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<Part><P>Nueva ÉpocaNúmero 00</P>
<H1>El Tiempo de Colombia: ¿una bienvenidaa los militares estadounidenses?</H1>
<H2>Dra. C. Olga Rosa González Martín</H2>
<P>Centro de Estudios Hemisféricos y sobre EstadosUnidos, Universidad de La Habana</P>
<H2>Lic. Katerine Díaz Pérez</H2>
<P>Periodistaa</P>
<P>El examen de la presencia militar norteameri-cana en el territorio latinoamericano ha consti-tuido una preocupación tanto para la comunidadacadémica latinoamericana como para la esta-dounidense. Sin embargo, llama la atención queescaseen trabajos al respecto con una perspectivacomunicológica.</P>
<P>En Latinoamérica, Colombia es esencial parala proyección militar estadounidense. De ahí lanecesidad de estudiar cómo trabajó el periódicoEl Tiempo la presencia militar de los EE.UU. eneste país durante el primer período presidencialde Barack Obama. La selección de un medio tra-dicional se debe a que en América Latina la au-diencia se informa de asuntos políticos por la te-levisión, la radio y la prensa,1las cuales gozan dela credibilidad y confianza de la población siendosolo sobrepasadas por la Iglesia.2El Tiempo for-ma parte de los nueve consorcios mediáticos deAmérica Latina y es considerado el periódico másimportante del país suramericano.3</P>
<P>El objetivo principal de este artículo es explicarla forma en que El Tiempo ha legitimado la presen-cia militar estadounidense en Colombia duranteel primer período presidencial de Barack Obama.Para ello se impone que, primero, sistematicemos</P>
<P>los principales presupuestos teóricos en torno alpapel de los medios de comunicación en la (re)producción social de la realidad y referenciemosla proyección militar de la política exterior de losEstados Unidos hacia Colombia. El estudio se rea-lizó con un enfoque dialéctico-materialista y conuna perspectiva cualitativa, apoyada en la aplica-ción de métodos y técnicas de investigación comola dialéctica, el análisis de contenido cualitativo,entrevistas a expertos y triangulación. La unidadde análisis estuvo conformada por 34 artículos pu-blicados en este medio y que fueron recuperadosonline entre enero de 2009 y enero de 2013.</P>
<H2>Los medios: las fábricas de una realidad</H2>
<P>Nuestro marco conceptual se apoya en la ca-tegoría producción de Carlos Marx así como enlas tesis de producción social de la comunica-ción de Manuel Martín Serrano para comprenderel rol de los medios de comunicación en el sigloXXI como agentes esenciales en la (re) produc-ción social de la realidad. Con la evolución de lasociedad, la construcción de la vida cotidiana seinstitucionalizó: la invención de la imprenta y elposterior desarrollo tecnológico y auge económi-co de los medios de comunicación determinó que</P>
<P>1Corporación Latinobarómetro: Informe 2010, diciembre, Santiago de Chile, 2010, p. 67.</P>
<P>2Corporación Latinobarómetro: Informe 2011, octubre, Santiago de Chile, 2011, pp. 48-50.</P>
<P>3Olga Rosa González Martín: “América Latina y la Hegemonía Cultural de los Estados Unidos en la Región”,Contex-toLatinoamericano, posted on 11.03.2013, disponible enhttp://www.contextolatinoamericano.com/articulos/ameri-ca-latinay-la-hegemonia-cultural-de-los-estados-unidos-en-la-region/.</P>
<H2>194</H2>
</Part>
<Part><P>El Tiempo de Colombia: ¿una bienvenida a los militares estadounidenses?</P>
<P>estos se convirtieran en un sistema productivo yen una instancia burocrática dedicada a la obten-ción, procesamiento y distribución de la informa-ción de carácter público4con lógicas de produc-ción semejantes a la industrial.</P>
<P>Por lo tanto, los medios se conformaron comolas fábricas de un tipo muy especial de realidad: lapública o de actualidad debido a que ellos no tra-bajan con todos los sucesos cotidianos, sino conuna pequeña parte de acontecimientos a los quetienen acceso.5De ahí que se derrumben los argu-mentos de que los medios transmiten la realidadpues “jamás abarcarán el panorama del acontecer.Ningún vigilante —ni persona ni institución—puede obtener un conocimiento completo de loque acontece y aún menos transmitirlo”.6El pro-ducto comunicativo deviene, entonces, un pro-ducto fabricado que tiene un valor de uso concre-to: poner la información que han elaborado unossujetos a disposición de otros.7</P>
<P>En ese proceso, los medios toman los sucesosde su escenario real, los descontextualizan y luegolos recontextualizan en una página de un periódi-co o en un noticiario. Precisamente, en tal ejerci-cio radica la producción de la realidad social quepresentan los medios8los cuales, para Serrano,9pueden proveer a los públicos herramientas y es-quemas de construcción de sentido que permi-tirían, incluso, integrar las contradicciones y losconflictos emergentes dentro de los discursos delas ideologías dominantes.</P>
<P>Por lo tanto, las visiones de las circunstancias,las representaciones del mundo que presentan losmedios, no son inmunes a los intereses de deter-minados grupos sociales.10Por otro lado, en laconstrucción de la agenda mediática intervienentres elementos fundamentales: las fuentes que su-ministran la información para las noticias, otrasorganizaciones informativas y las normas y tradi-ciones del periodismo.11</P>
<P>Dichos elementos también son influyentes en elproceso de newsmaking. Los estudios comunico-lógicos que se han encargado de dicha área ofre-cen una perspectiva sociológica y, a la vez, comu-nicológica. Ellos entienden el periodismo comouna actividad productiva, donde la elaboraciónde las noticias no resulta del supuesto olfato pe-riodístico, sino que depende de un proceso ya ins-titucionalizado y legitimado en la sociedad.</P>
<P>Ese proceso pasa por diferentes etapas comocualquier otra actividad de producción: produc-ción, cambio, circulación y consumo. Aunque sóloanalizaremos la primera fase debe aclararse queel proceso de construcción se da en todas. Anali-zamos solo la primera porque es en ese momentoen que se conforma el producto comunicativo quetraerá las representaciones sociales que decidan losmedios y dichas imágenes no estarán exentas de losintereses, los fines y las creencias de los grupos do-minantes. Recuérdese que en comunicación siem-pre se trata de quién comunica qué, en qué tono,cuándo comunica y por qué comunica.12</P>
<P>4Manuel Martín Serrano: La producción social de la comunicación, Alianza Editorial S.A. Madrid, España, 1993.</P>
<P>5Rodrigo Alsina: La construcción de la noticia, Edición Paidós Ibérica S.A., Barcelona, 1993.</P>
<P>6Manuel Martín Serrano: Ob. cit., p. 108.7Ibíd</P>
<P>8José Ramón Vidal: “La producción de las noticias como construcción social de la realidad” en Colectivo de Autores,Comunicología. Temas Actuales, Editorial Félix Varela, La Habana, Cuba, 2006, pp. 103-108.</P>
<P>9Manuel Martín Serrano: Ob. cit..10En consecuencia, los relatos de la comunicación pública están interesados más bien en lo que permanece (o se deseaque permanezca) en la sociedad que en lo que ella cambia. De ahí que se intente por encima de los lenguajes, el con-texto, las formas, persuadir a un receptor. Para más detalles ver: Manuel Martín Serrano: , Ob. cit.11M. McCombs: Estableciendo la agenda. El impacto de los medios en opinión pública y en el conocimiento, EdiciónPaidós Ibérica A.S., Barcelona, 2004.</P>
<P>12Manuel Martín Serrano: Ob. cit..</P>
<P>195</P>
</Part>
<Part><P>En la primera fase de ese proceso interviene lacultura profesional de los periodistas y las propiaslógicas del proceso productivo. Por cultura pro-fesional se entenderán los procedimientos, estra-tegias, astucias que utiliza el comunicador paraconseguir el fin social de los medios. Además, in-tervienen sus valores, conocimientos, experien-cias que se tenga sobre la labor, sus concepcionessobre el trabajo periodístico y, de modo general,sus concepciones del mundo. El periodista siem-pre va con su realidad a determinar si un hecho deesa realidad se convierte en noticia.</P>
<P>Por lo tanto, es el periodista quien decide quésucesos poseen las características para convertirseen noticias. Sin embargo, con eso solo no basta:para que un hecho llegue a publicarse, convertirseen noticia, pasa por todo un proceso productivo.En palabras de Rodrigo Alsina: “(…) el aconte-cimiento es un fenómeno de percepción del sis-tema, mientras que la noticia es un fenómeno degeneración del sistema”.13</P>
