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<Part><TOC><TOCI>Nueva ÉpocaNúmero 1</TOCI>
</TOC>
<H1>El populismo como estilo comunicativo en América Latina (2016-2020)</H1>
<H1>Populism as a Communicative Style in Latin America (2016-2020)</H1>
<H2>MSc. Orietta E. Hernández Bermúdez</H2>
<P>Máster en Relaciones Internacionales, doctorante en Ciencias Políticas.Actualmente se desempeña como Investigadora Agregada y Profesora AsistenteCentro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI)</P>
<P>e-mail:orietta82@yahoo.es</P>
<P>Número ORCID: 0000-0001-5225-3067</P>
<H2>Lic. Mayra Bárzaga García</H2>
<P>Investigadora en temas de América Latina y Comunicacionales,Coordinadora de la RevistaCuadernos de Nuestra AméricaCentro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI)</P>
<P>e-mail:mayramarbg17@gmail.comNumero ORCID: 0000-0002-0410-596X</P>
<H2>Resumen:</H2>
<P>En América Latina el auge de la derecha popu-lista se manifiesta como gestora de la restaura-ción conservadora y de la acción golpista. Expre-sa una respuesta reaccionaria al ciclo progresistay mantiene rasgos históricos, especialmente enel servilismo de las elites, mimetizando rasgosdel populismo tecno comunicacional estadouni-dense y europeo. La coyuntura económico-polí-tico-social de la región ha sido propicia para suexpansión, como sostén de una oligarquía regio-nal parasitaria, corrupta, dependiente del capitalglobal.</P>
<P>El discurso populista de derecha en la región,tiene como centro las emociones y como escena-rio fundamental los medios de comunicación yredes sociales. Todo es válido en la lucha contrael progresismo y otras fuerzas políticas y popula-res. De acuerdo con la narrativa de los gobiernosde derecha, una victoria electoral de la izquierdaes sin dudas un fraude monumental, un mandatoextendido y autoritario de la derecha es cuandomenos necesario para mantener la democracia</P>
<P>y por supuesto un mandato prolongado de la iz-quierda es una “dictadura corrupta”.</P>
<P>En la región latinoamericana el estilo comuni-cacional que adopta el populismo de derecha seconstruye sobre el autoritarismo y la intolerancia,y en lugar de canalizar el descontento de los ciu-dadanos contra el neoliberalismo y las políticasde austeridad, expresan una respuesta reacciona-ria al ciclo progresista.</P>
<P>Palabras clave: Populismo, estilo comunicacio-nal, medios de comunicación, redes sociales, fuer-zas políticas.</P>
<P>Abstract:</P>
<P>In Latin America, the rise of the populist ri-ght is manifested as the manager of the conser-vative restoration and the coup action; they ex-press a reactionary response to the progressivecycle and maintain historical features, especiallyin the servility of the elites and mimic featuresof American and European techno-communica-tional populism. The economic-political-socialsituation of the region has been conducive to its</P>
<P>129</P>
</Part>
<Part><P>expansion, as the support of a parasitic, corruptregional oligarchy, still highly dependent on glo-bal capital.</P>
<P>The right-wing populist discourse in the re-gion has emotions as its center and the mediaand social networks as its fundamental stage.Everything is valid in the fight against progres-sivism, according to the narrative of the gover-nments of the right, an electoral victory of theleft is undoubtedly a monumental fraud, anextended and authoritarian mandate of the ri-ght is at least necessary to maintain democracy</P>
<P>dictatorship. This is how the common sense ofthe people is manipulated.</P>
<P>In the Latin American region, the communica-tion style adopted by right-wing populism is builton authoritarianism and intolerance, and insteadof channeling the discontent of citizens againstneoliberalism and austerity policies, they express areactionary response to the progressive cycle. Thatis why it assumes the classic modality of messagesenraged against the left in general.</P>
<P>Key words: Populism, communication style,communication media, social networks, political</P>
<P>forces.and of course a long term on the left is a corrupt</P>
<H1>Introducción</H1>
<P>El populismo es objeto de estudio de diferen-tes disciplinas científicas, su análisis puede reali-zarse desde disímiles enfoques, de tal forma quelas ciencias sociales no han llegado todavía a unconsenso único acerca del tema. Esta cualidad, deamplio espectro en su definición y utilización re-fuerza la necesidad de su estudio, especialmenteen los últimos años, en el que a criterio de nume-rosos cientistas sociales y políticos, el populismose ha puesto “de moda” con el ascenso de actorespolíticos, especialmente de derecha, en la disputapor los gobiernos en diferentes partes del mundo:EE.UU., Europa, Asia, África y América Latina.</P>
<P>El objetivo general propuesto en el presente ar-tículo, es determinar los factores comunicaciona-les que han condicionado el reforzamiento de lainfluencia de las fuerzas populistas de derecha enAmérica Latina. Para ello, el análisis se centraráen el estilo comunicacional del populismo de de-recha en la región latinoamericana; analizándolo</P>
<P>Estilo construido con gran presencia de la dema-gogia, utilizada como palanca para acceder al po-der” (Rodríguezet al., 2019: p. 8).</P>
<P>La importancia de este estudio radica, en pri-mer lugar, en la identificación de las causas de laextensión de las fuerzas políticas del populismo anivel mundial y en particular en América Latina.En segundo lugar, el análisis del estilo comunica-cional que utilizan para la instauración de regí-menes populistas de derecha como instrumentospara reforzar su dominación, en representaciónsistémica del capital.</P>
<H1>Consideraciones teóricas</H1>
<P>La despolitización de la economía y la nega-ción de la lucha de clases están en el centro de lallamada política posmoderna. Para entender laesencia del populismo de derecha, es imprescin-dible comprender que todo el aparato ideológicode las corporaciones y de los poderes fácticos,giran en torno a defender esta tesis, en lo teórico</P>
<P>y lo práctico y es uno de los instrumentos del ca-como “método o estilo de actuación política que</P>
<P>se utiliza para lograr un particular tipo de movili-zación social, normalmente en situaciones de cri-sis económica y, sobre todo, de crisis política porprocesos de deslegitimación de las elites políticas.</P>
<P>130</P>
<P>pital para “internalizarla” simbólicamente en ladiscusión filosófica y política y en la práctica co-tidiana. De manera que, la instauración de regí-menes populistas de derecha por todo el mundo</P>
</Part>
<Part><P>El populismo como estilo comunicativo en América Latina (2016-2020)</P>
<P>es una herramienta para reforzar su dominaciónen representación sistémica del capital.</P>
<P>Conceptualmente, el populismo sigue siendoun objeto de análisis de límites difusos y naturale-za ambivalente (Errejon, 2011). Sin embargo, hayrasgos comunes en los que coinciden sus princi-pales estudiosos:</P>
<P>×La composición difusa y transversal (intercla-sista) de su categoría central, el “pueblo”, construi-da a partir de un discurso amplio, en no pocoscasos considerado demagógico.</P>
<P>×Presencia de un líder como representante deuno o más grupos excluidos en oposición a las eli-tes o alestablishment; los cuales son “responsabili-zados” de promover la dicotomización antagóni-ca del espacio político.</P>
<P>×Papel catalizador de un liderazgo carismáticoen la construcción de la acumulación de fuerzaspara oponerse alestablishmentconstituido.</P>
