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<Part><P>Nueva ÉpocaNúmero 02</P>
<H1>África Subsahariana</H1>
<P>Autores:Dra.C. María Elena Álvarez Acosta (ISRI), MSc. YoslánSilverio González (CIPI) y Lic. Jayne la Nuez Mesa (CIPI).</P>
<H2>Principales tendencias políticas y eco-nómicas de la región</H2>
<P>La subregión subsahariana todavía enfrenta losefectos socioeconómicos y sanitarios derivadosde la pandemia del coronavirus, debido a que nose ha garantizado el acceso a las vacunas para latotalidad de la población vulnerable. Eventual-mente surgen rebrotes locales de otras epidemias,además de otras enfermedades curables.</P>
<P>La actividad económica se recupera paulati-namente como resultado de la estabilidad en losprecios del petróleo y otras materias primas. Sinembargo, no se muestran todavía indicadores po-sitivos de crecimiento económico. La persistenciade los problemas socioeconómicos estructuralespuede tener un costo político para los partidos enel poder y ser usado por las fuerzas de oposiciónen los ciclos electorales.</P>
<P>Igualmente, La región asiste a un período demayor inestabilidad política —expresado en re-currentes crisis políticas como resultado de laagudización de los antagonismos entre las fuerzasgubernamentales, los partidos de oposición y lasorganizaciones de la sociedad civil. Las contradic-ciones etno-confesionales, las disputas por con-trolar los ingresos de los recursos naturales, la co-rrupción político-institucional y la aplicación delos programas de ajuste estructurales continúandominando parte del escenario político interno.</P>
<P>A pesar del fraccionamiento de las fuerzas po-líticas, los partidos mayoritarios continúan ejer-ciendo el control del escenario electoral y la opo-sición no logra posicionarse, salvo en los casosdonde se produzcan crisis políticas y estas con-duzcan a la alternancia. Los líderes y partidos deoposición mantienen sus posturas de boicot a losprocesos electorales y sus campañas de descréditoa los gobiernos, pero sin resultados palpables.</P>
<P>Si bien los golpes de Estado han sido prácti-camente eliminados del escenario político, no sedescarta la ocurrencia de alguno. No obstante,sus posibilidades de éxito son muy reducidas y deefectuarse, las juntas militares son obligadas a or-ganizar las transiciones políticas hacia gobiernosciviles. Mientras, en los escenarios de estabilidadpolítica, los partidos de oposición se encuentranen desventaja dentro de los parlamentos y en lasestructuras locales.</P>
<P>Las autoridades gubernamentales de los paí-ses afectados por enfrentamientos armados nohan logrado implementar de manera efectiva, losacuerdos de paz, el cese al fuego o los programasde desmovilización y reinserción social de los pa-ramilitares. Continúan los conflictos armados enel Este del Congo, en Sudán del Sur, en Sudán (re-giones de Darfur, Nilo Azul y Kordofán del Sur),en las zonas rurales del centro-sur de Somalia, enla República Centroafricana, en el norte de Mo-zambique (provincia de Cabo Delgado) así comoesporádicos enfrentamientos en la frontera entreEtiopia y Eritrea. Persisten diferendos políticospor control de zonas económicas fronterizas opor la redistribución de recursos hídricos comoen el caso de Somalia y Kenya o entre Etiopia, Su-dán y Egipto. No es probable el estallido de nue-vos conflictos armados.</P>
<P>Igualmente, los conflictos armados que aúnpersisten, siguen estando en su mayoría regiona-lizados e internacionalizados. Las misiones mili-tares y civiles de la Unión Europea, las tropas dela Unión Africana y las de Mantenimiento de laPaz de la ONU, no logran garantizar la seguridadde las zonas en conflicto ni encausar las negocia-ciones con los actores internos implicados. No seavanza hacia soluciones negociadas de los con-flictos que persisten. Paralelamente, se mantiene</P>
<P>167</P>
</Part>
