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<Part><P>Nueva ÉpocaNúmero 00</P>
<H1>El resultado de las elecciones en Estados Unidos:implicación para América Latina y el Caribe</H1>
<H2>Dr. Luis Suárez Salazar1</H2>
<P>Instituto Superior de RelacionesInternacionales “Raúl Roa García”</P>
<H2>Introducción</H2>
<P>Como sugiere su título, esta ponencia va dirigi-da a realizar una primera y seguramente incompletaaproximación a las contradictorias y diferenciadasimplicaciones que el resultado de las elecciones pre-sidenciales y parlamentarias de los Estados Unidosdel 8 de noviembre de 2016 tendrán para los pue-blos, las naciones y los gobiernos de los 33 Estadosnacionales o plurinacionales, así como para algunosde los territorios aún sometidos a diferentes formasde dominación colonial por parte de Estados Uni-dos, Francia, Gran Bretaña y Holanda, ubicados alsur del rio Bravo y de la península de Florida.</P>
<P>Para cumplir ese propósito, las páginas que si-guen se dividirán en tres acápites. En el primerome referiré a los que he denominado objetivos es-tratégicos, generales y, en algunos casos, específi-cos que guiaron lasestrategias inteligentesy algunas</P>
<P>acciones hacia el sur político del continente ameri-cano desplegadas por las dos administraciones deBarack Obama. En el segundo, realizaré algunasreferencias a algunos de los enunciados sobrela fa-milia de las Américasplasmados en la reaccionaríaPlataforma del Partido Republicano (PPR) aproba-da en la Convención efectuada en Cleveland a fi-nes de julio de 2016. Y, en el tercero, presentaré misconsideraciones preliminares sobre el escenariomás probable de las políticas hacia América Lati-na y el Caribe que desplegarán la maquinaria de lapolítica exterior de defensa y seguridad, así comoeconómico-financieras e ideológico-culturales delos Estados Unidos, al menos, en los primeros añosdel gobierno temporal del controvertido y, paramuchos analistas, imprevisible magnateinmobilia-rio y miembro de la clase capitalista transnacional</P>
<P>Donald Trump.2</P>
<P>1Licenciado en Ciencias Políticas, Doctor en Ciencias Sociológicas y Doctor en Ciencias. Escritor y ensayista inte-grante de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), así como Profesor Titular del Instituto Superior deRelaciones Internacionales “Raúl Roa García (ISRI)”, al igual que de las cátedras Ernesto Che Guevara, Simón Bolívary de Estudios sobre el Caribe de la Universidad de La Habana. Actualmente integra los Grupos de Trabajo de Estudiossobre Estados Unidos y sobre el Caribe del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y el ConsejoConsultivo de ex presidentes de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS).</P>
<P>2En la literatura marxista, siempre se han diferenciado los términos Estado y Gobierno. Desde el reconocimiento delcarácter socio-clasista de cualquier Estado, el primero alude a lo que se denomina la maquinaria burocrática-military los diferentes aparatos ideológico-culturales que de manera permanente garantizan la reproducción del sistema dedominación. Mientras que el Gobierno alude a los representantes políticos de las clases dominantes o de sectores deellas que se alternan en la conducción de la política interna y externa de ese Estado. Curiosamente la diferenciaciónentre los gobiernos permanentes y temporales fue retomada por los redactores del famoso documento Santa Fe I. Conlos primeros se referían a lo que en ese texto llamaban grupos de poder y poderes fácticos, mientras que los segundosaludían a los gobiernos surgidos de los diversos ciclos electorales u otros cambios no democráticos que se producen endiferentes países del mundo. De ahí la validez de emplear el término gobierno temporal para referirnos a las diferentesadministraciones demócratas o republicanas que se han alternado en los Estados Unidos.</P>
<H2>78</H2>
</Part>
<Part><P>El resultado de las elecciones en Estados Unidos: implicación para América Latina y el Caribe</P>
<P>Como en otros de mis ensayos, ese escenario seelaborará desde los principales conceptos teóricosy metodológicos de la prospectiva crítica. Estos</P>
<L><LI>o negativos) de las políticas desplegadas por la ad-ministración precedente, tanto para sus propiosintereses y cuotas de poder como para la preser-</LI>
</L>
<P>vación de la que he denominadoseguridad impe-parten del criterio de que el futuro esmás construi-</P>
<P>ble que previsible. Por tanto,no es único, ni lineal. Alcontrario, pueden vislumbrarse varios escenariosalternos. Ninguno está predeterminado, ya que de-penden de los resultados de las acciones reactivas,preactivas y proactivas delhombre colectivo. Enconsecuencia, el porvenir es un campo de batalla(muchas veces violento) entre los sujetos socialesy políticos, estatales y no estatales, quepugnan porimponer su poder para defender sus intereses.3</P>
<P>En mi consideración, la utilización de esosconceptos es necesaria, ya que en la mayor partede las aproximaciones que he podido leer sobrela que será la proyección externa de los EstadosUnidos durante la próxima administración repu-blicana se olvida que, con independencia de lasposiciones personales de cualquier mandatario(por muy megalómano que sea, como es el casode Donald Trump), la política interna y externaque desarrollará esa potencia imperial durante suadministración serála resultantede los consensosque se produzca entre los representantes políti-cos, militares e ideológico-culturales de diferen-tes sectores de las clases y los grupos dominantesque participan en las diferentes instancias de lospoderes ejecutivo, legislativo y, en algunos casos,</P>
<P>rialde los Estados Unidos.</P>
<P>Como he tratado de demostrar en diferentespublicaciones,4lo antes dicho contribuye a expli-car la continuidad de los objetivos estratégicos,generales y, en algunos casos, específicos, al igualque de muchas de las estrategias y herramien-tas desplegadas y utilizadas por las diferentesadministraciones, aun cuando estas hayan sidocontroladas por diferentes sectores de los parti-dos demócratas o republicanos estadounidenses.También los cambios de estrategias o el empleo deciertas herramientas que se han producido entreuna y otra administración e, incluso, durante losdiferentes mandatos de algunas de ellas.</P>
<H1>Los objetivos hemisféricos de las dosadministraciones de Barack Obama</H1>
<P>Como indiqué en una ponencia que presen-té hace unas semanas en un evento internacio-nal efectuado en la Universidad Nacional de Co-lombia, entre el 2009 y el 2016,5la maquinariade la política exterior de defensa y de seguridadestadounidense, al igual que sus aparatos econó-mico-financieros, propagandísticos e ideológi-co-culturales emprendieron diversas acciones pú-</P>
<P>blicas, discretas, encubiertas o secretas dirigidasjudicial. Igualmente, de las percepciones que es-</P>
<P>—según indicó Barack Obama durante su prime-tos tengan con relación a los resultados (positivos</P>
<P>3Francisco José Mojica: “Determinismo y construcción del futuro”, en Francisco López Segrera y Daniel Filmus(coord.): América Latina 2020: Escenarios, alternativas, estrategias, FLACSOTemas Grupo Editorial, Buenos Aires,No. 2, 2000, pp. 111-125.</P>