<P>Al respecto, (Moufflé, 2019) y otros teóricos,han manifestado que coinciden con esta tríada:Líder-Pueblo-Discursoantiestablishment, paraconcluir que se está en presencia de un populista.Sin embargo, consideramos más acertada la preci-sión que hace Monedero en relación con la cons-trucción del concepto “pueblo”, del “nosotros”; élespecifica que es importante tener en cuenta parala utilización de este concepto, no sólo su defini-ción como grupo subordinado y la naturaleza desu subordinación (económica, cultural, étnica,política u otra) sino el carácter ideológico de laconstrucción populista: la naturaleza del “noso-tros” y el horizonte de liberación propuesto (Mo-nedero, 2015).</P>
<P>En ese sentido, Monedero señala que la tautolo-gía: “populista es el que interpela al pueblo” sólocobra sentido si se especifica que:</P>
<P>1.La construcción discursiva del “nosotros” esuna operación netamente política.</P>
<P>2.La interpelación al pueblo es política en tantoes conflictiva. Esta es la segunda tarea central entoda ruptura del orden constituido: la construc-ción del “ellos”.</P>
<P>3.La construcción dicotómica siempre se hacedesde fuera del orden existente, por lo general porun “outsider” mediante una convocatoria refun-dacionalista.</P>
<P>4.La construcción populista es, en este sentido,siempre antiinstitucional y su legitimidad es tangrande como amplio y cohesionado sea el “noso-tros” por el que dice hablar.</P>
<P>Sin dudas estos rasgos son importantes a te-ner en cuenta para identificar cuando estamos enpresencia de un líder y una construcción popu-lista, pero no nos alcanzan para identificar al po-pulismo como potencialmente antisistémico; entodo caso se refiere a posiciones ante las diferen-tes maneras de gestionar las instituciones, es poreso que el término permite incluir tanto a líderesde izquierda como de derecha, lo que genera nopocas veces, confusiones teóricas y políticas. Enno pocas ocasiones, el populismo es manipuladopeyorativamente por la derecha en contra de la iz-quierda, acusando a ciertos líderes de utilizar alpueblo para generar cambios en función de pro-mesas “demagógicas” que no se podrían cumplir,pues en apariencia no contaban con un programarealista y realizable para ello.</P>
<P>Precisamente, la construcción del “nosotros”en oposición al “ellos” mediante una convocatoriaantiinstitucionalista para refundar las relacioneseconómicas, sociales y política de una sociedad enconcreto ha transversalizado los cambios econó-micos, sociales y políticos, en disímiles circuns-tancias históricas y en diferentes contextos geo-gráficos. Por esa razón el término populista se hamanejado desde diferentes ángulos en la historia.</P>
<P>Por ejemplo, Mouflé y Laclau, identifican al po-pulismo como “una estrategia de construcción dela frontera política y no como un régimen. “Paraestos filósofos más que una ideología, es una for-ma de estructurar el relato político y de ejercer elpoder; en la construcción “de la frontera política”(Mouflé, 2019)</P>
<P>Para (Laclau, 2005) el populismo no es un mo-vimiento político específico, sino lo político en su</P>
<P>131</P>
</Part>
<Part><P>forma más pura, una matriz neutral, un campo delucha abierto, cuyos contenidos están definidospor la lucha por la hegemonía. Para este filósofo elpopulismo ocurre cuando una serie de demandasdemocráticas particulares son encadenadas enuna serie de equivalencias y este encadenamientoproduce “el pueblo” como el sujeto político uni-versal.</P>
<P>Según su criterio, lo que caracteriza al populis-mo, es la emergencia de la gente como sujeto po-lítico y todas las diferentes luchas y antagonismosparticulares de género, feministas, sexuales, étni-cos, culturales y otros que aparecen como partede la lucha entre el pueblo y el Otro. En un con-texto donde el poder hegemónico no puede in-corporar una serie de demandas particulares, unafuerza antagonista podría luchar por abanderarciertos significantes vacíos (democracia, justicia,derechos), los cuales podrían incorporar las múl-tiples demandas particulares insatisfechas de lapoblación.</P>
<P>Diversas críticas han recibido este proyecto de lasdisimiles identidades y la política radical, así comola hipótesis populista de Laclau. Entre sus críticosestá Slavov Zizek (2018), quién sostiene que esapropuesta conceptual de populismo tiene un con-tenido postpolítico.1De acuerdo con este autor laspolíticas posmodernas2de la identidad, vinculadasa estilos de vida particulares, encajan muy bien conla idea de una sociedad despolitizada.</P>
<P>La postpolítica, a su vez, subraya que la luchade clases ha quedado desfasada y que por tantohay que abandonar las viejas divisiones ideológi-cas (izquierda y derecha). El reto, se nos dice, esahora resolver las necesidades y exigencias pun-tuales de la sociedad, provistos de la necesariacompetencia del experto (que se presenta como</P>
<P>apolítico, por ejemplo: el economista, el sociólo-go, el diplomático, etc.)</P>
<P>No obstante, no podemos obviar que el únicovínculo que conecta todas estas “múltiples identi-dades” es el mercado capitalista y la relación capi-tal-trabajo, por lo que el punto clave es que aban-dona la crítica al capitalismo. Es evidente que estateoría populista posmoderna ha contribuido a ladespolitización de la economía y a la naturaliza-ción del capitalismo.</P>
<P>Para Zizek, la huida del esencialismo marxistaque llevan a cabo Laclau y Mouffe conduce a laaceptación del capitalismo y a la renuncia a cual-quier intento real de superar las condiciones so-ciales de existencia actuales.</P>
<P>Algo similar ocurre con la externalización delenemigo en un intruso o un obstáculo por partedel populismo. Para el populismo, la causa de to-dos los males es en última instancia, no el sistemaen sí mismo, sino el “intruso que lo corrompe” (lacorrupción política y no el capitalismo, los espe-culadores financieros y no el capitalismo finan-ciero); esta tesis contribuye a diluir el conceptofundamental de que el problema no son las con-secuencias inevitables del sistema capitalista, sinolas causas estructurales en la relación capital-tra-bajo del sistema capitalista como tal.</P>
<P>Así que, para Slavoj Zizek, salir de la situaciónpostpolítica actual parece pasar irremediable-mente por repolitizar la dimensión económica yde clase que ha quedado fuera de la discusión; cri-terio con el que coincidimos.</P>
<P>También en la academia cubana se elaborandiferentes tesis sobre el populismo. A propósi-to, destacan los análisis de varios autores en eldebate publicado en la revistaCuba Socialista.Para el filósofo cubano Rubén Zardoya el po-</P>
<P>1“la postpolítica es la tentación autoritaria de hacer pasar por “naturales” decisiones o situaciones que responden apreferencias políticas, a intereses particulares que, de esta forma, resultan blindados (Zizek, 2018).</P>
<P>2“La posmodernidad, también denominada postmodernidad, es un concepto muy amplio que se refiere a una tenden-cia de la cultura, el arte y la filosofía que surgió a finales del sigloXX. A nivel general, puede decirse que lo posmoder-no se asocia al culto de la individualidad, la ausencia de interés por el bienestar común y el rechazo del racionalismo,aunque la idea tiene muchas aristas” (Pérez y Gardey, 2013).</P>
<H1>132</H1>
</Part>
<Part><P>El populismo como estilo comunicativo en América Latina (2016-2020)</P>
<P>pulismo “es un vocablo en extremo polisémico.Las definiciones con que tropezamos en la li-teratura especializada son generalmente vagas,indeterminadas, imprecisas y su utilización enlos medios de comunicación es en extremo di-fusa y, como norma, peyorativa, al punto que lapalabra ha llegado a convertirse en una formade denigrar al adversario, en una invectiva des-calificadora y estigmatizadora, en un insultolanzado al rostro de los contrincantes. Sin quetenga lugar el menor desplazamiento de senti-do, en muchos discursos, la palabra populistapuede sustituirse por demagogo, manipulador,paternalista, asistencialista, clientelista, nacio-nalista, patriotero, xenófobo y hasta irrespon-sable” (Zardoya, 2018).</P>
