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<Part><P>Nueva ÉpocaNúmero 00</P>
<H1>Gramsci y las revoluciones en América Latina</H1>
<H2>Dr.C. Hugo Moldiz Mercado</H2>
<P>Investigador, escritor y profesor boliviano.</P>
<H2>Resumen</H2>
<P>Las revoluciones de horizonte postcapitalistaen tres países de la América Latina del siglo XXI—Venezuela, Bolivia y Ecuador— se han origina-do en la profunda crisis orgánica y en la irrupciónpolítica de las clases subalternas. Estas crisis deEstado, como también se las tipifica, a diferenciadel pasado, se resolvieron por primera vez en lahistoria de cada una de estas formaciones econó-</P>
<P>Abstract:</P>
<P>The post capitalist oriented revolutions in three La-tin-American countries that have occurred from thebeginning of this XXI century –Venezuela, Bolivia andEcuador- have their origins in a deep organic crisis andin the political irruption of their «plebeian classes». The-se State crisis, as they are also called, and differing frompast experiences, were solved for the first time in thehistory of each of these socio-economic formations in</P>
<P>favor of the «underdog» or their respective «lower clas-mico-sociales a favor de los de abajo, aunque la</P>
<P>vía empleada para dirimir la cuestión del poderimpuso limitaciones al nuevo bloque dominante.Las limitaciones, frenos y temas pendientes enla transformación estatal, así como problemas enla construcción de un nuevo bloque histórico, seexpresan en: retroceso en el sentido común eman-cipador, dificultades para superar la lógica con-</P>
<P>ses», despite the fact that the way of solving the powerstruggle meant certain limitations for the new domina-ting blocs that emerged. The limitations, obstacles andunresolved issues in the transformation of the State inthese countries, just as the problems in the constructionof a new historic bloc, are expressed in: a step back inthe emancipating common sense in this countries, di-</P>
<P>fficulties to overcome the consumerist logic spread bysumista instalada por la hegemonía cultural esta-</P>
<P>dounidense y en la modificación parcial de todoso uno de los componentes del aparato de Estado(Fuerzas Armadas, Policía, Burocracia y PoderJudicial), entre otros. De no encararse adecuada-mente la resolución de estos problemas, se jugaráen contra de estas revoluciones que se desarrollanen un contexto continental de ardua disputa en-tre la dominación y la emancipación de nuestrospueblos.</P>
<P>Palabras clave:Crisis orgánica, bloque históri-co, crisis de Estado, sociedad política, sociedadcivil, bloque dirigente, poder, bloque dominante,revolución, socialismo.</P>
<P>the cultural hegemony of the United States and in thepartial transformation in all or some of the componentsof their State´s apparatus (such as the armed forces, thepolice, the bureaucracy and the justice system), amongother questions. If there is not an adequate treatment inthe resolution of these problems, the consequences willwork against these revolutions, which are unfolding in acontinental context of harsh dispute between two diffe-rentiated and opposing trends: the domination and theemancipation of our peoples.</P>
<P>Key words: Organic crisis, historic bloc, State´s cri-sis; political society, civil society, leading bloc, power,dominating bloc, revolution, socialism.</P>
</Part>
<Part><P>¿Gramsci sirve para analizar América Latina,particularmente para estudiar los procesos decambio que se están desarrollando en Venezuela,Bolivia y el Ecuador? ¿El marco categorial apor-tado por el pensador y luchador italiano a la teo-ría marxista, a la cual enriqueció notablemente, esútil para escudriñar el origen y situación actual deesas tres revoluciones en Sudamérica?</P>
<P>Con el cuidado de no tomar los aportes de Gramscide la misma manera con la que se tomó en su mo-mento el “manual de ladrillos”1de los que hablabamuy críticamente el Che, sino más bien de emplearloscomo instrumentos para el análisis de una situaciónhistórica-concreta, la respuesta no puede ser menosque afirmativa. El corpus teórico del pensador y lu-chador europeo es de una gran utilidad para haceruna lectura del origen y desarrollo de las tres revo-luciones que se produjeron en la América Latina delsigloXXI, en medio de un capitalismo realmente pla-netario y con un imperialismo que si bien está en de-clinación hegemónica es al mismo tiempo una granamenaza para los procesos emancipadores.</P>
<P>Antes de entrar al desarrollo del texto, es preci-so hacer algunas consideraciones previas:</P>
<P>Primero, para el desarrollo del ensayo se ha to-mado como fuente directa los escritos del teóricoitaliano, particularmente losCuadernos dela Cár-cel. Pero también se ha empleado como fuente se-cundaria una bibliografía producida por algunos</P>
<P>no es otra cosa que la teoría marxista y leninistaenriquecida, para la lectura de los tres procesos po-líticos más interesantes que se están desarrollandoen América Latina en el sigloXXI.</P>
<P>Tercera, nada más que por razones metodoló-gicas se identifican cuatro momentos grandes enel desarrollo de las revoluciones de Bolivia, Vene-zuela y Ecuador. Está claro que cada uno de esosprocesos tiene una periodización que responde asu especificidad. Esto, como es obvio, es una visiónglobal de cada uno de los procesos, cuyas particu-laridades hay que estudiarlas en detalles por las lec-ciones que hay que tomar de ellas, pero que no son,como es bueno insistir, objeto de este escrito.</P>
<P>Cuarta, el texto no gira, de manera deliberada,entorno a los grandes logros alcanzados por lasrevoluciones venezolana, boliviana y ecuatoria-na. No se lo hace para concentrar el esfuerzo enuna mirada que quizá involuntariamente induzcaa una apreciación exitista de los tres procesos decambio, aunque es bueno aclarar que tampoco selo hace en medio de un pesimismo dado el cam-bio que se produce en la relación de fuerzas a par-tir de 2011, que para el autor del ensayo es el ini-cio de un proceso de ralentización de los procesosprogresistas y revolucionarios en América Latina.</P>
