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<Part><TOC><TOCI>Economía y COVID-19 en el ciclo político de Estados Unidos: continuidad y cambiodespués del 20 de enero 2021</TOCI>
</TOC>
<TOC><TOCI>United States Economy and COVID-19 in the Political Cycle: Continuity andChange After January 20th 2021</TOCI>
</TOC>
<H1>Dr. C. Luis René Fernández Tabío</H1>
<P>Profesor Titular. Doctor en Ciencias Económicas</P>
<P>Centro de Investigaciones de la Economía Internacional (CIEI)Universidad de La Habana</P>
<P>e-mail:luis.fernandez@ciei.uh.cuNúmero ORCID: 0000-0003-3535-2789</P>
<H1>Resumen:</H1>
<P>El artículo explora la interrelación existente entreel comportamiento de la economía estadounidense,la COVID-19 y otros retos en el ciclo político elector-al para la continuidad y cambio de la política de Esta-dos Unidos después del 20 de enero de 2021. Esta crisiseconómica se presenta como resultado del nuevo coro-navirus, pero sus raíces están en las contradicciones ydesequilibrios propios del capitalismo, agravadas porlas políticas aplicadas por la administración de Don-ald Trump. Los efectos de la crisis en Estados Unidosson trascendentes debido al carácter mundial de lapandemia, y la interconexión internacional de los sec-tores financieros, productivos y de servicios. Con inde-pendencia de la inclinación política que resulte domi-nante de las elecciones, sea un reacomodo reformistademócrata, o una profundización de la continuidad di-visiva y destructiva de Donald Trump, habrá que enfren-tar el contexto de las múltiples crisis internas y desafíosinternacionales. Estas condiciones determinan la ten-dencia predominante a la continuidad debido la comu-nidad de intereses y objetivos de los partidos de la clasedominante, aunque con diferentes discursos políticos,estrategias y énfasis en el empleo de los instrumentosde poder para lograrlos en los próximos cuatro años.</P>
<P>Palabras clave: Crisis económica. Pandemia. Manten-imiento del poder. Ruptura política.</P>
<P>Abstract:</P>
<P>The article explores the interrelationship betweenthe behavior of the US economy, COVID-19 andother challenges in the political cycle for the continui-ty and change of US policy after January 20, 2021.This economic crisis occurs as a result of the new co-ronavirus but its roots lie in the contradictions andimbalances of capitalism, aggravated by the policiesapplied by the Donald Trump administration. Theeffects of the crisis in the United States are transcen-dent due to the global nature of the pandemic, andthe international interconnection of financial, pro-ductive and service sectors. Regardless of the domi-nant political tilt of the election, be it a Democraticreformist rearrangement, or a deepening of DonaldTrump&apos;s divisive and destructive continuity, the con-text of multiple internal crises and the internationalchallenges that will have to be faced. These conditionsdetermine the predominant trend towards continuity,although with different results, due to the communityof interests and objectives of the parties of the rulingclass, but different political discourses, strategies andemphasis on the use of the instruments of power toachieve them in the next four years.</P>
<P>Key words: Economic crisis. Pandemic. Keep onpower. Political Brake. Introducción</P>
<P>23</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>Introducción</P>
<P>La economía de Estados Unidos cumplió en2019 diez años de expansión desde la Gran crisisfinanciera y económica 2007-2009. Hasta ese mo-mento, la crisis de 2008 era la más grave desde laGran Depresión de la década de 1930. Entre 2009e inicios de 2020, los índices de desempleo des-cendieron por debajo de lo que podría conside-rarse pleno empleo, y el Producto Interno Bruto(PIB) aumentó de forma sostenida, aunque convariaciones por trimestres y regiones. La recupe-ración económica ya venía ocurriendo durante elgobierno de Barack Obama, por lo que en rigorno es atribuible a la administración Trump.</P>
<P>Sin embargo, hasta enero de 2020, la realidadeconómica era un factor muy favorable para lasaspiraciones de reelección de Donald Trump ennoviembre, unas de sus mejores cartas de triunfo.Está bien establecido que las condiciones econó-micas cuando están definidas —expansión robus-ta o recesión— en el año electoral, son determi-nantes para las elecciones presidenciales. En 1992la frase, “es la economía estúpido” se convirtió enun mensaje decisivo para la victoria de WilliamClinton, dado que la economía estadounidenseestaba todavía bajo los efectos de la crisis econó-mica. Los electores aprecian la situación familiary personal, reflejada en sus ingresos, empleo ybienestar económico y la atribuyen mayormenteal presidente en ese momento.</P>