<P>Por su parte, el filósofo cubano, Embajador Ger-mán Sánchez Otero (2018), en el artículo “Popu-lismo, movimientos políticos y retórica de la des-calificación” apunta: “Todos los políticos de una uotra manera apelan al pueblo. Ese es el sostén dela retórica de cualquier política, pues el pueblo esel que da los votos. Entonces, calificar a un suje-to político como populista por su utilización deltérmino pueblo, o su búsqueda de apoyo popularno podría ser el camino. A la hora de analizar lavigencia de este término, me parece que debemosirnos más a su contextualización histórica y a susespecificidades por regiones e, incluso, por paí-ses” (Zardoya, 2018).</P>
<P>Siguiendo el mismo debate, el politólogo Ra-fael Hidalgo (2018) considera que el elementocomún en este concepto es “el papel de una no-ción abstracta de pueblo entendido como factordel cambio o como objeto de manipulación. ¿Enqué sentido se da esa presencia? Puede ser en unsentido de burda manipulación, tipo Trump, ocomo actor del cambio. O sea, el uso del con-cepto tiene un componente instrumental que</P>
<H1>Rasgos del populismo de derecha</H1>
<P>Para precisar los rasgos del populismo de de-recha y sus manifestaciones en diferentes partesdel mundo, hagamos un análisis de la coyunturaactual, en la que no pocos estudiosos señalan a la“postpolítica” como una característica central enlas relaciones sociales actuales.</P>
<P>En los países donde impera el mercado, la “po-lítica” responde cada vez menos a los intereses ynecesidades de los ciudadanos, se resume a defen-der los intereses de las elites empresariales, puespor lo general, son los empresarios o sus acólitosquienes “participan”; en detrimento de la mayoríade sus “representados”.</P>
<P>La “postpolítica” es una política que afirma de-jar atrás las viejas luchas ideológicas para recaeren la administración y gestión de expertos de lamanera más eficiente y responsable posible. Lapostpolítica (la “gestión de los asuntos socialescomo algo técnico”) moviliza todo el aparato deexpertos, trabajadores sociales, asociaciones, etc.,para asegurarse que la puntual reivindicación, “lademanda”, de un determinado grupo se quede eneso: en una reivindicación puntual.</P>
<P>Según Zizek, la esencia de la coyuntura postpo-lítica radica en “el fin de la ideología” caracteriza-da por la radical despolitización de la esfera de laeconomía, puesto que el modo en que funciona laeconomía (la necesidad de reducir el gasto social,etc.) se acepta como una simple imposición delestado objetivo de las cosas. Mientras persista estaesencial despolitización de la esfera económica,cualquier discurso sobre la participación activade los ciudadanos, sobre el debate público comorequisito de la decisión colectiva responsable, etc.quedará reducido a una cuestión “cultural” entorno a diferencias religiosas, sexuales, étnicas ode estilos de vida alternativos y no podrá incidiren las decisiones de largo alcance que nos afectan</P>
<P>imposibilita formular una definición general yobliga, al utilizarlo, a precisar en qué nivel deltratamiento de la realidad vamos a movernos”(Zardoya, 2018).</P>
<P>a todos. La única manera de crear una sociedaden la que las decisiones de alcance y de riesgo seanfruto de un debate público entre todos los inte-resados, consiste, en definitiva, en una suerte de</P>
<P>133</P>
</Part>
<Part><P>radical limitación de la libertad del capital, en lasubordinación del proceso de producción al con-trol social, esto es, en una radical repolitizaciónde la economía.</P>
<P>En la coyuntura actual, nos parece importan-te apuntar que el populismo de derecha no debeconfundirse con la extrema derecha, aunque estaúltima es habitualmente populista, conjuga ele-mentos que derivan de la agenda liberal clásica, dela tradición conservadora y un aparente discursode la “antipolítica” o postpolítica, presentándosea sí mismos como “el cambio”, la nueva política orecurriendo a figuras empresariales como candi-datos.</P>
<P>Varios académicos usan la terminología de ma-nera inconsistente, refiriéndose a veces al popu-lismo de derecha como “derecha radical” u otrostérminos como neonacionalismo, categorizana los partidos como “ultras” o “extrema”, “nuevaderecha”, “antiinmigrante” o “neofascista”, “anties-tablishment”, “populista nacional”, “autoritario”,“antigobierno”, “antipartidista”, “ultranacionalis-ta”, “neoliberal”, “libertario” y así sucesivamente.</P>
<P>Debemos en este sentido destacar que la clasi-ficación del populismo de derecha en una sola fa-milia política ha resultado difícil y no es segurosi existe una categoría significativa, o simplemen-te un conjunto de categorías, ya que los partidosdifieren en ideología, organización y retórica deliderazgo. A diferencia de los partidos tradiciona-les, tampoco pertenecen a organizaciones inter-nacionales de partidos afines y no usan términossimilares para describirse a sí mismos.</P>
<P>Sin embargo, es importante destacar que ac-tualmente, los rasgos comunes del populismo dederecha, se enmarcan en democracias más orien-tadas a lo simbólico, insertadas en una sociedadde consumo de corte mediática y espectaculari-zada, que incrementan sus niveles de exposicióny circulación de contenidos políticos con los</P>
<H1>Populismo de derecha en América Latina</H1>
<P>En América Latina, el populismo ha ido mos-trando su capacidad de resistencia a desaparecer,madurando en terrenos apropiados como las cri-sis políticas e institucionales, así como las crisiseconómicas y sociales que acaban siendo idealespara que germinen, crezcan, se desarrollen e in-cluso muten los populismos.</P>
<P>Al mirar hacia el continente latinoamericano,de acuerdo con Zardoya (2018) nos encontramosque: en Argentina, suelen llamarse populistas to-dos los presidentes que fueron electos, incluidoMauricio Macri; en México, junto a Lázaro Cár-denas, cuyo gobierno encarnó la expresión másradical de la ideología de la Revolución mexicana,se menciona a Andrés Manuel López Obrador,acusado a diario de proponer “soluciones mági-cas” a los problemas del país.</P>
<P>En Perú, se coloca en la misma casilla a VíctorRaúl Haya de la Torre, político e ideólogo social-demócrata, y a Alberto Fujimori, uno de los adali-des del neoliberalismo en la región. En Venezuela,Carlos Andrés Pérez y Hugo Chávez (también Ni-colás Maduro) se relacionan uno al lado del otrosin el menor pudor. En Chile se registra a Salva-dor Allende y a Michelle Bachelet. En Ecuadorrelacionan a José María Velazco Ibarra y a RafaelCorrea; en Brasil, a Getulio Vargas, Lula da Silva yDilma Roussef; en Costa Rica, a Rafael Ángel Cal-derón Guardia, y en Puerto Rico, a Luis MuñozMarín (Zardoya, 2018).</P>
<P>La tipificación de los procesos derechistas lati-noamericanos en términos de populismo es másimprecisa que en otras partes del mundo. En estaregión el concepto tenía un significado históricode mejoras sociales, democratización o soberanía,que se ha disuelto por completo, como populistasse clasifican a procesos tan variados como con-trapuestos: desde Nicolás Maduro, hasta LópezObrador, pasando por Bukele, Moreno y Bolso-</P>
<P>naro.procesos de convergencia digital y nuevas plata-</P>
<P>formas de interacción ciudadanas, como las re-des sociales.</P>
<P>En este sentido, desde 2015, comienza a to-mar fuerza un populismo de derecha del espectro</P>
