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<Part><P>Nueva ÉpocaNúmero 00</P>
<H1>Estados Unidos: Trump y la clase dominante</H1>
<H2>Dr. C. Marco A. Gandásegui, hijo,</H2>
<P>Doctor en Sociología.</P>
<P>Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá.</P>
<P>Investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA)..e-mail:gandasegui@hotmail.com</P>
<H2>Resumen</H2>
<P>Trump tiene dos objetivos. El principal es conser-var la Presidencia de Estados Unidos (EE.UU.) y elpoder que acompaña ese cargo. La facción políticaque encabeza cree que lo puede asegurar median-te una estrategia clientelista. Su programa incluye lareconstrucción parcial del sector industrial del paísy generar empleos. Parte importante de este objetivodescansa en el presupuesto militar y en la distribu-ción de los centros de producción en áreas clave delpaís. En el “orden mundial” promueve una estrate-gia del equilibrio, sostenida por EE.UU., que consis-te en la rivalidad entre los Estados naciones.</P>
<P>Palabras clave:EE.UU., Dondald Trump, OrdenMundial, Militarismo, Estado-nación.</P>
<P>Abstract:</P>
<P>Arriving at the White House en 2017, PresidentTrump put forth his two main goals. His first ob-jetive was reelection in 2020. His second point onthe agenda was to rebuild America’s industrial in-frastructure and create new jobs. In his game-planreelection and jobs go hand in hand. In order toachieve these goals he was going to rely on stregn-thening the military budget and spreading the in-vestments in key states. On the global scene hisstrategy is to relate with countries and regions ona one to one basis, discarding globalization as anenhancing tool for international trade.</P>
<P>Key words: USA, Donald Trump, World Order,Militarism, Nation-State</P>
</Part>
<Part><P>En enero de 2018 el presidente de EE.UU., Do-nald Trump, cumplió su primer año en la CasaBlanca. El impacto de su gestión ha sido significa-tivo en varios planos. Queremos centrar nuestraatención en tres áreas. En primer lugar, analiza-remos el significado de los cambios introducidospor Trump en la política exterior de EE.UU. Porun lado, la política económica que abandona laglobalización. Por el otro, el manejo de las fuerzasarmadas a escala mundial. En segundo lugar, ana-lizaremos la política interna —reforma fiscal asi-métrica, represión de las llamadas minorías y lapolítica de migración— que le ha dado un nuevoperfil a sectores de las capas medias y de la claseobrera. Por último, las relaciones entre EE.UU. yAmérica latina. La llegada del nuevo inquilino enla Casa Blanca coincide con la ola conservadoraque atraviesa la región latinoamericana.</P>
<H1>Capitalismo y geopolítica</H1>
<P>Trump está cambiando el mundo. Tiene mús-culo militar y económico. El poderío de las armasque posee el arsenal de EE.UU. le da ventajas. Lariqueza que posee alrededor del mundo le da re-sultados que todos envidian. Los observadores delas políticas del presidente Trump en el escenariomundial se hacen dos preguntas: ¿Qué hay detrásde Trump? ¿Tiene un objetivo estratégico?</P>
<P>En los últimos 40 años,el establishmentdeEE.UU. y sus aliados (Europa occidental y Japón)se han movido hacia la construcción de lo que lla-man un “Nuevo Orden Global”. Este movimien-to lento pero seguro según sus arquitectos en lasaltas finanzas y en la banca es una respuesta ne-cesaria ante el estancamiento de las tasas de cre-cimiento económico y la débil acumulación capi-talista (inversiones).</P>
<P>El reordenamiento consiste básicamente en laredistribución de las responsabilidades que hancaracterizado a las diferentes regiones en el mun-do colonial e imperial de los últimos siglos. Es uncambio en la relación entre el centro del sistema ca-pitalista y la periferia. El centro crece en la medida</P>
<P>Estados Unidos: Trump y la clase dominante</P>
<P>en que se alimenta de la periferia. La crisis del si-glo XX determinó que el centro (que siempre cam-bia) tenía que profundizar la extracción de más ri-quezas de la periferia. A mediano y largo plazos,la periferia tiene que aumentar su productividad yel centro tiene que extraer una porción más signifi-cativa de esa producción.</P>
<P>La globalización favorece a los grandes capita-les concentrados en corporaciones gigantes. Susintereses monopolizan la producción, la distribu-ción (transporte y medios de comunicación) y lasnuevas tecnologías. En sus planes está contempla-do sumar las corporaciones que han surgido enChina Popular y pensaban hacer igual con Rusia.El establishmenttiene sus dudas sobre Pekín: suorigen revolucionario muy reciente y su lealtad alEstado chino. Con Rusia la situación es aún me-nos segura por el nacionalismo (de mercado) delos gobiernos de Putin.</P>
<P>Trump tiene un proyecto que rompe con la es-trategia globalizante. Propone un proyecto quemantiene a los capitalistas de EE.UU. a la cabezadel sistema interestatal (antiglobal). El proyectosubordina a sus aliados, la ONU y pone fin a lostratados comerciales. Además, trata como adver-sarios a China y Rusia.</P>
<P>Durante su campaña en 2016, Trump trató aChina en forma despectiva. En cambio, se acerca-ba a Moscú. En cambioel establishmentveía a Chi-na como un amigo potencial y a Rusia como ene-migo.El establishmentsiempre ha visto a Trumpcon sospecha. Por un lado, su estilo desgreñado yarrogante. Por el otro, sus propuestas nacionalis-tas que supuestamente privilegian a los capitalis-tas que invierten en EE.UU. Trump alega que los‘nacionalistas’ compiten en desventaja contra elsector dominante del establishment. Por esta mis-ma razón considera que los tratados comercialesson contrarios a los intereses nacionales.</P>
<P>El gobierno de Trump publicó recientementedos documentos con los lineamientos estratégi-cos para la Seguridad y para la Defensa del ca-pitalismo norteamericano, respectivamente. La</P>