<P>La manera de poner en práctica tales condicio-nantes pasa por las lógicas productivas de cadamedio. Comúnmente ellos atraviesan tres eta-pas: la recogida, la selección y la presentacióndel acontecer público. En la primera fase es im-portantísimo el rol de las fuentes informativas:el establecimiento de un sistema comunicativoen una sociedad implica pertenecer a un sistemaeconómico social determinado y constituir rela-ciones con las diferentes instancias burocráticasque existen en un país. De esas relaciones prees-tablecidas con otras organizaciones, los mediossacarán las informaciones para cubrir su funciónsocial. De ahí que las fuentes institucionales sevuelvan recurrentes a la hora de buscar una nove-dad: generalmente son más confiables, estables yfactibles. Además, sirven para exponer los puntosde vista que el periodista no puede expresar porboca propia pues si no caería en una infracción dela sacralizada “objetividad”.</P>
<P>13Rodrigo Alsina: Ob. cit., p. 29.</P>
<P>La segunda fase de selección implica desde laelección de aquellos sucesos que se convertiránen noticia, la jerarquización de la información,así como el paso por el filtro institucional del me-dio. El modo en que se construye la noticia pro-piamente en esta etapa incidirá en el tratamientoperiodístico que se le otorgue a un tema. De ahíque dicho tratamiento esté mediado por la ma-nera en que los medios de comunicación elabo-ran la información existente transformándola enun mensaje que está influenciado por las rutinasproductivas y la agenda temática de cada medio,las políticas editoriales por las que se rige, la selec-ción y el uso de los diversos géneros periodísticosy las fuentes que sean convenientes para cada in-formación en particular.</P>
<P>Por último, la presentación de la informaciónsignifica el establecimiento de un suceso comonoticia. Es el último proceso de construcción delproducto comunicativo en la fase de produccióndel mensaje. Terminado este proceso podemosafirmar que el producto comunicativo ha sido unproducto fabricado por las lógicas y sus valores yaestablecidos institucional y socialmente en la so-ciedad. De ahí que se diga que los medios actualesson multifábricas con un alcance planetario: rea-lizan una construcción social de la realidad pú-blica mediante los procesos de conformación dela agenda mediática y el newsmaking, los cualesestarán mediados por los cambios que han deve-nido en el periodismo impreso en la actualidad.</P>
<P>Los periódicos ya no se limitan a contar las no-ticias sino a explicarlas. La información pura sólose utilizará para temas menos relevantes y trata-dos con menor profundidad. El lector necesitaconocer el porqué de los hechos y el periodistaimpreso ha de explicárselo, dando así lugar a unanueva narrativa periodística representada a travésde los géneros interpretativos. Esto, a su vez, im-plica una mayor especialización. De ahí que tantolos periodistas como las fuentes noticiosas sean</P>
</Part>
<Part><P>El Tiempo de Colombia: ¿una bienvenida a los militares estadounidenses?</P>
<P>personas reconocidas e influyentes. Por consi-guiente, el periodismo impreso de estos tiemposse nos revela de gran importancia para proponerdeterminadas agendas.</P>
<P>Por ello, consideramos que los medios de co-municación se vuelven un instrumento esencialpara “vender” la proyección militar norteameri-cana. Y, a juzgar por lo que dice uno de los infor-mes de Latinobarómetro del 2011,14al gobiernode Barack Obama no le ha ido nada mal en estesentido en la región latinoamericana.</P>
<P>Pero, repasemos brevemente la proyección mi-litar de la política exterior de los Estados Unidoshacia América Latina durante el primer períodopresidencial de Barack Obama.</P>
<H1>La maquinaria militar de Obama haciaMacondo</H1>
<P>Las estrategias empleadas por los Estados Uni-dos han servido para que la implementación dela proyección militar de la política exterior estématizada por un discurso benevolente y que ex-horte al multilateralismo, a la cooperación. Sinembargo, detrás de ello se continúan realizandoactividades dirigidas a mantener su presencia enla región e influir en los gobiernos, fuerzas arma-das y población local.</P>
<P>Otra característica de la proyección militarEE.UU. radica en que este país ha diseminado sustropas por toda la región: “ (…) si se contabiliza lapresencia material de efectivos militares en las di-ferentes bases e instalaciones existentes, estos nosobrepasan el número de 2 000 militares. Este re-ducido número de fuerzas es debido a la proximi-dad de EE.UU. con sus vecinos del sur, lo cual nohace necesario desplazar excesivos soldados por</P>
<P>el continente, pues ya dispone de grandes basesmilitares en el propio territorio para dar cobertu-ra sobradamente a posibles intervenciones, y sólole hacen falta algunas bases y pequeñas instalacio-nes estratégicamente repartidas por la región”.15</P>
<P>De ahí la importancia que ha tenido la firmade convenios que permitan el acceso de nortea-mericanos a dichas bases militares las cuales, enmuchos casos, no poseen grandes dimensionesporque la estrategia ha consistido en la prolife-ración y creación de un sistema de instalacionesesparcidas por el territorio con tareas específicas:abastecimiento, mantenimiento, tripulación, etc.Esto explica el surgimiento de las nuevas denomi-naciones que se la han dado a las bases; por ejem-plo, emplazamientos de respuesta rápida.</P>
<P>Según una investigación que lleva a cabo elCentro de Estudios y Documentación sobre Mi-litarización (Cedomi/Mopassol), hasta el 10 deabril de 2012 existían al menos 47 bases militaresextranjeras en funcionamiento o en construcciónvinculadas por vía aérea y marítima con la IV Flo-ta Naval reactivada desde 2008.16Aunque el estu-dio aclara que cuando se habla de bases militaresextranjeras se refiere a los centros de varios paísesde la OTAN y no solamente a las de Estados Uni-dos, “todas forman parte de un mismo entramadobélico capitaneado por Estados Unidos”.17</P>
<P>Colombia, por su parte, ha sido un aliado his-tórico de los Estados Unidos; tanto así que fue elúnico país latinoamericano que apoyó la guerracontra Irak y Afganistán. Ello se reconoce en elinforme de la Postura del Comando Meridionaldel 2010, el cual indica que es un país clave y so-porte crucial para la llamada estabilidad y seguri-dad de la región. Según el documento, la ayuda a</P>
<P>14Corporación Latinobarómetro: ¿La era de Obama? La imagen de Estados Unidos en América Latina 1996–2010, 2011, p. 7.</P>
<P>15Pere Ortega y Juan Sebastián Gómez: “Militarismo en América Latina”, Quaderns per a la solidaritat, Centre D’Estu-dis Per A La Pau Imdelás, Barcelona, Desembre 2010, pp. 9-10.</P>
<P>16Para ampliar ver: Bases militares extranjeras en América Latina y el Caribe. Recuento provisorio hasta el 10 de abrilde 2012, disponible enhttp://www.mopassol.com.ar/archives/351.17Íbíd.</P>
<P>197</P>
</Part>
<Part><P>Colombia persigue como objetivo derrotar a lasFARC. Pero, en realidad, los eventos que han ma-tizado las relaciones EEUU–Colombia en los últi-mos dos años indican que derrotar a las FARC esel objetivo público. La “ayuda” va encaminada autilizar a Colombia como posición avanzada en laprotección de sus intereses de seguridad en Sud-américa.</P>
<P>Con la firma del acuerdo militar en el 2008 entreambos países se permitió el acceso de fuerzas nor-teamericanas a sietes bases militares. Y aunque talconvenio provocó el rechazo del propio Congresocolombiano, de la sociedad civil y de muchos go-biernos latinoamericanos, el pacto se mantuvo yha sido utilizado para el despliegue de ejercicioscon intereses hacia el control del conflicto de lasFARC, la subversión de los países vecinos (Vene-zuela tiene en común 2.219 kilómetros de fronte-ras), además de la vigilancia de inteligencia en laregión de la Amazonía.</P>
<P>Su estrategia hacia Colombia tiene como fun-damental exponente el acuerdo del Plan Colom-bia mediante el cual el país sureño recibe un altopresupuesto para la llamada lucha contra el nar-cotráfico y el terrorismo. Es así como se aplica eneste país la doctrina de la Seguridad Nacional conel pretexto de la lucha antidroga.</P>
<P>Asimismo, Colombia pudiera resultar clave anteeventuales acciones contra la República Bolivarianade Venezuela o Ecuador, inclusive ante un escenarioque no incluya —de una manera notable y pública—la participación directa de las Fuerzas Armadas es-tadounidenses. La conveniencia sobre la presenciamilitar estadounidense en Colombia tiene a la vezargumentos técnico-militares al favorecer la proyec-ción de fuerza militar estadounidense hacia el restode Suramérica y al continente africano.18</P>