</Part>
<Part><P>El populismo como estilo comunicativo en América Latina (2016-2020)</P>
<P>político, reforzado por la emergencia a escala in-ternacional de fenómenos similares, como el re-presentado por Donald Trump en Estados Uni-dos.</P>
<P>Este es un populismo caracterizado, entreotros rasgos, por un elemento concreto: el recha-zo a la clase política en el poder, representada, enel caso de América Latina por el progresismo enalgunos países o hacia los partidos tradicionales,a los que consideran muy alejados de las bases.Es importante destacar que este auge en la re-gión de la derecha populista se manifiesta comogestora de la restauración conservadora y de laacción golpista.</P>
<P>La ofensiva contra los gobiernos del progresis-mo tomó fuerza desde 2014, después de la reu-nión de los representantes de los partidos polí-ticos de derecha tradicionales en Atlanta, en laque deciden tomar acciones mancomunadas laoligarquía regional y el Departamento de Estadode Estados Unidos, para luchar contra gobiernosy políticos del progresismo; acudiendo allawfarecontra los líderes y a la utilización del descréditode sus partidos, encaminándose a su deslegitima-ción y a la construcción de “fuerzas de derecharadical populista”3</P>
<P>Claudio Katz (2020) caracteriza la última “olapopulista de derecha” en América Latina con lossiguientes rasgos:</P>
<P>1.A semejanza de Europa y Estados Unidos suestilo comunicacional se construye sobre el auto-ritarismo y la intolerancia, pero, en lugar de ca-nalizar el descontento contra el neoliberalismo ylas políticas de austeridad, expresan una respuestareaccionaria al ciclo progresista. Por eso asume lamodalidad clásica de mensajes enfurecidos con-tra la izquierda.</P>
<P>2.A diferencia de sus pares de Estados Unidosy Europa, el populismo regional defiende un neo-liberalismo económico explícito. Promueve ese</P>
<P>programa en oposición a la propia tradición desa-rrollista de la derecha regional, retomando el tra-dicional servilismo al imperialismo yanqui.</P>
<P>3.Otro debate que ha resurgido es la caracteri-zación del fascismo. Una vieja tesis niega la posi-bilidad de su presencia en América Latina. Sos-tiene que esa modalidad política es imposible enla periferia, desconociendo las distintas formasque asumió el fascismo dependiente. Esa variantetuvo su apogeo en la guerra fría, no en los años 30y alcanzó gran incidencia con el pinochetismo yel uribismo.</P>
<P>En consecuencia, podemos decir que el popu-lismo actual de derecha en Latinoamérica man-tiene rasgos históricos, especialmente en el servi-lismo de las elites al capital nacional y occidentaly mimetiza rasgos del populismo tecno comuni-cacional estadounidense y europeo. La coyuntu-ra económico-político-social de la región ha sidopropicia para su expansión, como sostén de unaoligarquía regional parasitaria, corrupta, aún muydependiente del capital global.</P>
<P>Resulta importante además resaltar que en laregión se acentúa lo que los teóricos denominancomo la “captura corporativa del Estado” (Can-non, 2018) (Stefanoni, 2018); ciclo que de acuer-do con el criterio de estos autores, comenzó en losaños 90, interrumpido por el progresismo a partirde 1998 con la victoria de Hugo Chávez en Ve-nezuela y que recomienza a partir del 2016 conel “giro conservador” con la elección de MauricioMacri en Argentina.</P>
<P>Utilizamos esta conceptualización porqueconsideramos que este ciclo de “captura del Es-tado” viene acompañado y aupado, en la actuali-dad, por el populismo de derecha; condicionadopor la recuperación política y el acelerado forta-lecimiento económico de las fuerzas del merca-do sobre el Estado y las clases mayoritarias (an-tes beneficiadas, en el ciclo del progresismo, con</P>
<P>3A los efectos de este estudio es un segmento del ala derecha del espectro de organizaciones políticas, que nominal-mente actúa dentro de la institucionalidad establecida, pero recurre a la movilización masiva a través de la críticasostenida contra el stablishment político, a través de un estilo de comunicación determinado.</P>
<P>135</P>
</Part>
<Part><P>políticas redistributivas de un Estado robusto,con orientación nacionalista).</P>
<P>Características del ciclo actual de “Captura delEstado” en América Latina.</P>
<P>×“Captura económica” (Durand, 2019).Con-centración del poder económico en el sectorprivado, y a su interior en unas cuantas grandescorporaciones, que controlan la producción delos bienes y servicios esenciales, de la tierra másrentable y de las principales fuentes de materiasprimas exportables; al mismo tiempo que se pre-cariza el trabajo, se reduce la capacidad de nego-ciación de los sindicatos de trabajadores y se hacemás difícil articular a las organizaciones de la so-ciedad civil.</P>
<P>×“Captura mediática del Estado”: poder instru-mental y discursivo de las corporaciones mediá-ticas. Generan los discursos procorporativos, ydefinen la agenda mediática nacional e interna-cional; “convenciendo” a los ciudadanos, de quelas decisiones que impulsan a través del Estadoson las adecuadas para su bienestar; en detrimen-to de una institucionalidad “débil” y una demo-cracia cada vez más diluida y decepcionante.</P>
<P>×“Captura cognitiva o cultural”: Discurso “per-suasivo” de las corporaciones en función de lacohesión ideológica acerca de que el mercado ca-pitalista es la única opción para el desarrollo. Esimportante destacar que este discurso “persuasivo”es componente activo de la producción de sentidose implica orientar el comportamiento social, paraconstruir estrategias políticas que reafirmen, sub-viertan, deconstruyan o construyan las relacionesde poder por la derecha populista a su favor.</P>
<P>Otro componente de la captura cognitiva esla utilización por las corporaciones de ONGs yFundaciones para internalizar en los ciudadanos/votantes el discurso de la “gobernanza” económi-ca, medio ambiental, ciudadana y el “empodera-miento” de los indígenas, los emprendedores, en-tre otros; promovidos por la USAID, NED y otrasagencias; que en la práctica resulta desmoviliza-dor y contribuye, a su vez, a la construcción de un</P>
<P>136</P>
<P>“sentido común” en defensa de las corporacionesy el individualismo del ciudadano promotor y de-fensor del mercado.</P>
<P>Con la captura del Estado se acentúa la relaciónestrecha entre las elites económico-mediáticas, laselites políticas-mediáticas y el poder decisorio delEjecutivo y la Presidencia. Se traduce en mayorinfluencia de las elites económicas en las decisio-nes de política pública; con una tendencia a legis-lar por decreto y en secreto logran protecciones yprivilegios, hacen más desigual el sistema tribu-tario, generan poder de veto, de bloquear leyes;lo cual se complementa con su penetración pormedio dellobbyy la puerta giratoria, una vez for-mados los gobiernos y elegidos los parlamentos.</P>
<P>En realidad, el poder mediático, que tambiénpasa por acentuados procesos de concentraciónen América Latina, fortalece el poder corporativo,y viceversa, porque potencia todavía más el poderinstrumental-discursivo de conjunto sobre el Es-tado y la sociedad, de los grupos de poder econó-mico nacional y las transnacionales. De ahí queno falten autores que consideren que las “campa-ñas mediáticas”, detectadas en varios estudios decaso, para presionar desde afuera al Estado o con-vencer a la sociedad, sea otro instrumento impor-tante de la captura del Estado (Cortés e Itriago,2018).</P>