<Part><P>el prestigio y liderazgo regional de países comoAngola, Sudáfrica (en el África Meridional), Ni-geria, Senegal y Ghana (por el África Occidental)y Etiopía (en el Cuerno Africano) en cada unode los mecanismos subregionales de integracióneconómica y de concertación política en los queellos participan (SADC, CEDEAO e IGAD, res-pectivamente).</P>
<P>No se descartan contradicciones entre ellos porel impulso de determinadas iniciativas en el planode la seguridad como es el caso de Nigeria, consu política antiterrorista, en ocasiones contra-rias a las seguidas por los países de su entorno,afectados por el terrorismo. El mismo problemaenfrenta Etiopía en el seno de la IGAD y su me-diación en los conflictos del Cuerno Africano, in-cluido Sudán, Sudán del Sur, Somalia, Eritrea y eltema de la redistribución de las aguas del Río Nilo(Gran Presa del Renacimiento Etíope).</P>
<P>Los partidos derivados de los movimientos deliberación nacional se mantienen en el poder enAngola, Mozambique, Namibia, Sudáfrica y Zim-babwe. Sin embargo, enfrentan graves problemasde liderazgo, han perdido espacios de poder enlas elecciones regionales o municipales, así comodentro de los parlamentos nacionales en favor dela oposición política. Las consecuencias socioeco-nómicas negativas derivadas aún de la pandemiaincrementan las tensiones sociales internas, a pesarde las medidas que estos gobiernos implementan.</P>
<P>Los escándalos de corrupción dentro de la elitegubernamental de estos países contribuyen con eldesgaste relativo de estos partidos en el poder. Lalucha contra la corrupción no contribuye a la ima-gen exterior de las fuerzas políticas en el poder y esusada por la oposición para incrementar las críticascontra los gobiernos y de esta manera canalizar lasdemandas de crecientes sectores de la población.Esto es también utilizado por agencias de EstadosUnidos como la USAID, con sus programas de sub-versión interna e intentos de alternancia política. Sinembargo, todavía no se desata una crisis política quepueda generar dicha alternancia partidista.</P>
<P>168</P>
<P>Por su parte, Angola continúa con sus iniciati-vas anticorrupción, realiza ajustes en sus finanzaspúblicas y ha renegociado su deuda con acreedo-res chinos. Como resultado de la aplicación delplan de privatización de empresas estatales (PRO-PRIV) hasta 2022, se incrementa el interés parala inversión extranjera en el país dada la transpa-rencia en su ejecución. Mientras, Sudáfrica sigueafectada en el plano económico por los arancelesimpuestos por Estados Unidos sobre las importa-ciones de acero en su guerra comercial con China.La situación social en el país, y las consecuenciasde la Covid 19, profundizan los problemas estruc-turales, se deterioran las condiciones de la fuer-za de trabajo —precarización del empleo e incre-mento del desempleo. Sus relaciones exteriores seconsolidan con China. El ANC continúa como laprincipal fuerza política, pero se incrementa el roldel EFF.</P>
<H1>Divergencias y convergencias entre losprincipales actores extrarregionales</H1>
<P>África Subsahariana continúa siendo un esce-nario de confrontación geopolítica, pero a menorescala que en otras regiones. EE.UU. y la UniónEuropea pretenden contrarrestar —infructuosa-mente— el nivel de influencia económica y po-lítica de China y otros actores no tradicionalespresentes aquí de manera creciente y multidi-mensional. Existe una marcada reducción de losfondos a la Ayuda Oficial al Desarrollo y de otrosprogramas de colaboración procedentes de lospaíses miembros de la Unión Europea y de los Es-tados Unidos, mientras que por el contrario estosse incrementan por parte de Japón, China, la In-dia y Turquía, sobre todo a raíz de la pandemia dela Covid-19.</P>
<P>Los flujos de inversión extranjera directa —procedentes de los socios tradicionales euro-peos— siguen una tendencia al declive, a pesar dela firma del Acuerdo Pos-Cotonou entre la UE yel grupo ACP (en particular con los países subsa-harianos). Mientras tanto, los capitales chinos y</P>