<P>Según un documento especializado,19la base dePalanquero en la nación suramericana es esencial</P>
<P>en la ruta hacia el África, pues —con una sola para-da en la Isla de Ascensión— un avión puede llegardirecto desde Suramérica hasta una base ubicadaen el Golfo Pérsico, una zona en la que asiduamen-te Estados Unidos ha tenido conflictos para conse-guir el control de recursos naturales. Mas, veamoscómo El Tiempo legitimó la presencia militar esta-dounidense en ese país.</P>
<H1>Los medios, las puertas, la bienvenida</H1>
<P>Luego de analizar cómo los medios fabrican larealidad y construyen determinados temas, ade-más de examinar el contexto en el que el periódi-coEl Tiempo de Colombiaha cubierto la presen-cia militar estadounidense en ese país, pasamos aejemplificar cómo la realidad pública se convierteen sinónimo de temas.</P>
<P>La realidad pública y los temas tratados</P>
<P>En nuestro trabajo determinamos que, de los34 artículos20que se estudiaron, 30 presentaronuna perspectiva entre positiva y prominentemen-te positiva a la presencia militar estadounidenseen Colombia. Al hacer un desglose por años de lacantidad de información ofrecida por El Tiemposobre este tema obtuvimos los siguientes resulta-dos:</P>
<Table><TR><TD>Años</TD>
<TD>2009</TD>
<TD>2010</TD>
<TD>2011</TD>
<TD>2012</TD>
<TD>Total</TD>
</TR>
<TR><TD>Cantidad</TD>
<TD>4</TD>
<TD>20</TD>
<TD>4</TD>
<TD>4</TD>
<TD>34</TD>
</TR>
</Table>
<P>Que el 2010 tenga una cifra superior en compa-ración con los otros años responde a que en ese pe-ríodo se dio el proceso jurídico para la aprobacióndel acuerdo de las bases militares de Washingtonen Colombia. El mismo resultó ser de las prime-ras acciones del gobierno de Obama para reforzarsu presencia militar en la región luego de haberperdido centros estratégicos en la zona (Manta enEcuador). Tal convenio conmocionó a los países</P>
<P>18Entrevista realizada por Katherine Díaz Pérez a Gustavo Robreño Díaz, periodista y analista de temas militares,mayo, 2013.</P>
<P>19Libro Blanco, Comando de Movilidad Área (AMC), Estrategia Global de Bases de Apoyo, Resumen Ejecutivo.20En este apartado cuando nos referimos a artículos no significa que estemos aludiendo al género periodístico.</P>
</Part>
<Part><P>El Tiempo de Colombia: ¿una bienvenida a los militares estadounidenses?</P>
<P>vecinos, sobre todo a Venezuela. El acuerdo resultóser tan escandaloso que ni el Congreso ni la Cor-te Constitucional ni los medios de comunicaciónde Colombia pudieron ignorar el asunto. De ahíque comenzara un proceso jurídico para aceptar elconvenio y que todo esto tuviera eco en el periódi-co objeto de estudio.</P>
<P>Sin embargo, el tratamiento periodístico deldiario hacia el tema de la presencia militar deEE.UU. en Colombia se vio influenciado por lascaracterísticas mercantiles que presenta la publi-cación, su estrecho vínculo con las elites del po-der, su tendencia ideológica y —por ende— supostura editorial y, sobre todo, se vio marcado porel contexto en que se publicaron los materiales. ElTiempo es un periódico de derecha, cuyo propie-tario histórico ha sido la familia Santos, pero queha tenido como principales accionistas al gru-po Prisa y al banquero más rico de Colombia. ElTiempo no solo ha acompañado los principalessucesos históricos del país desde 1911, sino queha sido protagonista de muchos de ellos.</P>
<P>Por consiguiente, todo lo anterior estableció laagenda temática, los géneros periodísticos em-pleados, las fuentes citadas, el enfoque o la pers-pectiva asumida y hasta el tamaño de los mate-riales sobre nuestro objeto de estudio. De ahí queaparecieran o se ignoraran, se jerarquizaran o sedescuidaran, algunos temas.</P>
<P>Pero, ¿cómo se conformó periodísticamente lapresencia militar norteamericana en Colombia?¿Cómo o cuál fue el tratamiento periodístico dadopor El Tiempo a este tema? Para responder dichaspreguntas, se decidió analizar los temas publica-dos, los géneros que se emplearon y las fuentes quese citaron. El examen a las secciones donde fueronenmarcados dichos temas y la perspectiva o el en-foque desde dónde se abordaron, además, respon-de al interés de buscar las inferencias a las que tan-to llama el análisis de contenido cualitativo.</P>
<P>En el marco temporal estudiado la agenda te-mática estuvo conformada por los siguientes te-mas: acuerdo de bases militares, el proceso de</P>
<P>aprobación jurídica del mismo, la cooperaciónentre Colombia y los EE.UU., la visita de altosfuncionarios y grupos diplomáticos civiles y mi-litares de EE.UU. a Colombia, la realización deoperaciones, ejercicios y programas militares, lapresencia de militares de EE.UU. en programasde asistencia humanitaria, la reducción del pre-supuesto militar de EE.UU. hacia Colombia y lapresencia de efectivos militares.</P>
<P>Vale aclarar, no obstante, que la formulaciónde estos ejes temáticos tuvo mucho de pragmatis-mo puesto que, en cada uno de los materiales, losdiferentes temas se enlazan, se entremezclan y sesuperponen unos con otros porque —sin dudas—la realidad desborda cualquier lista exacta que seintente establecer. No obstante, ello nos ayudó adescifrar y acercarnos, en un primer momento, acuáles temáticas abordó El Tiempo.</P>
<P>La visita de altos funcionarios y grupos diplo-máticos, civiles y militares, de EE.UU. a Colombia,así como la cooperación militar entre ambos paí-ses, fueron los temas que más abordó el periódicodurante el primer período presidencial de BarackObama. Otros que manifiestan su importancia loconstituyeron el acuerdo que permite el acceso defuerzas norteamericanas a siete nuevas bases mi-litares en el territorio colombiano y el proceso deaprobación jurídica de tales instalaciones.</P>
<P>Para analizar, entonces, cómo fueron confor-mados tales temas se decidió dividir cada unode ellos; aunque, como ya se aclaró, la realidad esmucho más amplia.</P>
<P>El acuerdo de las bases militares en Colombia</P>
<P>El acuerdo de las bases militares marcó agendaen El Tiempo incluso desde mucho antes de que sesuscribiera el convenio. Al parecer había interés enque el tema se manejara en los medios desde tantemprano momento puesto que el modo en que sehizo apunta a una marcada intención de prepararel terreno público y vender el acuerdo de modo po-sitivo. Por ello, en el tratamiento periodístico apa-recieron una serie de argumentos, razones, pretex-tos, justificaciones, que intentaron hacer creer que</P>
<P>199</P>
</Part>
<Part><P>dicho convenio era necesario y favorable tanto paraColombia como para los Estados Unidos. Algunosde ellos fueron los siguientes:</P>
<P>Beneficios del acuerdo para Colombia</P>
<P>“No habrá base militar de Estados Unidos enColombia (…). Nos salvamos de la presencia dedecenas de miles de soldados del norte”; “Si quieremantener su estatus de aliado privilegiado de Esta-dos Unidos en la región, ¿cómo negarse a ayudar alos gringos después de su retiro forzoso de Ecua-dor? Está en juego el Plan Colombia”.21Este tonode tranquilidad y confianza junto a la aclaración deque las bases no son norteamericanas instan a unllamado a la paz y la despreocupación, puesto que“no se está violando la soberanía de Colombia nide ningún país de la región”. Todo esto se debe, sindudas, a que el Plan Colombia es una de las víaspor donde más dinero entra a la nación surameri-cana para la llamada lucha contra el narcotráfico onarcoterrorismo. Perderlo constituye un daño in-comparable al país suramericano.</P>
<P>“A Colombia no le resultaba fácil negarse a am-pliar y consolidar la cooperación con Estados Uni-dos, pues (…) ganará en (…) tecnología y conoci-miento de la operación de equipos aéreos, navaleso de inteligencia electrónica (…)”, “El arrincona-miento en que hoy se encuentran las Farc es fru-to casi exclusivo (…) de que el país haya podidoliberar recursos comprometidos en la lucha con-tra el narcotráfico para dirigirlos a enfrentar a lasubversión (…)”.22Esto refleja los estrechos vín-culos militares de Colombia con la Casa Blanca yla necesidad de ellos. Estos argumentos abordanlas relaciones militares entre las naciones, pero lopeculiar que tienen radica en El Tiempo verbalutilizado: tal parece que las bases ya se firmaron</P>