<P>4Luis Suárez Salazar: Madre América: Un siglo de violencia y dolor (1898-1998), Editorial de Ciencias Sociales, LaHabana, 2003; Luis Suárez Salazar: Un siglo de terror en América Latina, Ocean Sur (un proyecto de Ocean Press),Melbourne, Nueva York y La Habana, 2006; Luis Suárez Salazar: Obama: La máscara del poder inteligente, Editorialde Ciencias Sociales, La Habana, 2010.</P>
<P>5Luis Suárez Salazar: “Las políticas de Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe: una mirada después de res-tablecimiento de sus relaciones diplomáticas con Cuba”, ponencia presentada en el evento académico internacional“América Latina en disputa: Estado, gobierno y sociedades en el nuevo milenio”, realizado en Bogotá, Colombia, entreel 2 y el 4 de noviembre de 2016 con el auspicio de la Maestría de Estudios Políticos latinoamericanos y del Depar-tamento de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Colombia, así como de la Sociedad Latinoamericana deEconomía y Pensamiento crítico (SEPLA), 2016.</P>
<P>79</P>
</Part>
<Part><P>ra campaña electoral y reiteró en otros documen-tos posteriores— arenovary aprolongara lo lar-go del siglo XXI el liderazgo estadounidense en lasAméricas.6</P>
<P>Con tal fin, durante sus dos administraciones,de manera unilateral o concertada con sus amigos,</P>
<P>Estados-nacionales ubicados en el istmo centroa-mericano, al igual que en el Caribe insular y conti-nental (Belice, la República Cooperativa de Guyanay Surinam) con vista a preservar su control sobrelos recursos naturales y los bienes públicos (comoel agua y la biodiversidad), al igual que sobre los di-</P>
<P>sociosoaliados, estatales y no estatales de dentro</P>
<P>versos espacios geoestratégicos existentes en el Gran</P>
<P>y fuera del continente americano, la poderosa ma-quinaria burocrático-militar con el apoyo biparti-dista del poder legislativo) emprendió diversas ac-ciones orientadas a cumplir al menos los siguientesobjetivos generales o específicos intervinculados:</P>
<P>1.Desestabilizar y, donde y cuando le resultóposible, derrocar por medios predominantementeinstitucionalesa aquellos gobiernos latinoamerica-</P>
<P>Caribe: el Golfo de México, los estrechos de la Flori-da y Yucatán, el Paso de los Vientos, el Canal de Pa-namá, el canal de la Mona y las diversas rutas aéreas,marítimas y terrestres que sirven para transitar entreel Sur y el Norte del continente americano, así comoentre los océanos Atlántico y Pacífico.</P>
<P>Para el cumplimiento de esos propósitos le resultóde mucha utilidad la continuidad de sus estrechos</P>
<P>nos y caribeños genéricamente calificados como</P>
<P>vínculos político-militares con los diversos gobier-</P>
<P>antiestadounidenses. En particular, aunque no úni-camente (como se demostró en Paraguay), a losgobiernos que eran (como fue el caso de Hondurashasta mediados de 2009) o todavía son miembrosplenos de la Alianza Bolivariana para los Pueblosde Nuestra América-Tratado de Comercio entre losPueblos (ALBA-TCP): Antigua y Barbuda, Bolivia,Cuba, Dominica, Ecuador, Granada, Nicaragua,San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente ylas Granadinas, Surinam y la República Bolivaria-na de Venezuela. Contra los gobiernos de este últi-mo país, presididos por el comandante Hugo Chá-vez y por Nicolás Maduro, se desplegaron diversasestrategias contrarrevolucionarias bajo el supuestode que su derrocamiento produciría un negativoefecto dominósobre los gobiernos de los de demásEstados integrantes del ALBATCP (incluido el deCuba) y para las interrelaciones que estos habíandesplegado con otros gobiernos centroamericanosy caribeños en los marcos de PETROCARIBE y delfondo ALBA-Caribe;</P>
<P>2.Restaurar o fortalecer, según el caso, su multi-facética dominación sobre México, sobre todos los</P>
<P>nos europeos (Francia, Gran Bretaña y Holanda)que mantienen diversas posiciones coloniales en elCaribe insular y continental, así como el fortaleci-miento de la dominación colonial estadounidensesobre Puerto Rico. Esta registró un nuevo salto decalidad con la aprobación de la denomina Ley PRO-MESA, aprobada en el 20l6 por Barack Obama, yla cual estableció una Junta Fiscal para garantizar,primero que todo, que los gobiernos de ese EstadoLibre Asociado pagarán la multimillonaria deudacontraída con diversas instituciones financieras es-tadounidenses, incluidos algunos fondos buitres;7</P>
<P>3.Lograr una solución político-militar favora-ble a los intereses geopolíticos y geoeconómicosestadounidenses de la prolongada guerra civil —con contenidos de liberación nacional y social—que hasta mediados de 2016 se estaba desarro-llando en Colombia. Sin importar los inmensoscostos humanos, sociales y ecológicos provocadospor la voluminosa ayuda económica y militar quele ofrecieron diversas administraciones demócra-tas y republicanas estadounidense,8loséxitosdelos gobiernos presididos por Álvaro Uribe y por</P>
<P>6Barack Obama: Renewing U.S. Leadership in the Americas, Obama for America, Washington, 2008.</P>
<P>7Alejandro Torres: “La Junta Fiscal”, power point enviado por el autor el 11 de julio de 2016.</P>
<P>8Oto Higuita: “Plan Colombia: un balance a 15 años de su implementación”, en:www.facebook.com/America.Latina.en.Movimiento, consultado el 25 de febrero, 2016.</P>
<H1>80</H1>
</Part>
<Part><P>El resultado de las elecciones en Estados Unidos: implicación para América Latina y el Caribe</P>
<P>Juan Manuel Santos, al igual que por las represi-vas fuerzas militares colombianas en su cruentaguerracontra la insurgencia y el narco-terrorismofueron presentados por la administración de Ba-rack Obama y por el Pentágono como el modeloa seguir por los gobiernos y las fuerzas armadasy policiales de otros países de dentro y fuera delhemisferio occidental enfrentados a semejantesamenazas; en particular, por México, por los Es-tados del Triángulo Norte de Centroamérica (ElSalvador, Honduras y Guatemala), así como porPerú y Paraguay;9</P>
<P>orientados acompartir responsabilidades y costoscon la maquinaria militar estadounidense en ladefensa del hemisferio Occidental;10</P>
<P>5.Contrarrestar las amenazas que le plantearonala hegemoníaestadounidense en el HemisferioOccidental y, en particular, en Suramérica la pau-latina e inconclusa transformación de la Repú-blica Federativa de Brasil en unapotencia global,al igual que aquellas posturaspopulistas radica-leso desfavorables a los intereses de los EstadosUnidos asumidas por algunos de los partidos (osectores de ellos) integrantes de las heterogéneas</P>
<L><LI>coaliciones políticas que hasta el 2012 apoyaron4.Subordinar a los intereses geoeconómicos y</LI>
</L>
<P>geopolíticos estadounidenses a los gobiernos detodos los Estados nacionales del hemisferio oc-cidental ubicados en elarco del Pacífico: Canadá,México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nica-ragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador,Perú y Chile. Funcional a ese propósito fueron lasnegociaciones del Tratado Transpacífico (TPP)impulsadas por el gobierno de los Estados Uni-dos como parte de sus llamadospilares asiáticos,así como su constante respaldo a la Alianza parael Pacífico (ALPA), institucionalizada en el 2011entre los gobiernos de México, Colombia, PerúyChile, presididos por Felipe Calderón, Juan Ma-nuel Santos, Allan García y Sebastián Piñera, res-pectivamente. Sus antecesores, previamente, ha-bían firmado asimétricos tratados bilaterales delibre comercio con Estados Unidos y ellos o sussucesores (como fue el caso del mandatario pe-ruano Ollanta Huma-la) firmaron diversos tra-tados en el campo de la defensa y la seguridadcon las dos administraciones de Barack Obama,</P>