<P>El neoliberalismo posee multiplicidad de ma-neras de consolidar su dominación, pero tambiénes idea fuerza, “de sentidos comunes de lo propioy lo ajeno, de lo privado y lo colectivo, de lo ex-tranjero y lo nacional, de lo eficiente y lo ineficien-te, de lo probable y de lo improbable mediante elcual la sociedad, el ama de casa, el estudiante, eldirigente, el partido político, el congresista orde-naban el mundo, explicaban el mundo para andarpor el mundo” (García Linera, 2015).</P>
<P>Este ejercicio de la “dominación” sistémica seproduce por consenso o por la represión. El ejer-cicio de la “dominación” por consenso provie-ne, entre otras, de las inversiones masivas de lascorporaciones en mercadeo, la creación de redes</P>
</Part>
<Part><P>El populismo como estilo comunicativo en América Latina (2016-2020)</P>
<P>mediáticas y de publicidad; incluyendo la omni-presencia de marcas y logos que inducen a la de-pendencia sicológica de un modo de pensar y deser de la vida cotidiana. Se trata de un “aparatoideológico” privado de nuevo tipo, propio del ca-pitalismo del sigloXXI; que combina la visión delos medios de comunicación de masas, la nuevasociabilidad digital acelerada por las GAFAM,4losprogramas de las escuelas de negocios y los pro-gramas sociales de las corporaciones, las ONGsy las fundaciones; financiadas estas últimas, a suvez, por las corporaciones estadounidenses y eu-ropeas y por el Departamento de Estado.</P>
<P>La construcción de sentidos de la derecha halogrado instaurar el “sentido común” de que loséxitos individuales son lo más importante, de queen el capitalismo “todos tienen oportunidades”,que no hay nada más adecuado que el mercadopara autorrealizarse; contribuyendo a su vez a ladispersión de la clase trabajadora, privilegiándoseen los ciudadanos la “sobredimensión” de sus de-rechos individuales, por encima de los derechoscolectivos o sociales.</P>
<P>En suma, a nivel discursivo hay toda una pro-puesta política e ideológica donde se desarticulanel trabajo y las lógicas de instituciones comunita-ristas y de las organizaciones sociales, ciudadanasy gremiales, pues se fortalece el consumo indivi-dualista y los derechos individuales y se habla re-currentemente de un potencial personal de éxitoen los negocios de los individuos “emprendedo-</P>
<P>fuerzas de seguridad, que los proveen de inteli-gencia y dependiendo de los casos, hasta de ca-pacidades represivas. A veces estas funciones deseguridad privadas actúan coordinadamente conlas funciones estatales del mismo tipo debido ala puerta giratoria: las corporaciones contratan apersonal de inteligencia y contrainsurgencia paradirigir sus cuerpos de seguridad, o se basan enconvenios de cooperación empresarial-policial,en tanto el monopolio de la violencia lo tiene for-malmente el Estado (Durand, 2019).</P>
<P>Otra de las causas del avance populista en laregión es la crisis de los partidos políticos, tantode derecha como de izquierda. En la actualidadse asiste a un alejamiento entre representantes yrepresentados, lo cual se evidencia en fuerte des-confianza hacia la “clase política”, descreimientohacia los partidos y las tradicionales vías de par-ticipación, así como escasa confianza en los go-biernos.</P>
<P>De hecho, solo en torno al 40 % de la pobla-ción latinoamericana se muestra satisfecha con la“calidad democrática” de sus respectivos países,según un estudio de la consultora chilena (Lati-nobarómetro, 2018).</P>
<P>En las preguntas relacionadas con la democra-cia5desde 2010 se percibe un aumento de manerasistemática de aquellos ciudadanos que se decla-ran “indiferentes” al tipo de régimen, aumentan-do de 16% en 2010 a 28% en 2018. Esta lejaníadel tipo de régimen va acompañada con un ale-</P>
<P>jamiento de la política, de no identificación en lares”, naturalizando al capital como el único siste-</P>
<P>ma económico capaz de lograrlo.</P>
<P>En el caso de “Dominación” por represión: Enesta visión, además del aparato represor del Estado,las corporaciones también desarrollan sus propias</P>
<P>escala izquierda-derecha, de la disminución de losque votan por partidos,6y finalmente en la propiaacción de ejercer el derecho a voto.</P>
<P>Se trata de un conjunto de ciudadanos que</P>
<P>4El acrónimo GAFAM se refiere a las cinco grandes empresas tecnológicas estadounidenses : Google, Amazon, Fa-cebook, Apple y Microsoft.</P>
<P>5¿Con cual de las siguientes frases está ud.mas de acuerdo? La democracia es preferible a cualquier otra forma degobierno. En algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible a uno demcrático. A la gentecomo uno nos da lo mismo un régimen democrático que uno no democrático.</P>
<P>6El año 2018 es el tercer año consecutivo en que consolida la tendencia que señala una mayoría, el 58% no vota poralgún partido político.</P>
<P>137</P>
</Part>
<Part><P>abandonan lo colectivo para refugiarse en su in-dividualismo, rechazan lo establecido y rompenlos esquemas. Son ciudadanos más bien desen-cantados y frustrados. Este contingente de desa-fectados de los gobiernos, las ideologías y la de-mocracia son la fuente mayor en el surgimientode populismos en la región, no son una novedady hace años que se observa su crecimiento.</P>
<P>No menos significativo es el hecho que la terceraalternativa de este indicador, que recoge las actitu-des de quienes prefieren un régimen autoritario, nopresenta variaciones muy significativas a lo largodel tiempo, permaneciendo entre un máximo de17% en siete años diferentes a un mínimo de 13%en 2017, recuperándose a 15% en 2018. A medidaque disminuye la edad, hay más indiferencia ha-cia la democracia y a que aumente el autoritarismo.En la edad entre 16 y 40 años el 49% se manifiestaindiferente a la democracia y el 28% no rechaza alautoritarismo (Latinobarómetro, 2018).</P>
<P>Una de las causales puede ser que el 45% de losencuestados responde que la democracia en sus res-pectivos países presenta grandes problemas. Comoconsecuencia, la satisfacción con la democracia dis-minuye constantemente, de un 44% en 2008 hastaun 24% en 2018. A la pregunta ¿Para quién se go-bierna? Entre 2006 y 2018 aumenta de 61% a 79% losque dicen que se gobierna “para unos cuantos gru-pos poderosos en su propio beneficio”. Es en total unaumento de 18 puntos porcentuales. Por lo que no esuna sorpresa que sólo el 32% de los encuestados res-pondan que están satisfechos con la gestión de susrespectivos gobiernos (Latinobarómetro, 2018).</P>
<P>En relación con la confianza en las principalesinstituciones de la democracia y la sociedad, almirar los resultados resumidos aparece la Iglesiaen primer lugar con 63% y luego todas las otrasinstituciones con casi veinte puntos porcentualesmenos. Le siguen las FFAA con 44%, la policíacon 35%, la institución electoral 28%, el poder ju-dicial 24%, el gobierno 22%, el congreso 21% y lospartidos políticos sólo con un 13%.</P>
<P>La percepción del aumento de la corrupción cre-</P>
<P>138</P>
<P>ce. En 2017 un 62% de los latinoamericanos decíanque la corrupción había aumentado, en 2018 un65%. A la pregunta sobre la percepción de invo-lucramiento en la corrupción de múltiples actorespolíticos y sociales; el 51% de los latinoamericanoscreen que “todos o casi todos” los parlamentariosestán involucrados en actos de corrupción. El 50%cree que los presidentes están involucrados, el 47%cree que los concejales y el gobierno local están in-volucrados (Latinobarómetro, 2018).</P>
<P>Estos datos sustentan, en parte, las movilizacio-nes sociales en 2019 protagonizadas por la clasemedia emergente, campesinos, mujeres, indíge-nas y otros actores (las que han tenido lugar enChile, Argentina, Ecuador, Bolivia, Brasil, Hon-duras, Perú y Guatemala) que presionan paraconseguir estados más eficaces y efectivos quecanalicen sus demandas hacia mejores serviciospúblicos: transporte, seguridad, educación, saludy mayor transparencia.</P>