<P>Empecemos entonces.</P>
<P>Cuando uno recorre con cierta celeridad, por ra-zones de espacio, las condiciones materiales y sub-</P>
<P>jetivas que precedieron a los procesos políticos deintelectuales comprometidos con el estudio del</P>
<P>pensamiento de Gramsci.</P>
<P>Segunda, el texto no es un debate teórico explícitocon el luchador y pensador italiano, sino más bienun ensayo que pone sobre la mesa la validez de lascategorías incorporadas por él a la teoría marxista.Es decir, es el uso del pensamiento gramsciano, que</P>
<P>los tres países sudamericanos observa que —inde-pendientemente de la especificidad con la que seexpresan en cada uno de ellos las categorías decrisisorgánica2ybloque histórico,3por citar solo un ejem-plo—, el corpus teórico gramsciano es de gran uti-lidad para entender los “momentos estructurales”</P>
<P>1De esta forma se refirió Ernesto Che Guevara al Manual de Economía Política de la URSS.</P>
<P>2Según Gramsci, lacrisis orgánicaes ante todo crisis del Estado en su conjunto: crisis del Estado pleno (dictadura+he-gemonía). La crisis orgánica implica el enunciado de posibles divorcios entre la sociedad política y la sociedad civil,entre el Estado aparente y su propia base.</P>
<P>La estructura y las superestructuras forman unbloque histórico, o sea que el conjunto complejo, contradictorio y dis-corde de las superestructuras es el reflejo del conjunto de las relaciones sociales de producción. Antonio Gramsci:Elmaterialismo histórico y la filosofía de Benedetto, Nueva Visión Croce, 2006, p. 46.</P>
<H1>172</H1>
</Part>
<Part><P>que explican el desencadenamiento y desarrollo delas revoluciones latinoamericanas en el sigloXXI,en medio de un desarrollo histórico del capitalis-mo caracterizado por la configuración de un mun-do unipolar en crisis, y su posterior desarrollo enun mundo que avanza hacia una configuraciónmultipolar que, si bien expresa una declinación dela hegemonía estadounidense, al mismo tiempo noasegura, como efecto automático, una mejor con-dición de posibilidad para el rumbo emancipato-rio de América Latina. Es más, el inevitable despla-zamiento del centro de gravedad de la economíamundial del occidente al Pacífico está provocandouna contraofensiva del imperialismo contra losprocesos de izquierda y progresistas de AméricaLatina con el doble objetivo: restablecer su controlde una región geopolítica y geoeconómicamenteestratégicas para los Estados Unidos, y fortalecersu estrategia de contención de la irradiación chi-na. De ahí que no sea una casualidad que las re-voluciones venezolana, boliviana y ecuatoriana, asícomo Brasil y Argentina, estén experimentando endistinto grado esa ola imperial-oligárquica sin pre-cedentes. En los tres primeros países se lo hace sinhaber perdido el poder y el gobierno, en los dosúltimos ya desde la condición de “desalojados” de</P>
<P>Gramsci y las revoluciones en América Latina</P>
<P>la titularidad del gobierno. Sin embargo, hay quemarcar la diferencia también entre lo sucedido enArgentina y Brasil. En el primero el progresismofue derrotado en las urnas y en el segundo la iz-quierda fue desplazada por medio de un golpe deEstado.</P>
<P>No toda crisis de Estado da lugar mecánica-mente a una revolución. Sin embargo, hay mo-mentos en la historia en la que sobre determina-das condiciones, objetivas y subjetivas, unacrisisorgánicada lugar a la sustitución de un bloquehistórico por otro. Así lo confirman los procesosrevolucionarios hoy en marcha en América Lati-na, convertida en un laboratorio del pensamientoy de prácticas alternativas al desarrollo históricodel capitalismo. Lacrisis orgánica o crisis del Es-tado en su conjuntoempezó a madurar en Vene-zuela a mediados de la década de los 80, mientrasde manera simultánea en Bolivia y Ecuador seregistraba a fines del sigloXX. En el primer paíslos máximos picos de la crisis estatal se dieronen marzo de 1989 y febrero de 1992, con el Cara-cazo4y el “golpe militar-patriótico”,5respectiva-mente. En Bolivia las expresiones más altas de lacrisis de Estado se registraron en el “febrero ne-gro”6y octubre de 2003,7y en Ecuador en 20008</P>
<P>4En el gobierno de Carlos Andrés Pérez, una rebelión popular se registró en rechazo a las medidas de corte neo-liberal como el alza del precio de los carburantes y la elevación de precios de los productos de consumo familiar.La protesta empezó el 27 de febrero y terminó el 8 de marzo de 1989 con una sangrienta represión que dejó milesde muertos y heridos.</P>
<P>5La Operación Zamora, liderada por el entonces coronel Hugo Chávez, se llevó a cabo en los estados de Aragua, Cara-bobo, Miranda, Zulia y el Distrito Federal, con la intención de derrocar al gobierno de Carlos Andrés Pérez. La misiónno cumplió su objetivo, pero esa derrota militar se transformó luego en la victoria electoral del líder bolivariano en1998.</P>
<P>6El 12 y 13 de febrero un motín policial se registró en La Paz, con la característica de un quiebre en el aparato del Es-tado, pues policías y militares se enfrentaron a bala en la plaza Murillo, el km 0 donde está situado el Palacio de Go-bierno. Varias fueron las causas, entre ellas la intención del gobierno de Sánchez de Lozada de crear nuevos impuestos.7Aunque la protesta campesina y urbana se inició en septiembre, es octubre de 2003 que la “guerra del gas” —oposi-ción a la exportación de gas hacia EE.UU. y México por puertos chilenos— llega a su máxima intensidad. Una huelgageneral indefinida combinada con corte de rutas y movilizaciones en todo el país, aunque principalmente en La Paz,obliga a Gonzalo Sánchez de Lozada a renunciar a la presidencia y fugar del país.</P>