<P>al gobierno paraguayo presidido por FernandoLugo, así como las que, hasta el 2015 y el 2016,habían sustentado los gobiernos de Argentina yBrasil, presididos por Cristina Fernández de Kir-chner, Luis Ignacio Lula da Silva y Dilma Rousse-ff, respectivamente. Asimismo, por algunos de lospartidos integrantes del Frente Amplio-Encuen-tro Progresista que sustentaron y todavía susten-tan a los gobiernos uruguayos presididos por JoséMujica y Tabaré Vázquez. (Lo antes dicho y lo queveremos en el numeral si siguiente contribuye aexplicar el rápido respaldo que le ofreció la admi-nistración de Barack Obama al gobierno argen-tino presidido por el multimillonario neoliberalMauricio Macri, así como, antes de que se consu-mara elgolpe de estado parlamentario-mediático yjudicialque en el 2016 se produjo en Brasil contrala presidenta constitucional Dilma Rousseff);</P>
<P>6.Dificultar la reforma y la ampliación del Mer-cado Común del Sur (MERCOSUR) impulsadapor los gobiernos de sus Estados Miembros antes</P>
<P>9Arelene Tickner: Colombia, the United States, and Security Cooperation by Proxy, WashingtonOffice on Latin America, marzo, 2014; Sarah Kinosian, John Lindsay-Poland y Lisa Haugaard:“Estados Unidos no debería exportar el ‘éxito’ de la guerra de Colombia contra las drogas”,</P>
<P>en:es.insightcrime.org/analisis/estados-unidos-no-deberia-exportar-exito-guerra-colombia-contra-drogas, consulta-do el 12 de julio de 2015.</P>
<P>10Luis Suárez Salazar: “La política hacia América Latina y el Caribe bajo la Presidencia de Barack Obama: una miradadesde la prospectiva crítica”, en Darío Salinas (coordinador):América Latina: nuevas relaciones hemisféricas e integra-ción, Universidd Iberoamericana A.C, Univeridad Nacional Autónoma de México, Centro de Investigaciones sobreAmérica Latina y el Caribe, México, [2014] 2016.</P>
<P>81</P>
</Part>
<Part><P>mencionados, así como la profundización de losacuerdos en los campos políticos y de la defensaadoptados por la Unión de Naciones Sudamerica-nas (UNASUR), en especial, aquellos que cuestio-naron los intereses geopolíticos, geoeconómicos(incluidos el control de los recursos naturales es-tratégicos y los bienes públicos) y geoestratégicosapetecidos por los grupos dominantes en EstadosUnidos, cuáles son las estratégicas cuencas de losríos Orinoco, Amazonas y de la Plata, el portento-so acuífero Guaraní, al igual que los archipiélagosubicados en el Atlántico Sur y los estrechos y lasaguas que lo conectan con el Pacífico Sur y con laAntártida;</P>
<P>7.Entorpecer las acciones de los diversos gobier-nos de América Latina y el Caribe que, entre finesde 2008 y de 2011, condujeron a la fundación de laComunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe-ños (CELAC) y, como no lo lograron, evitar que susresoluciones y prácticas obstaculizaran el adecuadocumplimiento de los diversos acuerdos y planes deacción aprobados por las Cumbres de las Américas(ordinarias o extraordinarias) celebradas entre 1994y el 2015, al igual que por los principales órganospolítico-militares y político-jurídicos del SistemaInteramericano: la Organización de Estados Ame-ricanos (OEA) y sus diversas Comisiones; la CorteInteramericana de Derechos Humanos (CIDH) y laJunta Interamericana de Defensa (JID).</P>
<P>Funcional a ese último propósito fue la acérri-ma defensa por parte de los representantes de losEstados Unidos de las controversiales labores des-plegadas por la Comisión de Derechos Humanosde la OEA y por la CIDH;11el apoyo que —mo-dificando sus posturas anteriores y sobre la base</P>
<P>de la Ley al respecto firmada por Barack Obamaa fines de 2013— el Departamento de Estado co-menzó a ofrecerle ala reformade esa organiza-ción propuesta por el ex secretario general deese organismo, José Miguel Insulza, y reimpulsa-da por su controvertido sustituto, Luis Almagro.Paralelamente, en correspondencia con lanuevaetapade sus relaciones con Cuba anunciada el 17de diciembre de 2014, así como con sus perdu-rables propósitos de producir cambios del (o enel)régimen cubano,12la administración de BarackObama finalmente aceptó que el presidente de losConsejos de Estado y de Ministros (CCEM) de laRepública de Cuba, Raúl Castro, participara, porprimera vez en la historia de esos eventos, en laVII Cumbre de las Américas realizada en Panamáen abril de 2015.</P>
<P>Según habían adelantado algunos analistas es-tadounidenses,13tal decisión tuvo como uno desus propósitos superar las grandes dificultadesque sufrió el desenvolvimiento de ese cónclavedurante su VI Cumbre efectuada en el 2012 enCartagena, Colombia, al igual que re-legitimar ala OEA, en su conjunción con el Banco Intera-mericano de Desarrollo (BID), comola entidaddiplomática multilateral primordialen la supervi-sión y gestión de los acuerdos de esas Cumbresdestinados alfortalecimiento de la paz y la segu-ridad, la promoción y consolidación de la demo-cracia representativa, la resolución de conflictosregionales, el fomento del crecimiento económico yla cooperación al desarrollo, la facilitación del co-mercio, la lucha contra el tráfico ilícito de drogas yel crimen transnacional y el apoyo a la Comisión deDerechos Humanos.14</P>
<P>11En: Aportes DPLF: “La reforma de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, No. 19, Año 7, abril, Was-hington, 2014.</P>
<P>12Barack Obama: Directiva Presidencial De Políticas-Normalización Estados Unidos-Cuba (Directiva Presidencial DePolíticas/Ppd-43), The White House, Washington, October 14, 2016.</P>
<P>13Michael Shifter: “Una relación paradójica”,Foreign Affairs: Latinoamérica, Vol. 14: No. 2, 2014, pp. 82-88. Disponibleen:www.fal.itam.mx.</P>
<P>14Congress of the United States of America 2013: Organization of American States Revitalization and Reform Act of2013.</P>
<H1>82</H1>
</Part>
<Part><P>El resultado de las elecciones en Estados Unidos: implicación para América Latina y el Caribe</P>
<P>Ese propósito coincidió con el interés del Pen-tágono, expresado enLa política de defensa parael hemisferio occidentalhasta el 2023 difundida enoctubre de 2012 por el entonces secretario de De-fensa Leon Panetta, en la que, entre otras cosas, seindicó:</P>
<P>Los Estados Unidos, mediante su participaciónen la OEA y mediante cada uno de nuestros com-promisos ínter militares,promoverán un férreosistema de cooperación en materia de defensaqueprocure hacer frente a los desafíos complejos delsiglo XXI. […] Nos esmeraremospor reformarlas instituciones existentes y aprovecharlas a fin delograr una mayor eficacia y unidad de propósitospara abordar esta problemática que afecta a todoslos países del hemisferio(las cursivas fueron incor-poradas por el autor de esta ponencia).15</P>
<P>Con esos y otros fines, a partir de 2014,la di-plomacia político-militarestadounidense, de con-junto con la Secretaría de la JID, comenzó a im-pulsar la elaboración de un nuevo instrumentohemisférico que sustituya al inoperante TratadoInteramericano de Asistencia Recíproca (TIAR),así como la institucionalización de una Comi-sión Interamericana de Defensa subordinada a laOEA que articule las labores de las Conferenciasde Ministro de Defensa de las Américas, de Jefesde Ejércitos, Marina y Aviación, así como de lossubsistemas regionales de defensa existentes enel hemisferio occidental;16incluidas las estrechasrelaciones ya establecidas entre las fuerzas milita-res de Canadá con el Comando Norte de DefensaAeroespacial (NORAD, por sus siglas en inglés)y con el Comando Norte de las Fuerzas Armadasestadounidenses (NORTHCOM), cuya área deresponsabilidad abarca el territorio, las costas y elespacio aéreo de Canadá, de los Estados Unidos,</P>