<P>119</P>
</Part>
<Part><P>Estrategia para la Seguridad Nacional (ESN) au-gura problemas con “la reemergencia de la rivali-dad estratégica a largo plazo por quienes clasificacomo potencias revisionistas”. La Estrategia parala Defensa Nacional (EDN) señala que “la rivali-dad interestatal, no el terrorismo, es ahora nues-tra preocupación principal en cuanto a la seguri-dad nacional de EE.UU.”.</P>
<P>Trump es la otra cara de la misma moneda. Esdecir, de la misma oligarquía (establishment) quelucha por no perder su dominio sobre la econo-mía mundial. Representa una facción del capitalnorteamericano que rechaza la idea de ser par-te de un mundo globalizado. Quiere mantener-se como ‘primero entre pares’ (“America First”).Quiere regresar a un pasado idílico para garanti-zar la grandeza de EE.UU. (“Let’s Make AmericaGreat Again”).</P>
<H1>Trump entre la oligarquía y la resisten-cia popular</H1>
<P>El sistema capitalista mundial tiene como ca-racterística central la lucha de clases. En la medi-da en que el sistema se expande incorpora a mástrabajadores en las relaciones de producción quegeneran crecientes ganancias y acumulación in-cesante. Al mismo tiempo, genera resistencia yconflictos. Otra característica del sistema capita-lista es la aparición de Estados (con definición te-rritorial) al servicio de la acumulación capitalista.La dirección de los Estados, en manos de burgue-sías nacionales, compiten por acaparar los recur-sos naturales, las fuerzas productivas y las rutascomerciales. En el caso de EE.UU., después de lasegunda guerra mundial asumió la hegemoníamundial sometiendo a los demás Estados a susintereses de expansión global.</P>
<P>Los dos conflictos son concomitantes: La luchade clases y las guerras entre Estados. Para man-tener su hegemonía, EE.UU. tiene dificultades entres planos distintos, relacionados con los conflic-tos que emergen de la expansión capitalista. Enprimer lugar, EE.UU. compite con otros Estados</P>
<P>120</P>
<P>por la hegemonía. Para los teóricos marxistas, serefiere a la teoría del imperialismo. Para otros es elestudio de la geopolítica. Los indicadores de am-bos enfoques señalan que la hegemonía nortea-mericana se debilita. Segundo, la lucha de clasesa escala mundial tiende a agudizarse. Prueba deello las constantes rebeliones de los trabajadoresen todos los continentes del planeta. El tercer pla-no es lo que se refiere a la lucha de clases a lo in-terno de EE.UU. A este punto nos referiremos acontinuación.</P>
<P>En un año el presidente Trump ha tratado, conéxito relativo, de cumplir con sus propuestas elec-torales de campaña. Logró nombrar una cantidadsignificativa de jueces conservadores en el siste-ma judicial. Aprobó una reforma fiscal que redujolos impuestos a las grandes corporaciones y a losmultimillonarios. Va en camino de aumentar elpresupuesto militar en un 10% (70 000 millonesde dólares). Por otro lado, no ha podido acabarcon el programa de salud de su predecesor ni conlas políticas migratorias. En 2018 promete darinicio a las inversiones de trillones de dólares enla construcción de infraestructura en todo el país.</P>
<P>La reforma tributaria mantiene en línea a susaliados más estrechos: La clase de los rentistas yempresarios millonarios. Más difícil será cumplircon sus promesas “populistas” de generar másempleo, frenar la inmigración de nuevos trabaja-dores y desmontar las regulaciones a las inversio-nes no sustentables.</P>
<P>Cuando llegó Trump a la Casa Blanca, hacepoco más de un año, se encontró con un país conserios problemas. Aún tiene una economía estan-cada, un sistema político que tiene que refundar-se y una cultura que cada vez es más excluyente.La sociedad norteamericana ha sido sacudida poruna guerra civil, depresiones económicas, la ex-terminación de pueblos indígenas y un sistemaque discrimina violentamente a sectores socialespor su origen étnico y de clase. El Estado nortea-mericano tiene fuertes contradicciones y los sec-tores subordinados viven en permanente guerra</P>
</Part>
<Part><P>con una oligarquía gobernante que logra mante-nerse en el poder con una dosis de persuasión y</P>
<P>Estados Unidos: Trump y la clase dominante</P>
<P>la legitimidad del sistema. Por el otro, Trump tie-ne que decidir si descarta a los viejos segmentos</P>
<P>otra más de represión.</P>
<P>En la segunda mitad del siglo XX la economía deEE.UU., basada en la producción industrial-mili-tar, creció a tasas superiores al 3% anual. A finesdel siglo pasado entró en una etapa de lento creci-miento y elestablishmentbuscó fórmulas —tantoen el interior como en el extranjero— para frenarla caída de la tasa de ganancias de las corpora-ciones. Las protestas de los sectores más vulnera-bles fueron reprimidas y neutralizadas con la in-troducción de un arma usada por los ingleses enChina en el siglo XIX: Las drogas.</P>
<P>Mientras tanto, la política neoliberal impulsó ladesindustrialización, que aumentó el empleo in-formal y la pobreza. Los cambios provocaron larecesión de 2007-08 dejando millones de familiassin vivienda ni empleo. La crisis golpeó los bol-sillos de los trabajadores y de las capas medias.Además, socavó la sensación de seguridad en sec-tores amplios de la población generando descon-tento con el sistema político. Como consecuencia,surgieron grupos sociales que añoraban el pasadodestruido por las políticas neoliberales.</P>
<P>En la presente coyuntura, esta situación se re-fleja de manera contradictoria. Por un lado, laprotesta se expresa políticamente en una reac-ción contra las políticas de globalización (menosempleos) y a favor de un retorno al pasado. Estesentimiento se cuadró con el mensaje del espe-culador de bienes raíces, Donald Trump. El nue-vo inquilino de la Casa Blanca promete revivir elsueño americano creando nuevos empleos indus-triales (políticas “proteccionistas”, aun cuando nosean sustentables), levantando muros contra losinmigrantes y reprimiendo los grupos histórica-mente discriminados.</P>