<P>Esta respuesta a la crisis de representación de lospartidos políticos se traduce en el continuo pro-ceso de desconexión entre estos y su electoradotradicional; en la “cartelización” de estos partidosal ser casi indistinguibles ideológicamente entre síy en la interpenetración entre Estado y partidos,al adscribirse estos más al sistema político y susbeneficios corporativos, que a las verdaderas ne-cesidades de sus representados (Mair, 2013).</P>
<P>Estas percepciones ciudadanas son impulsorespara que el sistema acuda a líderes populistas dederecha “en defensa propia”; en favor de su maltre-cha “democracia” y de la golpeada hegemonía esta-dounidense, que acude a la “dominación monrois-ta” como la respuesta de este sujeto hegemónico ensu actual disputa geopolítica con China y Rusia.</P>
<P>Entre los principales rasgos de la “democraciapopulista de derecha” en América Latina debendestacarse el incremento del autoritarismo y la in-tolerancia frente a las fuerzas políticas de oposi-ción, de derecha y de izquierda. Utilizan el pretextode la seguridad para desplegar un disciplinamientodemagógico de la sociedad, frente a la violencia so-</P>
</Part>
<Part><P>El populismo como estilo comunicativo en América Latina (2016-2020)</P>
<P>cial y la protesta contra las medidas de austeridaddictadas por el FMI a los gobiernos. Promuevenformas de violencia paramilitar y no descartan laposibilidad y la implementación del golpismo. Ma-nipulan como punto central de la campaña contralos líderes y gobiernos progresistas el tema de lacorrupción. Los medios de comunicación y RedesSociales son los encargados de instaurar el “sentidocomún” de que los gobiernos del progresismo fue-ron corruptos. Utilización dellawfarecomo pre-texto para la persecución judicial y política de loslíderes y sus organizaciones.</P>
<P>Hay una mayor influencia de las Redes Socialesen la política; aumenta la retórica violenta en lossitios de redes sociales y en el papel que desem-peñan en operaciones de guerra psicológica; losalgoritmos diseñados por la Inteligencia Artificialde las GAFAM favorecen la utilización de estereo-tipos en la construcción del “nosotros” mediantela política de la posverdad; las operaciones de di-famación, el desprecio a la deliberación racionaly a la realidad fáctica, el predominio de lo emo-cional sobre lo reflexivo, o de las pasiones sobre elconocimiento experto. Se toma como verdaderosolo lo que “siento” como tal porque se asocia lalibertad individual a poder opinar y hacer lo queplazca, a pronunciarse libérrimamente sobre elmundo “a pesar de los hechos”</P>
<P>En cuanto a la construcción e internalización deun sentido común e imaginario conservador porlos medios corporativos y los estados, puede decir-se que estos se sustentan en la apropiación de losconceptos libertad y democracia; la deslegitima-ción de la izquierda como sinónimo de “dictadura”,“corrupción” (la narrativa mediática de la “luchacontra la corrupción” ha desempeñado un papelfundamental en esto); y la primacía de los valoresmorales frente a las ideologías (no se trata de dere-cha o izquierda, dicen, sino de tener valores, en estecaso mientras más conservadores, mejor).</P>
<P>Así, la izquierda pasó de ser un rival políti-co, al cual había que irle a ganar elecciones o ladisputa ideológica, a ser algo a eliminar y negar</P>
<P>en sí mismo. Las derechas, crearon un sentidosegún el cual, izquierda es sinónimo de ideo-logización, presentando esta última como algo“malo” en sí misma, acusándola de falta de ob-jetividad, homologándola semánticamente eideológicamente con “chavismo” “castrismo” y“dictadura” o bien, desde una visión centradaen los valores morales, con “ideología de géne-ro”, “homosexualismo” y antivalores. Y, enton-ces, el discurso se centra en que se requiere des-ideologizar, o lo que es lo mismo, eliminar todovestigio de izquierda.</P>
<P>Las derechas, en ese marco, han logrado pre-sentarse como lo no ideológico, es decir, “lo le-gítimo”. Entonces vemos cómo desde narrativasconservadoras profundamente ideológicas, se nosdice en medios de comunicación y por mensajesen redes sociales que erradicar ideologías es comouna suerte de restauración democrática o “aper-tura”. Por otra parte, proclaman que si el pensa-miento es de derechas/conservador no es ideolo-gía: es “racionalidad” o valores.</P>
<P>El populismo de derecha se presenta como elabanderado de la desideologización. Es la guerraideológica de la derecha “desideologizada” contrala izquierda “ilegítima” en una supuesta defensade los valores “democráticos” burgueses.</P>
<P>Los líderes populistas han encontrado en las re-des sociales la forma de estar en contacto espe-cialmente con sus bases y no necesariamente conlos que muestran ser independientes. El uso di-recto de las redes les permite comunicar perma-nentemente sin la intermediación de los mediostradicionales.</P>
<P>Por otro lado, El “populismo trumpista” o “po-pulismo antielite” se encuentra en gestación en laactual coyuntura en América Latina. Estos nuevosmovimientos populistas de derecha, que podránganar o no las elecciones, pero que son una pre-sencia palpable en el panorama político, crecengracias al empeoramiento del clima económico(la ralentización), las medidas ultraneoliberalesimplementadas gracias a la captura del Estado y</P>
<P>139</P>
</Part>
<Part><P>a las consecuencias de la pandemia Sars-Cov2;se benefician de las complejidades de la coyun-tura económico-social y sus consecuencias enla democracia y de la política de la postverdad.Igualmente, se nutren de la desafección y las crí-ticas hacia los partidos y los políticos alcanzadose involucrados en los casos de corrupción; seanreales o no.</P>
<P>Estas conexiones tienen entre sus eslabonesmás importantes la influencia de Steve Bannon7en la región, sobre todo su asesoramiento a JairBolsonaro en su campaña presidencial. La ruta deBannon es toda una red de análisis: El escándalode Cambridge Analytica, la llegada a la presiden-cia de Estados Unidos de Donald Trump, elBre-xit, entre otros hechos que se entretejen y dan lu-gar a un proyecto mucho más amplio, de alcancemundial, donde sin lugar a dudas, América Latinaes una pieza clave.</P>
<P>Otro de los aspectos que no puede pasarse poralto es que en el caso de América Latina uno delos cambios más notables en las últimas décadas hasido el aumento de los miembros de las distintasiglesias evangélicas en detrimento, muchas veces,del número de feligreses de la Iglesia Católica.8Eneste punto es importante aclarar que, más que ha-blar de una sola “Iglesia evangélica” en América La-tina es mejor hablar de “iglesias evangélicas”9que,históricamente, han pasado por diferentes movi-mientos, oleadas, acentos o rostros: protestante,evangelical, pentecostal, neopentecostal, etcétera.</P>
<P>En este sentido, es importante destacar lamanipulación de la fe en función de intereses</P>
<P>políticos por parte de las fuerzas populistas dederecha. En los últimos años se evidencia el in-greso masivo de ciertos líderes evangélicos enel ámbito político partidario, que ubicaría almovimiento evangélico como uno de los nue-vos actores políticos de la región, con especialénfasis en sus estrategias electorales y en los te-mas que reivindican, tales como la “agenda mo-ral” y la defensa de los valores familiares tradi-cionales, estas serían las contrapartes esencialesde la lucha contra el “marxismo cultural” y la“ideología de género”. Se trata de incorporar eltrasfondo religioso detrás de esta nueva oleadapolítica de los evangélicos en el continente, osea, la relectura bíblica sobre un supuesto “pro-yecto político de nación” que Dios ha diseñadopara “su pueblo” (antes Israel, ahora el pueblocristiano) y que debe culminar con la toma delpoder por parte de los “cristianos evangélicos”(Los “evangélicos políticos”).</P>