</Part>
<Part><P>Escenarios de Política Internacional / África Subsahariana</P>
<P>de otros actores internacionales no tradicionalescontinúan su alza, lo que contribuye con los pro-gramas en ejecución y los proyectos aprobados deimpacto nacional como subregional.</P>
<P>Mientras, la firma de nuevos acuerdos econó-mico-comerciales con diferentes actores extracon-tinentales no tradicionales se amplía. Esto consti-tuye el marco para el fomento de la cooperaciónSur-Sur, la captación de capitales por parte de Áfri-ca y la reducción de los efectos de la aplicación delos programas de ajustes estructurales y de austeri-dad impuestos por los organismos financieros in-ternacionales (BM y FMI), aunque aún no se elimi-na la dependencia estructural sistémica de sectoresde las economías africanas a los centros capitalistaseuropeos (Francia y Reino Unido).</P>
<P>Paralelamente, se incrementan las contradic-ciones entre China, de un lado, y Japón y la India,por el otro, por hacerse de espacios de influenciageopolítica. Estas se expresan en las estrategiasde la Ruta de la Seda (China) y la del Indo-Pací-fico Libre y Abierto (impulsados por India y Ja-pón) como parte del Corredor de CrecimientoAfro-Asiático (AAGC, por sus siglas en inglés).Por lo tanto, las disputas entre estos actores notradicionales en África se agudizan. Además, lapresencia creciente de Israel incrementa sus nive-les de influencia en la toma de decisiones de esosgobiernos en el sector de la seguridad. Sus rela-ciones con Marruecos, Sudán y Malawi —únicopaís subsahariano en plantear abrir su embajadaen Jerusalén— incrementa su influencia políticaen el área a través de su Agencia de CooperaciónInternacional para el Desarrollo (MASHAV).</P>
<P>Los intereses rusos siguen creciendo en la re-gión subsahariana. Moscú mantiene las CumbreRusia-África como mecanismo multilateral paraestablecer sus proyecciones estratégicas en el área,a la par que se incrementan las sinergias entre am-bas regiones en foros internacionales. Se fortalecesu presencia militar en determinados países, ya seapor el envío de efectivos militares (RCA), la proyec-ción de abrir una base militar en la costa de Sudán</P>
<P>(Port Sudán) en el Mar Rojo, así como con la ven-ta de armamentos y la ampliación de los acuerdosmilitares firmados con 19 Estados africanos.</P>
<P>A su vez, Francia continúa siendo el actor demayor convergencia con Estados Unidos en elplano militar en la zona subsahariana. Amboscoinciden en garantizar el control de la línea delSahel y la “lucha” contra el terrorismo. A pesar deello, la Operación Barkhane no logra ningún re-sultado concreto en este tema ni avanza en arti-cular los ejércitos nacionales a través de la FuerzaConjunta del G5 del Sahel. Las Misiones Civilesy Militares de la UE siguen activas en el Sahel sinlograr tampoco los resultados esperados. Conse-cuentemente, no se produce una desmilitariza-ción del Sahel en este contexto y los programas de“ayuda” al desarrollo no son efectivos en resolverlos problemas estructurales que propician las re-des de reclutamiento de los grupos terroristas, nilogran contener los desplazamientos forzados ylos flujos migratorios transfronterizos.</P>
<P>La República Popular China se mantiene comoel principal socio comercial del área subsaharia-na y se consolida como una alternativa económi-ca debido a sus programas de inversiones en am-plios sectores económicos y sociales, así como porsu política de préstamos con bajos intereses, queayudan a disminuir la dependencia de los Estadosafricanos al Banco Mundial y al Fondo MonetarioInternacional. El Foro para la Cooperación entreChina y África (FOCAC) conserva su rol comomecanismo principal de impulso para las relacio-nes multidimensionales entre Beijín y los paísesafricanos. Es sin dudas el foro multilateral másimportante que tiene África con sus socios extra-continentales. Todo ello se fortalece por el desa-rrollo del plan estratégico chino deUn Cinturónuna Ruta(OBOR, siglas en inglés) y en particularcon la Ruta Sanitaria, la cual se revitalizó ante alazote de la pandemia del coronavirus.</P>