<P>Trump tiene dos problemas para los cuales apa-rentemente no tiene solución: Por un lado, las de-mandas de los trabajadores, las reivindicacionesde los excluidos y las aspiraciones de los inmi-grantes. Es una lucha permanente para encontrar</P>
<P>de la oligarquía ya improductivos para sumar alos sectores más innovadores. EEUU experimen-ta en estos momentos un período de turbulenciainterna que puede generar tres resultados. Por unlado, al no encontrar una solución a la crisis, pue-de surgir un régimen fascista catastrófico (popu-lismo oligarca con una base social que reivindicael pasado idílico). Por el otro, la consolidación delestablishmentcon su proyecto globalizante cuyoresultado final no es seguro. La otra opción es elsurgimiento de un movimiento social en EEUU,desde las bases, que logre promover políticas quegeneren una economía incluyente capaz de crearempleos productivos, que incorpore a los inmi-grantes y que supere el odio explícito en la discri-minación.</P>
<H1>“EE.UU. Primero”</H1>
<P>Trump tiene un objetivo mientras se encuentreen la Casa Blanca: Orientar el país —su econo-mía y sus valores sociales— hacia una forma deorganización que reproduzca, en gran parte, losvalores que muchos asocian idílicamente con elpasado glorioso de la sociedad norteamericana demediados del siglo XX.</P>
<P>El estribillo que mejor sinteriza esa idea es “Ha-gamos EE.UU. grande nuevamente” o “EE.UU.primero”. Al interior del país encuentra una fuer-te resistencia a esta orientación por parte de lossectores que apuestan al futuro de EE.UU. en unmundo globalizado donde Washington seguiríasiendo primero entre otras pocas potencias su-bordinadas. Como diría Arrighi, un mundo conun centro, una semiperiferia y una periferia.</P>
<P>Los grupos que promueven la globalización es-tán convencidos que pueden controlar el procesode acumulación capitalista desde las alturas de losmecanismos financieros. Las intervenciones mi-litares serían restringidas contra países de la pe-riferia que se salen de línea. EE.UU. puede exter-nalizar su estructura tecnoindustrial hacia países</P>
<P>121</P>
</Part>
<Part><P>de la periferia para garantizar tasas de gananciaaceptables. Al mismo tiempo, conservan áreas es-tratégicas bajo estricto control: alimentos, ener-gía, tecnología espacial y otras.</P>
<P>Los teóricos de la globalización perciben unnuevo orden mundial equilibrado entre poten-cias, “casi-potencias” y la periferia. Se llegaría alideal de poner fin a las guerras, los conflictos y seproclamaría el amor fraternal entre los pueblos.</P>
<P>Trump y sus asesores ven la globalización y larealidad mundial desde otra perspectiva. Parapoder competir en el mundo capitalista hay quefortalecer a EE.UU. y probar que es la potenciasin rival. Como dijera Kissinger, después del Tra-tado de Westfalia (1640) se llegó a un consensoentre las potencias europeas que no habrían masguerras entre ellas. Emergió Inglaterra y su GranBretaña como potencia hegemónica durante casi2 siglos. Westfalia contribuyó al saqueo de la pe-riferia en el proceso de acumulación capitalistamundial.</P>
<H1>Política interior</H1>
<P>El proyecto de Trump consiste en construir unafortaleza militar en EE.UU. que pueda enfrentaral resto del mundo sobre la base de su economía,su cultura y su poderío bélico. Los retos que en-frenta están básicamente en sus proyectos econó-mico y cultural.</P>
<P>La economía norteamericana está en crisis, nocrece, no genera excedentes, desde fines del sigloXX. Las políticas neoliberales (desregulación yflexibilización) no tuvieron los resultados espera-dos. Por un lado, condujeron al colapso de la bol-sa de valores y la crisis de 2007-2008. Por el otro,dejó sin empleo a decenas de millones de trabaja-dores creando un descontento social de una enor-me magnitud.</P>
<P>Además, los agentes culturales de EE.UU. —losmedios de comunicación, el sistema educativo, laindustria cinematográfica— están en manos delos sectores “liberales” que promueven la ideolo-gía de la globalización. Trump cree que obligando</P>
<P>122</P>
<P>a los medianos y grandes industriales —incluyen-do los high tech— que regresen a EE.UU. la eco-nomía puede reestructurarse y promover tasas decrecimiento similares a las que tenía EE.UU. enlas décadas de 1950 y 1960. En este mismo mo-vimiento, Trump atacó todos los tratados comer-ciales que tenía Washington con otros países porconsiderarlos inadecuados para los objetivos queperseguía. Se fue en contra de la política de migra-ción que EE.UU. tiene desde hace siglo y medio.Hasta la fecha ataca todos los que buscan llegar aEE.UU. desde el sur de la frontera. En la actuali-dad, hay 22 millones de mexicanos en EE.UU. Lamitad son indocumentados que son superexplo-tados por la economía norteamericana.</P>
<P>Trump también cree que los medios de comuni-cación son sus enemigos principales. Es concienteque los medios moldean la ideología de ampliossectores de la población, incluso de los obreros yotros grupos sociales que tienen medios propios.Durante su campaña y en los 2 años en Casa Blan-ca ha entablado —con relativo éxito— una durabatalla contra el monopolio de la comunicaciónen EE.UU. Defiende a los grupos evangélicos yotros conservadores que protegen dogmas del pa-sado por considerarlos sus aliados.</P>
<P>Trump asegura que los gobiernos que lo ante-cedieron ponen en peligro “el estilo de vida” delos norteamericanos. Destaca el sistema educati-vo, las relaciones étnicas y los procesos electoralescomo instituciones que deben reformarse a fon-do. La política de Trump le ha dado los resulta-dos que esperaba. El país está dividido ante susiniciativas. Los capitalistas se mueven con cautela.Los gremios de los trabajadores que estaban muydebilitados ahora están sin vocería. Las protestasde los liberales más radicales tienen que enfrentaren las calles a los grupos conservadores más ex-tremistas, como los neonazis.</P>
