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<Part><TOC><TOCI>Nueva ÉpocaNúmero 1</TOCI>
</TOC>
<H1>El populismo como estilo comunicativo. El caso de Estados Unidos de Américadurante la administración de Donald Trump (2016-2020)</H1>
<H1>Populismas a Communicative Style. The Case of the United States of AmericaDuring the Administration of Donald Trump (2016-2020)</H1>
<H2>Dra. Sunamis Fabelo Concepción</H2>
<P>Doctora en Ciencias Históricas, Máster en Historia Contemporánea y RelacionesInternacionales, Licenciada en Filosofía. Investigadora y Profesora Titular en elCentro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI), Jefa del Equipo deInvestigaciones sobre Comunicación, Política y Relaciones Internacionales.</P>
<P>e-mail:sunamisfabeloc@yahoo.esNumero ORCID: 0000-0002-4752-2688</P>
<H2>MSc. Ángel Rodríguez Soler</H2>
<P>Máster en Historia Contemporánea y Relaciones Internacionales, Licenciado enHistoria, Investigador y Profesor Auxiliar del Centro de Investigaciones de PolíticaInternacional (CIPI), Miembro del Equipo de Investigaciones sobre Comunicación,Política y Relaciones Internacionales. Ha desarrollado varias investigaciones yasesorías sobre estudios europeos y de comunicación política.</P>
<P>e-mail:angelrsoler@gmail.comNumero ORCID: 0000-0002-8704-4625</P>
<H2>Resumen:</H2>
<P>El discurso populista de derecha como estilo co-municacional, tomando en consideración su evolu-ción histórica en Europa y Estados Unidos permiteestablecer determinados puntos de contacto que ex-plican la capacidad de movilización política de estefenómeno, así como sus puntos de contacto, a pe-sar de las diferencias y matices que les distinguen.A partir del análisis de estos elementos, el presenteartículo dedica un aparte a presentar algunos de losfactores comunicacionales que han condicionado elreforzamiento de un discurso con dichas caracterís-ticas en Estados Unidos durante la administraciónde Donald Trump entre 2016-2020.</P>
<P>Palabras clave: Europa, Donald Trump, Populis-mo, Discurso, Extrema derecha.</P>
<P>Abstract:</P>
<P>Right-wing populist discourse as a communica-tion style, taking into account its historical evolu-tion in Europe and the United States, allows esta-blishing certain points of contact that explain thecapacity for political mobilization of this pheno-menon, as well as its points of contact, despite thedifferences and nuances that distinguish them. Ba-sed on the analysis of these elements, this articlededicates a section to present some of the commu-nicational factors that have conditioned the rein-forcement of a discourse with these characteristicsin the United States during the administration ofDonald Trump between 2016-2020.</P>
<P>Key words: Europe, Donald Trump, Populism,Speech, Far Right</P>
</Part>
<Part><P>El populismo como estilo comunicativo. El caso de Estados Unidos de América durante...</P>
<H1>Introducción</H1>
<P>El arribo en 2016 de Donald Trump al gobier-no de Estados Unidos propició que las propuestasracistas, xenófobas, proteccionistas y nacionalis-tas con un fuerte discurso demagógico se hallencontenidas en un estilo de comunicación peculiarque no solo encontró lugar en la Casa Blanca, sinoque también comenzó a ganar simpatía popularen Estados Unidos hasta llegar a influir significa-tivamente en la polarización política que presentaesa sociedad hoy. Este fenómeno ha formado partede una tendencia internacional, que a pesar de susmatices y diversas expresiones, puede identificarsetambién en Europa y América Latina y el Caribe.Para el análisis de esa especie de populismo en estecontexto es pertinente plantear como objeto de es-tudio el estilo comunicativo como una dimensióndistintiva de este fenómeno en los nuevos tiempos.El presente artículo tiene por objetivo analizarel discurso populista de extrema derecha como</P>
<P>estilo comunicacional, tomando en consideraciónsu manifestación y principales tendencias en Eu-ropa y Estados Unidos. A partir de estos elemen-tos se exponen algunos de los factores comunica-cionales que han condicionado el reforzamientodel mismo en Estados Unidos durante la adminis-tración de Donald Trump entre 2016-2020.</P>
<H1>Apuntes sobre el populismo de ex-trema derecha y las manifestacionesde este fenómeno histórico como estilocomunicativo</H1>
<P>En Europa durante los últimos años se ha asis-tido al aumento de la presencia de las fuerzas po-líticas de extrema derecha en el escenario político.Ello ha estado propiciado por diversos factores ycondicionantes históricas que se han ido acumu-lando durante muchos años y que tienen en el des-montaje del Estado de Bienestar uno de sus múl-tiples orígenes, a los que se suma la revolución</P>
<Figure><ImageData src="images\6. El populismo como estilo comunicativo. El caso de Estados Unidos de América durante la administración de Donald Trump (2016-2020)_img_0.jpg"/>
</Figure>
<P>93</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / Nueva Época. No.1 / RNPS: 2529</P>
<P>científico técnica, el impacto de las Tecnologías dela Informática y las Comunicaciones en los siste-mas productivos, la tercerización de la economía,el arribo de los países del Este a la UE y sus impli-caciones, y la crisis sistémica del capitalismo, entre2008 y 2012, aproximadamente, con todas sus con-secuencias de materia migratoria, laboral.</P>
<P>El reflejo más evidente del impacto de estosfenómenos lo constituyen los resultados de laselecciones al Parlamento Europeo en 2014 y a losParlamentos Nacionales, los cuales muestran unincremento sostenido de la abstención y una pér-dida de apoyo por las fuerzas políticas tradiciona-les. Así también deben mencionarse las eleccionesde mayo de 2019.</P>
<P>En este contexto, se ha reforzado la influencia delas fuerzas populistas de derecha, las cuales se hanproyectado abiertamente en contra del establish-ment, es decir, en contra de las formaciones políti-cas más tradicionales y de la propia UE. Tomandoen cuenta esta creciente influencia y su carácter ex-terno al establishment tradicional, puede afirmarseque el reforzamiento de la influencia de las fuerzaspopulistas de derecha supone un cambio en la pro-yección interna y externa de la Unión Europea y delos países que la forman. De manera que ha tenidolugar el avance de formaciones políticas que repre-sentan la extrema derecha y la aparición de lo quese ha dado en llamar nueva extrema derecha.</P>
<P>El desarrollo de una familia de partidos políti-cos de extrema derecha se ha caracterizado porcombinar tres elementos ideológicos: autorita-rismo, nativismo y populismo. Entre los plantea-mientos de la nueva derecha se encuentran con-ceptos como el de la Europa de las naciones, elderecho a la diferencia, la importancia del Estadocomo rector de la economía, la cristiandad de lospueblos europeos y la imposibilidad de que las so-ciedades multiculturales convivan en el escenariode la UE; estas ideas aparecen de una u otra formaplasmadas en el ideario político de la nueva extre-ma derecha, con diferentes matices.</P>
<P>Los partidos que integran la “nueva extrema</P>
<P>94</P>