<P>cuando no es así; esto es un juego sutil con el lec-tor que está indicando las intenciones de “vender”el acuerdo. De todo se deriva que los colombianosdeben apoyar a los norteamericanos puesto queellos lo hicieron en el combate contra las FARC.“El acuerdo en principio entre los dos gobiernospara el uso de tres bases militares colombianas porpersonal militar y naves de Estados Unidos, conprobable extensión a otras dos (…)”.23El detalle aquíestá en que se alude a tres bases militares y, comomáximo, cinco cuando, en realidad, son siete.</P>
<P>En resumen, estos fueron los objetivos explica-dos por El Tiempo para vender el acuerdo. Ellos,coincidentemente, son los mismos desafíos quepresentaron las Posturas del Comando Meridio-nal en estos cuatro años. Una sutil casualidad quemuestra los estrechos vínculos de Colombia conlos EE.UU., además de que evidencia un apego ala política de la lucha contra el terrorismo que lle-va a cabo la potencia estadounidense.</P>
<P>Beneficios del acuerdo para los Estados Unidos“Cerrada la base de Manta, casi la única alter-nativa para los norteamericanos en procura deobtener su reemplazo era Colombia (…)”, “Nohay duda de que el principal problema de EE.UU.frente a los países latinoamericanos está ubicadoen el eje andino, (…) que es alrededor de los quegira la producción y comercio de la mayor por-ción de drogas ilícitas que entran a ese país”.24La intención de este pretexto es hacer creer quela base Manta se trasladó a Colombia, solo quese convirtió en tres bases, según lo manejado enel medio hasta ese momento. Asimismo, la luchaantidroga y las cuestiones sobre la Seguridad Na-cional de EE.UU. fueron pretextos a los que se re-currió una y otra vez.</P>
<P>21Laura Gil: “Bases Militares”, Sección Editorial-Opinión, El Tiempo, 16 de julio de 2009, disponible en http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-5641917.</P>
<P>22Oscar Montes: “El acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos: ¿Violación de soberanía?”, Sección Otros, ElTiempo, 18 de julio de 2009, disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-5649827.</P>
<P>23Abdón Espinosa Valderrama: Bases militares para uso compartido, Sección Editorial-opinión, El Tiempo, 23 de juliode 2009, disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-3537287.</P>
<P>24Oscar Montes: “El acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos: ¿Violación de soberanía?”, Ob. cit.</P>
<H1>200</H1>
</Part>
<Part><P>El Tiempo de Colombia: ¿una bienvenida a los militares estadounidenses?</P>
<P>Fue así cómo se construyó en 2009 el asuntosobre las bases militares en Colombia. Las inten-ciones de persuadir sobresalen en el discurso pe-riodístico. De ahí que predomine la perspectivaprominentemente positiva hacia dicho tema aun-que aparecieron ciertos cuestionamientos.</P>
<P>Sin embargo, ellos más bien estuvieron dirigi-dos hacia el gobierno colombiano y no hacia lapropia esencia del acuerdo. Por ejemplo, sobresa-le que se critique el trabajo diplomático de la Casade Nariño: “La Cancillería está en mora de iniciaresa ofensiva diplomática. Ojalá que no le coja lanoche, pues el costo político de esa torpeza po-dría resultar demasiado alto para Colombia”.25Enotro caso, el periódico publicó que aunque algode tranquilidad generó una audiencia pública quedieron tres ministros para explicar los términosdel convenio, “dejaron mucho sin decir”.26</P>
<P>Por otra parte, el periódico se distinguió por es-tar de acuerdo con la constitucionalidad y la le-galidad. De ahí que incitara a cumplir con lo ju-rídicamente establecido: “dadas su trascendenciae implicaciones excepcionales, lo adecuado y másajustado a Derecho es no rehuir sino cumplir debuena gana la instancia del Senado y ventilar allítoda clase de dudas”.27Sin embargo, esta posiciónen defensa de lo establecido luego se contradicecon determinadas alusiones en el año 2010 al pro-ceso de aprobación legal de las bases que más ade-lante trataremos.</P>
<P>No obstante, viendo la fecha de publicación delos materiales y la de la firma del convenio, con-cluimos que el objetivo de los materiales era pre-parar la opinión pública. No podemos obviar queEl Tiempo es un medio que se encuentra en es-trecho vínculo con el poder. Mientras la realidadmediática aceptaba el convenio la realidad lati-noamericana lo rechazaba. Estaba en conmoción,</P>
<P>25Ibíd.</P>
<P>26Laura Gil: Bases Militares, Ob. cit.</P>
<P>escandalizada, y aturdida por la decisión del pre-sidente Uribe el cual dejó como legado a Juan Ma-nuel Santos un contexto con fuertes debates sobrela legalidad del acuerdo.</P>
<P>Y como para la comunicación el mundo es ob-jeto de referencia, la agenda temática del 2010 es-tuvo delimitada por el seguimiento y la coberturaa todo este contexto. Proceso de aprobación jurí-dica del acuerdo de las bases militares</P>
<P>El Tiempo recogió este tema aludiendo a nue-vas argumentaciones que reafirmaban la nece-sidad del convenio; en otros casos, aceptando ladecisión, pero con la tranquilidad de que ello nocambiaría las estrechas relaciones entre EE.UU. yColombia o, por otra parte, negando las razoneslegales que emitió la Corte para su decisión. Entodo esto también influyó el hecho de que JuanManuel Santos llegara a la presidencia de Colom-bia en ese año. Ya en el año 2010, la referencia asiete bases militares aparece sin causar ningún re-vuelo.</P>
<P>Las nuevas justificaciones estuvieron encami-nadas a hacer creer que Venezuela era una ame-naza para la soberanía de la nación colombianay de los EE.UU. Por ejemplo, en una entrevista aGabriel Silva, Ministro de Defensa de Colombiaen aquel entonces, el funcionario afirma: “En elcontexto internacional hay riesgos que afectan laseguridad de Colombia, por eso es necesario for-talecer nuestra capacidad de operación en el nor-te del país. Quisiéramos ver en el aeropuerto deBarranquilla una ampliación de nuestra presen-cia para operar desde allí”.28Es válido aclarar que,aunque no se mencione a Venezuela, este paíscomparte 2 219 km de frontera con Colombia;por tanto, los riesgos de los que habla el Ministrose referían al gobierno que lideraba en ese mo-mento Hugo Chávez.</P>
<P>27Abdón Espinosa Valderrama: Bases militares para uso compartido, Ob. cit</P>
<P>28Yamid Amat: &quot;Han sido disuadidos los deseos expansionistas de Hugo Chávez&quot;: Gabriel Silva, Sección Justicia,ElTiempo, 5 de junio de 2010, disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7740650.</P>
<P>201</P>
</Part>
<Part><P>Ello se evidencia cuando analizamos otro frag-mento de los materiales: “Venezuela también hadesarrollado un concepto de defensa integral dela nación en el marco de una posición de poten-cia energética mundial, reorganizando sus Fuer-zas Armadas, reestructurando su territorio en re-giones y zonas de defensa, adquiriendo diferentetipo de armamento, definiendo hipótesis de gue-rra como la asimétrica o de cuarta generación eidentificando distintas amenazas. Además, ha es-tablecido acuerdos extrarregionales de coopera-ción en los campos económicos y de defensa conRusia, Irán y China. Colombia (…) ha sido respe-tuosa de la soberanía venezolana, y aun cuandoha expresado justa preocupación, se ha abstenidode juicios públicos mientras no haya total clari-dad de los hechos, y ha pedido transparencia”.29</P>
<P>Esta última oración contradice lo que afirmó elministro Silva. No obstante, es evidente la preocu-pación por Venezuela, al extremo de considerarlauna amenaza, cuando en realidad la suscripcióndel acuerdo de siete bases en Colombia sí es unapunta de lanza enfocada a su vecino.</P>
<P>El acuerdo militar de Brasil con los EE.UU. fueun elemento de comparación que también se uti-lizó para aceptar las bases militares en Colombia.En la ya citada entrevista que se le hace a GabrielSilva apareció: “El convenio de cooperación mili-tar entre Estados Unidos y Colombia para prestarasistencia en las bases generó escándalo continen-tal (…) Eso fue una tormenta en un vaso de agua;lo demuestra que después de Colombia, el granpaladín de la unidad latinoamericana, Brasil, fir-mó un convenio igual.30Ambos argumentos (losde Venezuela y Brasil) fueron empleados parasostener la posición del periódico ante la crítica</P>
<P>de sus vecinos latinoamericanos.</P>
<P>Otro pretexto radicó en la alusión de que lacantidad de fuerzas militares estadounidenses ha-bía descendido: “Aunque Estados Unidos está au-torizado para desplegar hasta 800 militares y 600contratistas en el respaldo a las operaciones delPlan Colombia, a marzo de este año —la últimaestadística proporcionada, en el país— solo había227 castrenses y 257 contratistas. Es decir el 30por ciento del cupo que permite por ley el Con-greso estadounidense”.31Esta precisión se utilizacomo garante de tranquilidad y paz.</P>