<H1>Política exterior</H1>
<P>Trump está alterando los arreglos hechos hacemás de 70 años entre las potencias occidentales,</P>
</Part>
<Part><P>que incluye Japón. Ve con buenos ojos un acer-camiento a Rusia y le pone cortapisas a China aquien le declaró una guerra comercial. Sus aliadosde Europa occidental han perdido confianza en laCasa Blanca de Trump. El presidente de EE.UU.quiere que su mensaje le llegue alto y claro a loslíderes europeos en el sentido de que EE.UU. notolerará disensiones ni cuestionamientos a su po-lítica exterior.</P>
<P>Rusia: A corto plazo, llegar a un entendimien-to militar que le permita a EE.UU. continuar consu despojo de las regiones periféricas. A medianoplazo, convertir a Rusia en un aliado subordinadocapaz de servir como contenedor de China desdeel norte. A largo plazo, apoderarse de los grandesrecursos naturales rusos para administrar su dis-tribución a escala mundial.</P>
<P>China: Corto plazo, interrumpir su comercioexterior (el yuan). Mediano plazo, frenar su pro-ceso de acumulación capitalista. Largo plazo, de-bilitar su capacidad militar.</P>
<P>América latina: A corto plazo, poner fin a la in-subordinación de los países de la región y asegu-rar su dependencia militar y económica. A me-diano plazo, garantizar el control de los recursosnaturales de la región y regular el flujo migratoriode la gran cuenca del Caribe y Sur América. A lar-go plazo, establecer una relación entre ambas re-giones que le permita a la doctrina Monroe cum-plir su objetivo histórico.</P>
<H1>Trump y elestablishment</H1>
<P>A diferencia de los gobiernos de EE.UU. que loantecedieron en el siglo XX, el gobierno que presi-de Donald Trump no parece estar al servicio deles-tablishmentfinanciero que controla la distribución</P>
<P>Estados Unidos: Trump y la clase dominante</P>
<P>El enemigo de Trump es elestablishment. Enlas elecciones de 2016 logró organizar una cam-paña político-electoral que, primero, le permitiósecuestrar al Partido Republicano (en agosto) e,inmediatamente, conducir al partido de Lincolna un triunfo electoral sorpresivo (en noviembre).En enero de 2017 se instaló en la Casa Blanca.</P>
<P>El enfrentamiento entre las dos fracciones delcapital norteamericano es asimétrico. El sectormás poderoso delestablishment, que controla elcapital financiero, no sólo sirve de pivote para lasinversiones dentro de la economía norteamerica-na, también ha construido una red global que in-cluye Europa, pretende incorporar a China y, ade-más, controla la periferia del sistema capitalista,que incluye América latina.</P>
<P>Según García Bielsa, Trump representa al capi-tal industrial, agroindustrial, bienes raíces y ener-gético. Para equilibrar la asimetría, Trump logróalinear sectores importantes de la clase obreraempobrecida de EE.UU. (Rodrik) y sectores queaún conservan una ideología conservadora —elTea Party— y racista —Krugman—. Para debili-tar al sector financiero en el plano internacional,Trump, por un lado, se acerca a Rusia y, por elotro, le declara la guerra comercial a China.</P>
<H1>La coyuntura 2018</H1>
<P>Donald Trump se enfrenta a elecciones parcia-les en noviembre de 2018. Los resultados de laselecciones en la Cámara de Representantes deEE.UU. (450 curules), programadas para el pri-mer martes de noviembre de 2018, abrirán nue-vos escenarios que afectarán el futuro inmediatode ese país y del mundo. Está en juego la presi-dencia de Donald Trump. Si el Partido Republica-</P>
<P>no conserva su mayoría en el Congreso, se desa-del capital (los excedentes del sector productivo) y</P>
<P>de su burocracia que administra las relaciones so-ciales de dominación (el Estado). Trump es vocerode un sector minoritario de la oligarquía nortea-mericana que pretende recuperar parte o la totali-dad del poder político que ha estado perdiendo enforma consistente desde la II guerra mundial.</P>
<P>tarán un conjunto de procesos promovidos por laCasa Blanca. Si pierde, se producirán otros even-tos, algunos predecibles y otros menos.</P>
<P>¿Qué pasa si el partido de Trump gana en 2018?Lo más probable es que en 2020 triunfe en laselecciones presidenciales programadas para ese</P>
<P>123</P>
</Part>
<Part><P>año y siga en la Casa Blanca hasta 2024. Tambiénexiste la posibilidad de que intente eliminar la en-mienda número 25 de la Constitución de EE.UU.que impide que el jefe de gobierno ocupe esa po-sición por más de dos períodos. Esto significaríaen el plano internacional un fin de la globaliza-ción que pretendía acabar con las fronteras y de-jar establecido un gobierno mundial controla-</P>
<P>los gobiernos tanto nacionales como internaciona-les (ONU, EU, etc.) y las fuerzas armadas de EE.UU.y de otros países.</P>
<P>En este trabajo queremos darle respuesta a unapregunta. La respuesta está condicionada a laselecciones de noviembre. Trump llegó a la CasaBlanca con un programa que declaraba su inten-ción de destruir el proyecto global delestablish-</P>
<P>ment.do por los centros financieros y el poder militar</P>
<P>de EE.UU. En su lugar, algo igual de pernicioso,Trump contribuiría a consolidar el poder econó-mico y militar —y cultural—centrado en EE.UU.convirtiendo el resto del mundo en sus vasallos.Los vasallos serían sus aliados tradicionales, suscontrincantes —residuos de la guerra fría— asícomo la periferia.</P>
<P>Esta posibilidad crea un escenario de conflictossin precedente. Trump cree estar en condicionesde enfrentar al mundo y derrotarlo, utilizando so-bre todo su enorme poderío militar. —El 70 porciento de todos los gastos militares en el mundose concentran en EE.UU.—.</P>
