sin salida, cerradastodas las puertas, sordas al clamor y a la súplica.¡Ése es el pueblo, cuyos caminos de angustias es-tán empedrados de engaños y falsas promesas; nole íbamos a decir: “Te vamos a dar”, sino: “¡Aquítienes, lucha ahora con todas tus fuerzas para quesean tuyas la libertad y la felicidad!”(Castro)</P>
<P>Probablemente muchos “politólogos” recuer-dan ese texto como huella literaria de un fallidointento, sin advertir hasta qué punto su argumen-tación proyecta un arco que va de aquel populis-mo —antecesor de posteriores afanes de libera-ción nacional— al recién pasado y los veniderosresurgimientos del progresismo latinoamericano.Con su examen de la complejidad social, de lasactuales cerrazones y de sus alternativas,La his-toria me absolveráconcreta un abordaje del suje-to político, de su estructuración y de su potencialnacional-afirmativo, descolonizador y revolucio-nario, que sigue vigente. En medio de las inte-rrogantes y las perspectivas de la actual crisis dela economía, la política y el trabajo, es necesariovolverla a discutir, tanto en su contexto originariocomo en el actual.</P>
<P>Consideraciones finales</P>
<P>Obviamente, lo ocurrido Cuba rebasa el ámbitode la reflexión de Laclau. En la Isla, para garan-tizar la permanencia de la extrema explotaciónlaboral implantado por las corporaciones esta-dunidenses y de la oligarquía isleña, dejó de sersuficiente la corrupción mafiosa de la democra-cia formal. Ante la amenaza del movimiento ciu-dadano por el adecentamiento del país, para ese</P>
<P>127</P>
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<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>fin se apeló a instaurar en 1952 una dictadura deextrema dureza, con el beneplácito del gobiernonorteamericano. La posibilidad de cambiar eseestado de cosas por medios cívicos quedó drásti-camente eliminada.</P>
<P>A partir de ese momento el desarrollo de lacultura política de gran parte la sociedad cubanasaltó del civilismo democrático a una silenciosaanuencia a la rebelión, lo que la mayoría de lospolíticos profesionales y dirigentes de la izquier-da adscrita a la III Internacional no percibieran.5Pero el asalto al Moncada fue un despertador po-lítico masivo. En poco tiempo, la plural alianzasocial representada por “los muchachos del 26”aceleró la formación política común, tensionadapor el esfuerzo colectivo de eliminar la dictaduraneocolonial y sus secuelas, con la guerrilla en lasmontañas y la clandestinidad urbana. Esfuerzoque durante las peripecias de la lucha evolucio-na y se recompone, en tanto mantengan sentidoy constancia los objetivos compartidos que reali-mentan su unidad.</P>
<P>El fracaso de la huelga de abril de 1958 —pro-puesta por el ala urbana más moderada, para de-poner la dictadura en compañía de parte de lospolíticos tradicionales— fortaleció el liderazgo delComandante en Jefe guerrillero. Y, acto seguido,la derrota de la subsiguiente ofensiva militar de latiranía contra la Sierra confirmó el protagonismopolítico del Ejército Rebelde. Al derrumbarse la ti-ranía, la sagacidad fidelista y el impulso del procesono solo desintegraron enseguida al ejército oficial ylas organizaciones sicarias, sino que asimismo des-mantelaron los corruptos órganos del Estado, la</P>
<P>política truhana, la prensa venal y al núcleo de lacultura neocolonial. Mientras quienes se oponíana emprender un proceso revolucionario corrierona Miami, la naturaleza patriótica y progresista deese impulso cuajó en el entusiasmo de los sectorespopulares.</P>
<P>Porque, en sus diferentes tipos y formas, la lucha,si es consecuente, enseña, hermana y decanta.</P>
<P>En el caso cubano, la victoria fue producto deun esfuerzo armado de liberación nacional sos-tenido por un movimiento de multicolor basesocial. La indecencia del régimen realzó al factormoral como motivo y aglutinador de la insurgen-cia. La corrupción del sistema político y la violen-ta cerrazón de la dictadura eliminaron cualquierotra posibilidad. No obstante, donde no imperaun régimen que impide otras opciones, diferentesformas de lucha contracultural, sociomovilizado-ra y política son factibles y productivas. Tanto Ge-tulio y Perón en los años 50, como los líderes pro-gresistas de inicios de este siglo, lo demostraron,y sus sucesores ahora lo revalidan.</P>
<P>Lo que no desdice, sino confirma que, en esoscomo en los demás países latinoamericanos, esindispensable aliar la coparticipación de diver-sas fuerzas sociales y modos de lucha para ha-cer factibles los cambios y el futuro necesarios.Y que ninguna conquista ni etapa agota el pro-ceso, pues cada avance motiva al siguiente. Larenovación del impulso realimenta su vitalidad.Como, al contrario, acomodarse al poder comomodus vivendiy toda pausa que venga de hacerconcesiones desmoraliza, desmoviliza y anticipasu desintegración.</P>
<P>5Para los jóvenes de entonces —la llamada Generación del Centenario de José Martí— nietos de los mambises quepelearon la guerra de independencia e hijos de la generación que protagonizó la revolución antidictatorial de 1933, larebelión no era una idea exótica.</P>
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<Part><P>Crisis del trabajo y formación del sujeto político progresista</P>
<H2>Referencias bibliográficas</H2>
<P>Attanasio, Angelo (2020): “Mussolini es el arquetipo de líderes populistas como Bolsonaro, Trump y Salvini”, entrevista aAntonio Scurati enBBC Mundo, el 4 de septiembre.</P>
<P>Barrera Moreno, Manuel (2020): “Sector informal de la economía: ¿Nuevo sector social para la reestructuración de Chi-le?”, en Alai, 18 de julio.</P>
<P>Castro, Fidel:La historia me absolverá, enhttp://www.radiorebelde.cu/26-julio-rebelde/lahistoriameabsolvera.htmlGambina, Julio C. (2020): “Proyecciones preocupantes de la CEPAL”, en Alai, 27 de julio.</P>
<P>López Obrador, Andrés (2020): Discurso al presentar el Segundo Informe de Gobierno, el 1ro. de septiembre.Portal 360: Cursivas de NC. “Em defesa da vida do povo, mudar o governo!” Brasilia, enhttps://www.poder360.com.br.Punto Final (2020): “Encrucijada de la Izquierda: ¿otro partido o millones de votos?”, 17 de agosto.</P>
<P>Yagnova, Simona Violetta (2020): “Los desafíos del mundo del trabajo”, en Alai, 24 de julio.</P>
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