<P>En otro sentido, el convenio se vendió negan-do las razones por las que la Corte Constitucionalhabía fallado. El editorial del 21 de agosto de 2010así lo refleja: “La mayoría de la Corte sostiene, conla oposición de solo tres salvamentos de voto, queel acuerdo militar con EE. UU. Era en realidad untratado y que, por lo tanto, debió pasar por su trá-mite ante el Congreso, por cuatro razones. Por-que extendía la presencia gringa a más de las tresbases que autorizaba el acuerdo anterior; porquele impedía a Colombia inspeccionar o abordarnaves estadounidenses en territorio colombiano;porque contemplaba prórrogas automáticas, yporque extendía la inmunidad del personal civil ymilitar con presencia en Colombia a sus familia-res y dependientes y a contratistas y subcontratis-tas norteamericanos. Pero, en la práctica, con sucaída nada va a pasar. Porque los temas anterioresson absolutamente inherentes a todo acuerdo in-ternacional de cooperación y defensa que se firmeentre dos países, y para que se den, no necesitanel visto bueno de la Corte Constitucional (…)”.32</P>
<P>El comentario defendía la importancia de la co-laboración: “(…) amenazas como el narcotráfico</P>
<P>29Jairo Delgado: Sin bases militares, hay riesgo, Sección Otros, El Tiempo, 22 de agosto de 2010, disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-4108228.</P>
<P>30Yamid Amat: &quot;Han sido disuadidos los deseos expansionistas de Hugo Chávez&quot;: Gabriel Silva, Ob. cit.</P>
<P>31Sergio Gómez Maseri: Disminuye la presencia militar de Estados Unidos en Colombia, Sección Justicia,El Tiempo,14 de junio de 2010, disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7755561.</P>
<P>32María Isabel Rueda: Si eso no es estrella..., Sección Editorial-Opinión,El Tiempo, 21 de agosto de 2010, disponibleenhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7873946.</P>
<H1>202</H1>
</Part>
<Part><P>El Tiempo de Colombia: ¿una bienvenida a los militares estadounidenses?</P>
<P>tienen un carácter transnacional, el cual debe serenfrentado según un modelo de seguridad coo-perativa: sería un error muy grave subestimarla necesidad de una política regional al respec-to (…) La dimensión que ha adquirido el deba-te, por otra parte, ha dado ánimo a tendenciasque abanderan una visión contraria a este tipode acuerdos de cooperación, tanto dentro de Co-lombia como fuera de ella. De imponerse estastesis, el país queda expuesto a una vulnerabili-dad (…)”.33</P>
<P>Luego de haber analizado estos argumentos,comprobamos que sobresale la posición del medioante el proceso de aprobación de la Corte Consti-tucional. En relación con los aspectos constitucio-nales, el medio refleja los argumentos de los tresmagistrados que de los nueve estuvieron a favor delacuerdo y las razones legales por las que es nece-saria la implementación del convenio. Sin dudas,el hecho de reflejar las posiciones y declaracionesde los tres funcionarios que se negaron al fallo yno publicar otro tipo de opinión indica la intencio-nalidad del tratamiento periodístico. Según estasautoridades: “La Corte Constitucional desconocióla Convención de Viena y el derecho internacionalen el momento en que ordenó dejar sin efectos elacuerdo de cooperación suscrito entre Colombia yEstados Unidos”.34Además, “la Corte desconociólos principios de buena fe que rigen las relacionesinternacionales y que han caracterizado los instru-mentos de cooperación en defensa y seguridad en-tre Colombia y Estados Unidos desde hace más de70 años”.35</P>
<P>Ambos argumentos le otorgan un halo de le-galidad y emotividad al asunto. En un editorial</P>
<P>33Jairo Delgado: Sin bases militares, hay riesgo, Ob. cit.</P>
<P>que se publicó al día siguiente se aprueba el pac-to de las bases con otro motivo legal: “ (…) laConstitución Política de Colombia es muy claraal prescribir, entre las facultades del Presidentede la República, la de “celebrar con otros Estadosy entidades de derecho internacional tratados oconvenios que se someterán a la aprobación delCongreso.”’36</P>
<P>Resulta obvio que el enfoque dado a esta temá-tica haya sido a favor del establecimiento de lasbases. Las críticas nuevamente fueron encamina-das al “desafortunado manejo diplomático, queaprovecharon los países vecinos, en especial Ve-nezuela y Brasil, para fortalecer sus agendas exte-riores y cobrarle a Colombia su condición de alia-do suramericano de Estados Unidos”.37</P>
<P>Cooperación entre Colombia y los EstadosUnidos</P>
<P>Mientras el proceso de aprobación de las basesse construía en la agenda, aparecían otras temá-ticas que, de algún modo, también apoyaban elacuerdo, a saber: las visitas de los altos funciona-rios, la cooperación militar, la presencia de mi-litares en programas de ayuda humanitaria y lareducción del presupuesto y los efectivos milita-res de EE.UU. en Colombia. Estos responden a lallamada “cooperación” en que tanto insiste el pe-riódico y que, más bien, es resultado de la milita-rización de la política exterior de EE.UU. hacia elpaís andino.</P>
<P>Ello se refleja en la entrevista a Barack Obama,publicada el 13 de abril de 2012, cuando apun-ta que “EE.UU. está comprometido a mantenery solidificar nuestra relación de seguridad conColombia como parte de nuestra alianza bilate-</P>
<P>34Redacción Justicia: Tres de los 9 magistrados se opusieron a la decisión, Sección Información General,El Tiempo, 19de agosto de 2010, disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-4103703.</P>
<P>35Redacción Política y Justicia: Presidente Santos dice que fallo de la Corte sobre bases militares no afecta cooperacióncon EE. UU., Sección Justicia,El Tiempo, 18 de agosto de 2010, disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/do-cumento/CMS-7870142.</P>
<P>36Redacción Justicia: Tres de los 9 magistrados se opusieron a la decisión, Sección Información General, Ob. cit.37Ibíd.</P>
<P>203</P>
</Part>
<Part><P>ral general”.38Esto se apoya en el reconocimiento,como dice Obama, de que “Colombia ha logradoinmensos avances en seguridad”39y en que, comoindicó la canciller colombiana María Ángela Hol-guín, “Colombia ‘quiere una agenda más ampliacon Estados Unidos’, que vaya más allá del TLCy la seguridad, para abarcar otros temas ‘impor-tantes’ como energía, medio ambiente, educación,ciencia y tecnología”.40</P>
<P>De esta supuesta colaboración es que se des-prende el apoyo militar. El modo en que tratanesta cuestión presenta sus singularidades:</P>
<P>1-abordan la cooperación militar como unacolaboración en la lucha contra el narcotráfico.Para todos es conocido que la estrategia contra elnarcotráfico no ha tenido los resultados espera-dos. Como Alejandro Perdomo indica, dicha es-trategia ha evidenciado la despreocupación porresolver, en realidad, tal flagelo. Por su parte, Os-car Henríquez apunta que el narcotráfico es unpretexto que le sirve a los EE.UU. para cualquieracción hacia Venezuela, por ejemplo: “Habríaque pensar, entonces, si se llega a un acuerdo en-tre la guerrilla y el gobierno en La Habana, si seacaba el conflicto, si llegan a alguna conciliación,cuál sería el pretexto, la justificación, para quelos norteamericanos estén ahí”.41</P>
<P>2-se refieren a la lucha contra el terrorismo,la cual es una amenaza mutua y no se puedemirar solamente como un problema local, ex-clusivo de Colombia.42Ello muestra el apego deColombia hacia la política estadounidense de</P>
<P>la lucha contra el terrorismo luego de los aten-tados del 11 de septiembre de 2001. En la yacitada entrevista realizada a Gabriel Silva, Mi-nistro de Defensa en ese entonces, declara que“tenemos la intención de participar de la manode la OTAN en la lucha contra el terrorismo deAfganistán, con instructores. Trabajamos conla comunidad internacional contra el terroris-mo y las drogas; estamos entrenando policíasen México; colaborando con Guatemala, Jamai-ca, Paraguay y Panamá”.43</P>
<P>3-EE.UU. ayuda a Colombia a derrocar a lasFARC. Resulta significativo cómo este objetivode derrocar a las FARC coincide con los fines quepersigue el Comando Meridional, según el infor-me de su postura en el año 2010. Sin embargo, esconocido que dicho objetivo para los EE.UU. essolo un pretexto para mantener una posición deavanzada.</P>
<P>Estas características del tratamiento perio-dístico sobre el tema aquí abordado señalan lospretextos que han utilizado los EE.UU. para te-ner una estancia segura en Colombia. Ese enfo-que y la perspectiva positiva del periódico indi-can el apego del medio a los intereses de las elitescolombianas y, por ende, su apego a las políticasproestadounidenses.</P>