<P>derecha”, se pueden considerar una familia departidos que, pese a los puntos de contacto y si-militudes, se diferencian de la extrema derechatradicional o neofascista. Esta “nueva” fuerza, te-niendo en consideración la realidad europea, esportadora de una postura más flexible en tornoa problemas como la pertenencia al proyecto in-tegracionista, renunciando y modificando su tra-dicional posición nacionalista. También abando-na su oposición radical a la entrada de migrantes,aceptando su integración bajo determinadas con-diciones. De manera que, la nueva extrema dere-cha se caracteriza por un hábil discurso populista,que pretende captar las simpatías de los sectoresdescontentos con la situación predominante en loeconómico, político y social, especialmente la ju-ventud.</P>
<P>La experiencia europea del presente siglo hademostrado que la irrupción de nuevos partidosde extrema derecha ha tenido un fuerte impactosocial y político. Ello se debe a que dichos parti-dos han sido capaces de atraer una amplia y hete-rogénea base electoral, lo que ha determinado lacreciente influencia lograda en el escenario de susrespectivos países y en el conjunto de Europa, apesar de que se le ha atribuido por sus opositoresel carácter de mayor radicalidad en comparacióncon la extrema derecha tradicional.</P>
<P>Los horrores que significó el ascenso de los na-zis en los años 30, se esfuman poco a poco de lamemoria colectiva en Europa y el resto del mundo,las generaciones se suceden y este recuerdo, quefuncionaba como una muralla de contención delas tendencias más fundamentalistas, va quedandoen el olvido, por lo que retomarlo de manera per-manente contribuye a evitar su posible repetición,sobre todo ahora, cuando el mundo transita derro-teros tan inciertos como los de antaño.</P>
<P>El escenario europeo actual se ha vuelto uncontexto propicio para la permanencia y el reaco-modo, en las últimas décadas, de los radicales dederecha, con un aumento de su participación po-lítica y hasta de nivel de convocatoria, lo que es un</P>
</Part>
<Part><P>El populismo como estilo comunicativo. El caso de Estados Unidos de América durante...</P>
<P>peligro a tener en cuenta. Además la capacidad detransnacionalización e injerto de este fenómeno,supone una verdadera amenaza para la paz mun-dial. Por tanto, acercarse a esta problemática re-sulta, más que todo, una necesidad del científicosocial contemporáneo.</P>
<P>El caso de Estados Unidos, desde 1960 tiene lu-gar en este país una acumulación de frustracio-nes del sector de hombres blancos adultos, a par-tir de hechos como la emancipación de la mujer,la lucha por los derechos civiles, las leyes para laigualdad social, el dinamismo del movimientode la población negra y latina, de homosexualesy defensores del medio ambiente y de la paz, porconsiderar que le han ido restando poder y de-rechos, así como robando sus espacios de expre-sión. Se trata de ese sector poblacional blanco, declase media, que se ha ido incrementando durantelas últimas décadas, que fue orgullo de la naciónen los años de la segunda posguerra, sobre todoen los de 1950, pero que ha sido, según sus per-cepciones, maltratado por la última revolucióntecnológica, la proyección externa de libre comer-cio y la reciente crisis económica. La presentaciónque hizo Trump sobre las preocupaciones e inte-reses de ese sector venía muy bien a la estructuraideológica, al imaginario, de los votantes blancostrabajadores —llamados de “cuello azul” y de cla-se media—, muchos de ellos de bajos ingresos ymenor nivel de educación, a quienes persuadió deque los extranjeros y los inmigrantes les estaban“robando” el país, y de que sus dificultades eco-nómicas tenían que ver con los tratados de librecomercio (Hernández, 2016).</P>
<P>Trump proviene de ese escenario de respuestaa estas frustraciones que vienen gestándose desdeestos años, contexto en el que surge lo que se co-nocería como la nueva derecha y que después seva concretizando cada vez más en lo que se plas-mó en la coalición conservadora que floreció en ladécada de 1980, y en el sigloXXIen el Tea Party.</P>
<P>El movimiento conservador cuyo desarrollo sehizo notablemente visible al comenzar la campaña</P>
<P>electoral a inicios de 2016, alimentado por el resen-timiento de una rencorosa clase media empobre-cida y por la beligerancia de sectores políticos quese apartan de las posturas tradicionales del partidorepublicano, rompió los moldes establecidos, evo-ca un nacionalismo chauvinista, acompañado dereacciones casi fanáticas de intolerancia xenófoba,racista, misógina.</P>
<P>Según los nuevos estudios de Variedades deDemocracia (V-Dem), un centro de investigacióncon sede en la Universidad de Gotemburgo (Sue-cia), los republicanos se han vuelto bajo la direc-ción de Trump más populistas y menos liberalesque en cualquier otro momento de la historia re-ciente (El Economista, 2020).</P>
<P>A finales del sigloXX, el Partido Republicano yaparecía un poco menos liberal y más populista quela mayoría de los principales partidos europeos.Sin embargo, según el análisis de V-Dem, empe-zó a desviarse de verdad hacia el “antiliberalismo”al abrazar los valores religiosos bajo el mandatode Bush, elegido en 2000. Más tarde, el partidose inclinó hacia el populismo en 2010 con el augedel movimiento del Tea Party, que se comprome-tió a frenar lo que consideraba una injustificableexpansión del gobierno federal bajo Barack Oba-ma. Sin embargo, el mayor cambio, especialmentehacia el antiliberalismo, llegó con la elección deDonald Trump (El Economista, 2020).</P>
<P>Según algunos especialistas, el partido deTrump se parece ahora más a los partidos euro-peos más derechistas, como Ley y Justicia (PiS) enPolonia o Fidesz en Hungría, que a cualquier otrogrupo político importante en Europa occidental.El Partido Demócrata también ha coqueteadocon el populismo en los últimos años, pero no enla misma medida que los republicanos.</P>
<P>Otro elemento de contacto de este fenómenoentre las dos orillas del Atlántico norte es la pre-sencia de Steve Bannon quien ha sido consideradocomo un oscuro propagandista del Tea Party y fun-dador del medio ultraconservadorBreibart News.Los vínculos de Bannon con la campaña delBrexit,</P>
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<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / Nueva Época. No.1 / RNPS: 2529</P>
<P>han sido expuestos en diversos espacios. La famamundial como promotor de la ultraderecha le lle-gó a Bannon tras asesorar la campaña de DonaldTrump y llevarlo a la Casa Blanca convirtiéndoseasí en su mano derecha durante los primeros mesesde su presidencia. Más tarde fue expulsado de esepuesto por el propio presidente y esto propició quedecidiera instalarse en Europa, donde se dedicó aasesorar a varios partidos de extrema derecha.</P>
<P>En este contexto nace El Movimiento, una or-ganización encabezada por Bannon en el ViejoContinente. Es un proyecto aglutinador de nue-vas derechas mundiales, el cual encontró en el es-cenario político europeo un terreno propicio paracultivar las ideas de la nueva derecha populista,así como el ascenso de fuerzas políticas de cortede derecha radical populista o extrema derecha.En 2019, Steve Bannon comenzó a acercarse aAmérica Latina. Tras la victoria de Jair Bolsona-ro como presidente de Brasil, el empresario esta-dounidense, encontró en el mandatario brasileñoa un aliado fundamental para intentar impulsarEl Movimiento en la región.</P>