<P>8Una rebelión popular, liderada por pueblos indígenas y un sector de las Fuerzas Armadas a la</P>
<P>cabeza del coronel Lucio Gutiérrez provoca la renuncia del presidente Jamil Mahuad. Se conforma un triunvirato queapenas dura un día, pues el 23 de enero asume la conducción de ese país Gustavo Novoa, quien fuera vicepresidentede Mahuad.</P>
<P>173</P>
</Part>
<Part><P>y 2005.9En todos estos acontecimientos políti-cos no se produce unaguerra de movimientosqueconcluyera con latoma del poder político, sinomás bien llega a representar una auténticague-rra de posiciones y guerra de cercoque acelera elderrumbe del bloque en el poder en cada uno deesos países.</P>
<P>El rasgo común en los tres países es que se pro-duce una ruptura del vínculo entre la estructura yla superestructura. Los grupos sociales encarga-dos de organizar y operar en el nivel de la supe-restructura, más allá de la economía, no pudieronresolver las diversas manifestaciones económicas,políticas, culturales y sociales de la crisis en el blo-que histórico, así como no pudieron evitar su pos-terior derrumbe.10La irrupción de “los de abajo”,de las clases y grupos subalternos en una perspec-tiva distinta a la simple movilización económi-co-corporativa o tradeunionista, aunque al prin-cipio partiendo de una mera lucha reivindicativa,le fue dando a la crisis un carácter distinto. Estasdos puntualizaciones son importantes. En primerlugar, porque hay momentos en la historia —queson los pocos— en que la lucha reivindicativapuede devenir en lucha estratégica, es decir darlugar a desplazamientos político-militares para ladestrucción del viejo poder y la construcción de</P>
<P>un poder de nuevo tipo. Segundo, no toda crisisen el bloque histórico es necesariamente una cri-sis orgánica que pone inevitablemente la cuestióndel poder al orden del día. Como señalaría Lenin,no toda situación revolucionaria deviene revo-lución. Es más, un intelectual boliviano bastan-te gramsciano y de prestigio internacional comoRené Zavaleta sostuvo en su momento que la cri-sis de Estado da lugar a un momento fundacional(poder de nuevo tipo, nuevo bloque histórico) oa momentos reconstitutivos (restablecimiento delbloque histórico).</P>
<P>Es por eso que sin caer en un esquematismoque no explica nada, pero al mismo tiempo conla necesidad de agrupar por razones metodológi-cas las experiencias de cambio en América Latina,podríamos señalar que los procesos políticos deVenezuela, Bolivia y Ecuador han pasado, en tér-minos generales, por cuatro grandes momentos.</P>
<P>El primer momento, está dado por el desarrollode una crisis combinada en lasociedad políticay enlasociedad civil,11sin que todavía aparezca de ma-nera nítida el germen de un proyecto alternativo alorden vigente desde las clases y grupos subalter-nos. No es que no hubiera nada, pero la salida dela pasividad de las masas y su ruptura con elsiste-ma de creenciasinstalado hegemónicamente por el</P>
<P>9La inestabilidad política en Ecuador produce otro hecho de alta intensidad el 20 de abril de 2005, cuando “la Re-belión de los forajidos” —desarrollada principalmente por clases medias y capas urbanas— provoca la renuncia yposterior fuga de Lucio Gutiérrez, quien había ganado las elecciones de 2002 junto en alianza con Pachakuti, unmovimiento orgánicamente ligado a los indígenas de ese país. Alfredo Palacio asume en su condición de vicepre-sidente la titularidad del gobierno ecuatoriano.</P>
<P>10Gramsci señala que “los intelectuales son los ‘empleados’ del grupo dominante para el ejercicio de las funciones sub-alternas de la hegemonía social y del gobierno político a saber: a) del ‘consenso’ espontáneo que las grandes masas dela población dan a la dirección impuesta a la vida social por el grupo fundamental dominante (…), b) del aparato decoerción estatal que asegura ‘legalmente’ la disciplina de aquellos grupos que no ‘consienten’ ni activa ni pasivamente,pero que está preparado para toda la sociedad en previsión de los momentos de crisis en el comando y en la dirección,casos en que no se da el consenso espontáneo”. Antonio Gramsci:Los intelectuales y la organización de la cultura, NuevaVisión, 2006, p. 16.</P>
<P>11“Por ahora se pueden fijar dos grandes planos superestructurales, el que se puede llamar de la ‘sociedad civil’, queestá formado por el conjunto de los organismos vulgarmente llamados ‘privados’, y el de la ‘sociedad política o Estado’,y que corresponden a la función de ‘hegemonía’ que el grupo dominante ejerce en toda la sociedad y a la de ‘dominiodirecto’ o de comando que se expresa en el Estado y en el gobierno jurídico”. Antonio Gramsci:Los intelectuales y laorganización de la cultura. Ob. cit., p. 16.</P>
<H1>174</H1>
</Part>
<Part><P>neoliberalismo es todavía muy primario. Las ma-sas están en las calles, pero no unificadas, sino dis-persas. Las clases y grupos sociales subalternos nologran salir de la domesticación y la fragmentaciónsocial a la que el neoliberalismo las ha condenado.La movilización de los sindicatos apenas empiezaa golpear, cada uno a su manera, pero empiezan asalir de la situación pasiva en la que estuvieron másde una década. La hegemonía en la sociedad civilempieza a resquebrajarse por el fracaso del modeloneoliberal y las sobreexpectativas generadas por la“teoría del rebalse” y el discurso de la autorregula-ción del libre mercado van distanciando a ampliasmasas de la población de los gobernantes, quienesno tienen otra alternativa que hacer énfasis en losmecanismos de dominación —policía en las ciuda-des y ejército en las zonas rurales—.</P>