<P>Visitas de altos funcionarios y grupos diplomá-ticos civiles y militares de EE.UU. a Colombia</P>
<P>Esta temática se presentó con una peculiaridad:presentación del ejecutivo antes de que llegara alterritorio. El comentario Personaje de enero de</P>
<P>38Sergio Gómez M.: ‘Colombia muestra que el éxito es posible’: Barack Obama, Multimedia, Cumbre de las Amé-ricas 2012,El Tiempo, 13 de abril del 2012, disponible enhttp://www.eltiempo.com/Multimedia/especiales/cum-bre-de-americas-2012/barack-obama-entrevista-con-el-tiempo_11557121-7.</P>
<P>39Íbíd.</P>
<P>40EFE: “Presidentes Obama y Santos hablarán de Tratado de Libre Comercio y acuerdo militar en su reunión en NuevaYork”, Sección Economía,El Tiempo, 21 de septiembre de 2010, disponible enhttp://www.portafolio.co/detalle_archi-vo/CMS-7942780.</P>
<P>41Entrevista realizada por Katherine Díaz Pérez a Oscar Henríquez, analista de temas militares, mayo, 2013.</P>
<P>42Juan Carlos Díaz M.: “Bases militares se utilizarán contra el terrorismo: jefe del Estado Mayor Conjunto de EE. UU.”,Sección Justicia,El Tiempo, 30 de junio de 2010, disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7782924.</P>
<P>43Yamid Amat: &quot;Han sido disuadidos los deseos expansionistas de Hugo Chávez&quot;: Gabriel Silva, Ob, cit</P>
<H1>204</H1>
</Part>
<Part><P>El Tiempo de Colombia: ¿una bienvenida a los militares estadounidenses?</P>
<P>200944y la noticia Protagonista de junio de 201045son un ejemplo de ello.</P>
<P>En el primero de ambos materiales se puedenpercibir las intenciones del comentario de intro-ducir y aceptar al Secretario de Defensa de losEE.UU. en aquel momento: “Cualquier miembrodel Gobierno nacional que hable de Robert Gates,el secretario de Defensa de Estados Unidos, defi-nirá a este funcionario y ex director de la AgenciaCentral de Inteligencia (CIA) como ‘uno de losmejores amigos de Colombia´ (…) Gates será unaficha clave dentro de los colaboradores más cerca-nos de Obama, porque se convertirá en el únicorepresentante del partido Republicano, aliado deColombia, en ese gabinete”.46</P>
<P>Por otra parte, la noticia Protagonista, dedicadaa Hillary Clinton, hace evidente los intereses deestrechar los lazos de cooperación entre EE.UU. yColombia: “A casi un año del acuerdo militar queColombia y Estados Unidos sellaron para permi-tir el uso de varias bases nacionales por parte defuerzas estadounidenses (…) la jefa de la diplo-macia de EE.UU. tratará con el presidente Uribeasuntos sobre desarrollo social y económico, lu-cha antidrogas, combate al terrorismo y el Trata-do de Libre Comercio”.47</P>
<P>En ambos materiales, de algún modo, se intentadescribir una imagen positiva de los Estados Uni-dos y de los funcionarios que representan al país.</P>
<P>Realización de operaciones, ejercicios y progra-mas militares</P>
<P>El modo en que se abordó esta temática resal-ta la ayuda tan oportuna de su “buen amigo”. Un</P>
<P>ejemplo de lo anterior lo constituye un reportajesobre una operación en la que se aunaron las fuer-zas foráneas y nacionales para rescatar a personassecuestradas: “La ‘Operación Camaleón’ permitiórescatar en la selva del sureño departamento delGuaviare a cuatro militares que estuvieron cauti-vos por más de once años (…) el apoyo de Esta-dos Unidos a varias operaciones anteriores es co-nocido. En Jaque, por ejemplo, hubo informaciónde inteligencia aportada por naves plataforma quesobrevolaban la zona con tecnología suficientepara captar las comunicaciones de la guerrilla”.48</P>
<P>Otro material en el que se evidencia el agradeci-miento a esta colaboración fue el reportaje La Firmade Plan Colombia cumple 10 años, publicado el 14de julio de 2010.49En él se enfatiza que este es: “unade las iniciativas más importantes de la historia delpaís y que, pese a que existen críticas, no hay dudade que le cambió el rostro (…) Desde la aprobaciónde los primeros 1.300 millones de dólares para fi-nanciar el plan, el Gobierno estadounidense ha in-vertido casi 8.000 millones de dólares (…) Los re-sultados: De acuerdo con estadísticas del Gobiernocolombiano, del 2002 a la fecha, los atentados terro-ristas se redujeron un 84 por ciento, los secuestros88 por ciento y la tasa de homicidios 45 por ciento.Las Farc pasó de contar con unos 20.000 mil hom-bres a menos de 10.000 y está en repliegue”.50</P>
<P>Estas ideas presentan de modo positivo el PlanColombia, una de las vías por la que más recursoseconómicos entran al país. Alejandro Perdomocomenta que este plan es una muestra del perfec-cionamiento de la llamada ‘guerra contra las dro-</P>
<P>44Nullvalue: Personaje, Sección Información General,El Tiempo, 15 de enero de 2009, disponible en http://www.eltiempo. com/archivo/documento/MAM-3269583.</P>
<P>45Nullvalue: Protagonista, Sección Información General,El Tiempo, 8 de junio de 2010, disponible en http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-4000649.</P>
<P>46Nullvalue: Personaje, Ob. cit.</P>
<P>47Nullvalue: Protagonista, Ob. cit.</P>
<P>48Efe: &apos;Operación Camaleón fue un concepto, un plan y una operación colombiana&apos;: embajador de EE.UU., SecciónJusticia,El Tiempo, 17 de junio de 2010, disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7760149.49Sergio Gómez M.: Firma del Plan Colombia cumple 10 años, Sección Nación,El Tiempo, 14 de julio de 2010, dispo-nible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-4052.50Ibíd.</P>
<P>205</P>
</Part>
<Part><P>gas’ de Estados Unidos hacia América Latina. Pero“es mediante medidas como estas que se intentaconsolidar el sistema de hegemonía-dominaciónde EE.UU. en América Latina y el Caribe”.51</P>
<H2>Reducción del presupuesto militar deEE.UU. hacia Colombia y de la presenciade efectivos militares</H2>
<P>A la vez que se publicaban los materiales de lasabordadas temáticas, salían a la luz informacio-nes sobre la disminución de militares norteame-ricanos en el país. Con esos artículos trataban deapaciguar los ánimos en un momento en que, enrealidad, EE.UU. estaba racionalizando sus gas-tos, debido a las consecuencias de la crisis finan-ciera que padecía.</P>
<P>Tales intenciones se pueden percibir en un ar-tículo52que aclara en su sumario que “En ese lap-so, fondos aprobados para el programa pasaron de$603 millones de dólares a 332 millones”.53Se agre-ga, además, que: “(…) en el último lustro, la ayudaha venido cayendo sostenidamente, de más de 600millones que alcanzó a recibir en la administraciónde George W. Bush hasta los 332 que ahora se con-templan. El recorte se acerca al 50 por ciento y latendencia, a futuro, es que cada vez haya menosplata norteamericana para Colombia. Del 2010 al2013, el país dejó de recibir US$ 200 millones”.54</P>
<P>Ello puede que se deba a una situación real delos EE.UU., como se explicaba anteriormente. Opuede, como dice Henríquez, que tenga la inten-ción desde el punto de vista colombiano de “no</P>
<P>exacerbar unas malas relaciones en el área”55y,desde el punto de vista estadounidense, erradicarla mala imagen que se crearon con el tema de lasbases militares en Colombia.</P>
<P>Otra de las informaciones sobre este tema refle-jaba que, a pesar de todo, el Ministro de Defensade Colombia, Diego Rivera, “(…) señaló que sesiguen negociando con EE.UU. nuevos frentes decooperación, especialmente en materia de inteli-gencia para operaciones”.56</P>
<P>Sin dudas, ambas noticias constituyen una ex-cepción de la tendencia en cuanto al enfoque deldiario sobre los temas de la presencia militar nor-teamericana en el país. Ello quizás se deba a quelo tratado afecta en materia presupuestal a Co-lombia. Sin embargo, resulta evidente que no serealiza una denuncia crítica al problema.</P>
<P>No obstante, a partir de lo que aparece en losmateriales se puede entender —como expli-ca Alejandro Perdomo—,57que no es lo mis-mo cuando tú vas a construir una base desdecero y a llevar militares, que cuando tú la tieneshecha desde hace 5 años y, por tanto, no ne-cesitas emplear el mismo fondo. Realmente sepueden reducir los fondos si son innecesarios.Además, “otro elemento es que si no se necesitaun alto despliegue, no hay que mostrar este tipode fuerzas”.58</P>
<P>Por consiguiente, que se reduzcan los efectivosmilitares y el presupuesto de EE.UU. hacia Co-lombia no significa que el país del Norte y la na-ción colombiana corten los vínculos sino que se</P>