<P>De manera que la evolución histórica de la in-fluencia de las fuerzas populistas de derecha enEuropa y Estados Unidos, permite establecer de-terminados puntos en común: la percepción delos años dorados de la posguerra, a partir de ladécada del 50, y a partir de ello una serie de frus-traciones, de distinta índole, que comienzan aacumularse y se exacerban en la actualidad a tra-vés de determinadas expresiones nacionalistas,nativistas y xenófobas que articulan su discurso.</P>
<H1>Populismo y derechización. Princi-pales factores comunicacionales</H1>
<P>El populismo es, sin dudas, un concepto endisputa, difícil de definir, no solo por sus mati-ces, sino tomando en consideración las diversasexperiencias regionales, nacionales, históricas yculturales.</P>
<P>Aunque los trabajos sobre populismo son nu-merosos, el principal debate en la materia es so-</P>
<P>96</P>
<P>bre la relación entre populismo y democracia. Alrespecto, pueden identificarse de manera generaldos grandes escuelas: por un lado, la escuela tradi-cional, que indica que el populismo, en todas susmanifestaciones, resulta perjudicial para la demo-cracia. Este enfoque parte de la idea clásica, ela-borada por teóricos como Gino Germani (1971)y Torcuato Di Tella (1977). Entre los “tradiciona-listas” pudieran ubicarse, además de los clásicos, aautores como Sussane Gratius (2007), LudolfoPa-ramio (2006), Roger Bartra (2013) y Flavia Frei-denberg (2008), así como enfoques varios, comola teoría formalista, la estructural-funcionalista yla desarrollista (Moscoso, 1990). Aunque esta es-cuela abandonó, de la perspectiva clásica, la crí-tica económica y la tesis de la transición de unasociedad a otra, conservó otros elementos centra-les: i) el populismo sigue siendo producto de unasociedad específica, sólo que ahora es una con po-cos derechos, instituciones inestables y una pobredivisión de poderes; ii) se mantiene como un fe-nómeno antielitista; iii) se caracteriza por la parti-cipación indispensable y, hasta cierto punto, ma-quiavélica, de un líder carismático que basa susaspiraciones políticas en hablar en nombre delpueblo y en caracterizar a la oposición como “laelite” y “los otros”; iv) el populista basa su fuerzaen el apoyo popular derivado de su carisma y depolíticas clientelares y, v) el término “populismo”sigue teniendo una connotación despectiva paradescribir una forma de hacer política. El popu-lismo aparece como una tentación, una vía fácilpara solventar los problemas económicos y de re-presentación, que terminará en catástrofe (Gar-ciamarín Hernández, 2018).</P>
<P>Por el otro lado, existe la llamada escuela radi-cal, que encuentra elementos democratizadoresen el populismo, a pesar de no descartar versio-nes autoritarias. Se divide en quienes encuentranelementos democratizadores en el populismo(Peruzzoti, 2013; Mudde y Rovira, 2012), y quie-nes consideran que forma parte de la democracia(Arditi, 2004, 2005, 2011; Canovan, 1999; Paniza,</P>
</Part>
<Part><P>El populismo como estilo comunicativo. El caso de Estados Unidos de América durante...</P>
<P>2005). De esta forma, el populismo se confirmacomo una opción de democracia radical (Laclauy Mouffe, 1987), en la que “muchos” se muestranfrente a “pocos”, redefiniendo la contienda políti-ca, poniendo a consideración la misma noción depueblo y mostrando una estrategia política en losbordes del liberalismo (Arditi, 2011). Es esto loque genera “desagrado” hacia el populismo: paraque este pueda realizarse necesita de la participa-ción de uno o varios líderes o “intervenciones po-pulistas” en términos de Kazin (1998), que pue-dan construir la distinción entre “el pueblo” y la“elite” y “representar verdaderamente” al pueblo,es decir, todo lo que repudia la escuela tradicio-nal y que “derivará en autoritarismo y catástrofe”(Garciamarín Hernández, 2018).</P>
<P>De cualquier forma se trata de un debate en ple-na evolución en nuestros días. Sin embargo, pue-de decirse que, en los últimos años, desde el pun-to de vista comunicacional, este estilo centra suatención en enmascarar las causas reales de la cri-sis sistémica multidimensional a partir de la des-calificación del otro, sea cual fuere. En ese contex-to tiene un lugar especial la crisis de los partidosde izquierda y derecha y la desconfianza de losciudadanos hacia las instituciones políticas. El ejepopulista de nueva derecha, extrema derecha oderecha alternativa como también se le ha llama-do, aunque en cada caso refiere diversos matices,sí ha constituido una tendencia internacional queestá representada por el Brasil de Jair Bolsonaro,el gobierno de Donald Trump o las fuerzas po-líticas de extrema derecha que han emergido enlos últimos años en el espectro político europeo,entre los que se destacan figuras como Marine LePen, Victor Orban, Matteo Salvini, entre otros.</P>
<P>Dentro de la multiplicidad de elementos que ar-ticulan este fenómeno merece particular atenciónel análisis del populismo de derecha como estilocomunicacional, teniendo en cuenta que se tra-ta de una dimensión distintiva de este fenómeno,en los nuevos tiempos, elemento diferenciador elcual se convierte en su principal variable de éxito.</P>
<P>Según define Antón-Mellón y Hernández-Carr,se trata de un método o estilo de actuación políti-ca que se utiliza para lograr un particular tipo demovilización social, normalmente en situacionesde crisis económica y, sobre todo, de crisis políti-ca por procesos de deslegitimación de las elites;estilo construido con gran presencia de la dema-gogia, utilizada como palanca para acceder al po-der (Sánchez, 2019).</P>
<P>Es así que, por ejemplo, puede decirse que, tan-to Bolsonaro como Trump comparten un estilo deliderazgo autoritario, exacerbando determinadosrasgos de la personalidad y dinámicas de compor-tamiento muy particulares, con la religión comoun elemento central de la política, no solo paraellos sino también para sus seguidores. Al igual queTrump, y los europeos Salvini u Orban, el brasileñose pone en un lugar de representatividad del pue-blo frente a lo que identifica como las elites progre-sistas. Asimismo representa un nuevo tipo de lídercon un discurso particularmente antinmigrante yxenófobo. Estos elementos entre otros permitenincluirlo como representante de la nueva y polé-mica tendencia política, que puede ser identifica-da, de manera general, aunque no definitiva, como“populismo de extrema derecha o derecha radical”.</P>
<P>Teniendo en cuenta estos elementos y la diversi-dad de análisis y experiencias consultadas, los es-tudios realizados sobre los factores comunicacio-nales que han condicionado el reforzamiento de lainfluencia de las fuerzas populistas de derecha enEuropa, Estados Unidos y América Latina y el Ca-ribe, entre 2016 y 2020(Colectivo de autores, 2020),han permitido establecer, hasta el momento, deter-minados puntos de contacto a partir de los cualesestas fuerzas políticas articulan sus narrativas y ge-neran sus mensajes. Aunque no puede homogeni-zarse la historia y evolución de este fenómeno enlas distintas regiones, así como tampoco entre lospaíses, sí es posible identificar algunos rasgos co-munes en la concepción de sus mensajes.</P>