<P>El bloque en el poder en los tres países va per-diendo fuerza en loscentros institucionalizados delpoder. Hay una crisis deautoridad12en el gobier-no y en sus parlamentos, producto de una crisis derepresentatividad y de legitimidad en la sociedadcivil. Esto quiere decir que las clases dominantesde los tres países encuentran grandes dificultadesde mantener en orden la vida social, ya sea a tra-vés de los aparatos de dominación (policía y fuer-zas armadas) y peor aún mediante los aparatos dehegemonía. Las luchas económico-corporativas,si bien todavía no están unificadas, pues la sali-da de los grupos sociales es dispersa, provocan fi-suras que en el pasado no pudieron causar, perotodavía no lo suficientemente intensas como paramodificar las relaciones de fuerza en la sociedadcivil. Ni siquiera en el caso boliviano, con una tra-dición unitaria de los trabajadores alrededor de la</P>
<P>Gramsci y las revoluciones en América Latina</P>
<P>Central Obrera Boliviana (COB), se puede pensary desarrollar movilizaciones unitarias de los sec-tores, mucho menos del proletariado minero, du-ramente golpeado tras su derrota en 1986.13</P>
<P>Un segundo momento, es la irrupción de lasclases y grupos subalternos que objetivan, de ma-nera nítida, la ampliación de una crisis de hege-monía del bloque en el poder, cuyas medidas paraintentar revertir la crisis hacen mayor énfasis enla represión policial y militar. “Los de abajo” vanunificando sus pliegos y sus luchas, sus sueños ysus esperanzas. También van articulando sus mé-todos de lucha. En Venezuela la protesta sociales principalmente urbano-periférica; en Ecuadorrural-urbano al principio, pero luego predomi-nantemente de las clases medias y capas urbanas;y, en Bolivia, el núcleo central es campesino-in-dígena, particularmente de los productores de lahoja de coca en resistencia a la represión e inje-rencia estadounidense.</P>
<P>En este momento, lasociedad políticatiene unpredominio sobre lasociedad civil, es decir, la do-minación hecha represión sobre la hegemonía. Seprofundiza la crisis del bloque histórico pues elgrupo social encargado de organizar el consensose va fracturando. No son pocos los intelectualesque se van separando del gobierno o separandode cierta pasividad política, para tomar partidopor las masas subalternas movilizadas. Quizá elcaso más emblemático es Rafael Correa, quienrenuncia al gabinete del presidente Alfredo Pala-cio del Ecuador y va construyendo un perfil queluego le permitiría ganar las elecciones presiden-ciales en 2006. Pero también es el caso de ÁlvaroGarcía Linera quien —después de una corta y fa-</P>
<P>12Gramsci entiende porcrisis de autoridadcuando “la clase dominante ha perdido el consentimiento, o sea, ya noes ‘dirigente’, sino solo ‘dominante’, detentadora de la mera fuerza coactiva, ello significa que las grandes masas sehan desprendido de las ideologías tradicionales, no creen ya en aquello en lo cual creían, etc.”. Manuel Sacristán:Antología Gramsci, Editorial Siglo Veintiuno, 1970, p. 313.</P>
<P>13El proletariado boliviano protagonizó una histórica y dramática marcha en agosto de 1986, en un intento de revertirel cierre de minas y despido de miles de trabajadores dispuestos por el gobierno neoliberal de Víctor Paz Estenssoro,paradójicamente el mismo presidente que en 1952 tomó al calor de la revolución nacional las siguientes medidas: na-cionalización de la minería, reforma agraria y voto universal.</P>
<P>175</P>
</Part>
<Part><P>llida experiencia guerrillera en el occidente boli-viano que lo llevó a la cárcel y luego a ser el pro-tagonista principal de un prestigioso programa dedebate político—, retorna activamente a la polí-tica y acompaña en su condición de segundo alpresidente indígena Evo Morales desde enero de2006, tras una histórica victoria político-electoral.Un tercer momento, es cuando la irrupción de“los de abajo” tiene efecto estatal. La sociedad ci-vil, pero entendida como un espacio en disputava teniendo primacía, desde el punto de vista delos intereses de las masas sublevadas, sobre la so-ciedad política. Ya no es la lucha reivindicativalo principal —pues tampoco se descarta la con-quista de beneficios concretos—, sino que en lamira está el Estado, quizá a veces como algo feti-chizado, pero ya está en la mira. La lucha social seva fundiendo con la lucha política. De nada sirveel descalabro de los partidos de izquierda en lostres países. Los grupos subalternos construyensus propias formas e instrumentos para ingresara escena, para salir de la pasividad, para ir cons-truyendo su capacidad de dirección. Es decir, enlos tres países, el partido —“el príncipe moder-no”—, como parte fundamental de los aparatos deconstrucción de hegemonía y contrahegemonía,no cumple con su papel. En Venezuela se da lugaral Movimiento V República, en Bolivia al Instru-mento Político bajo el nombre de Movimiento AlSocialismo (MAS) y en Ecuador a Alianza País. Setrata de la emergencia social y su ingreso decididoa la disputa por el poder político a través de nue-vas identidades políticas que incorporan nuevosparadigmas y renovadas forma de articulaciónpolítica que les permite conquistar sucesivas vic-torias en todos los planos, incluyendo el electoral.Cuando se dice que el “príncipe moderno” nocumple su misión de organizar la voluntad co-lectiva, ya sea para resistir y quebrar la hegemo-nía de las clases dominantes en la sociedad ci-vil, es una crítica a la concepción leninista del</P>
<P>partido. Esto es particularmente válido para Bo-livia y Ecuador, donde la existencia de ordenescivilizatoriosno modernosempujan a pensar enotro tipo de organización política. Quizá la “for-ma partido” es más parecida a la concepción deMarx, no tanto pensando en la estructura sinoen la toma de posición. Es decir, el asumir unaclara posición antineoliberal y antimperialista,así como el propugnar y luchar por un proyectopara superar el capitalismo, es una forma histó-rico-concreta en la que las clases populares cues-tionan las relaciones de subordinación, alientanel antagonismo y se apropian de las banderas dela revolución social.</P>