<P>incluida Alaska, de México y del archipiélago delas Bahamas, ubicado en la entrada atlántica delestrecho de La Florida.</P>
<P>En los criterios del Jefe de esos dos comandos,almirante William Gortney, esa articulación estáorientada a enfrentar lasamenazas tradicionales yno tradicionalesque les plantea a los Estados Uni-dos la proyección militar, política y económicade Rusia y de la República Popular China en elhemisferio occidental, asimismo, las acciones ci-berespaciales, las pruebas nucleares y el continuodesarrollo de misiles balísticos por parte de Coreadel Norte, las actividades diplomáticas y las capa-cidades de misiles balísticos de largo alcance y elprograma espacial que está desarrollando Irán ylos eventuales ataques terroristas contra el terri-torio estadounidense que, en el futuro, pudieranemprender el Estado Islámico y Al-Qaida.17</P>
<H1>Una mirada a algunos enunciados dela PPR</H1>
<P>No tengo espacio para plasmar mis considera-ciones acerca de los importantes logros para la se-guridad imperial de los Estados Unidos obtenidosdurante las dos administraciones de Barack Oba-ma (en particular durante su segundo mandato),basados en el cumplimiento total o parcial de cadauno de los objetivos generales y específicos seña-lados en el acápite anterior; tampoco para referir-me a los que no pudo cumplir. No obstante, en miapreciación, unos y otros objetivos serán retoma-dos por la próxima administración republicana;ya que esta, al igual que su antecesora, pero conun lenguaje diferente, quedó comprometida (en-tre otras cosas que veremos después) a mantenerla posición natural de los Estados Unidoscomolíder del mundo libre, a restablecer la ley y el orden</P>
<P>15Leon Panetta:La política de defensa para el Hemisferio Occidental. Department of Defense United States of America,Washington, 2012.</P>
<P>16JID: El sistema interamericano de Defensa, Secretaría Junta Interamericana de Defensa, Washington, 2013.17William Gortney: Statement of Admiral William E. Gortney, UNited States Navy Commander, United States Nor-thern Command and North American Aerospace Defense Command before The Senate Armed Services Committee,Washington, March 10, 2016.</P>
<P>83</P>
</Part>
<Part><P>y a superar la crisis que está atravesando la seguri-dad nacional estadounidense.18</P>
<P>De ahí que, a pesar de la acritud de los tres de-bates que se produjeron entre la candidata presi-dencial del Partido Demócrata, Hillary Clinton,y del candidato republicano, Donald Trump, loscambios que ambos se proponían introducir enlas políticas hacia América Latina y el Caribe pre-viamente desplegadas por el gobierno temporalde Barack Obama no estuvieron en el centro dela campaña electoral. Esto me induce a pensarque ambos candidatos estaban decididos a man-tener esos objetivos así como a continuar la ma-yor parte de lasestrategias inteligenteselaboradase implementadas por la poderosa maquinaria dela política exterior de defensa y seguridad de losEstados Unidos durante los ocho años de esa ad-ministración.</P>
<P>Entre otras razones, porque casi todas ellascontaron con el mayoritario respaldo bipartidistaen ambas cámaras del Congreso. Como veremosdespués, una de las pocas excepciones que confir-man esa regla fueron el rechazo que encontraronen el Senado o en el la Cámara de Representan-tes las diferentes enmiendas a las llamadasleyesdel embargocontra Cuba que presentaron diver-sos senadores o representantes de ambos partidospolíticos después del 17 de diciembre de 2014;incluida la dirigida a restituirle el derecho de losciudadanos estadounidenses a viajar y a gastar sudinero en la mayor de las Antillas sin que mediaraninguna licencia de la Oficina de Control de Ac-tivos del Departamento del Tesoro de los EstadosUnidos (OFAC, por su sigla en inglés).</P>
<P>De ahí que los dos únicos problemas vincula-dos directamente a las políticas hacia el Hemisfe-rio Occidental que se abordaron en los diferentesdiscursos del candidato republicano fueron losvinculados a los negativos efectos que, según susreiteradas opiniones xenófobas y presuntamenteproteccionistas y anti neoliberales, estaban produ-</P>
<P>ciendo en la sociedad, en la cultura y en la eco-nomía estadounidense las políticas migratorias ycomerciales previamente desplegadas por la ad-ministración de Barack Obama y, dentro de estaúltima, la necesidad de renegociar con el gobiernomexicano el Tratado de Libre Comercio de Amé-rica del Norte (TLCAN) que, desde 1994, veníanaplicando todas las administraciones demócratasy republicanas.</P>
<P>Sin embargo, en la reaccionaria PPR, se acentuóla importancia de darle continuidad, con escasoscambios, a todas las estrategias en los campos co-mercial, energético, de la defensa y la seguridadque durante la administración de Obama se hanvenido desplegando de conjunto con los sucesivosgobiernos de Canadá, encabezados por sus prime-ros Ministros, Stephen Harper y Justin Trudeau,así como con los eslabonados presidentes de Mé-xico, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. A pe-sar de los ataques verbales contra los mexicanosemprendidos por Donald Trump y de su amenazade que si ganaba las elecciones, el gobierno mexi-cano tendría que financiar el muro que desde másde 20 años se viene construyendo en la extensafrontera terrestre entre ambos países, en la antesmencionada PPR se indicó:</P>
<P>Nuestra atención a los temas del comercio ydel medioambiente contribuirá a un fuerte creci-miento económico y a la prosperidad de las Amé-ricas. Agradecemos a nuestros vecinos de Méxi-co y Canadá que hayan sido nuestros socios en lalucha contra el terrorismo y en la guerra contralas drogas. El pueblo mexicano merece nuestraasistencia por su brava resistencia a los cartelesde las drogas que trafican con la muerte a amboslados de nuestras fronteras. Su rica herencia cul-tural y religiosa, presente en millones de nuestrosciudadanos, deberá contribuir a un mayor enten-dimiento y cooperación entre nuestros países.Nuestros vecinos canadienses pueden contar connuestra cooperación y respeto. Para avanzar en la</P>
<P>18PPR: Plataforma del Partido Republicano, aprobada en la Convención de Cleveland, 19 julio, 2016.</P>
</Part>
<Part><P>El resultado de las elecciones en Estados Unidos: implicación para América Latina y el Caribe</P>
<P>independencia energética de América del Norte,intentaremos revertir el bloqueo de la actual ad-ministración al oleoducto Keystone XL. Ademásde su valor económico, ese proyecto ha deveni-do un símbolo de la contradicción entre el deseopúblico al desarrollo económico y la hostilidadgubernamental al crecimiento. Nosotros estamoscon el pueblo.19</P>
<P>A su vez, con el lenguaje antediluviano emplea-do en algunas de sus partes, en esa plataforma seindicó:</P>