<P>Uno de ellos está relacionado con la construc-ción y fomento de una demanda nacionalista, di-</P>
<P>97</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / Nueva Época. No.1 / RNPS: 2529</P>
<P>rigida a ciertos sectores estratégicos de la sociedadcomo los jóvenes y aquellos grupos sociales repre-sentantes y portadores de los más altos valores na-cionalistas. Para ello ha sido fundamental aprove-char el contexto de crisis mundial de los últimosaños, lo cual también ha propiciado el desgaste delas fuerzas políticas tradicionales y su discurso enla búsqueda de soluciones efectivas. En muchos ca-sos presentan a estos públicos como “los olvidadosdel sistema”, que no se sienten representados ya ensus instituciones ni en el curso político que su paísha tomado o donde se ha estancado. Manejan undiscurso válido para la población que vivió o contóel pasado glorioso de bonanza económica entre ladécada del 50 o 60 aproximadamente, y los jóve-nes, hijos de la crisis y que representan el futuropor construir.</P>
<P>Dichos grupos son instigados desde la retóricade estos nuevos actores políticos contra las ins-tituciones y partidos tradicionales que percibencomo la causa de todos sus males. Sus demandasson de diversa naturaleza, pero se entremezclan yconfunden fácilmente, teniendo en cuenta el fac-tor emocional que las mueve.</P>
<P>En ese sentido es válido destacar la manipu-lación de las emociones (humillación, odio ymiedo). Explotan resentimientos prolongadosde frustración y buscan canalizarlos a través deexacerbar insatisfacción, inseguridad, incerti-dumbre, xenofobia, exponiendo así muchas delas problemáticas que aquejan a la sociedad demanera directa, con una visión realista-pesimis-ta y no como lo han hecho las fuerzas políticastradicionales, es decir, sobre una base optimistae idealista.</P>
<P>Otra de las características que distingue estediscurso es que no existe un cuestionamiento alsistema en sí mismo, sino a las elites, las institu-ciones, los líderes que lo representan. Se constru-ye un concepto de pueblo basado en posicionesantiestablishment. Desde la perspectiva comuni-cacional, la división “nosotros-ellos” y la creacióndel “enemigo necesario”, han devenido en el esta-</P>
<P>98</P>
<P>blecimiento de dos ejes divisorios simultáneos: elprimer eje es la elitevs.pueblo y el segundo eje,los nacionalesvs.los diferentes.</P>
<P>En cuanto al manejo de las redes sociales, asícomo los sitios web, debe destacarse que aprove-chan la sobrexposición informativa a la que estáexpuesta la mayoría de la sociedad en los nuevostiempos y la utilizan a su favor. En ello sobresale laamplia generación y transmisión defake news, es-trechamente relacionado con los llamados hechosalternativos y la posverdad. La fragmentación delos públicos así como de los mensajes es un ele-mento esencial en la articulación de las narrativasque apoyen determinados objetivos.</P>
<P>En este escenario de lo que se trata es de la des-politización del mensaje de la derecha, lo cual lapresenta mucho más alternativa y atractiva. La sa-tanización del progresismo, socialismo y comu-nismo, son vistos como una amenaza constanteasociada a los gobiernos de izquierda.</P>
<P>Se ha consolidado una tendencia profunda-mente revisionista de la historia y con ello su rein-terpretación y desmontaje, resemantizando desdelos cimientos de la Nación valores simbólicos úti-les a los objetivos de estas fuerzas populistas.</P>
<P>Otro elemento importante a tener en cuenta esel rechazo a “lo políticamente correcto”. En esesentido se destaca la aparición de nuevos líde-res carismáticos, con una agenda política abierta,que se va construyendo sobre la marcha. Se tratade mantener el mensaje, entre la flexibilidad quesupone esto y apropiarse de nuevos temas quevan surgiendo o se promueven, se entremezclany confunden las demandas. Se trata de la habili-dad de dar explicaciones simples, comprensiblesy convincentes para el ciudadano común, a pro-blemas complejos.</P>
<P>La manipulación de la religión en función deintereses políticos por parte de estas fuerzas se haconvertido en una tendencia. Se destaca la mani-pulación de diversas instituciones religiosas, so-bre todo protestantes, evangélicas y su capacidadde proselitismo en función de los intereses de es-</P>
</Part>
<Part><P>El populismo como estilo comunicativo. El caso de Estados Unidos de América durante...</P>
<P>tas nuevas fuerzas política. Para ello se basan enla agenda moral y la defensa de los valores fami-liares tradicionales.</P>
<P>Estos factores comunicacionales han sido uti-lizados de una forma u otra en el contexto de lapandemia de la Covid-19, para articular determi-nadas narrativas y generar mensajes afines sobreel enfrentamiento y manejo de la crisis, lo cual hapropiciado una politización de este complejo esce-nario y una polarización en la gestión del mismo.</P>
<H1>El poder de los datos</H1>
<P>Detrás del éxito de este estilo discursivo po-pulista y su gran capacidad de movilización estála capacidad de erigirse en copia y calco del ciu-dadano común e incorporar sus expectativas, enuna lógica de producción y reproducción dondeel análisis bio-psico-social es imprescindible. Ennuestros días y en este caso a efectos comercialesy políticos la utilización masiva delBig Dataesfundamental.</P>
<P>Se trata del análisis de algoritmos, tomando enconsideración que estos controlan en gran me-dida la predeterminación selectiva de la infor-mación que vemos. Así, aquellos que deciden laprevisibilidad de lo que se consume consolidansu poder sobre los consumidores. Los algoritmosmuestran el mundo que, según sus cálculos, debe-ría querer verse.</P>
<P>De ahí la importancia que ha adquirido en losúltimos años el control del capital digital. Este con-siste en el desarrollo de competencias para recopi-lar y procesar datos, y convertirlos en inteligenciadigital, que es lo que tiene un valor económico real.Gran parte de esa inteligencia, derivada de datossobre personas, grupos y comunidades, es básica-mente “inteligencia sobre ellos”: qué hacen, cómolo hacen, qué relaciones mantienen, probabilidadesde comportamiento futuro, etc. Al establecer las re-laciones sociales utilizando los datos individualesse pueden pronosticar acontecimientos políticos ysociales con mayor certeza, y se puede influir enel curso de los acontecimientos, no solo preverlos,</P>
<P>sino hacer que las cosas sucedan.</P>
<P>El capital digital está reemplazando a la propie-dad intelectual en la cima de las cadenas de valormundiales. La norma es que quien recoge los da-tos se apropia de todo su valor económico, recur-so central de la economía digital. Para el éxito deestos fines los datos se han convertido en la ex-presión más concreta de poder real debido a la in-formación que brinda el análisis estadístico y losalgoritmos para el enfoque selectivo de la pobla-ción en campañas políticas, ubicar y llegar a per-sonas en las que ninguna campaña había pensado,los que no han votado nunca, los antisistema, losindignados, personas que a veces ni se sabe queexisten: no se trata de controlar la retórica del dis-curso sino de dejar que los ciudadanos lo alimen-ten a partir de las bases de datos que actualizanvarias veces al día formando patrones de conduc-tas que se solapan. Los datos llevan a los partidospolíticos hasta el votante individual, y el mensajelo diseña el algoritmo a la medida.</P>