<P>Volvamos a la emergencia de las masas. La so-ciedad civil es un espacio de disputa por la hege-monía. Los aparatos de hegemonía del bloque enel poder —que es una mezcla de tradicionales yde nuevo tipo, como es el caso de los medios decomunicación— no soportan el avance de los mo-vimientos y organizaciones sociales.</P>
<P>Pero hay una diferencia entre Venezuela conBolivia y Ecuador. En la patria de Bolívar, conuna sociedad predominantemente individuada,con partidos de izquierda muy débiles y un mo-vimiento sindical corrupto y funcional al Estado,le corresponde a un grupo de militares patriotasencabezados por el entonces coronel Hugo Chá-vez tomar la iniciativa y sentar los ejes de su ar-ticulación, en distintos tiempos y con diferentesmétodos, en el rechazo al modelo neoliberal y porla realización de la Asamblea Constituyente. Encambio, aunque a la postre iban a tener distintosderroteros, la irrupción de las masas en Bolivia yEcuador se da alrededor de los movimientos so-ciales, particularmente de los pueblos y nacionesindígenas.</P>
<P>Roberto Regalado, politólogo cubano, encuen-tra cuatro razones que explican el protagonismode los movimientos sociales:14a) esos movimien-tos adquirieron vida propia y razón de ser en el</P>
<P>14Roberto Regalado:La izquierda latinoamericana en el gobierno, Ocean Sur, 2012, p. 171.</P>
</Part>
<Part><P>período de lucha contra la dictadura y durante laimplantación del nuevo sistema de dominación;b) la crisis socioeconómica estimuló su protago-nismo social y político; c) el aumento de la com-petencia entre obreros, fomentada por el neolibe-ralismo debilitó el sindicalismo clásico y a otrasformas tradicionales de organización y lucha so-cial; y, d) el sistema político se “impermeabilizó”para impedirle a los partidos políticos, incluidoslos de izquierda, cumplir la función de interme-diación entre la sociedad y el Estado.</P>
<P>En el caso de Bolivia —las “trillizas” (Confe-deración Sindical Única de Trabajadores Cam-pesinos de Bolivia, CUSUTCB; la Confederación</P>
<P>Gramsci y las revoluciones en América Latina</P>
<P>esa valiosa oportunidad luego de ser traicionadospor el coronel Lucio Gutiérrez, a quien llevaron ala presidencia. Podemos decir que el movimientoindígena se constituye en un fugaz sujeto históri-co que luego termina desestructurado y víctimade sus propias contradicciones. Ha tenido que de-sarrollarse un movimiento ciudadano a la cabezade Rafael Correa para “montarse” sobre la “cum-bre” de la crisis orgánica y darle un reimpulso alproceso revolucionario ecuatoriano.</P>
<P>Es lógico que este momento, los grupos socialessubalternos, que ya actúan como dirección sin sertodavía dominantes, se caracterice por la cons-trucción de un nuevo sistema hegemónico que va</P>
<P>Sindical de Colonizadores de Bolivia, CSCB, y</P>
<P>desplazando al anterior. Las características más</P>
<P>la Federación Sindical de Mujeres CampesinasBartolina Sisa)— y Ecuador —la Confederaciónde Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Co-naie)—, los pueblos indígenas se convierten en losejes articuladores de la lucha social y de la progre-siva incorporación de otros grupos subalternos ala escena política.</P>
<P>Es decir, en este tercer momento, en que la re-lación de fuerzas está a favor de los grupos sub-alternos, se valida la afirmación gramsciana deque: “un grupo social puede y hasta tiene que serdirigente ya antes de conquistar el poder guber-nativo”.15La iniciativa está en las calles y en lascomunidades. La política se produce fuera de loscentros institucionalizados del poder. La demo-cracia participativa y directa adquiere predomi-nio respecto de la democracia representativa, quese ha convertido en un mero instrumento proce-dimental para la selección de autoridades, perotampoco la niega como una puerta de salida insti-tucional a la crisis.</P>
<P>Pero, como registran los hechos, los efectos deesa irrupción han sido distintos en ambos países.En Bolivia, el bloque indígena-campesino y po-pular se ha elevado a su condición de “dirigente”.En el caso del Ecuador, los indígenas perdieron</P>
<P>importantes de que eso está sucediendo es que yase ha producido una “escisión” en el sistema he-gemónico, hay una ruptura de los grupos subal-ternos con la ideología dominante y su procesode unificación en la lucha le otorga “personalidadhistórica”, es decir conciencia histórica de lo quedebe hacer y cómo debe hacer para destruir el po-der del enemigo e iniciar el proceso de construc-ción de su propio poder.</P>
<P>Un cuarto momento es la configuración denuevos bloques históricos en los tres países, esdecir, en la construcción de vínculos de nuevotipo entre la estructura y las superestructuras. Esprecisamente la constitución de un nuevo tipo devínculos que lleva a caracterizar a los procesos deVenezuela, Bolivia y Ecuador como revoluciones.Los bloques sociales alternativos a los partidos dela derecha pasan de su condición dedirigentes adominantes, pero sin dejar de ser al mismo tiem-podirigentes. La “toma” del poder político porla vía de las elecciones no les quita su condiciónde dirigentes. Y entonces adquiere sentido la re-flexión de Gramsci cuando sostiene que cuandoese grupo social “ejerce el poder y aunque lo ten-ga firmemente en las manos, se hace dominante,pero tiene que seguir siendo dirigente”.</P>
<P>15Gramsci sostenía, además, que esta es una de las condiciones para la conquista del poder.</P>
<P>177</P>
</Part>