<H2>Características del discurso populis-ta de derecha en América Latina</H2>
<P>El discurso populista de derecha en Améri-ca Latina identifica como enemigo u obstáculoal progresismo y a la izquierda. Este discurso desatanización del enemigo, con algunas caracterís-ticas del estructuralismo parsoniano, no muestralas insuficiencias del sistema, como la causa dela crisis, no es el capitalismo, sino los individuosquienes lo corrompen. Moviliza, manipula y esti-mula así en las emociones del pueblo el rechazohacia esos adversarios.</P>
<P>7Steve Bannon, miembro del Tea Party, fundador del medio ultraconservador Breibart News. Dirigió la campañaelectoral de Donald Trump y se convirtió en estratega jefe de la Casa Blanca, es la cara invisible del populismo deultra derecha. Tras su abrupta ruptura con Donald Trump y su expulsión de la Casa Blanca, ha asesorado a variosmovimientos políticos europeos y latinoamericanos de derecha y de ultraderecha. Fundó El Movimiento para pro-mover el populismo de derecha en el continente europeo.</P>
<P>8El fenómeno de “migración religiosa” en el continente se reduce a una “emigración católica” hacia las iglesias evan-gélicas, lo que confirma que América Latina sigue siendo eminentemente cristiana (un 90% aproximadamente). Noobstante, el segundo grupo de mayor crecimiento son los que no manifiestan ninguna afiliación religiosa.</P>
<P>9Los evangélicos comparten con los protestantes una misma base doctrinal, son cristocéntricos y bibliocéntricos, perosu principal característica sociológica es que son “conversionistas”. La evangelización es la esencia de su Iglesia y no selimitan a una pastoral de mantenimiento, sino que son iglesias de misión (ad intra y ad extra).</P>
<H1>140</H1>
</Part>
<Part><P>El populismo como estilo comunicativo en América Latina (2016-2020)</P>
<P>Dado que esta estrategia comunicacional sur-ge en una época de crisis social, el líder, general-mente no tiene un programa político, sus mensa-jes, en ocasiones muy superficiales e irrealizables</P>
<P>Con el avance de las fuerzas de derecha en elcontinente americano, en los últimos años deacuerdo con el investigador Paolo Cossarini: des-de los medios de comunicación privados, se ha</P>
<P>solo critican la gestión anterior y prometen rom-</P>
<P>venido instalando un imaginario conservador</P>
<P>per con las prácticas del pasado, acabar con lacorrupción y devolver su poder “al pueblo”. Eldiscurso tiene una elevada carga simbólica. Sehabla de la decadencia moral de la nación, de lapérdida de referencias identitarias, particular-mente de la identidad nacional, de la pérdida decivismo y por lo tanto del relajamiento del vín-culo social.</P>
<P>El discurso “apolítico” y “apartidario” no hicie-ron sino fortalecer una de las premisas con las quefunciona el ciber populismo de derecha: una vi-sión individualista, descomprometida y mercan-tilizada de la política.</P>
<P>Sin embargo, sería imposible completar, unacaracterización del discurso populista de derechaen América Latina sin hacer énfasis en el escena-rio natural en que se desarrolla: las redes sociales</P>
<P>que tiene tres ejes clave:</P>
<P>×apropiarse de los conceptos libertad y demo-cracia.</P>
<P>×la deslegitimación de la izquierda como cons-titutivo de “dictadura”, “corrupción” (la narrativamediática de la “lucha contra la corrupción” hadesempeñado un papel fundamental en esto) y“castro-chavismo bolivariano.”</P>
<P>×la primacía de los valores morales frente a lasideologías (no se trata de derecha o izquierda, di-cen, sino de tener valores) (Cossarini, 2019).</P>
<P>Con este estilo discursivo, como nueva formade hacer política, la derecha ha logrado que la iz-quierda —entiéndase partidos, organizaciones yhasta simpatizantes de esa corriente ideológica—sean identificados por la sociedad como corrup-tos, inmorales, enemigos de la democracia, la ley</P>
<P>y medios de comunicación, dado su posibilidadde situar el objeto de debate público y visibilizar</P>
<P>y el orden. De esta forma justifican la necesidadya no solo de ganarles en las elecciones sino de</P>
<P>determinados antagonismos. Las redes se con-vierten en tribunas desde las que se estimula unavisión individualista, descomprometida y mer-cantilizada de la política.</P>
<P>En el caso particular del discurso populista dederecha, los oradores se apropian del discurso</P>
<P>proscribirlos, negarlos, eliminarlos, sin reparar enlas estrategias para conseguir este fin.</P>
<P>Se presenta al adversario político como “el ene-migo absoluto”. Un ejemplo claro de ello, pudoapreciarse en Argentina durante el gobierno deMacri. Según este mandatario, por un lado, ha-</P>
<P>progresista y lo transforman en función de sus</P>
<P>bía que evitar a toda costa que Argentina toma-</P>
<P>intereses, procurando conseguir legitimidad yapoyo. Como recursos discursivos, invocan a lairracionalidad y al caos atendiendo a las particu-laridades del país y el contexto histórico. A niveldiscursivo hay toda una propuesta política e ideo-lógica donde se desarticulan las lógicas de ins-tituciones comunitarias y de las organizacionessociales, ciudadanas y gremiales, se fortalece elconsumo individualista, los derechos individua-les y el emprendimiento como el camino de losciudadanos para la satisfacción de sus necesida-des básicas.</P>
<P>ra el camino de Venezuela, es decir, la marcha “alautoritarismo antidemocrático”, por el otro, habíaque impedir el regreso de la corrupción kirchne-rista y de los daños causados por el populismo.De este modo el discurso político se transformóen un discurso moral, donde cualquier medio eralegítimo para evitar el regreso de un adversariomoralmente repugnante (Cossarini, 2019).</P>
<P>Un concepto central en el discurso populista dederecha es “el pueblo”, en contraposición con “laelite”. Este pueblo no es el demo, o sea, todos losciudadanos, sino una parte, pues cada líder tiene</P>
<P>141</P>
</Part>
<Part><P>su pueblo. Generalmente relata la lucha de los po-bres contra las inservibles y poderosas elites, bas-tante parecido a la estructura del discurso religio-so de la lucha del bien contra el mal.</P>
<P>En este contexto, a nivel simbólico es interesan-te reflexionar sobre las implicaciones de la cam-paña electoral. Sin una plataforma definida, sinun discurso ideológico establecido, el triunfo deNayib Bukele, en El Salvador, se podría ver comoel triunfo de los descontentos con el sistema departidos políticos. Es una expresión del pensa-miento individualista neoliberal, porque no hayuna apuesta a un proyecto construido colectiva-mente (Alvarenga, 2019).</P>
<P>El discurso “apolítico” y “apartidario” no hizosino fortalecer una de las premisas con las quefunciona el ciberpopulismo de derecha: una vi-sión individualista, descomprometida y mer-cantilizada de la política. La promoción, en loshechos, del voto nulo, presentado como un actosupremo de rebelión y de libre pensamiento in-dividual, se queda en el momento de la negati-vidad de la dialéctica, crea el vacío en el espaciopolítico, que viene a llenar el proyecto neolibe-ral extremo. Este tiene manejos discursivos que,por así decirlo, engullen o fagocitan el discursoprogresista y lo metabolizan a su favor (PrensaLatina, 2019).</P>