<P>En buena medida el poder de las fuerzas popu-listas de extrema derecha ha residido en el diseñode un mensaje que ha logrado englobar ese tipode emociones reales, a través de la interpretaciónde los datos que millones de usuarios, dígase elec-tores, han brindado a través de internet.</P>
<P>Se trata de encerrar a cada ciudadano a travésde sus rastros en la red en una burbuja observable,parametrizada y previsible con el fin de tribalizara la sociedad, descubrir sus más recónditas pasio-nes y tabúes, así como para manipular y construirlas expectativas que muevan sus proyectos de vida.Se trata del arte de encontrar, fomentar y hacer li-berar esas presiones que se han ido acumulandoen el tiempo a medida que han sido ignoradas yse han convertido en resentimientos, generacio-nes tras generaciones de resistencia y fidelidad. Lainterpretación adecuada de estos datos y su mani-pulación permite construir un “mensaje-válvulade escape” con el cual el ciudadano común quese percibe a sí mismo como olvidado, víctima delsistema, se identifique y sienta que se empodera</P>
<P>99</P>
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<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / Nueva Época. No.1 / RNPS: 2529</P>
<P>y se libera de compromisos históricos frente a “lopolíticamente correcto” con que vivieron y mu-rieron sus padres.</P>
<P>En tal sentido se relaciona a la manipulaciónde datos el uso de lasFake newsmuy vinculadasal discurso del odio, con una identificación conideas racistas, xenófobas, homófobas, misóginas,anticomunistas, antisemitas y prejuicios religio-sos fundamentalistas. Se trata de alimentar unacultura del odio, una cultura tóxica en la que na-die cree ni confía en nada. Esta tendencia se re-produce entre las tribus urbanas fragmentandosus identidades políticas, contrario al paradigmade “la aldea global” que las identificó y cohesionóen un espíritu de unidad revolucionaria a partirde los años 60.</P>
<P>Las lógicas de funcionamiento de estas estrate-</P>
<P>2009, junto a la relativamente lenta recuperación,condujo a posiciones y propuestas políticas que,si bien no cuestionan las bases fundamentales delsistema, sí se alejan en alguna medida de opcio-nes más moderadas que han prevalecido en otrasépocas. Al incrementarse la polarización en dis-tintos niveles, los ciudadanos muestran una afi-nidad más uniforme con el conservadurismo oliberalismo a lo largo de los distintos temas quedefinen el espectro político-ideológico (Domín-guez y Barrera, 2018).</P>
<P>Las tres elecciones presidenciales desarrolladasentre 2008 y 2016 tuvieron como vencedores a doscandidatos que a pesar de ser muy distintos entresí, el demócrata Barack Obama y el republicanoDonald Trump, tenían un denominador común:llegaron a la Casa Blanca siendo consideradosout-</P>
<P>siders. En ambos casos se trataba de personas quegias de insurgencia antiestablishment han estado</P>
<P>enfocadas en no convertir las posiciones frente alas decisiones complejas en simples opuestos: setrata de la utilización de medios más matizados ysofisticados para lograr el cambio de mentalida-des y el trastorno político, sin que esto se puedaetiquetar con conceptos en disputa como “dere-cha” o “izquierda”.</P>
<P>En otras palabras, se trata de un auténticohackeodel sistema, que entró por una puerta alternativa ylo reprogramó, alterando las bases políticas. En tér-minos comunicacionales no se trata estrictamentede la lucha de la izquierda contra la derecha, sinode la flexibilidad del nuevo discurso, por cuestio-nable que pueda ser, contra el inmovilismo y rigi-dez de la retórica tradicional.</P>
<H1>El populismo en el discurso de Do-nald Trump</H1>
<P>En la segunda década del sigloXXI, el enfrenta-miento político-ideológico en Estados Unidos seagudizó considerablemente. La sociedad se hallómás dividida y polarizada, pero dentro de los pa-rámetros del ámbito conservadurismo-liberalis-mo predominante históricamente en ese país. El</P>
<P>no pertenecían al núcleo de la clase política tradi-cional, el llamadoestablishment, y en tal condiciónambos fueron percibidos como representantes deese cambio, tal vez indeterminado en su esencia yevidentemente interpretado de maneras diferen-tes, por los distintos grupos que componían la po-blación general y las elites del país, cada una consus propios intereses y sus ideas para promoverlos(Domínguez y Barrera, 2018). Obama se distinguíapor su pertinencia étnica, hijo de un kenyano conuna mujer de origen irlandés, nacido en Hawai,que vivió varios años con su madre en Asia meri-dional. Su discurso crítico, unido a sus estudios depregrado en Columbia University y de derecho enHarvard Law School, es decir, en universidades deelite le permitió encarnar los intereses y esperanzasde un vasto y diverso conjunto de sectores sociales,particularmente jóvenes y minorías étnicas. Por suparte Donald Trump llegó a la campaña de 2016como un empresario multimillonario especializa-do en negocios inmobiliarios, hoteles y campos degolf, con estatuas decelebrity, en especial por suparticipación en diversos espacios televisivos, par-ticularmente del tiporeality TV, con el showThe</P>
<P>profundo impacto de la crisis económica de 2007-</P>
<P>100</P>
<P>Apprenticey el concurso Miss Universo. Su ima-</P>
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<Part><P>El populismo como estilo comunicativo. El caso de Estados Unidos de América durante...</P>
<P>gen contraria a todos los convencionalismos, sudiscurso simplista y grandilocuente, con fuertescomponentes nacionalistas y una mezcla de con-servadurismo con proclamas de corte populista ypropuestas dirigidas a las clases medias y trabaja-dora blanca fueron percibidos como una alternati-va real alestablishment. Es así que se presentó a lacontienda, desde las primarias, como un candidatoajeno y opuesto alestablishmentde cualquier sig-no. Apareció como una propuesta de cambio, perouna más cercana a intereses y criterios emanadosde sectores que declaran como su objetivo el res-tablecimiento de los valores originales de EstadosUnidos, tal como ellos lo interpretan, con fuertesinfluencias evangélicas, con visiones mesiánicassobre la grandeza del país, como la brillante ciu-dad sobre la colina, a la vez que profundamenteopuesto a cualquier intervención del gobierno enla vida privada, por cualquier motivo, incluyendo</P>
<P>la moderación y la modernidad, establecidas en elcorazón del sistema de relaciones de poder de esepaís (Domínguez y Barrera, 2018).</P>