<P>Si las elecciones de noviembre en EE.UU. no fa-vorecen a Trump, puede tener la seguridad queno podrá reelegirse en 2020. Además, es probableque no llegue a 2020 como presidente. La Cámarade Representantes iniciaría en 2019 un juicio (im-peachment) para destituirlo. El Senado actuaríacomo juzgado ante las denuncias de la Cámara.En un escenario de este tipo pueden darse sorpre-sas. Sin embargo, lo más probable es que la maqui-naria del establishment logre apaciguar cualquiersector con ideas fuera del contexto constitucional.</P>
<H1>¿Qué alternativa propone Trump?</H1>
<P>Entendemos porestablishmentla oligarquía delsistema capitalista que controla la distribución de losexcedentes generados por los sectores productivos.Es una combinación de los grandes bancos y secto-res financieros de las bolsas de valores que cuentan</P>
<P>¿Cuál es la alternativa? Su objetivo es recons-truir la sociedad norteamericana con una corre-lación de fuerzas favorable al capital nacional,sometiendo al capital financiero. Para ello estápromoviendo una ideología nacionalista, con unabase social sólida, fundamentada en creencias degrandeza (Let`s make America great again / Whatdo you have to lose?).</P>
<H1>¿Qué encontró Trump al llegar al poder?</H1>
<P>Según Bruno Estrada, a partir de la década de1980 en EE.UU., cuando se asienta la hegemoníacultural neoliberal y el poder de negociación delos sindicatos se debilita, el incremento del PIB sedinamiza. La creciente desigualdad en el repartode la riqueza hace que una parte creciente de losbeneficios empresariales se haya dedicado a acti-vidades improductivas que solo aumentan el po-der de mercado de las grandes empresas. Entre1895 y 1990 por cada dólar gastado en inversiónen activos fijos las empresas de EE.UU. gastaron18 céntimos en procesos de fusiones y absorcio-nes. A partir de 1990 esta relación se incrementóexponencialmente hasta llegar a los 68 céntimosdestinados a procesos de reestructuración y con-centración empresarial por cada dólar invertidoen impulsar la economía productiva. Como con-secuencia de ello en los últimos veinticinco añosla cuota de mercado de las 100 mayores multina-cionales del mundo ha pasado de representar el9% del total mundial en 1990 al 21% en la actua-</P>
<P>lidad.con una red mundial, las trasnacionales que contro-</P>
<P>lan más de la mitad de la producción mundial, laburocracia global que controla la administración de</P>
<P>124</P>
<P>El gráfico de la Oficina de Estadísticas Labora-les (BLS) de EE.UU. apoya las tesis de que a partir</P>
</Part>
<Part><Figure><ImageData src="images\9. Estados Unidos Trump y la clase dominante_img_0.jpg"/>
</Figure>
<P>Estados Unidos: Trump y la clase dominante</P>
<P>Fuente:Bureau of Labour Statistics, United States Department of Labor</P>
<P>de mediados de la década de 1970 se produce unabrecha creciente entre los índices de productivi-dad y los salarios reales en EE.UU. Los trabajado-res norteamericanos cada vez se llevan a casa unaporción menor de la riqueza que generan. Los sa-larios se estancaron pero las ganancias capitalistassiguieron aumentando. El trabajador norteameri-cano no entiende muy bien como se empobrece.Como el 5% de la población vive en la indigencia.Cómo el 10% vive en la pobreza extrema y el 15%debajo de la línea de la pobreza. Sectores cada vezmás grandes de la población viven en condicionesde menos bienestar que sus padres. Trump supocomunicarse con estos grupos sociales e identifi-car culpables: En primer lugar el Partido Demó-crata. Seguido por los mexicanos y musulmanes,así como los medios de comunicación y una gamade organizaciones que llama de “izquierda” (leftiesoleft wing). Sus políticas atacan a los afro-nor-teamericanos, a los homosexuales y liberales quecuestionan sus posiciones patrioteras. SegúnTrump, EE.UU. está en guerra contra todos loselementos mencionados y, además, con una alian-za mundial que junto con el establishment han le-vantado el proyecto de globalización. El objetivocentral de la globalización es destruir a EE.UU.</P>
<H1>Hay que hundir el proyecto de la globa-lización</H1>
<P>Hay tres autores que abordan el problema de lacrisis del desarrollo capitalista. Ernest Mandel lollama “el capitalismo tardío”. Paul Sweezy se refie-re a la crisis de acumulación y Giovanni Arrighianaliza la crisis del capitalismo financiero.</P>
<P>A fines de la década de 1970 se lanzó una con-traofensiva para detener el deterioro de la tasa deganancia analizado por los autores mencionaos.La contraofensiva terminó siendo bautizadocomo la globalización, acompañada de las polí-ticas neoliberales. La globalización —o fin de lasfronteras—tenía en mente llevar a un nuevo ni-vel el saqueo de las riquezas naturales del llama-do tercer mundo e incrementar la explotación delos trabajadores de los países periféricos. DavidHarvey lo llamaría el “nuevo imperialismo” y RuyMauro Marini “la dialéctica de la dependencia”,respectivamente. Stiglitz y Krugman anunciaríanantes de la gran recesión de 2007-2008 la crisis delneoliberalismo.</P>
<P>Según Krugman, “la única área en la que Trumpestá en conflicto con la ortodoxia del Partido Re-publicano es su nacionalismo económico, mate-rializado en un conjunto rápidamente creciente</P>
<P>125</P>
</Part>
<Part><P>de aranceles a las importaciones. Después de laselecciones de 2016, muchos comentaristas ar-gumentaron que la victoria de Trump gracias alColegio Electoral reflejó una reacción negativacontra la globalización. Eso sugirió que su protec-cionismo podría volverse popular”.</P>
<P>Krugman dice que no ha sido así. Asegura quela guerra comercial está ocasionando un malestarconsiderable entre los republicanos de las zonasagrícolas. Mientras tanto, los aranceles tampocoparecen ser populares en los estados industriales.De hecho, es difícil encontrar a un grupo gran-de al que le guste la política comercial de Trump.¿Por qué las ideas de las políticas republicanasfracasan de manera tan contundente? Hasta cier-to punto, la respuesta es evidente: las políticas delPartido Republicano son impopulares porque da-ñan a muchos más norteamericanos de los queayudan. ¿Por qué alguien habría de esperar quesea popular un recorte fiscal a los ricos que a lavez elimina la atención médica a los enfermos?</P>