<P>Cuando un orador populista utiliza el nosotros,incluye a su partido, su pueblo y muy especial-mente a un yo, que se autoproclama como el por-tador de la salvación. La secuencia de la narraciónentonces comienza con la identificación del mal,luego la purificación y por último la transforma-ción de la sociedad de forma radical, a partir dela propuesta del orador/salvador. Estas caracterís-ticas son muy similares a la prédica de las sectaspentecostales y evangélicas, de ahí el incrementode sus seguidores en la política en el continentelatinoamericano.</P>
<P>En este caso se encuentra Jair Messias Bolso-naro, el primer presidente con un discurso abier-tamente pentecostal electo en las urnas en Brasil.</P>
<P>142</P>
<P>Su primera intervención pública, fue trasmitidaen vivo y transcurrió en forma de oración evan-gélica. Bolsonaro puso gran énfasis en su lema decampaña: “Brasil por encima de todo, Dios porencima de todos”. Este eslogan, contó, “fui a bus-carlo en lo que muchos llaman la caja de herra-mientas para reparar a hombres y mujeres, es de-cir, la Santa Biblia (Prensa Latina. 2019).</P>
<P>El caso de Bolivia es altamente ilustrativo, eneste sentido. Las intervenciones en los cabildos deSanta Cruz, por parte de Luis Fernando Cama-cho, previo al golpe de estado contra el gobiernode Evo Morales, sucedieron a los pies de la esta-tua del Cristo. La oratoria de este líder golpista ibadirigida principalmente a “su pueblo” entiéndasela clase media, que discrimina a los indígenas. Sulenguaje corporal y su discurso con alto conteni-do de populismo de derecha se conjugaban conel rosario y la cruz que siempre llevaba en una desus manos.</P>
<P>Una vez consumado el golpe, los golpistas en-traron al Palacio de gobierno sosteniendo la Bibliay quemaron la Whipala, símbolo de los pueblosoriginarios. De acuerdo con su narrativa, sustitu-yeron las prácticas satánicas de los indígenas, vi-gentes durante el gobierno de Evo Morales, porla fe en Dios. La retórica religiosa caracterizó elmandato de la autoproclamada presidenta Jeani-ne Añez, quien en sus discursos públicos repetíacon frecuencia la frase: “Dios salve a Bolivia”, es-timulando más que la fe religiosa, una fe deveni-da en fanatismo, exclusión y racismo. La religiónsustituyó planes en beneficio de la ciudadanía. Unejemplo claro de ello ocurrió al inicio de la pan-demia de la COVID 19, justo cuando era nece-sario utilizar todos los recursos económicos delgobierno para enfrentar la situación epidemioló-gica, se organizaron cuatro vuelos sobre algunasciudades, donde pastores y sacerdotes bendijerona los bolivianos. El costo estimado de dichas in-cursiones aéreas alcanzó al menos los 15 000 usd,de acuerdo con la información de los medios deprensa.</P>
</Part>
<Part><P>El populismo como estilo comunicativo en América Latina (2016-2020)</P>
<H1>Conclusiones</H1>
<P>Populismo es un concepto en disputa, por lanaturaleza ambivalente de sus rasgos y por la di-versidad de intencionalidades con que se utilizapara calificar a un líder, tanto por la academia,como por el sistema político, al adjudicarle rasgosque pueden ser característicos tanto de la dere-cha, como de la izquierda.</P>
<P>Es insuficiente, en todos los sentidos, la tría-da: Líder-Pueblo-Discursoantiestablishmentparaconcluir que se está en presencia de un populista;debemos ir más allá y tener en cuenta elementosque van desde la contextualización histórica y susespecificidades por regiones y países, hasta su com-</P>
<P>y en lugar de canalizar el descontento de los ciu-dadanos contra el neoliberalismo y las políticasde austeridad, expresan una respuesta reacciona-ria al ciclo progresista. Por eso asume la modali-dad clásica de mensajes enfurecidos contra la iz-quierda en general.</P>
<P>La “captura mediática y la cognitivo-cultural”,al unísono con la “captura del Estado” por las cor-poraciones, intentan generar la cohesión ideo-lógica alrededor del discurso de que el mercadocapitalista es la solución a la satisfacción de lasnecesidades de los ciudadanos; esta producciónde sentidos pretende orientar el comportamientosocial en función del apoyo a las estrategias po-</P>
<P>líticas que sustentan a la derecha populista en laponente instrumental, analizando por quiénes y</P>
<P>con cuales intenciones se utiliza en la política.</P>
<P>Con toda intencionalidad en la academia y en lapolítica el punto clave es el abandono de la críticaal capitalismo. El posmodernismo y la postpolíticahan contribuido a la despolitización de la econo-mía y a la naturalización del capitalismo; se cons-truye una argumentación narrativa que obvia lascontradicciones capital-mercado-sociedad, la lu-cha de clases anticapitalista y se centra en la inmi-gración, inseguridad y corrupción, presentándolascomo causas y no consecuencias de la crisis sisté-mica y multidimensional del capitalismo; apelandoa un discurso nacional-populista y antidemocráti-co, multiplicado por fuertes liderazgos populistas.</P>
<P>En América Latina el auge de la derecha popu-lista se manifiesta como gestora de la restauraciónconservadora y de la acción golpista; expresan unarespuesta reaccionaria al ciclo progresista y man-tiene rasgos históricos, especialmente en el servi-lismo de las elites y mimetiza rasgos del populismotecno comunicacional estadounidense y europeo.La coyuntura económico-político- social de la re-gión ha sido propicia para su expansión, como sos-tén de una oligarquía regional parasitaria, corrup-ta, aún muy dependiente del capital global.</P>
<P>En la región latinoamericana el estilo comuni-cacional que adopta el populismo de derecha seconstruye sobre el autoritarismo y la intolerancia,</P>
<P>construcción de sus relaciones de poder.</P>
<P>Las causas del avance de los líderes del populis-mo de derecha en la región latinoamericana giranen torno a la crisis de los partidos políticos; escasaconfianza en la eficacia de la gestión de los gobier-nos en la solución de los problemas de la ciuda-danía; frustración ante la manera en que se mane-ja la democracia electoral; el involucramiento enla corrupción de innumerables actores políticos ysociales y a la desconexión entre sus representan-tes políticos y el electorado, en la interpenetraciónentre Estado y partidos, al adscribirse estos más alsistema político y sus beneficios corporativos, quea las verdaderas necesidades de sus representados.</P>
<P>Los rasgos del populismo de derecha en AméricaLatina son similares a los de Europa y Estados Uni-dos, en una suerte de mimetismo neocolonialistalos líderes populistas latinoamericanos los imitanen el incremento de la intolerancia y el autoritaris-mo frente a las fuerzas políticas de la oposición; lautilización de la cobertura religioso-financiera delas Iglesias Evangélicas; el papel central de las redessociales en la política de la postverdad; el predomi-nio de lo emocional sobre lo reflexivo; la deslegiti-mación de la izquierda y su conversión en sinónimode “ideologización” argumentando, a su vez, la ne-cesidad de desideologizar el discurso apelando a losvalores morales para ello; pretendiendo legitimar su</P>
<P>143</P>
</Part>
<Part><P>discurso como no ideológico, cuando ha sido todolo contrario en sus intentos por asegurar su domina-ción sistémica por consenso.</P>
<P>El populismo de derecha se auxilia para pro-mover su discurso ideológico, defensor de la na-turalización del sistema capitalista como únicaalternativa posible, de los tanques pensantes, las</P>
<P>fundaciones, ONGs, sistema educacional, sistemade los medios de comunicación, redes sociales,nuevas tecnologías de la comunicación; finan-ciadas y aupadas por el mismoestablishmentquepretenden cuestionar, las corporaciones, agenciasdel Departamento de Estado y el “capitalismo dela vigilancia.”</P>
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