<P>De manera que, entender la clave del éxito enel ejercicio del poder que ambos candidatos de-mostraron lleva necesariamente a comprender losrecursos de poder que en ese sentido explotarony como ambos procesos se articulan en una ló-gica de causa-consecuencia que los convierte enparte de la continuidad de un mismo proceso. SiObama desarrolló en extenso elSmart Powery latáctica de ganar las mentes y los corazones de lasgentes; Donald Trump ha explotado aquellos re-sentimientos ocultos en el alma de las personas,desatando las pasiones, el nacionalismo extremoque despierta la identificación de un enemigo yel manejo de una cultura política tradicional. Lacandidatura de Donald Trump permitió articu-lar un conjunto de ideas y emociones que esta-</P>
<P>áreas como la educación y la salud (Domínguez y</P>
<P>ban latentes en la sociedad norteamericana, que</P>
<P>Barrera, 2018).</P>
<P>Donald Trump desplegó una campaña políticafuera de los cánones tradicionales. Tanto durantelas primarias de su partido como en los comiciosgenerales, pasó por escándalos, continuos cam-bios de discurso, negación de realidades palpablesy manejo de los que después serían llamados “he-chos alternativos”. Todos estos comportamientosen otras circunstancias hubiesen hundido a cual-quier candidato, en particular, cuando recorda-mos la introducción de matices antinmigración.El resultado final de este proceso fue para no po-cos algo impensable. Para una buena parte de laspersonas, lo que más les dificultó comprender losucedido fue que el país venía de dos períodos deun gobierno encabezado por el primer presidenteafroamericano, un político sofisticado, de eleva-</P>
<P>parecían marginales y en retirada, después de lostriunfos de Obama.</P>
<P>Noam Chomsky, al referirse a las primarias,señalaba que “haciendo a un lado elementos ra-cistas, ultranacionalistas y fundamentalistas reli-giosos (que no son menores), los partidarios deTrump son en su mayoría blancos de clase me-dia-baja, de las clase trabajadora, y con menoreducación, gente que ha sido olvidada durante losaños liberales”(Chomsky, 2016).</P>
<P>Trump ha representado un estilo inédito en losprocesos electorales en los Estados Unidos. Su dis-curso demagógico ha prometido empoderar, conaliento proteccionista, al empresario capitalista yal trabajador con precariedad de empleo. Ha de-clarado personas no gratas a quienes no reúnenlas características estereotipadas que ha creado el</P>
<P>do calibre intelectual, quien hizo de su estancia y</P>
<P>cine de Hollywood, la historieta gráfica y el serial</P>
<P>la de su familia en la Casa Blanca un ejemplo desobriedad y ausencia de escándalos que en otrasépocas sacudieron al país. El mandatario repre-sentaba algo nuevo en diversos aspectos y parecíaser la expresión de fuerzas favorables al progreso,</P>
<P>televisivo en torno a la familia norteamericana:blanca, de clase media, disciplinada, individualis-ta, protestante (Hernández Martínez, 2017).</P>
<P>En la sociedad norteamericana ya existe unacultura política marcada por una concepción he-</P>
<P>101</P>
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<Part><P>gemónica en torno a los “diferentes”, es decir, lasllamadas minorías que en el lenguaje posmoder-no son calificadas y consideradas como los “otros”.Trump apela a la visión racista, excluyente, discri-minatoria, que el politólogo conservador SamuelP. Huntington estableció en sus escritos, que ar-gumentaban la amenaza que a la identidad nacio-nal y a la cultura tradicional estadounidense, deorigen anglosajón, entrañaba la otredad, encarna-da en la presencia intrusa hispano-parlante de losmigrantes latinoamericanos.</P>
<P>Es así que, el éxito de lo que se ha dado en lla-mar como “el fenómeno Trump”, se ha basado, enbuena medida, en aprovechar el resentimientoacumulado contra un gobierno encabezado porun Presidente negro, ante la posibilidad de que lesucediera en el cargo una mujer, unido ello a unacrisis de credibilidad y confianza más amplia. Es-tos elementos permitieron diluir en su discursolas complejas diferencias de la sociedad nortea-mericana para dejar por un lado a los suprema-cistas blancos y del otro a las diversas minorías deese país. Este escenario es fundamental para en-tender como en su discurso se traduce el clásicoeje populista “nosotrosvsellos”, lo cual está muyrelacionado con la concepción de pueblo que en-carna el líder en el “nosotros” y que en el caso deEUA se traduce en la marcada polarización políti-ca que distingue ese contexto.</P>
<P>En ese sentido, puede apreciarse cómo han idoganando espacios grupos violentos de suprema-cistas blancos comoThe Orden, Milicias, Movi-miento Vigilantes, Naciones Arias, Movimiento deIdentidad Cristiana, y sujetos individuales comoWade Michael Page que hasta entonces teníanun bajo perfil. Desde 2015, surge el movimien-toAlt-right, grupos inspirado en el libro neonaziSiege de James Mason, motivados por una varie-dad de ideologías supremacistas blancas.</P>
<P>Es posible encontrar en este contexto sitioswebs de propaganda comoTeespring, Iron Marchfundado en 2011. Ello ha desempeñado un papelimportante en la configuración del movimien-</P>
<P>102</P>
<P>to extremista estadounidense creando conexio-nes internacionales.The Fascist Forge y The DailyStormerson espacios influyentes de extrema de-recha que promovieron en el 2017 la manifesta-ciónUnite the Righten Charlottesville. Estos fo-ros han desarrollado una cultura fascista violentareflejado en The Rise Above Movement, fundadoen 2017, un grupo donde se practican artes mar-ciales para atacar a los manifestantes de izquierda,y grupos neonazis inspirados por Siege, como laDivisión Atomwaffenfundada en 2015, supues-tamente se disolvió en marzo de 2020 y luego serenombró a laOrden Nacionalsocialistaen juliode 2020,The Base(fundada en 2018) yDivisiónFeuerkrieg(fundada en 2018, supuestamente di-suelta en 2020), su objetivo es promover actos deterrorismo para acelerar el supuesto colapso delgobierno para construir un nuevo etno estado.</P>
<P>El análisis histórico de antecedentes del fascis-mo como ideología puede identificarse, en Esta-dos Unidos, a partir de ciertos elementos comorespuesta a determinadas coyunturas históricas.Dichos elementos pueden apreciarse, además enlas expresiones que encarnan algunos gruposen la sociedad, en el caso del estilo comunicati-vo populista, durante la administración Trump,como parte de los principales factores genera-dores de mensaje que integran y sistematizansu discurso, las narrativas y las representacionessociales que pretende instigar. En ese sentido, enprimer lugar se destaca la propia figura atípicade Trump, que rompe con todos los moldes delcomportamiento convencional. Su personalidades sumamente mediática, ególatra y teatral, locual propicia una ruptura abrupta con la culturade “lo políticamente correcto” (Castro y Crahan2018). Tales peculiaridades de Donald Trumpcomo figura política vinieron a exacerbar lascondiciones polarizadoras.</P>
<P>El mensaje de este tipo de discurso de corte po-pulista que ha sostenido Donald Trump, tiene im-portante eco en sectores de la población estadou-nidense que se sienten enajenados del proceso de</P>
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<Part><P>El populismo como estilo comunicativo. El caso de Estados Unidos de América durante...</P>