<H1>¿Qué visión de país tiene Trump parael futuro?</H1>
<P>Según Mark Weiner, muchos liberales y pro-gresistas han tenido la tentación de condenar elcomportamiento de Donald Trump en términospersonales, acusándolo de incompetencia y espe-culando sobre su estabilidad mental. Pero hay una</P>
<P>los excesivos gastos militares y el desmesuradocrecimiento de la especulación y las inversionesno productivas, bajo los imperativos del mercado.De ahí se deriva una sostenida disminución delritmo de aumento de la productividad en muchossectores de la industria, aumento de empleos par-ciales y mal pagados, el deterioro del estatus dela clase trabajadora y de regiones enteras que sesienten abandonadas y han visto reducir sus con-diciones de vida sin que aprecien que el gobiernoo el Congreso se preocupe por ellos.</P>
<P>Conservadores y las redes de la derecha políticaen todo el país y, ciertamente en las zonas rurales,logró desplegar una eficaz campaña y capacidadpara manipular los resentimientos y temores demillones.</P>
<P>Según García Bielsa, esa base de apoyo (juntoa intereses millonarios en sectores como los bie-nes raíces, de la construcción, de la explotaciónminera, y otros) está en el país profundo, en esta-dos rurales, sectores empobrecidos hartos de lospolíticos y de la elite del país, quienes se sientenvíctimas de la globalización, del abandono guber-namental y que son empujados a buscar chivosexpiatorios por sus problemas y reducción de susniveles de vida y que sienten como que su mundose viene abajo. Un ambiente propicio para ciertotipo de populismo nacionalista sigue siendo unade las más poderosas fuerzas en la política del</P>
<P>país.explicación más profunda e inquietante del com-</P>
<P>portamiento del presidente de EE.UU. La teoríapolítica del filósofo alemán Carl Schmitt ofrecealgunas respuestas.</P>
<P>Aparte de la impronta que le añade Trump, supropia elección y parte de la exacerbación de laspolíticas del imperio norteño, son un reflejo deldeclinar o pérdida de la hegemonía de antaño. Ac-cidentes al margen y entre muchos otros factores,su elección fue posible debido al casi universal re-chazo popular a las elites de Washington y de WallStreet, a las notables fracturas sociales en el país,bajo el impacto acumulativo de la globalizacióny el neoliberalismo, la sobre expansión imperial,</P>
<P>126</P>
<P>La tesis del empobrecimiento económico comocausa del triunfo del discurso nacionalista es cues-tionado por quienes hacen énfasis en las políticasracistas que se remontan varios siglos y que hanresurgido con fuerza a principios del siglo XXI.¿Qué segmento de la población le dio el triunfoelectoral a Trump? Hasta hace poco se decía quefueron los votos de los obreros frustrados del RustBelt que se engancharon al discurso nacionalista yproteccionista, pro industrial, de Trump. En otroanálisis se plantea que Trump le debe el triunfo alvoto de la población llamada “blanca” que reflejael “miedo” que le tiene ese sector a las etnias afro-</P>
</Part>
<Part><P>norteamericana y mexicana.</P>
<P>La tesis del empobrecimiento económico comocausa del triunfo del discurso nacionalista es cues-tionado por quienes hacen énfasis en las políticasracistas que se remontan varios siglos y que hanresurgido con fuerza a principios del sigloXXI.¿Qué segmento de la población le dio el triunfoelectoral a Trump? Hasta hace poco se decía quefueron los votos de los obreros frustrados delRustBeltque se engancharon al discurso nacionalista yproteccionista, pro industrial, de Trump. En otroanálisis se plantea que Trump le debe el triunfo alvoto de la población llamada “blanca” que reflejael “miedo” que le tiene ese sector a las etnias afro-norteamericana y mexicana.</P>
<P>Según Krugman, “si no pueden ganar con losproblemas (económicos) tratarán de ganar conotra cosa… y sabemos lo que será: en todo EE.UU.los electores se ven bombardeados con anunciosrepublicanos que muestran a gente asustada de lapiel morena. En Texas, incluso, Ted Cruz piensaque un video en el que aparece el candidato oposi-tor, Beto O’Rourke, diciendo cosas perfectamenterazonables a un público de afronorteamericanosayudará a su campaña para senador”.</P>
<P>Krugman concluye que los estudios de las elec-ciones de 2016 demuestran, claramente, que el re-sentimiento racial y no la “ansiedad económica”fue lo que le dio la victoria a Trump. Disentimoscon esta conclusión.</P>
<H1>¿Qué dicen los chinos?</H1>
<P>Según Yu Yongding, el gobierno del presidenteTrump, ha basado su decisión de imponer aran-celes comerciales a China y arriesgar una guerracomercial, ampliamente catastrófica, en un infor-me que no resiste el escrutinio. La decisión, pare-ce clara, se tomó antes incluso de que el informefuera escrito. Yu es miembro de la Academia Chi-na de Ciencias Sociales.</P>
<P>El informe de la sección 301 de EE.UU. destacacuatro áreas que considera perjudiciales para supaís. Por un lado, la transferencia de tecnología,</P>
<P>Estados Unidos: Trump y la clase dominante</P>
<P>por el otro, la tasa de retorno. Además, las inver-siones chinas en el exterior y, por último, el robocibernético.</P>
<P>Transferencia de tecnología:Yu señala que “lasempresas extranjeras se han mostrado más quedispuestas a ingresar en su mercado, en particularpor el trato preferencial que le brinda a la inver-sión directa. Por cierto, durante décadas, empre-sas extranjeras y nacionales por igual han acepta-do voluntariamente la estrategia china de ‘accesode mercado a cambio de tecnología’, que requeríaque los inversores extranjeros importaran tecnolo-gía avanzada a cambio de entrar al mercado chino”.</P>