<P>51Entrevista realizada por Katherine Díaz Pérez a Alejandro Perdomo, Investigador del Centro de Investigacionesde Política Internacional –CIPI–, Cuba, mayo, 2013.</P>
<P>52Sergio Gómez Maseri: Ayuda de EE.UU. a Colombia ha caído 50% en los últimos cinco años, Sección Política,ElTiempo, 13 de febrero de 2012, disponible enhttp://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_IN-TERIOR-11130607.html.</P>
<P>53Ibíd.</P>
<P>54Ibíd.</P>
<P>55Entrevista realizada por Katherine Díaz Pérez a Oscar Henríquez, mayo, 2013.</P>
<P>56NULLVALUE: “8 batallones, al congelador por apretón en gasto militar”, Sección Bogotá,El Tiempo, 20 de enero de2011, disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-4351167.</P>
<P>57Entrevista realizada por Katherine Díaz Pérez a Alejandro Perdomo, Investigador del CIPI, mayo, 2013.</P>
<P>58Ibíd.</P>
<H1>206</H1>
</Part>
<Part><P>El Tiempo de Colombia: ¿una bienvenida a los militares estadounidenses?</P>
<P>hicieron ciertos reacomodos presupuestales paramantener el dominio de la región.</P>
<P>Presencia de militares de EE.UU. en programasde asistencia humanitaria</P>
<P>Luego de un 2010 sumamente crítico para Co-lombia y Estados Unidos por el asunto de las basesmilitares, en 2011 aparecen en el periódico la cola-boración de soldados y fuerzas norteamericanas enprogramas de ayuda humanitaria. Ello forma par-te de la política de recuperar la imagen perdida dela potencia del Norte y ofrecer a un soldado militarbueno, piadoso, que “viene a ayudar”. Esto se evi-dencia en el modo en que El Tiempo construyó laparticipación de los EE.UU. en un proyecto del Cen-tro Integral de Rehabilitación CIREC, orientado a larehabilitación de las víctimas del conflicto internoen Colombia: “Cirec fue fundada hace 35 años porJeannette Perry de Saravia, una fisioterapeuta que,tras ver los estragos que víctimas del conflicto conescasos recursos pasaban en el Hospital San José,decidió junto con su esposo buscar ayuda interna-cional para brindarles una rehabilitación integral”.59</P>
<P>En este fragmento se deja entrever que losEE.UU. se solidarizaron con la causa de la fisio-terapeuta y, por tal razón, brindaron su apoyo. Enotro momento del artículo se evidencia los bue-nos resultados del proyecto al citar a Jorge En-rique Quesada Ortega, coordinador de la accióncontra minas del CIREC, quien afirmó: “Hay másde 450 líderes que se han beneficiado del progra-ma y que están capacitados, articulando accionesen sus comunidades y con las autoridades localesy beneficiando a un total de 1000 a 2000 personasafectadas por el conflicto”.60</P>
<P>Es de suponer que con “tales beneficios” la noti-cia exhorte a una mayor cooperación de los EE.UU.:“Desde el 2006, específicamente con el programa Se-millas del Cirec, el Departamento de Estado ha esta-do colaborando con un promedio de 300 mil dólaresanuales. Así, Shapiro61dijo que se ven ‘los resultadosde nuestro apoyo’ y que espera que EE.UU. por me-dio del Departamento de Estado pueda “continuarcolaborando con este gran enfoque”.62</P>
<P>Otro ejemplo de cómo conforman esta imagenfue la publicación del reportaje EE.UU. tiene red defiscales para ayudar a combatir bacrim en Colom-bia, el 3 de septiembre de 2011.63En este caso, elprograma de asistencia humanitaria consiste en lacreación de una red de Fiscalía para someter a pro-cesos jurídicos a bandas criminales que, según sepublica, son “la nueva expresión narcotraficante”.</P>
<P>En relación con este flagelo, el fiscal Federal delDistrito Sur de la Florida, Wilfredo Antonio Ferrer,expresa en qué consiste la ayuda norteamericana:“Estoy aquí porque hemos llegado a un nivel decooperación extraordinario. Nos hemos compro-metido con agentes que trabajan en Colombia yfiscales para trabajar solamente en estos casos. Mioficina está encargada de ayudar con informaciónde los que están detenidos en Miami para los inves-tigadores en Colombia. Ya les hemos dado accesoa los fiscales de aquí, para que esto sea un éxito”.64</P>
<P>Todo lo anterior indica que EE.UU. coopera conColombia como un aliado en el combate contra elnarcotráfico. Nuevamente sale el imperio en posde ayudar al mundo. Así lo reflejan los materiales,de ahí que el enfoque de ambas noticias sea posi-tivo, sin cuestionamiento alguno a los programas.</P>
<P>59Redacción El Tiempo: “EE.UU. seguirá apoyando al Centro Integral de Rehabilitación Cirec, Sección Justi-cia”, El Tiempo, 31 de mayo de 2011, disponible enhttp://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-9502164.html.60Ibíd.61Andrew J. Shapiro era, en ese entonces, el Secretario de Estado Adjunto para Asuntos Políticos y Militares de losEstados Unidos.</P>
<P>62RedacciónEl Tiempo: “EE.UU. seguirá apoyando al Centro Integral de Rehabilitación Cirec”, Ob. cit.</P>
<P>63RedacciónEl Tiempo: “EE.UU. tiene red de fiscales para ayudar a combatir bacrim en Colombia”, Sección Justicia,El Tiempo, 3 de septiembre de 2011, disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-10282846.64Ibíd.</P>
<P>207</P>
</Part>
<Part><P>208</P>
<Figure><ImageData src="images\15. El Tiempo de Colombia ¿una bienvenida_img_0.jpg"/>
</Figure>
<P>Para terminar este apartado resulta importantedetallar que El Tiempo construyó este tipo de artí-culos aclarando que los programas son colombianosy que EE.UU. los apoya. También resulta significati-vo cómo no se refieren directamente a la presenciade fuerzas armadas estadounidenses en dichos pro-yectos. Sin embargo, ello es una información que seinfiere porque en el primer ejemplo quien está a car-go del programa es el Secretario de Estado de Asun-tos Políticos y Militares y, en el segundo caso, porquela estrategia de EE.UU. hacia la lucha contra el nar-cotráfico está militarizada. Tales elementos contex-tuales permitieron entender, entonces, el sentido yla verdadera esencia de estos materiales.</P>
<P>Pero, veamos cuáles fueron los géneros periodís-ticos utilizados para presentar estos ejes temáticos.</P>
<P>Géneros periodísticos</P>
<P>Con respecto a los géneros periodísticos emplea-dos, los resultados indican que su comportamien-to se caracterizó por un predominio de las noticias.Por más que se ha intentado considerar a este génerocomo el “más” objetivo o el “objetivo” las aportacio-nes teóricas de la construcción social de la realidaddescritas en la primera parte de este trabajo indicanque todo en el periodismo lleva implícito subjetivi-dad. Mas, no hay nada más subjetivo que la propiaselección de lo que será noticia o no. El siguiente grá-fico muestra cuáles fueron los géneros empleados.</P>
<P>Resulta natural que las noticias ocupen un lu-gar prominente en el diario puesto que si bien</P>
<P>uno de los cambios que manifiesta el periodismoimpreso en los últimos tiempos es un desplaza-miento hacia los géneros interpretativos, ello nosignifica que se descarten los informativos. Ade-más, las noticias indican un nivel de prioridad yseguimiento a estos asuntos.</P>
<P>Sin embargo, resulta interesante cómo los res-tantes géneros sumados sobrepasan las 13 noticias.Lo anterior apunta a una variedad de formas paraacercarse al fenómeno de la presencia militar esta-dounidense en el país. En este sentido, resalta quelos editoriales y los comentarios predominen lamayor parte de El Tiempo: ambos géneros dejaronen evidencia cuál era la postura del medio ante estefenómeno, especialmente en los años 2009 y 2010debido al acuerdo de las bases militares.</P>
<P>Lo singular radica en el resto de los génerosutilizados: las 4 entrevistas, por ejemplo, fueronhechas a Gabriel Silva, Ministro de Defensa deColombia; Frank Mora, subsecretario de Defensade EE.UU.; Barry McCaffrey, general retirado deEE.UU.; y Barack Obama, presidente de los Esta-dos Unidos. Todos los entrevistados pertenecen alas más altas esferas de Colombia y Estados Uni-dos. El hecho de que se le haya hecho una entre-vista a Obama donde se refirió a la presencia mi-litar de EE.UU. en el país suramericano indica laimportancia que le merece este tema al medio decomunicación, aunque lo haya abordado desde laperspectiva de cooperación bilateral.</P>
<P>Asimismo, la publicación de editoriales y co-mentarios resultó ser significativa. Allí fue don-de se buscaron mayormente las formas en que seconstruyó periodísticamente la presencia militarde EE.UU. en el país por ser la posición oficial delperiódico ante ese tema.</P>
<P>De igual modo, los comentarios ocuparon unlugar preponderante. Sus autores pertenecen a lallamada comunidad influyente dentro del perio-dismo. Por ejemplo, Óscar Montes es el Jefe de laRedacción de la revista Cambio, una publicaciónque se especializa en temas políticos y que perte-nece a la Casa Editorial El Tiempo y, Sergio Gómez</P>