<P>El gobierno de Estados Unidos redimensio-na su proyección política hacia la región subsa-hariana. Los programas implementados por las</P>
<P>169</P>
</Part>
<Part><P>administraciones anteriores sufren un impás antela crisis económica que afecta a EE.UU., pero se</P>
<P>que favorecen el desarrollo de las organizacio-nes terroristas en la zona Sahelo-sahariana y en</P>
<P>siguen aplicando las iniciativas comoProsper</P>
<P>el Cuerno Africano. A pesar de que estos mismos</P>
<P>Africa,Power Africay la de Alivio al VIH-Sida.</P>
<P>Aunque crece la retórica estadounidense en susreferencias políticas hacia África, el sistema de lasCumbres EUA-África no se retoma. Este “meca-nismo” bilateral no está en las prioridades de lasrelaciones con el continente. Sin embargo, se in-crementan los contactos políticos entre ambaspartes tratando de “recuperar” el protagonismopolítico perdido en la región frente a la presenciade otros actores extrarregionales.</P>
<P>La Ley de Oportunidades y Crecimiento paraÁfrica (AGOA) se mantiene como centro de sus re-laciones comerciales con los países africanos, perodisminuye el valor de las exportaciones hacia Es-tados Unidos como resultado de la situación en elmercado petrolero y a los impuestos que persistencomo parte de la guerra comercial con China. El in-tercambio comercial entre EUA y África disminuyecomo resultado del descenso del valor de las impor-taciones de petróleo y gas. Las inversiones extranje-ras procedentes de Estados Unidos no se recuperany se concentran solo en sectores estratégicos como elde los hidrocarburos y otros minerales, así como condeterminados países. Por su parte, la USAID man-tiene sus programas económicos y sociales en casitodos los países del ASS, en particular los del ÁfricaMeridional. Es importante acotar que en materia deseguridad y defensa, EE.UU. no incrementa su pre-sencia militar a través del AFRICOM, sino más bientiene lugar un reposicionamiento de sus efectivosmilitares: menos hombres desplegados en el terreno,pero con mayor dispositivo tecnológico-militar. Nose produce una retirada de las tropas ni una dismi-nución de los programas militares de capacitaciónni de los ejercicios de entrenamiento multinaciona-les conjuntos con fuerzas europeas.</P>
<H1>Dinámicas del terrorismo regional</H1>
<P>En cuanto a esta temática, se mantienen los pro-blemas estructurales —factores internos y externos—</P>
<P>170</P>
<P>problemas existen en otras subregiones no se pro-duce un desplazamiento del activismo terroristahacia ellas, salvo casos muy coyunturales. Mien-tras, los grupos y células terroristas actúan en di-chas subregiones con un alto nivel de autonomíay se reorganizan. Concentran sus ataques en laszonas rurales menos controladas por las diferen-tes fuerzas militares desplegadas en dichas áreasy disminuyen los ataques contra los grandes cen-tros urbanos. No obstante, en las regiones afecta-das por estos continúan la crisis social: víctimasciviles, desplazados y refugiados. Además, lasfuerzas militares y de seguridad no logran reducirlos impactos del terrorismo en países como Mali,Níger, Burkina Faso, Chad, Nigeria, Camerún,Somalia y Kenya.</P>
<P>En las zonas de la frontera entre Mali, BurkinaFaso y Níger se siguen produciendo acciones degrupos terroristas vinculados a AQMI y a diferen-tes células del Estado Islámico en el Gran Sahara.También, en Somalia, las diferentes estructuras degobierno local y federal, no puede poner fin a lasacciones terroristas del grupo Al-Shabaab, que to-davía tiene influencia en las zonas rurales, sobretodo en la frontera con Kenya y Etiopía, dondeoperan otras milicias locales de diferentes carac-terísticas y tendencias. Como consecuencia, semantienen la presencia militar multidimensionalen el área con el pretexto de luchar contra las dife-rentes manifestaciones del crimen transnacionaly los conflictos latentes: Estados Unidos y Fran-cia, así como las Misiones de Paz de la ONU y lasMisiones Militares y Civiles de la UE.</P>