<P>Tasa de retorno:Yu agrega que “un informe delBanco Mundial de 2006 puso la tasa promediode retorno para las multinacionales extranjerasen China en el 22%. Según un informe compila-do por el Consejo de Conferencias de EmpresasMundiales, la tasa promedio de retorno sobre elcapital para las multinacionales norteamericanasen China en 2008 fue del 33%. “Nadie puede decirque las empresas extranjeras se vieron obligadas aoperar en el mercado chino. El argumento de quelas empresas estadounidenses han sido forzadas atransferir su tecnología a China carece así de re-levancia”.</P>
<P>Inversión china en el exterior:Las acusacionesdel informe de la Sección 301 respecto de la in-versión china en el exterior —a saber, que Chinautiliza “capital del gobierno y redes de inversoressumamente opacas para facilitar las adquisicio-nes de alta tecnología en el exterior”— son igual-mente endebles. El Instituto Norteamericano dela Empresa informa que, de 2005 a 2016, las em-presas chinas hicieron 202 inversiones, incluidasfusiones y adquisiciones, en EE.UU. Sólo 16 deellas -—por un total de 21 000 millones de dóla-res— fueron en sectores de tecnología. Los inver-sores chinos gastaron mucho más que eso —94000 millones de dólares— en bienes raíces en Es-tados Unidos entre 2013 y 2016.</P>
<P>Cibernética:La cuestión final planteada por elinforme de la Sección 301 se relaciona con el robo</P>
<P>127</P>
</Part>
<Part><P>cibernético de PI y de información comercial sen-sible que, según EE.UU., es perpetrado por el go-bierno chino. El informe reconoce que desde 2015—cuando China y EE.UU. acordaron que ningu-no “realizaría o respaldaría intencionadamenterobo cibernético de propiedad intelectual, inclui-dos secretos comerciales u otra información co-mercial confidencial para ventajas comerciales”—la cantidad de incidentes detectados de espionajecibernético chino ha declinado.</P>
<P>“Los pagos de honorarios y regalías por partede China por el uso de tecnología extranjera sehan disparado en los últimos años, alcanzandocasi 30 000 millones de dólares el año pasado,casi cuatro veces más que en los últimos diezaños”.</P>
<P>China puede hacer mucho para mejorar su aca-tamiento de las normas de la OMC, especialmen-te en lo que concierne a abrir su sector de ser-vicios financieros y fortalecer las protecciones depropiedad intelectual (PI).</P>
<P>Pero las cuestiones relacionadas con el comer-cio deberían abordarse dentro del marco de laOMC, y Estados Unidos tendría que utilizar losmecanismos de resolución de ese organismo paraabordar sus quejas.</P>
<P>Yu concluye que “la guerra comercial de Trumpno logrará obligar a China a abandonar su aspira-ción de ponerse a la altura de las economías avan-zadas. China está dispuesta a librar una guerrade desgaste. Desafortunadamente, ambas partes—así como el resto del mundo— incurrirán engrandes pérdidas en el proceso”.</P>
<H1>¿Cambiará EEUU su estrategia fracasa-da en América latina?</H1>
<P>EE.UU. y la actual administración de Trumpapoyan la llamada ola conservadora que ha derro-cado alrededor de una decena de gobiernos pro-gresistas. Desde Honduras en 2007 hasta Brasil en2017. Al mismo tiempo, ha declarado amenazasa su seguridad nacional a los gobiernos de Vene-zuela, Cuba y Nicaragua.</P>
<P>128</P>
<P>Para complicar aún más el panorama que atañeal sur de la frontera de EE.UU., Washington acusaa China de haber iniciado una táctica comercialpara penetrar las estructuras de América latina,sin excluir a México y Centroamérica.</P>
<P>La política exterior de EE.UU. con Trump enla Casa Blanca descansa sobre la consigna de vol-ver a la grandeza del pasado. La política interiorpretende regresar a una alianza populista entreuna burguesía nacional debilitada y una masa detrabajadores castigada por las políticas globales(relocalización de fábricas y pérdida de empleosindustriales). Mientras tanto, existía cierta incer-tidumbre en relación con la política de Trumpfrente a América Latina. Hacia México y Cuba,Washington sigue una línea histórica trazadaen función de su política interna: Migración demano de obra barata mexicana y la cuestión cuba-na. En relación con Venezuela, prima el temor enel establishment de perder los ricos yacimientosde petróleo.</P>
<P>El capital norteamericano es cada vez más de-pendiente de la mano de obra barata que abundamás al sur de su frontera, en México y en el trián-gulo norte de Centro América. En la segunda mi-tad del siglo XX desestabilizó la economía agrariamexicana y estrangulo su industrialización paracrear una enorme masa de trabajadores informa-les —sin empleo y sin tierra— que optó por mi-grar a EE.UU. Con igual insistencia logró desarti-cular las economías del norte de Centro América.Provocó guerras, instaló la base militar norteame-ricana más grande de América Latina en Hondu-ras y desató un tráfico de drogas hacia el mercadonorteamericano.</P>
<P>Para complicar aún más el panorama que atañeal sur de la frontera de EE.UU., Washington acusaa China de haber iniciado una táctica comercialpara penetrar las estructuras de América latina,sin excluir a México y Centroamérica.</P>
<P>La política exterior de EE.UU. con Trump enla Casa Blanca descansa sobre la consigna de vol-ver a la grandeza del pasado. La política interior</P>
</Part>
<Part><P>pretende regresar a una alianza populista entreuna burguesía nacional debilitada y una masa detrabajadores castigada por las políticas globales(relocalización de fábricas y pérdida de empleosindustriales). Mientras tanto, existía cierta incer-tidumbre en relación con la política de Trumpfrente a América Latina. Hacia México y Cuba,Washington sigue una línea histórica trazadaen función de su política interna: Migración demano de obra barata mexicana y la cuestión cu-bana. En relación con Venezuela, prima el temoren elestablishmentde perder los ricos yacimien-tos de petróleo.</P>