<P>globalización, particularmente los conservadores,hombres, blancos y de bajo nivel educacional. Setrata de un apoyo más emocional (visceral pue-de leerse en alguna bibliografía) que racional y enesto constituye otro importante factor a tener encuenta. Es por ello que gana el apoyo de los in-tereses de clase de los sectores más desposeídos,que al mismo tiempo, se sienten perdedores porlas condiciones histórico-concretas en las que vi-ven ellos y los niveles de desigualdad del país.</P>
<P>Trump ha manipulado a su favor la táctica deser noticia cada día con las declaraciones detwitts.Según González Martín (2020)los estudios reali-zados hasta la fecha demuestran que, de manerageneral, el uso de la cuenta personal de DonaldTrump entwitter(@realDonaldTrump) por enci-ma de la del Presidente como tal (@POTUS) haestado encaminada a legitimar su imagen comohombre no comprometido con el gobierno queél quiere cambiar y que no ha estado a la alturadel pueblo estadounidense. Esto es congruente nosólo con la personalidad del Presidente (él y sóloél puede resolver los problemas de ese país y hacera los Estados Unidos grande de nuevo) sino con lavisión que ha querido dar sobre el significado desu presidencia para ese país como nación. Estasacciones también han cambiado la manera de ha-cer comunicación en el ejecutivo estadounidensepues, al hacer uso detwitterpara comunicar susdecisiones y visiones como Presidente, DonaldTrump ha cambiado la manera de hacer política y,por ende, la relación entre el Presidente y el pue-blo estableciendo, así, una relación directa coneste sean votantes o no, miembros de su partido ono, sin haber tenido que pasar por el tradicionalproceso de legitimación por parte de los mediostradicionales y la gran prensa en particular. Dehecho, estos nunca le han dado su apoyo. Se handedicado a criticarlo constantemente, pero la per-manencia de Trump y su gestión como Presidentea tiempo completo en los medios lo ha convertidoen agenda permanente de discusión. De ahí que,aunque no le digan a la gente qué pensar le estén</P>
<P>diciendo constantemente de qué hablar y eso sellama Donald Trump (González Martín, 2020).</P>
<P>Por otra parte, los grupos religiosos y conser-vadores, en particular los evangelistas, han ter-minado por alinearse con Trump y constituir unaimportante base sobre la cual sustentar mensajesesenciales de su discurso y proyección. Para es-tas agrupaciones socialmente conservadores soncardinales los temas de la moralidad, la relacióndel individuo con Dios y la fe, la familia, la inte-gridad, el asunto de la teoría de la evolución, lacuestión de los matrimonios entre personas delmismo sexo, los límites de la investigación pú-blica con células madre, el aborto, el rezo en laescuelas públicas, la tenencia de armas de fuego,el rechazo a la intervención del Estado en la vidapersonal, social y económica. En ellos se apreciauna progresiva preocupación sobre la relajaciónde los valores sociales y familiares estadouniden-se, partiendo de una cultura en donde, más allá dela afiliación religiosa, los principios del puritanis-mo protestante imperan en el orden social (Cas-tro y Crahan 2018).</P>
<P>Se trata de esa conexión entre “espíritu religio-so”, que domina a muchos aspectos de la vida delpaís, y la tesis de Max Weber, que encuentra enla ética protestante el fundamento del espíritu delcapitalismo, de su cultura, de sus tendencias y, sedebiese añadir, de sus fanatismos. Una ética de as-cetismo para la acumulación originaria del capitalpero que, en el caso de Estados Unidos, dejó esaetapa hace tiempo, ha sido transmutada en ape-tencia de dominio y poder, en nombre de un “paíselegido” y de “un destino que lo dictamina a ser eladalid del mundo”. De una ética fundamentalistaque habla por boca de los más conservadores enese país, en un accionar sistemático, por medio delas instituciones religiosas e incluso comunitarias,que ha permeado fuertemente al individuo, másallá de sus intereses y la defensa de estos en lasurnas (Castro y Crahan 2018).</P>
<P>A este sector les preocupa la pérdida de refe-rentes en cuanto a los valores morales, que se ha</P>
<P>103</P>
</Part>
<Part><P>traducido en la percepción, alentada por los ideó-logos del sistema, de una gran crisis del espíritu,en un país que, para muchos, fue creado sobre labase de la biblia y de la cultura judaico-cristiana.Para los conservadores sociales y religiosos fun-damentalistas los principios cristianos están enpeligro y la sociedad estadounidense se encuen-tra en decadencia. Por tanto resulta imperante re-tornar al pasado glorioso, que apela a la agendade “American First”. En su opinión las tendenciasliberales son fomentadas desde Hollywood, laprensa liberal, las ideas extranjerizantes que im-peran en las costas del Este y del Oeste del país,y desde todo aquello que sea diferente, la alteri-dad u otredad, incluido el aspecto racial, étnico eigualdad de género, que pone en peligro su cultu-ra(Castro y Crahan 2018).</P>
<P>A todo ello, según sus convicciones, es nece-sario oponerse decididamente con una “guerracultural”. Como contrarrespuesta, la gravedad deldescontento social, en determinados sectores, seha movido más hacia la derecha. Es destacableque estos aspectos pasan por la autoidentificacióndel sistema de valores de los individuos, sus cre-dos e identidades en el ámbito subjetivo con granimpacto en el ámbito social.</P>
<P>Otro tema a tener en cuenta es el referido a laproyección internacional. En tal sentido, se ha evi-denciado la exacerbación del nacionalismo de laagenda “American First”, mediante lo cual Trumpha apelado a la nostálgica idea de retornar al quedenominan pasado glorioso de Estados Unidos,o sea, volver a sentirse el país sin rivales interna-cionales y lo necesariamente suficiente para res-taurar el bienestar en esos sectores y sobre todocon la mira puesta en la inmigración como eje detodos los males (Castro y Crahan 2018).</P>
<P>En el plano de las representaciones sociales lametáfora del “socialismo” o “comunismo” demó-crata ha tenido especial trascendencia en el dis-curso y sistema simbólico de los estadounidenses.De ahí que se ha acrecentado la cultura del miedoa la otredad y alteridad, a pesar de las profundas</P>
<P>104</P>
<P>transformaciones generacionales y demográficasque suceden en el país y que tienen importanteinfluencia en la definición de las agendas públicasy en los procesos electorales, todo lo cual provocagrandes divisiones.</P>
<P>Un rasgo sobresaliente del creciente estado debelicosidad entre los rivales políticos fue el sin-gular debate en torno a los derroteros que estabatomando y podría tomar el país a partir de enton-ces en dependencia del balance en las relacionesde poder. Desde la derecha, se comenzó a acusara no pocos adversarios de “socialistas” (en estecaso también autoatribuido aunque en un sentidodistinto), “totalitarios” o “antiestadounidenses”.Desde la izquierda, se hicieron comunes califica-tivos como “xenófobo” o “racista” para referirse aTrump en particular (Acosta, 2019).</P>