<P>Géneros periodísticos empleados enEl Tiempo</P>
<P>Editorial20%</P>
<P>Noticia 38%</P>
<P>Comentario20%</P>
<L><LI>Reseña 6%Reportaje9%</LI>
</L>
</Part>
<Part><P>El Tiempo de Colombia: ¿una bienvenida a los militares estadounidenses?</P>
<P>Maseri es el Corresponsal de El Tiempo en Was-hington y fue quien consiguió la primera entrevistaque Barack Obama le concedió a un diario latinoa-mericano.</P>
<P>Por otra parte, las reseñas y los reportajes seemplearon en artículos donde se ampliaban algu-nas temáticas. Ambos géneros presentaron la par-ticularidad de terminar con una entrevista a unapersonalidad relevante vinculada al tema en cues-tión y fueron firmados por la Redacción Política.Ejemplo de lo anterior resultó ser el artículo Pre-sidente Santos dice que fallo de la Corte sobre ba-ses militares no afecta cooperación con EE.UU.65Con una extensión 1252 palabras (cerca de cuatrocuartillas) la reseña se dedicó a explicar los mo-tivos legales para aceptar el acuerdo de las basesmilitares.</P>
<P>En conclusión, los géneros, como vehículos deexpresión del periodismo conformaron y matiza-ron la construcción de la presencia militar nor-teamericana en el país. El hecho de escoger uneditorial para abordar un fenómeno indica la im-portancia que tiene para la comunidad y para elperiódico dicho fenómeno. Más, veamos cuálesfueron las fuentes que se utilizaron para legitimarla presencia estadounidense en Colombia.</P>
<P>Fuentes utilizadas</P>
<P>En relación con las fuentes citadas del periódi-co, el siguiente gráfico es ilustrativo:</P>
<P>Como se evidencia, en el período analizado ElTiempo priorizó en sus fuentes a las guberna-mentales, las militares, las mediáticas (AssociatedPress –AP—, EFE, Caracol Radio y Últimas Noti-cias) y las negras.</P>
<P>Lo anterior indica que las fuentes de informa-ción que se citaron responden a la legitimacióndeterminados puntos de vista. A ello tambiénapunta el origen de estas fuentes y con ello nos re-ferimos al país de procedencia. En los 34 artículosseleccionados se citaron 82 fuentes de diferentetipo. De ellas, 48 son nacionales y, el resto, forá-neas. Sin embargo, lo interesante de estas cifrasradica en que la mayoría de las fuentes foráneasque se emplearon provinieron de los Estados Uni-dos. El próximo gráfico lo evidencia:</P>
<Figure><ImageData src="images\15. El Tiempo de Colombia ¿una bienvenida_img_1.jpg"/>
</Figure>
<P>82% EE. UU.</P>
<P>3% Otros</P>
<P>3% Bolivia</P>
<P>3% Venezuela</P>
<P>3%España</P>
<Figure><ImageData src="images\15. El Tiempo de Colombia ¿una bienvenida_img_2.jpg"/>
</Figure>
<P>30</P>
<P>25</P>
<P>20</P>
<P>15</P>
<P>10</P>
<P>5</P>
<P>0</P>
<P>2009</P>
<P>2010</P>
<P>2011</P>
<P>2012</P>
<P>65Redacción Política y Justicia: Presidente Santos dice que fallo de la Corte sobre bases militares no afecta coo-peración con EE. UU., Ob. cit.</P>
<P>209</P>
</Part>
<Part><P>Aunque el tema implica a la nación norteame-ricana no deja de ser curioso cómo hay un pre-dominio en demasía de estas fuentes, lo que indi-ca una fuerte tendencia hacia la legitimación conprotagonistas norteamericanos de los temas queaborda el medio. Esto se relaciona también con</P>
<P>Morales, hablaron de &quot;violación de la soberanía&quot; yde &quot;gobiernos traidores”.67</P>
<P>Además, las fuentes negras se utilizaron engran medida en nombre de fuentes guberna-mentales tanto de EE.UU. como de Colombia y,sobre todo, en el año 2010 con un contexto con-</P>
<P>vulso para no comprometer las fuentes en un pe-los géneros periodísticos empleados como fueron</P>
<P>las entrevistas ya analizadas.</P>
<P>Con otro sentido hay participación de fuentes</P>
<P>ríodo donde el proceso legal de aprobación delacuerdo de las bases estaba en auge y había pro-</P>
<P>vocado el rechazo de muchos gobiernos latinoa-de Venezuela y Bolivia. En relación con estos dos</P>
<P>países las fuentes se utilizan sobre todo para des-acreditar lo que expresaron: “El “acuerdo comple-mentario para la cooperación y asistencia técnicaen defensa y seguridad” entre Colombia y EE.UU.permitía a uniformados estadounidenses operaren al menos siete bases colombianas. La firma deldocumento por parte del gobierno del ex presi-dente Uribe fue duramente criticada por Chávezy calificada como una “amenaza”. Según él, el exmandatario “actuó dentro de la estrategia de gue-rra del Pentágono”’.66</P>
<P>Por otra parte, El Tiempo manejó las fuentesque aludían a Bolivia para presentar que no eraparcial y, supuestamente, exponía las dos caras deun fenómeno. Sin embargo, la verdadera posicióndel artículo solo se puede apreciar con una lecturacompleta del mismo y con un conocimiento pre-vio del contexto, no así si extraemos fríamente laslíneas que citan a Bolivia y, en especial, a Evo Mo-rales: “Mientras el presidente Uribe lo calificó (elacuerdo) como &quot;de la mayor conveniencia para elpaís&quot; y el general Fredy Padilla, ministro encarga-do de Defensa, envió un mensaje prudente a losvecinos, a quienes les dijo que &quot;pueden estar tran-quilos&quot;, en la otra orilla sectores de la oposiciónnacional y gobernantes del área andina, como Evo</P>
<P>mericanos. El cuidado entonces de trabajar di-plomáticamente la opinión pública se manifiestaen este ejemplo: “Fuentes del Departamento deDefensa de EE.UU. le dijeron a este diario queuna de las razones por las que esperaban que elacuerdo entrara a operar es la necesidad de unapista donde aterricen los aviones Awacs, que lastropas usaban en Manta (Ecuador), para laboresde interdicción”.68</P>
<P>De manera general, estos fueron los resultadosobtenidos en cuanto a ejes temáticos, géneros,fuentes citadas y enfoques del periódico El Tiem-po. No obstante, a modo de conclusión afirma-mos que:</P>
<P>•El Tiempo conformó la presencia militar nor-teamericana en Colombia.</P>
<P>•Todo fue abordado desde la perspectiva pro-minentemente positiva y positiva lo cual haceevidente la actitud de aprobación de este medioa la presencia militar estadounidense en Colom-bia con argumentos legitimadores que justifi-caban dicha estancia foránea en el país bajo lospretextos de programas de ayuda humanitaria,la lucha antidrogas, el narcoterrorismo, las ban-das criminales, la violencia y otros desafíos querecogen, también, los informes de las Posturas</P>
<P>66RedacciónEl Tiempo: “Decisión sobre bases sigue pendiente”: Maria Ángela Holguín, Sección Política,El Tiem-po, 25 de octubre de 2010, disponible enhttp://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-8194143.html.</P>
<P>67Óscar Montes: “El acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos: ¿Violación de soberanía?”, Sección Otros,ElTiempo, 18 de julio de 2009, disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-5649827.Nullvalue: Acuerdo No Ha Sido Ejecutado: EE.UU., Sección Información General,El Tiempo, 19 de agosto de 2010,disponible enhttp://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-4103708.</P>
<H1>210</H1>
</Part>
<Part><P>El Tiempo de Colombia: ¿una bienvenida a los militares estadounidenses?</P>
<P>del Comando Meridional en los cuatro primerosaños de la Administración de Obama.</P>
<P>El gráfico&quot;Enfoques deEl Tiempopor años&quot; re-fleja estadísticamente lo que acabamos de decir.</P>
<P>•De modo singular, en El Tiempo se visualizóel apoyo de Colombia a la lucha global que llevalos Estados Unidos contra el terrorismo y presen-tó gran homogeneidad en sus posiciones y puntos</P>
<P>de vista, dando muy poca cabida a posturas con-trarias, de corte nacionalista, antimperialistas.</P>
<P>•Es importante que se continúen haciendo tra-bajos en torno a la función que ejercen los mediosde comunicación como (re)constructores de larealidad pues sólo así se podrá insertar AméricaLatina como un sujeto activo en la llamada guerrade la información.</P>
<Figure><ImageData src="images\15. El Tiempo de Colombia ¿una bienvenida_img_3.jpg"/>
<ImageData src="images\15. El Tiempo de Colombia ¿una bienvenida_img_4.jpg"/>
<ImageData src="images\15. El Tiempo de Colombia ¿una bienvenida_img_5.jpg"/>
<ImageData src="images\15. El Tiempo de Colombia ¿una bienvenida_img_6.jpg"/>
</Figure>
<P>12</P>
<P>10</P>
<P>8</P>
<P>6</P>
<P>4</P>
<P>2</P>
<P>0</P>
<P>Positivo</P>
<P>Prominentementepositivo</P>
<P>Prominentementenegativo</P>
<P>Negativo</P>
<P>2009</P>
<P>2010</P>
<P>2011</P>
<P>2012</P>
</Part>
</TaggedPDF-doc>