<Part><P>La configuración de un nuevo bloque históricose ha desprendido en los tres países del cambiode sus constituciones por la vía de las AsambleasConstituyentes, que no es otra cosa que una de lasexpresiones, como se ha señalado, de los proce-sos constituyentes. El resultado de una AsambleaConstituyente es una nueva Constitución Políticadel Estado. El resultado del proceso constituyen-te es la configuración de un nuevo poder. Ambosson importantes, pues dan lugar a un nuevo blo-que histórico, y por lo tanto a un nuevo tipo devínculo entre la estructura y la superestructura,y entre la sociedad civil y la sociedad política. Esmás, no es exagerado afirmar que las revolucionesen América Latina en el sigloXXIse están dandobajo la forma de proceso constituyente.</P>
<P>En el campo de la estructura social, si bien nose han alterado las relaciones de producción ca-pitalistas, la recuperación estatal de los recursosnaturales, la apropiación colectiva (a través delEstado) de los excedentes y su redistribución enbeneficio de las inmensas mayorías, ya implica,en un capitalismo verdaderamente planetario, uncambio sustancial en el largo recorrido hacia unasociedad no capitalista.</P>
<P>En el campo de las superestructuras quizá deboapuntar dos aspectos centrales. Primero, hay unproceso de construcción de una nueva estatali-dad que condense la nueva relación de fuerzas yel nuevo bloque histórico. Sin embargo, este pro-ceso es paralelo al proceso de desmontar la viejainstitucionalidad estatal en condiciones distintasa las revoluciones producto de las armas. Por esoel estado es un campo de lucha. Segundo, el blo-que en el poder,dominanteydirigente, está ba-ñando con sus cosmovisiones y formas de conce-bir el mundo, al conjunto del nuevo orden social.Ambas cosas son una forma de ampliación per-manente de la hegemonía. Hay que subrayar quela hegemonía no es algo muerto y estático, es algovivo y en permanente movimiento. La instalaciónde un nuevo sistema de creencias es tal que en lostres países no solo se discute cómo se resiste a la</P>
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<P>nueva contraofensiva imperialista, sino cómo seconstruye el socialismo del sigloXXIen Venezue-la, Buen Vivir o Socialismo del sigloXXIen Ecua-dor y Socialismo Comunitario o Vivir Bien enBolivia.</P>
<P>Y aquí es necesario hacer un rápido recuentode la forma como se hizo en Venezuela, Ecuadory Bolivia.</P>
<P>En Venezuela la irrupción popular liderada porHugo Chávez deviene en triunfo electoral en 1998y en la aprobación de una nueva Constitución Po-lítica por la vía de una Asamblea Constituyente. Sinembargo, la agresión directa de los EE.UU. contrala revolución bolivariana desde un principio da lu-gar a un equilibrio inestable de fuerzas que impidela expansión hegemónica del proyecto emancipa-dor. Quizá la multiplicación de las “misiones” es unaconstatación de las grandes dificultades de cons-truir un nuevo tipo de institucionalidad estatal enlos tiempos planteados por los conductores de esarevolución. Sin embargo, sería injusto no explicarque la situación de equilibrio inestable se debe a dosrazones fundamentales: primero, a la existencia deuna burguesía muy fuerte, con lazos muy profundoscon los Estados Unidos y que siempre se beneficióde la renta petrolera, y, segundo, a la enorme agre-sión desplegada de distintas maneras por el imperia-lismo. Contra la revolución venezolana se combinantres experiencias que EE.UU. ha desarrollado contragobiernos revolucionarios: la desplegada contra elgobierno socialista de Salvador Allende en la décadade los 70 al provocar un clima de desabastecimientode alimentos y otros productos, la desarrollada con-tra la revolución sandinista en la década de los 80 através de una agresión sistemática mediante gruposcontras alimentados desde Honduras y las accionesde terrorismo contra la revolución cubana. A todoeso hay que sumar laguerra mediáticacomo com-ponente fundamental de lo que se ha venido a lla-mar elgolpe suave.</P>
<P>En Ecuador, la irrupción inicialmente indíge-na que provocó la renuncia de dos gobiernos an-tes de que cumplieran su mandato, no alcanzó a</P>
</Part>
<Part><P>constituir un nuevo bloque histórico y fue reciénen 2006, con otro sujeto articulador de la resis-tencia antineoliberal —las clases medias y capasurbanas—, que se sientan las bases, tras el triunfode Rafael Correa, para una “época de cambios”. Lasituación anteriormente descrita es tan eviden-te que de las dos Asambleas Constituyentes en elEcuador —una, en 1998, en el gobierno de JamilMahuad, y la otra en 2008 bajo la presidencia deRafael Correa—, la segunda es la que marca uncambio de dirección en ese país.</P>
<P>En Bolivia, la configuración de un nuevo bloquehistórico se ha producido entorno a la dirección delos movimientos sociales, particularmente indíge-na-campesinos. Le ha correspondido a ese sujeto, li-derado por el dirigente cocalero Evo Morales, levan-tar las banderas de una revolución antimperialista,anticapitalista y anticolonial. Al igual que en Vene-zuela, la vía para “elevar” el proceso revolucionariohacia otros niveles es la electoral. En diciembre de2005, Morales triunfa con el respaldo del 54% de lavotación. El nuevo bloque en el poder actúa comodominante, aunque con grandes dificultades por unaparato estatal (burocracia, ejército y policía) conenorme influencia de la desplazada clase dominantey los Estados Unidos, pero lo hace sobre todo comobloquedirigente. La combinación de su condición debloque dominante y dirigente a la vez, de laguerrade posicionesy laguerra de movimientosle permitenderrotar varios intentos de desestabilización, parti-cularmente el golpe de Estado “cívico-prefectural”de septiembre-octubre de 2008, cuando la ultrade-recha pretendía partir en país en dos. La RevoluciónDemocrática y Cultural ha ido pasando por variosmomentos que van desde la defensa de lo conquista-do, en el Estado viejo, hasta la irradiación territorialy en profundidad del Esta-do Plurinacional. Claro,después de resolver a su favor, en unaguerra de posi-ciones, el equilibrio inestable de fuerzas que se man-tuvo hasta 2008. Durante todos estos momentos, elbloque en el poder ha logrado combinar su papel dedominantey dedirecciónal mismo tiempo. Fuerzay firmeza hacia los enemigos que no se cansan de</P>