<P>Un presidente republicano nunca abrazará a undictador marxista, ni en Venezuela ni en ningunaparte del mundo. El actual presidente del poder eje-cutivo ha permitido que ese país se haya convertidoen un estado narco-terrorista y que una avanza-da iraní amanece a América Central, así como queVenezuela sea un cielo seguro para los agentes deHezbollah. Y añadió: Hoy con su país arruinadopor el socialismo y en la senda del caos, el pueblovenezolano está luchando por restaurar su demo-cracia y recuperar sus derechos. Cuando triunfen,como seguramente ocurrirá, los Estados Unidos es-tarán listos para ayudarlos a retornar a la familiade las Américas.20</P>
<P>Sin duda, tales enunciados expresaron el tajanterechazo de los redactores de esa plataforma (al-gunos de los cuales ocuparán prominentes posi-ciones en la administración de Donald Trump) alas conversaciones de alto nivel entre los actualesgobiernos de los Estados Unidos y de Venezue-la que comenzaron a desarrollarse desde abril del2015; pero, como se indicó en el primer acápitede este escrito, el contenido de esos enunciadosse corresponden con las multifacéticas accionescontra la Revolución Bolivariana desplegadas porlas dos administraciones de Barack Obama. Y, enparticular, con los agresivos planes que, desde losprimeros meses de 2015, ha venido organizando</P>
<P>19Ibídem: 50.</P>
<P>20Idem.</P>
<P>el SOUTHCOM (las llamadas Venezue Venezue-la Freedom 1 y 2 Operation) después que el antesmencionado presidente estadounidense dio a co-nocer la Orden Ejecutiva de comienzos del 2015en la que calificó al actual gobierno venezolanocomouna amenaza inusual y extraordinaria parala política exterior y la seguridad nacional estadou-nidense.21</P>
<P>En esa misma tónica y en correspondencia conlas estrategias hacia Colombia desplegadas por lamaquinaria de la política exterior, de defensa y laseguridad de los Estados Unidos, así como recha-zando de manera implícita el respaldo que la ad-ministración de Barack Obama le había ofrecidoa los acuerdos de paz que en julio de 2016 toda-vía se estaban negociando en La Habana entre losrepresentantes del Estado Mayor de las FuerzasArmadas Revolucionarias de Colombia (FARC)y del gobierno de ese país, la antes mencionadaPPR señaló:</P>
<P>Reafirmamos nuestra amistad y admiraciónpor el pueblo colombiano y llamamos a los con-gresistas republicanos a expresar su solidaridadcon sus largas décadas de lucha contra las terro-ristas FARC. Los sacrificios y sufrimientos delpueblo colombiano no deben ser traicionados porel ascenso al poder de los asesinos y señores de lasdrogas.22</P>
<P>Llama la atención que ese último sintagma for-mó parte de los argumentos empleados por elreaccionario ex presidente y ahora senador co-lombiano y líder del mal llamado Cambio Demo-crático, Álvaro Uribe (estrechamente vinculadoa algunos de los congresistas cubano-estadouni-denses, como Mario Díaz Balart, que apoyaronla candidatura de Donald Trump), para movili-zar votos contra los acuerdos de paz firmados enLa Habana en el plebiscito para tratar deblindar-losque se efectuó en Colombiael 2 de octubre de</P>
<P>21Mark Weisbrot: “Obama face another disastruos Summit due to sanctions against Venezuela”, enThe Hill, April, 9, 2015.22PPR: Plataforma del Partido Republicano, aprobada en la Convención de Cleveland, ob. cit., 19 julio, 2016.</P>
<P>85</P>
</Part>
<Part><P>2016. Posteriormente, durante la ratificación de lasegunda versión de esos acuerdos aprobada porel Senado y en la Cámara de Representantes, losparlamentarios de Cambio Democrático tambiénse opusieron a la segunda versión de esos acuer-dos firmada en Bogotá a fines de noviembre deese año entre el Jefe de las FARC, Rodrigo Londo-ño (alias Timochenko) y el presidente colombia-no, Juan Manuel Santos.</P>
<P>Pero mucho antes de que eso ocurriera, DonaldTrump, como es su costumbre, comenzó a las de-claraciones anteriores que había realizado alrede-dor de las políticas hacia Cuba desarrollada por laadministración de Barack Obama después del 17de diciembre de 2014. En efecto, buscando captarel apoyo de los electores opuestos a esas políticas,el entonces candidato presidencial republicanocomenzó a resaltar sus desacuerdos y, en la mis-ma medida que los fue acentuando, fue asumien-do el lenguaje ultraconservador en el que está re-dactada la PPR. Al respecto, en esta se indicó:</P>
<P>Queremos darle la bienvenida al pueblo de Cubaen nuestra familia hemisférica, después que suscorruptos gobernantes sean sacados del poder yrindan cuentas por sus crímenes contra la huma-nidad. Estamos con las Damas de Blanco y contodas las víctimas del asqueroso régimen que estáaferrado al poder en La Habana. Nosotros decimosclaramente: ellas han sido traicionadas por aque-llos que actualmente controlan la política exteriorestadounidense. Laapertura hacia Cubade la ac-tual administración fue un vergonzoso acomodoa las demandas de los tiranos. Solo fortalecerán aesa dictadura militar. Llamamos al Congreso a de-fender las leyes estadounidenses que plantean lascondiciones para eliminar las sanciones contra laisla: la legalización de los partidos políticos, prensaindependiente y elecciones libres y con supervisióninternacional. Reclamamos una plataforma [aérea]para las trasmisiones de Radio y TV Martí y la</P>
<P>promoción de acceso a Internet como herramientatecnológica para fortalecer el movimiento pro-de-mocracia en Cuba. Nosotros apoyamos el trabajode la Comisión para la Asistencia a una Cuba Li-bre y afirmamos los principios de la Ley de AjusteCubano de 1966, reconociendo el derecho de loscubanos a escaparse del comunismo.23</P>
<P>Es imprescindible resaltar que ese ofensivo y ran-cio lenguaje fue el empleado por Donald Trump enel exabrupto que difundió inmediatamente despuésque conoció la desaparición física del líder históri-co de la Revolución Cubana, Fidel Castro. El irres-petuoso contenido de ese mensaje llevó al joven yprestigioso historiador cubano, Elier Ramírez Ca-ñedo, a preguntarse si, al menos en lo correspon-diente a Cuba, el próximo mandatario republicanohabía decidido sustituir las herramientas delpo-der inteligenteempleadas por Barack Obama, porlas delpoder estúpidopreviamente empleadas porotros mandatarios demócratas y republicanos esta-dounidenses. Acto seguido agregó:</P>
<P>Si Obama se propuso con inteligencia captarsimpatías en el pueblo cubano, ya Trump se ganópara siempre la animadversión de la gran mayo-ría del pueblo cubano con sus declaraciones so-bre Fidel. Trump debió estar mejor asesorado yhaber sabido que este pueblo es profundamentefidelista y que meterse con Fidel es como metersecon quien es considerado el padre de millones decubanos, una de las raíces más sensibles de nues-tra espiritualidad, del orgullo y la dignidad quesignifica ser cubano. El pueblo de Cuba no olvidajamás esas ofensas, sobre todo si vienen en horasde dolor y tristeza. Ojalá el recién electo presiden-te de los Estados Unidos rectificara su conducta,pero de cualquier manera ya ha sembrado un pre-cedente nefasto.24</P>
<P>El escenario más probable de las políticas haciaAmérica Latina que desplegará la administraciónde Donald Trump.</P>
<P>24Elier Ramírez Cañedo: “Donald Trump y Cuba: ¿del smart power al stupid power?”, enBoletín Por Cuba(Año 14, No. 96), La Habana, 6 de diciembre, 2016.</P>
<H1>86</H1>
</Part>
<Part><P>El resultado de las elecciones en Estados Unidos: implicación para América Latina y el Caribe</P>