<P>En cuanto a los enemigos de EUA, un ejemplotípico fue culpar a países como China de la pér-dida de empleos en el sector industrial de EstadosUnidos y sugerir que una solución crucial seríahacer que las empresas automovilísticas estadou-nidenses, entre otras, regresaran al país. Si tan-ta complejidad sistémica pudo simplificarse enmensajes agresivos que culpan al adversario, seaChina o sean los políticos tradicionales que apo-yaron el proceso globalizador de una manera quesupuestamente perjudicaba a Estados Unidos, noes difícil comprender que se busque efectividad alatacar a los demócratas mediante comparacionescon un socialismo no deseado en Estados Unidos,como el de Cuba o Venezuela, cuando en realidadlas aspiraciones demócratas son muy diferentes(Acosta, 2019).</P>
<P>En ese contexto se han manejado postuladosde mayor belicismo y agresividad en todos losfrentes. Es así que se aboga por que la fuerza ola proyección de la misma hacia el exterior sea elinstrumento idóneo para rescatar el respeto y re-construir a América para que sea grande otra vez.</P>
<P>La guerra contra el coronavirus supuso un nue-vo factor a tener en cuenta. Unido a la alarma so-cial y la incertidumbre se generó especulación so-</P>
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<Part><P>El populismo como estilo comunicativo. El caso de Estados Unidos de América durante...</P>
<P>bre posibles medidas antes que estas se tomasen,por tanto desconfianza en las instituciones, losgobiernos, acompañado de un discurso de odio,con el objetivo de alimentar la estigmatización decomunidades concretas o agendas políticas con-cretas.</P>
<P>En un contexto de emergencia sanitaria es na-tural que surja el debate sobre quienes están me-jor equipados para hacer frente a la pandemia.Estos debates suelen simplificarse en deliberarentre las estrategias seguidas por las llamadasdemocracias liberales o los llamados regímenesautoritarios, identificando estos últimos con losasiáticos que, supuestamente pueden imponermedidas mucho más estrictas sobre su pobla-ción, porque su naturaleza de vigilancia perma-nente, centralismo y capacidad de control se lospermite.</P>
<P>De otra parte, en aras de deslegitimar la coo-peración y alimentar la cultura del odio, se harecurrido en el discurso a presentar una Chinaportadora o creadora del virus, la cual primeroutilizaba las redes sociales para censurar infor-mación y posteriormente para su reconstrucciónde imagen, aduciendo como una vez superado lopeor de la crisis sanitaria se ofrece como aquelque tiene experiencia para saber cómo actuar ocomo el donante solidario con aquellos que ahoraestán en el peor momento de la pandemia.</P>
<P>El presidente Donald Trump, también ha dadoun enfoque político al tema, al identificar la pan-demia como “el virus de China”. Así también, lacrisis ha reforzado su discurso de fronteras, an-tiinmigrante, así como el llamado a reactivarla economía del país. Puede decirse que el nue-vo contexto marcado por la pandemia del nue-vo coronavirus, desatada en la provincia chinade Wuhan unido a la creciente confrontación si-no-estadounidense ha matizado en gran medidael escenario de la “cruzada contra el terrorismode origen islámico” que imperó en las relacionesinternacionales durante casi 20 años. Los discur-sos, las narrativas comienzan a volverse contra un</P>
<P>nuevo objetivo: el estigma chino y su potente in-fluencia en un nuevo orden mundial.</P>
<P>En general de lo que se ha tratado es de unaguerra de las narrativas que se ha articulado en eldiscurso de Donald Trump, en consonancia conun contexto marcado por una ideología liberalagotada y un conservadurismo en ascenso conribetes fascistas. Ello ha sido causa y consecuen-cia a la vez de una nación dividida ante diversascuestiones que atañen directamente al ciudadanocomún y que han ido evolucionando y acumulán-dose en la agenda política del país, tales como em-pleo, economía, inmigrantes, seguridad ciudada-na, violencia, discriminación racial.</P>
<H1>Conclusiones</H1>
<P>El fenómeno del populismo de derecha comoestilo comunicativo, al hablar de Europa y EstadosUnidos, incluso América Latina es una tendenciaen los nuevos tiempos. Diferentes son las expre-siones del mismo según las regiones y países, sinembargo, es posible establecer determinado para-lelismo entre los factores comunicacionales gene-radores de mensajes que caracterizan el discurso.</P>
<P>La llegada al poder de Donald Trump con undiscurso populista ha exacerbado las tendenciassupremacistas en la sociedad norteamericana.Entre los principales factores comunicaciona-les que han propiciado el reforzamiento de la in-fluencia del discurso populista en Estados Unidosha estado la personalidad carismática de DonaldTrump, cuya posiciónantiestablishmenty capaci-dad de ser noticia diaria a través de un hábil usode las redes sociales, así como su desapego de lo“políticamente correcto”, le han asegurado ampliapopularidad. Esta figura ha sabido encarnar lasprincipales frustraciones y desgaste de toda unageneración, así como el lenguaje adecuado paraexpresarlo.</P>
<P>Así también debe resaltarse la exacerbación delnacionalismo a través de las emociones por enci-ma de las razones. En tal sentido su discurso haexplotado las insatisfacciones de los ciudadanos</P>
<P>105</P>
</Part>
<Part><P>y miedo hacia los “enemigos de Estados Uni-dos”.estadounidenses, así como “sentimientos dormi-dos” como la humillación, la frustración, el odio y</P>
<P>el miedo, principales palancas para mover la sim-patía y la unidad nacional en la búsqueda de re-tornar al pasado glorioso de Estados Unidos.</P>
<P>Ha creado un enemigo interno (el emigrante)y amenazas externas (países como China y Ru-sia que desafían la hegemonía estadounidense, oCuba, Nicaragua y Venezuela, que desafían la de-mocracia, los derechos humanos y simbolizan elfantasma del comunismo y el socialismo que ron-da y acecha a Estados Unidos, especialmente dellado del partido Demócrata).</P>
<P>El contexto de la Covid-19, coincidente conun año electoral, lejos de ser un obstáculo parala campaña de Donald Trump le propició ex-plotar este tipo de discurso y hacer crecer supopularidad, manejando hábilmente las preo-cupaciones de los estadounidenses, canalizan-do sentimientos como los ya mencionados odio</P>
<P>La gran polarización que está caracterizando aesta sociedad se ha puesto de manifiesto en las elec-ciones de noviembre 2020, las cuales han estado ca-racterizadas por un clima de tensión y violencia exa-cerbada, que ha venido atizándose en los discursosdurante todos estos años, y se ha manifestado tantopor los partidarios republicanos como demócratas.</P>
<P>Este escenario conflictual caracteriza el trasfondodel diálogo que tendrá que comenzar a construir ladupla Biden-Harris. “Sanar a Estados Unidos”, expre-sión utilizada en las primeras intervenciones del bino-mio, después de las elecciones, lleva implícito asumiresta realidad, entender las diferencias no como unaamenaza, sino como una oportunidad, y sobre todo,construir un diálogo, basado en la comprensión delos códigos comunicacionales y las representacionessociales que se han generado y calado en la sociedadnorteamericana durante los últimos años.</P>
<H2>Referencias bibliográficas</H2>
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</Part>
<Part><P>El populismo como estilo comunicativo. El caso de Estados Unidos de América durante...</P>
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