<P>Gramsci y las revoluciones en América Latina</P>
<P>conspirar con apoyo directo de Estados Unidos, yexpansión hegemónica hacia otros grupos sociales,particularmente de clases medias.</P>
<P>Un quinto momento es el establecimiento deuna relación decorrespondencia no armoniosaentre la Sociedad Política y la Sociedad Civil. Esdecir, se registra un desarrollo no antagónico en-tre el Estado y la sociedad que si bien no abre unriesgo automático a los procesos revolucionariosde América Latina, al mismo tiempo representaun llamado de atención —en la mayor parte de loscasos no percibido por las autoridades del Estadoni por los dirigentes de los partidos y movimien-tos sociales o ciudadanos—, para el futuro de losproyectos emancipadores.</P>
<P>El rasgo más importante de ese momento decorrespondencia no armoniosaes el siguiente: elEstado, a través de sus principales líderes, se vaconvirtiendo en el actor fundamental del proce-so, mientras el sujeto histórico de la revolución—plural y diverso como diría la intelectual IsabelRauber— ingresa a un camino que le va quitandosu condición tal de manera progresiva, aunque noplanificada. Los sectores populares van pasando deprotagonistas a cierta pasividad y el Estado empiezaa actuar como sujeto de la revolución. El sujeto his-tórico, que siempre es el resultado histórico-con-creto de una situación históricamente determinaday no “una cosa” predestinada o preexistente comolo entiende cierto marxismo, no solo no actúa alritmo y en la profundidad que requiere los desafíosdel proceso de cambio, sino que va retornando asus intereses particulares de corto plazo. La luchaestratégica es desplazada por la lucha reivindicati-va. Esto significa que el sujeto de la revolución, quedurante años de resistencia e irrupción a la escenapolítica fue construyendo un nuevosentido comúnen torno a un interés y necesidad generales, aban-dona esa visión universal y empieza a fragmentarsey retornar a sus intereses particulares. Las masas,otrora protagonistas de la historia, asumen una ac-titud pasiva y solo esperan la llegada de los “bene-ficios” de parte del Estado.</P>
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</Part>
<Part><P>Por su parte, el Estado, siempre proclive yamenazado por el burocratismo, hace gala de sutendencia a la monopolización de las decisionesy se aproxima, aún sin el deseo de sus máximosconductores, a la línea divisoria entre la Socie-</P>
<P>decir, desde ambos lados —desde el Estado y laSociedad— se va registrando no solo una “fetichi-zación” del poder en su sentido y concepción tra-dicionales, sino que se va abriendo una potencialfisura que es mortal para el proyecto emancipa-</P>
<P>dor.dad Política y la Sociedad Civil propia de los go-</P>
<P>biernos burgueses. El Estado asume el papel deactor político en todos los ámbitos de la realidad.La burocracia —aquel grupo de intelectuales en-cargados de la gestión pública, que en una partemás o menos considerable provenía de la buro-cracia del viejo Estado y por lo tanto educada enla concepción de las viejas clases dominantes—,vuelve a sus prácticas elitistas y excluyentes delas mayorías.</P>
<P>Sin embargo, el propósito de esta reflexión noes demonizar el activo papel del Estado. De he-cho, si no hubieran estado presentes con toda esasu fuerza y convicción Hugo Chávez, Evo Mo-rales y Rafael Correa, así como Néstor Kirchnery Cristina Fernández, quizá poco o nada hubie-ra pasado en materia de integración latinoame-ricana y en acuerdos y articulación política quepermitió enfrentar con éxito los desafíos y ame-nazas a todos y cada uno de los gobiernos de iz-quierda y progresistas de la región. Y estos gran-des líderes, a partir de 2010 aproximadamente,se apoyaron más en la fuerza del Estado que enla capacidad e iniciativa popular para alcanzargrandes conquistas.</P>
<P>La causa más importante de ese desencuentrono antagonizado entre el Estado y la sociedad esla “fetichización” del poder. Los protagonistas yforjadores de este momento de nuestra historiasienten que se ha logrado todo, que se trata degozar de los beneficios de la conquista del podery delegan, en los hechos, la “administración” delpoder a un grupo de especialistas y profesiona-les del manejo de la “cosa pública”. Entretanto, lasautoridades del Estado, de la que no se escapansus máximos conductores, aunque en menor me-dida, asumen como suyo el gran reto de “satisfa-cer” las necesidades crecientes de la población. Es</P>
<P>Los efectos de este momento derelaciones decorrespondencia no armoniosase acentuaron des-pués de la muerte del presidente Chávez en marzode 2013. Venezuela no fue la única afectada sino,aunque en distinto grado, la totalidad de los go-biernos de izquierda y progresistas de la región.El tema no es el acceso a recursos, como una lec-tura perversa de origen imperial afirma a travésde sus medios de comunicación transnacionalesy locales, en un fallido intento de mercantilizar lagravitación política real que tuvo el líder venezo-lano en la articulación política latinoamericana,incluso con gobiernos de corte neoliberal, comoocurrió con el nacimiento de la CELAC.</P>
<P>Desde el punto de vista del desarrollo de cadauno de los tres procesos que estamos hablando, esun denominador común en este quinto momentola no relación entre los resultados de la gestión yel comportamiento electoral y político de la po-blación. Ninguno de los gobiernos que precedie-ron a los actuales en los tres países andinos handistribuido tanto la riqueza y han ampliado lademocracia. Empero, en los últimos años no hayuna correspondencia entre los niveles de aproba-ción de los gobiernos y la intención de voto. Estose explica, en parte, porque al priorizar tanto lagestión se ha descuidado en parte el trabajo polí-tico-ideológico para seguir desmontando los fun-damentos de la cultura capitalista predominantetodavía por su carácter planetario. Esta doble rea-lidad: descuido del trabajo ideológico en todos losniveles y el carácter planetario del capitalismo nosolo como modo de producción sino como mo-delo de cultura, impacta sobre todo en los jóve-nes, quienes no tienen la dimensión precisa de lomucho que han hecho los gobiernos de Venezue-la, Bolivia y Ecuador.</P>