<P>Cualesquiera que sean las consideraciones quemerezcan esas y otras consideraciones expresadaspor el autor de esa cita, todo lo dicho en el acápiteanterior y otras elementos excluidos en beneficiode la síntesis, dejan planteadas varias interrogan-tes que trascienden con mucho las políticas haciaCuba que emprenderá el próximo gobierno tem-poral estadounidense. En lo que tiene que ver conlos contenidos de esta ponencia, ¿abandonará esaadministración todas o solo algunas de las inge-niosas combinaciones entre las herramientas delos llamadoshardysoft powers(Smart power)em-pleadas por la administración de Barack Obamacon vista a cumplir todos los objetivos estratégi-cos, generales o específicos planteados o no en elprimer acápite de este trabajo? ¿Esas herramien-tas serán sustituidas por las propias del que ElierRamírez denominastupid power?</P>
<P>En mi consideración esas preguntas no tienenuna respuesta general. Por consiguiente, conside-ro que para realizar anticipaciones acerca de lasestrategias y las herramientas que empleará en susinterrelaciones con América Latina y el Caribe laadministración que se inaugurará el 20 de enerode 2017, resulta imprescindible realizar un análi-siscase by caseque, además de los antecedentesideológicos, políticos o militares de los altos fun-cionarios que ya ha nombrado o que nombraráDonald Trump, tome en cuenta las percepcionesque tienen entre los diferentesactores del gobiernopermanentede los Estados Unidos sobre los resul-tados favorables o desfavorables para su poder ysus intereses, así como para la seguridad imperialde los Estados Unidos que tuvieron las políticas</P>
<P>introducción, creo imprescindible señalar que, enmi apreciación, la próxima administración man-tendrá la mayor parte de las estrategias desplega-das y las herramientas utilizadas por la maquina-ria de la política exterior, económica, ideológica,de defensa y seguridad de los Estados Unidos du-rante el gobierno temporal de Barack Obama paragarantizar la subordinación de los actuales go-biernos de Canadá y de México a las necesidadesgeopolíticas, geoeconómicas y geoestratégicas delos Estados Unidos; incluidas las vinculadas conla otrora llamada Alianza para la Prosperidad y laSeguridad de América del Norte (ASPAN) impul-sada por la administración de George W. Bush, deconsuno con el gobierno neoconservador del Pri-mer Ministro canadiense Stephen Harper (2006-2015) y del derechista presidente mexicano FelipeCalderón (2005-2011).</P>
<P>Aunque en los años posteriores se presentaronciertas contradicciones entre Harper, Obama y elactual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto,en la más reciente Cumbre de América del Norteefectuada en Ottawa en junio de 2016, esos dosúltimos mandatarios, junto al entonces reciénelecto primer ministro liberal canadiense, Jus-tin Trudeau, adoptaron diferentes acuerdos paracontinuar profundizandola integración de Amé-rica del Norte.25Como ya vimos, la continuaciónde esa integración con normas ambientales me-nos exigentes que las actualmente vigentes, estuvoincluida en la PPR. Por consiguiente, con inde-pendencia de las renegociaciones del TLCAN conel actual gobierno de México anunciada por Do-nald Trump como una de las prioridades de sus</P>
<P>primeros cien días en la presidenciano se aban-hacia el hemisferio occidental emprendidas por la</P>
<P>administración precedente.</P>
<P>Ya indiqué que en este escrito no tengo espa-cio para presentar mis consideraciones sobre losdesiguales resultados de esas políticas. Sin embar-go, para cumplir los propósitos que plantee en su</P>
<P>donará ese propósito largamente perseguido porlos representantes políticos, militares e ideológicoculturales de diferentes sectores de las clases do-minantes estadounidenses; incluidos los dueños ygerentes de las principales corporaciones transna-</P>
<P>25Fidel Vascós: “La Cumbre de América del Norte en Ottawa”, ponencia presentada en laXIII Conferencia de EstudiosAmericanos“Realidades y perspectivas de los procesos progresistas y de Izquierda en Nuestra América”, convocada porel Centro de Investigaciones de Política Internacional, La Habana, 19 al 21 de octubre, 2016.</P>
<P>87</P>
</Part>
<Part><P>cionales que ya tienen incluidos sus enclaves enMéxico entre los eslabones de sus correspondien-tescadenas de valor.</P>
<P>Algo parecido puede decirse de las estrategiasdesplegadas por Barack Obama para fortalecersu multifacética dominación sobre ese país, sobretodos los Estados-nacionales ubicados en el istmocentroamericano, al igual que en el Caribe insulary continental (Belice, la República Cooperativa deGuyana y Surinam). Entre ellas, todas las accionesdesplegadas por el Departamento de Estado, porel NORTHCOM y por el Departamento de Segu-ridad de la Patria dirigidas abajarla frontera deseguridad imperial de los Estados Unidos hasta elnorte de Guatemala y de Belice. Igualmente, lasacciones emprendidas por todas esas estructurasdel poder ejecutivo y del SOUTHCOM para con-tener y tratar de derrotar lasamenazas no tradi-cionales a su seguridad nacionalen los correspon-dientes territorios y en las aguas jurisdiccionalesde los Estados del Triángulo Norte de Centroa-mérica, al igual que de Costa Rica, Panamá y dediversos Estados integrantes de la Comunidad delCaribe (CARICOM).</P>
<P>Lo antes dicho —junto a los persistentes afanesdel SOUTHCOM y de la IV Flota de la Marinade Guerra estadounidense de controlar los espa-cios marítimos y las rutas aéreas del Mar Caribe ydel Golfo de México— seguirá teniendo múltiplesimplicaciones negativas para los actuales gobier-nos de Costa Rica, El Salvador y Nicaragua, en-cabezados por Guillermo Solís, Salvador SánchezCerén y Daniel Ortega; ya que en esos tres países,además de continuar las estrategias indicadas enel párrafo anterior, la administración de DonaldTrump y las fuerzas más conservadoras de lospartidos demócrata y republicano ampliarán elapoyo que ya le han venido ofreciendo a las fuer-zas sociales y políticas de la derecha costarricense,salvadoreña y nicaragüense.</P>
<P>Por tanto, es de esperar que la próxima adminis-tración fortalezca los condicionamientos que ya sele han venido imponiendo al gobierno salvadoreño</P>
<P>88</P>
<P>para recibir los fondos que le corresponden de los750 millones de dólares aprobados en el presupuestode 2017 por el Congreso de los Estados Unidos paraapoyar el Plan para la Prosperidad del TriánguloNorte de Centroamérica (asesorado y monitoreadopor el BID), así como de los más de 300 millones dedólares dirigidos a fortalecer en el propio año la im-plementación de la Iniciativa para la Seguridad deAmérica Central (CARSI, por sus siglas en inglés)impulsada desde el 2010 por el gobierno temporalde Barack Obama.</P>
<P>También es de esperar que la próxima adminis-tración estadounidense le entregue al actual go-bierno de Costa Rica los 30 millones de dólaresen ayuda militar que en agosto de 2016 Obamale ofreció a su homólogo costarricense a cambiode suayudapara contener las migraciones in-controladas que se siguen produciendo en Cen-troamérica, así como para continuar edificandolas instalaciones de la cada vez más militarizadaGuardia Civil costarricense que el SOUTHCOMestá equipando con vista a habilitar nuevas facili-dades para el desplazamiento de sus fuerzas na-vales hacia las costas costarricenses del OcéanoPacífico y del Mar Caribe. Asimismo, seguramen-te el nuevo mandatario estadounidense aproba-rá rápidamente la llamadaNicaragua Actque sepresentó en ambas cámaras del Congreso en losmeses previos a la reelección de Daniel Ortega.Para los senadores y representantes demócratas yrepublicanos promotores de las sanciones inclui-das en esa Ley, los comicios presidenciales que serealizaron en noviembre de 2016 en Nicaraguafueron fraudulentos; entre otras razones, porqueno fueron supervisados por la OEA. Para tratarde evitar esas sanciones, el gobierno nicaragüenseaceptó que ese organismo supervisara las próxi-mas elecciones municipales.</P>