<P>Mientras, se observa un lento y paulatino des-plazamiento del “terrorismo” hacia el norte de Mo-zambique y regiones en la frontera de Uganda conel Este del Congo, posiblemente vinculados con elEstado Islámico. Sin embargo, el resto de los paí-ses de la región no se ven afectados por el fenó-meno del terrorismo debido a que no se combinan</P>
</Part>
<Part><P>Escenarios de Política Internacional / África Subsahariana</P>
<P>los factores socioeconómicos, religiosos y políticosque eventualmente fomentan la articulación de lascélulas y grupos terroristas.</P>
<H1>Esquemas de integración y concerta-ción subregionales</H1>
<P>La Unión Africana (UA) avanza con dificultaden la implementación paulatina de las reformasde la organización, así como los proyectos dise-ñados en el marco de la Agenda 2063 y la adop-ción de políticas para mejorar la articulación desus relaciones con las Comunidades EconómicasRegionales (RECs) y otros mecanismos de con-certación políticos. El tema de la duplicidad demembresías de varios Estados en dos y más me-canismos subregionales no se resuelve. Esto siguecomplejizando la homogenización de las políticasa seguir.</P>
<P>Si bien la región ha experimentado una reduc-ción de los conflictos violentos como resultado</P>
<P>afectaciones en los presupuestos de la organiza-ción y de las diferentes agencias que la integran,de la cual no se recuperan todavía, debido a quela mayoría de los países no están en condicionesde incrementar sus contribuciones al presupuestogeneral de la UA y de los RECs. Por lo tanto, habráuna paralización de los proyectos impulsados confinanciamiento propio de la UA.</P>
<P>Así, los problemas estructurales de las econo-mías africanas afectan los planes de integración anivel subregional y continental. Por ello, el Área deLibre Comercio Continental (AfCFTA) avanza demanera paulatina tras el inicio del funcionamien-to de las estructuras del Secretariado. Las medi-das implementadas por las diferentes regiones enaras de la liberalización económica no marchan almismo tiempo. Algunos países implementan es-tas medidas de manera más rápida, como Ruan-da, Seychelles y Kenia. Mientras, el Protocolo deLibre Movimiento de Personas adoptado por la</P>
<P>UA no se implementa ante la reticencia de paísesde las políticas implementadas a nivel nacional y</P>
<P>continental, la UA y los diferentes RECs no logranavanzar en aquellos escenarios de conflictos delarga data, por lo que no se concretiza el principiode la organización de lograr “silenciar las armas”en el continente en el mediano plazo. Por su parte,sí son más efectivos en el manejo de las crisis polí-ticas internas coyunturales. Las Fuerzas Africanasde Despliegue Rápido continúan con problemaspara su implementación y en desempeñar un rolactivo en la solución de los conflictos armados.</P>
<P>Por su parte, los impactos económicos derivadosde la pandemia de la Covid-19 produjeron serias</P>
<P>como Sudáfrica. La crisis en el transporte aéreoprovocó atrasos en la puesta en funcionamientodel Mercado Aéreo Común.</P>
<P>La UA sigue siendo el instrumento por excelen-cia para la realización de los foros multilateralesentre África y los diferentes actores extrarregio-nales como China, Francia, la Unión Europea,India, Japón y Turquía. En los casos de Rusia yReino Unido, avanzan en sus mecanismos deCumbres birregionales. Muchos de estos foros seconvierten en vías alternativas para la captaciónde recursos por parte de la UA.</P>
</Part>
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