<P>Aparentemente todo se aclaró a principios defebrero de 2018 con la gira por la región del se-cretario de Estado, Rex Tillerson. Preparó unaadenda a la Doctrina Monroe en preparación desu visita a cinco capitales de la región. El encarga-do de dirigir las relaciones exteriores de Washin-gton le dio coherencia a los múltiplestweetsdelpresidente Trump. En primer lugar, dejó claro quelos principios establecidos por EE.UU. hace dossiglos, estampados en la Doctrina Monroe, estánvigentes: El hemisferio occidental le pertenece aWashington.</P>
<P>Le envió un mensaje a China: EE.UU. es el úni-co “predador” en la región. Señaló que “AméricaLatina no necesita nuevos poderes imperiales. Elmodelo de desarrollo que ofrece China es una re-miniscencia del pasado. No tiene que ser el futurode este hemisferio”.</P>
<P>En segundo lugar, Tillerson reivindicó el dere-cho de EE.UU. de intervenir militarmente en laregión. El llamado poder suave de Barak Obamafue engavetado y salió a relucir el ‘poder duro’.“En la historia de Venezuela a menudo son losmilitares que se dan cuenta de que no puedenservir a los ciudadanos... e intervienen”. Por sulado, el senador Marco Rubio declaró que “elmundo apoyaría a las fuerzas armadas de Vene-zuela si deciden proteger a las personas y restau-rar la democracia mediante la eliminación de undictador”.</P>
<P>Estados Unidos: Trump y la clase dominante</P>
<P>En tercer lugar, el secretario de Estado reactivóla OEA y logró aprobar una resolución diplomá-tica contra Venezuela. Le dejó al Grupo de Limala tarea de agitar la consigna de la intervenciónmilitar en Venezuela.</P>
<P>EE.UU. tiene tres planes de contingencia paradeshacerse del proceso revolucionario boliva-riano. Plan A: Promover un golpe militar desdeadentro llamando a un levantamiento del Ejérci-to Bolivariano. Plan B: Movilizar los ejércitos deColombia, Perú y Brasil —con el apoyo logísticode Panamá, Holanda y Argentina— para copar lasfronteras venezolanas. Plan C: Lanzar a las fuer-zas aéreas, navales y terrestres del Comando Suren un ataque ‘total’ contra Venezuela.</P>
<P>En Colombia EE.UU. tiene nueve bases prepa-radas para atacar. Hay dos bases militares del Co-mando Sur en las comunidades de Vichada y Le-ticia, en el Amazonas. Estas forman un arco conlas de Palanquero y Tolemaida (altiplano). Otrasen Malambo, (costa atlántica), Apiay y Larandia,(llanuras orientales), Saravena, (en el río Arauca)y por último, en la Bahía Málaga (costa del Pa-cífico). Además, en el cerco hay tropas de asaltode EE.UU. en Aruba y Curazao, que opera con labase de Palmerola, Honduras.</P>
<P>En la década de 1970, EE.UU. aplicó el Plan Aen Chile, derrocando el gobierno de la UnidadPopular y asesinando al presidente Allende. Enla década de 1980, activó el Plan C y el Coman-do Sur invadió a Panamá poniendo fin al régimenmilitar del general Noriega. En el siglo XXI intro-dujo una modalidad nueva dando golpes parla-mentarios en Paraguay y Brasil.</P>
<P>Tillerson mostró todas las cartas que tiene en lamano el presidente Trump en su juego con Américalatina. Por un lado, la decisión de intervenir, inclusousando la fuerza militar para proteger sus interesesestratégicos (energía). Por el otro, rechazar las inten-ciones de Pekín de establecer una relación comer-cial dominante con América latina. Sin embargo, aTillerson le faltó presentar la otra mitad de la ecua-ción: ¿Qué ofrece EE.UU. a cambio? Las oligarquías</P>
<P>129</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / Nueva Época. No.00 / RNPS: 2529</P>
<P>latinoamericanas dependen de Washington paramantenerse en el poder. En los últimos 200 añosexportan mano de obra barata y materias primas almercado norteamericano y, en cambio, reciben ar-mas y asesoría militar.</P>
<P>En Texas, el secretario de Estado ofreció losvalores que supuestamente comparte EE.UU.con la región. No serán suficientes. Las oli-garquías de la región tienen que negociar conlos otros sectores sociales que también tienen</P>
<P>intereses. Todo indica que las relaciones entreambas regiones se encuentran en una encruci-jada: ¿Aprovechará China la coyuntura? ¿Apro-vechará América latina la oportunidad para in-dependizarse? ¿Cambiará EE.UU. su crónica deuna estrategia fracasada?</P>
<P>El proyecto de Trump consiste en construir unafortaleza militar en EE.UU. que pueda enfrentaral resto del mundo sobre la base de su economía,su cultura y su poderío bélico.</P>
<H2>Referencias bibliográficas</H2>
<P>Alvaro Verzi Rangel: “Fuertes disputas en las cúpulas política y militar de EE.UU: la resistencia a Trump”,ALAI, 10 deagosto, 2018.</P>
<P>Amy Goodman en entrevista a Carol Anderson enDemocracy Now!Paul Krugman: “El partido sin ideas”,New YorkTimes(en español), 27 de septiembre, 2018.</P>
<P>Bruno Estrada: “El fin del trabajo”,Economistas Frente a la Crisis, 27 de enero de 2017.</P>
<P>Dani Rodrik: “It’s too late to compensate free trade’s losers”,Project Syndicate, junio, 2017.</P>
<P>Fernando M. García Bielsa: “La crisis social estadounidense y el ‘fenómeno’ Trump en su justo lugar”,ALAI, 10 deseptiembre, 2018.</P>
<P>Helena Trinca: “American elites don’t get white working class, says Joan Williams”,The Australian, 17 de junio, 2017.</P>
<P>Mark Weiner: “El trumpismo y la filosofía del orden mundial”,Nueva Sociedad, julio, 2018.</P>
<P>Rex Tillerson: “El compromiso de EE.UU. con el Hemisferio Occidental”, Panamá, Embajada de EE.UU. (Austin, Texas,1ro. de febrero, 2018),https://pa.usembassy.gov/es/secretary-tillerson-on-u-s-engagementin-the-western-hemis-phere-2/.</P>
<P>Samir Amin: “Crisis. Ciclos económicos. Modernidad capitalista”,https://es.scribd.com/document/189759182/Cri-sis-Ciclos-Economicos-Modernidad-Capitalista.</P>
</Part>
</TaggedPDF-doc>