<P>Por otra parte, a pesar del rechazo de la próxi-ma administración republicana al TPP, se man-tendrá su apoyo político-diplomático a la ALPA ya todos los acuerdos en el campo político, econó-mico, militar y de seguridad tanto nacional, como</P>
</Part>
<Part><P>El resultado de las elecciones en Estados Unidos: implicación para América Latina y el Caribe</P>
<P>hemisféricapreviamente firmados por el gobier-no de Barack Obama con sus contrapartes de Co-lombia, Perú y Chile; incluido su apoyo al deno-minado Colombia Peace, Plan impulsado por esaadministración demócrata (con el respaldo delCongreso y del Pentágono) paraayudaral actualy a los futuros gobiernos colombianos aganar lapaztanto como los ayudaron aganar la guerradiferentes administraciones estadounidenses de-mócratas y republicanas.</P>
<P>Paralelamente, la administración de DonaldTrump continuará las diversas acciones públicas,discretas y encubiertas que ha venido desplegan-do la actual administración con vista a debilitar ala Revolución Ciudadana y favorecer la victoria delas fuerzas de la derecha ecuatoriana en los comi-cios presidenciales y parlamentarios de febrero de2017. Por tanto, cualesquiera que sean los resulta-dos de esos comicios, se fortalecerán las relacionesdel Partido Republicano y de otras instituciones dela Fundación Nacional para la Democracia (NED,por sus siglas en inglés) con todos los sectores dela derecha ecuatoriana, al igual que con la política-mente fortalecida derecha chilena. Contando conese apoyo, los partidos que la integran redobla-rán sus esfuerzos para derrotar al candidato pre-sidencial que presentará la heterogénea coaliciónahora denominada Concertación por la Democra-cia-Nueva Mayoría en los comicios presidencialesque se efectuarán a fines del próximo año. Ese em-peño se verá favorecido por las grandes debilidadesque ya exhibe el gobierno de esa coalición política,presidido por Michelle Bachelet.</P>
<P>Asimismo, la administración de Donald Trumpfortalecerá el ostensible respaldo político que leha venido dando su antecesor demócrata a losgobiernos derechistas yneoliberalesactualmen-te instalados en Argentina, Brasil y Paraguay. Y,al igual que ya venía haciendo la administraciónde Barack Obama, continuará sus acciones diri-gidas a debilitar y, si le fuera posible, derrocar al</P>
<P>gobierno boliviano presidido por Evo Moraleshasta el 2020. También a debilitar aún más a lossectorespopulistas radicalesyantiestadouniden-sesque todavía conservan ciertas influencias en laelaboración de las ambivalentes políticas internasy externas que ha venido desarrollando el gobier-no uruguayo presidido por Tabaré Vázquez. Talesacciones se complementarán con un mayor res-paldo por parte de los partidos Demócrata y Re-publicano a los partidos Blanco y Colorado convista a lograr la derrota del candidato que presen-te el Frente Amplio-Encuentro Progresista en laselecciones presidenciales de 2018. Asimismo, alos que presente la derecha golpista brasileña enlos comicios de igual carácter del mismo año.</P>
<P>Como ya venía ocurriendo durante el últimoaño de la administración de Barack Obama, en loinmediato todas esas acciones deberán conducira la profundización de la crisis que está sufrien-do el MERCOSUR y, por carácter transitivo, aldebilitamiento de la UNASUR y de la CELAC.Igualmente, a redoblar las acciones que ya veníadesplegando diversas instancias de la adminis-tración de Barack Obama para lograrel cerco y laasfixia, así comola implosiónde Venezuela convista a justificar, lo más rápidamente que les re-sulte posible y con el respaldo dela comunidadinternacional,[la] interven intervención humani-taria para mantener la paz y salvar vidasen esepaís suramericano prevista en la última fase de laVenezuela Freedom 2 Operation26que, como seindicó, desde hace meses, ha venido organizandoel SOUTHCOM al amparo de la Orden Ejecutivade Barack de Obama de 2015, ratificada en marzode 2016.</P>
<P>Con tal fin, la administración de Donald Trumpdescontinuará los canales de diálogo entre altosfuncionarios del Departamento de Estado y delactual gobierno venezolano que se habían habili-tado desde la primera y hasta ahora única reuniónque sostuvieron los presidentes de ambos, Barack</P>
<P>26SOUTHCOM: Venezuela Freedom-2 Operation, 25 de febrero de 2016, difundida y traducida porRed Voltaire, 22de mayo, 2016.</P>
<P>89</P>
</Part>
<Part><P>Obama y Nicolás Maduro, durante la VII Cum-bre de las Américas efectuada en Panamá en abrilde 2015. Pero, como se vio, la antes mencionadaadministración demócrata no abandonó sus pro-pósitos contrarrevolucionarios. Por consiguiente,con la cancelación de sus diálogos con el gobier-no venezolano, la próxima administración repu-blicana estimulará a las fuerzas más reaccionariasde la mal llamada Mesa de Unidad Democrática(MUD) a abandonar definitivamente las compli-cadas negociaciones que, bajo los auspicios de laUNASUR y del Vaticano, se venían desplegandocon el que la PPR denominódictador marxista,quien ha permitido que Venezuelase haya conver-tido en un estado narco-terrorista, enuna avanza-da iraní en América Central y en un cielo seguropara los agentes de Hezbollah.</P>
<P>Hay que resaltar que todos esos elementos ha-bían sido incluidos entrelos complejos desafíosno tradicionalesa la seguridad nacional estadou-nidense listados por el actual Jefe del SOUTH-COM, almirante Kurt Tidd, en la intervenciónque realizó el 10 de marzo de 2016 ante el Comi-té de Servicios Armados del senado estadouni-dense. En esa mirada actual y prospectiva Tiddtambién incluyó la existenciade redes criminalestransnacionales bien organizadas, bien financia-das, bien armadas y tecnológicamente avanzadas;las migraciones deextraños de interés especialentre los que pudieran incluirseluchadores terro-ristas extranjerosvinculados al Estado Islámico einteresados en emprender actos terroristas en losEstados Unidos o en susnaciones aliadas. Igual-mente,las intenciones del actual gobierno iraníde incrementar sus vínculos económicos, científi-cos y culturales con América Latina; la existenciade una extensa red de militantes y simpatizantesde la organización libanesa Hezbollah, algunos delos cuales están involucrados en el lavado de di-nero y en otras actividades ilícitas, así como en el</P>
<P>mantenimiento de una infraestructura capacita-da para emprender o apoyar actos terroristas.27</P>
<P>Acorde con esos conceptos, en el futuro previsi-ble, la maquinaria de la política exterior, de defen-sa y seguridad de los Estados Unidos continuarárespaldando financiera y militarmente todas lasacciones previstas en la Iniciativa para la Seguri-dad de la Cuenca del Caribe (CBSI, por su sigla eninglés) previamente impulsadas por la adminis-tración de Barack Obama. A la par, los partidosDemócrata y Republicano y las otras institucionesintegrantes de la NED, redoblarán sus accionesdirigidas a apoyar a las fuerzas de la derecha queactúan en todos los Estados del Caribe insular ycontinental integrantes del ALBA-TCP, al igualque en los Estados de la CARICOM y del Sistemade Integración Centroamericano (SICA) signata-rios de los acuerdos de PETROCARIBE.</P>