</Part>
<Part><P>Pero si dentro de cada uno de los tres paísesse ha registrado esa relación de correspondenciano armoniosa, lo mismo está sucediendo a nivelinternacional. El ALBA ha perdido fuerza y porconsiguiente está dejando de ser el motor de laUNASUR y la CELAC, con lo que el proyecto dela Alianza Pacífico, como dice la experta cubanaLourdes Regueiro, es un ALCA Plus que se está</P>
<P>Gramsci y las revoluciones en América Latina</P>
<P>enero de 2017, está desplegando, por voluntad delpoder de las corporaciones, una guerra no con-vencional que, sobre la base de los problemas en-frentados por los procesos de cambio, ha logra-do un cierto resultado. Estados Unidos pretendealcanzar con Cuba lo que no pudo lograr duran-te cinco décadas a través de múltiples formas deagresión, sin que exista todavía certeza sobre ellevantamiento del criminal bloqueo y con la rei-</P>
<P>desarrollando sistemáticamente de forma muy</P>
<P>terada posición de no devolver la base militar de</P>
<P>peligrosa en función de los intereses estratégi-cos de Estados Unidos y a contrapelo del resurgi-miento del latinoamericanismo.</P>
<P>Para terminar con el análisis de este quinto mo-mento, es bueno aclarar que definimos como unarelación de correspondencia no armoniosapor elhecho que no se trata de una configuración anta-gonizada entre el Estado y las fuerzas sociales dela revolución, sino a un cuadro de desencuentroen términos de ritmo y profundidad en torno aun proyecto político emancipador por el que seestá luchando. Es decir, no hay un dislocamientoo ruptura entre Sociedad Política y Sociedad Ci-vil, propia de las formaciones sociales capitalistas,pero hay una desarticulación entre ambas esferas.</P>
<P>Un sexto momento, es el dilema en el que seencuentran las revoluciones de Bolivia, Venezue-la y Ecuador entre la profundización del cambiorevolucionario o el restablecimiento de la subal-ternidad. Es decir, entre la configuración de unarelación de correspondencia armoniosa entre laSociedad Política y la Sociedad Civil desde unaperspectiva poscapitalista o la derrota de los go-biernos de izquierda, la instalación de unsenti-do comúnneoliberal en nuevas condiciones y portanto el restablecimiento del antagonismo real,pero encubierto bajo el manto liberal.</P>
<P>Es bueno apuntar que este dilema de las tres re-voluciones, extensiva a los gobiernos progresistasde la región, se desarrolla en medio de una con-traofensiva imperial-oligárquica sin precedentesen los últimos 30 años. El gobierno de Obama,cuyo segundo período de mandato culmina en</P>
<P>Guantánamo a la soberanía cubana. Contra Vene-zuela mantiene una guerra global que se ha acen-tuado después de las elecciones legislativas de di-ciembre de 2015. Hacia Bolivia lo hace a través deldesarrollo de mecanismos de subversión ideoló-gica con el objetivo de minar la autoridad políticay moral de Evo Morales.</P>
<P>Los procesos revolucionarios se están acercan-do a un punto de bifurcación. El imperio preten-de —después de la derrota del kirchnerismo enArgentina, la derrota del chavismo en las elec-ciones legislativas en Venezuela y de la victoriade la derecha en el referéndum para modificar laConstitución Política del Estado en Bolivia—, po-ner fin al llamado ciclo progresista o populista enAmérica Latina.</P>
<P>Esta nueva situación de las relaciones de fuerzaen América Latina está empujando a algunas co-rrientes de opinión dentro de los procesos revo-lucionarios en América Latina a plantear que hayun desgaste de la línea dura y que para evitar laira del imperialismo es mejor el desarrollo de unalínea más moderada. Uno de los fundamentos deeste razonamiento es que las capas urbanas y declase media son cada vez más gravitantes en losresultados electorales, por lo que es mejor tenera una personalidad (llámese deportista, artista,músico y otros) como candidatos a los parlamen-tos o asambleas que darle la responsabilidad a lossujetos sociales.</P>
<P>A manera de ir rematando el objeto de este en-sayo. Podemos decir que hay los siguientes ele-mentos que otorgan a los procesos de Venezuela,</P>
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<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / Nueva Época. No.00 / RNPS: 2529</P>
<P>Bolivia y Ecuador su condición de revoluciones:se ha producido la configuración de un nuevobloque histórico (hay un nuevo bloque social do-minante), se ha establecido un nuevo sistema decreencias (que explica que ese bloque en el poderdesarrolla un proceso de expansión de hegemo-nía, desde su condición dedirigente, en medio deun capitalismo planetario que tiene supremacíamilitar y cultural), se está configurando una nue-va institucionalidad estatal, aunque con grandesdificultades en Venezuela como se ha señalado, y</P>
<P>hay la construcción de una base material que hagasostenible la revolución.</P>
<P>Pero no dejemos de insistir. El rasgo común en-tre los procesos de Bolivia y Ecuador es haber cam-biado el tipo de Estado. Atrás ha quedado el Es-tado-Nación como concepto y ahora va cobrandoforma el Estado Plurinacional, que ya es una formade solo reconocimiento de la igualdad formal dederechos sino de igualdad en la materialización delos derechos. Ese no es un dato menor y ciertamen-te es un aporte a la teoría general del Estado.</P>
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