<P>Con esas y otras acciones —como el condicio-namiento de los fondos que aprobó el Congresoestadounidense para el impulso de la Iniciativapara la Seguridad Energética de Centroamericanay el Caribe impulsada desde comienzos de 2015por la administración de Barack Obama— se bus-cará debilitar la oposición que hasta ahora hanexpresado los gobiernos de los Estados integran-tes de la CARICOM a las propuestas de aplicar-le a Venezuela las sanciones previstas en la CartaDemocrática de la OEA impulsadas por su actualSecretario General, Luis Almagro; comprometi-do con el Departamento de Estado a impulsarlareformade la OEA coincidente con los objetivosde la ya mencionada Ley al respecto firmada a fi-nes del 2013 por el presidente Barack Obama ycon la referidareformade las estructuras políti-co-militares de esa organización impulsadas porel Pentágono. Asimismo, con algunas tareas dela ya mencionada segunda fase de la VenezuelaFreedom 2 Operation que ha venido desplegandoel SOUTHCOM.</P>
<P>27United States Southern Command:Posture Statement of Admiral Kurt W. Tidd Commander, United States SouthernCommand before the 114TH Congress Senate Armed Services Committee, Washington, March 10, 2016, En: www.ar-med-services.senate.gov/imo/media/doc/Tidd_03-10-16.pdf.</P>
<H1>90</H1>
</Part>
<Part><P>El resultado de las elecciones en Estados Unidos: implicación para América Latina y el Caribe</P>
<P>Sin duda, en caso de que resulten exitosas todaslas acciones hacia el hemisferio occidental que —según mis anticipaciones— desplegará la próximaadministración republicana, en el futuro previsi-ble se le creará un contexto hemisférico complica-do al actual gobierno cubano, presidido por RaúlCastro, así como al Presidente de los CCEM queresulte electo por los diputados a la Asamblea Na-cional de Poder Popular previamente elegidos enlos comicios que se realizarán en enero de 2018.Por consiguiente, el escenario más probable delas políticas hacia Cuba que desarrollará el pre-sidente republicano Donald Trump será el aban-dono de los llamados que reiteradamente Obamale ha realizado al Congreso a que levante el blo-queo económico, comercial y financiero impuestocontra Cuba. Adicionalmente se ralentizaran (sinabandonarlas totalmente) buena parte de los de-más componentes dela nueva políticahacia esearchipiélago, definida por Barack Obama en suDirectiva del 14 de octubre de 2016.28</P>
<P>A lo dicho se unirá la complicación en la ejecu-ción de algunos de los acuerdos que finalmente sehayan logrado concluir antes del 20 de enero de2017 entre los funcionarios de alto nivel de la ac-tual administración demócrata y del gobierno cu-bano, al igual que el condicionamiento a cambiosen las políticas internas y externas cubanas de cual-quier negociación que se desarrolle entre ambosgobiernos en el futuro previsible. Por consiguiente,en estas no imperarán el espíritu de reciprocidady el respeto a la soberanía y la autodeterminacióndel pueblo cubano reiteradamente aceptadas, des-de diciembre de 2014, por Barack Obama.</P>
<H1>A modo de conclusión</H1>
<P>Todo lo antes dicho —y otros elementos exclui-dos en beneficio de la síntesis— me llevan a con-cluir que el escenario más probable de las políticashacia América Latina y el Caribe que desarrolla-rá el próximo gobierno temporal estadounidense</P>
<P>presidido por Donald Trump tendrá muchos com-ponentes de continuidad con relación a las desple-gadas por su antecesor demócrata; pero la nuevaadministración republicana le dará un mayor des-pliegue a las herramientas del llamadohard power(incluida las negociaciones desde posiciones defuerza) que las que tuvo en el gobierno temporalprecedente.</P>
<P>Sin embargo, como ya indiqué en la introduc-ción de esta ponencia, ese escenario no es el únicoposible. A partir de las acciones reactivas, preac-tivas y proactivas que seguramente emprenderántodos los actores sociales y políticos, estatales yno estatales, implicados en las relaciones intera-mericanas tanto en Canadá, como en los Esta-dos Unidos y en los diversos Estados nacionaleso plurinacionales, así como en los territorios noindependientes del sur político del continenteamericano, podrían configurarse otros escenariosalternos; ya que como se indicó,el futuro no estápredeterminado, es uncampo de batalla.</P>
<P>No obstante, como usualmente les recomenda-mos todos los cultores de la prospectiva crítica alos practicantes de la Planificación Estratégica porObjetivos o por Valores, más o menos participa-tiva, según el caso, hay que lograr que los actoressociales y políticos implicados elaboren con tiem-po suficiente las estrategias y acciones proactivaspara enfrentarlos peores escenariosy, por tanto,para contrarrestar las amenazas y aprovechar lasoportunidades exógenas e, intervinculadas conestas, para superar sus debilidades y potenciar susfortalezas endógenas.</P>
<P>En mi concepto, en el caso de los gobiernos, asícomo los representantes políticos, sociales e inte-lectuales de los pueblos y las naciones de AméricaLatina y el Caribe, la conjunción virtuosa de esascuatro variables sigue pasando por lograr su uni-dad dentro de la diversidad. Así y solo así se po-drán aprovechar las oportunidades que nos ofre-ce el mundo multipolar y pluricivilizatorio que se</P>
<P>28Barack Obama: Directiva Presidencial De Políticas-Normalización Estados Unidos-Cuba (Directiva Presidencial DePolíticas/Ppd-43), The White House, Washington, October 14, 2016.</P>
<P>91</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / Nueva Época. No.00 / RNPS: 2529</P>
<P>está configurando, al igual que lasnuevas formasque está adoptando la globalización29para contra-rrestar las amenazas que les plantea la próximaadministración republicana presidida por DonaldTrump, quien, a partir de sus vulgares posicionesracistas, misóginas, xenofóbicas y fundamentalis-tas religiosas, siempre me hace recordar lo plan-teado por José Martí:El alma emana, igual y eter-na, de los cuerpos diversos en forma y en color. Pecacontra la humanidad el que fomente y propague laoposición y el odio entre las razas. Y agregó:Los</P>
<P>pueblos han tener una picota para quien les azu-za a odios inútiles; y otra para quien no les dice atiempo la verdad.30</P>
<P>¡Digamos las verdades a tiempo! Porque, comotambién dijo José Martí, el que pone de lado, porvoluntad u olvido, una parte de la verdad, cae ala larga por la verdad que le faltó, que crece en lanegligencia y derriba todo lo que se levanta sinella. Resolver el problema después de conocer suselementos, es más fácil que resolver el problemasin conocerlos.31</P>
<P>29Andrés Serbin: Intervención realizada enX Conferencia Internacional de Estudios Caribeños, “Cuba, Estados Unidosy el Caribe a dos años del 17-D”, celebrada en la Universidad de La Habana entre el 6 y 8 de diciembre de 2016.30José Martí: “Nuestra América”, en José Martí: Nuestra América, Casa de las Américas, La Habana, ([1891], 1974), p. 2.31Ibídem: 24.</P>
<H1>92</H1>
</Part>
</TaggedPDF-doc>