<P>Pero ese no es el único factor, otras variables ensituaciones difusas y sumamente complejas comoen las actuales, pueden influir en los resultadoselectorales. Entre ellas están las percepciones so-bre la realidad, que son manipuladas por los me-dios de comunicación y las figuras políticas prin-cipales, como el presidente y otros funcionariosde la administración. La propaganda y las menti-ras logran inclinar la balanza a favor o en contradel ocupante de la Casa Blanca. Conflictos inter-nacionales como guerras, intervenciones u otrosproblemas internacionales, pueden repercutir cir-cunstancialmente en los resultados electorales.</P>
<P>24</P>
<P>Una expresión actual de esa maniobra es consi-derar a la COVID-19 como una agresión de unapotencia extranjera, en este caso China. Trumpha tratado de presentar esta acusación sin muchofundamento, el Secretario de Estado Mike Pom-peo ha insistido en el tema, pero en una eleccióntan reñida, cualquier adición o substracción porpequeña que sea puede cambiar el resultado enel sistema político electoral en que las mayoríasnacionales no determinan al ganador, sino los vo-tos electorales obtenidos con frecuencia por mi-núsculas ventajas en estados en disputas para al-canzar 270 o más de esos votos indirectos. Otrasacciones en política exterior están entre las posi-bilidades del presidente que busca la reelección,sean para distraer la atención de un perjudicialasunto interno, y sumar apoyo de los grupos deintereses especiales, o para presentar algún su-puesto resultado, aunque la realidad no lo acom-pañe. Entre estas movidas se realizan maniobrasprovocadoras y despliegues militares, acciones yamenazas contra otros países, usando pretextoscomo la defensa de la libertad, o los derechos hu-manos, flujos migratorios dañinos para la segu-ridad de Estados Unidos, defender la libertad denavegación, o enfrentamiento al narcotráfico, quepuedan alentar simpatías políticas internas de al-gunos grupos.</P>
<P>Es interesante que el lema de Trump seaAme-rica First, cuando esa referencia a Estados Unidosprimero debiera ser la oligarquía financiera pri-mero. Al tratar de estimular el crecimiento eco-nómico, este gobierno lo ha hecho mediante unainclinación regresiva en la reducción de impues-tos, para favorecer al capital, no a los trabajadoreso las capas medias, aunque distribuya algunas mi-gajas para estos últimos. Las capas medias, un sec-tor muy importante y simbólico en el entramadoeconómico, social, político e ideológico de Esta-dos Unidos, se han visto afectadas desde el iniciode la llamada contrarrevolución conservadora enla década de 1980, sufriendo una declinación desus condiciones de vida. Este proceso de aumento</P>
</Part>
<Part><P>Economía y COVID-19 en el ciclo político de Estados Unidos: continuidad y cambio después del 20 de enero 2021</P>
<P>de las diferencias socioeconómicas en la sociedadestadounidense no es nuevo, pero su agudizaciónha venido alcanzando niveles muy pronunciadosdurante el trumpismo y la actual crisis lo ha em-peorado.</P>
<P>El desafío reelectoral de Trump se complicó de-bido a la entrada de la COVID-19 y la mala con-ducción a su enfrentamiento con el estallido deuna gran crisis. La caída de la economía alcan-zó su peor momento en el segundo trimestre delaño, cuando el Producto Interno Bruto descendióun 30% y el desempleo aumentó a 14,7% en abril.Los pronósticos de recuperación son inciertosa pesar de alguna mejoría en el tercer trimestredel año sin que se alcanzara la recuperación total.Una parte de esa mejoría se debe a los enormespaquetes de estímulo del orden de los billones</P>
<P>último trimestre del año debido a un nuevo in-cremento de los casos del nuevo coronavirus y elnúmero de fallecidos al tiempo que se agota el pa-quete de estímulo fiscal, no renovado por las pug-nas políticas interna en la recta final de las elec-ciones.</P>
<P>El período político que se iniciará el 20 de ene-ro de 2021 estará marcado por la necesidad de en-frentar múltiples retos, crisis económica y pande-mia que afecta de manera importante y desigualal resto del mundo y sobre todo a Europa, regiónsignificativa para los intercambios económicos yfinancieros de Estados Unidos.</P>
<P>Los intentos de relanzar la economía sin con-trolar la epidemia, han demostrado ser un cami-no peligroso para la vida e inefectivo. El rebro-te del virus es un freno decisivo para sectores de</P>
<P>de dólares. Sin disponer de los datos oficiales, la</P>
<P>la economía como los servicios, sin los cuales la</P>
<P>crisis económica debe agudizarse a final del añodebido a los rebrotes del virus y ello complejizaenormemente el escenario electoral y las perspec-</P>
<P>recuperación no es posible. En ausencia de trata-mientos y vacunas efectivas, que no se prevé esténdisponibles hasta mediados de 2021, estas crisis</P>
<P>tivas políticas, económicas y sociales a partir de</P>
<P>y retos que ha enfrentado Estados Unidos en el</P>
<L><LI>2021. Con un desastroso control de la pandemiano puede lograrse una salida de la crisis económi-ca (Siegel Van Dam, 2020).</LI>
</L>
<P>ciclo político electoral estarán presentes en lospróximos años.</P>
<P>La politización sufrida por el enfrentamiento a</P>
<P>Un notable economista estadounidense, Jeffrey</P>
<P>la COVID-19, la división de la sociedad y su clase</P>
<P>Sachs ha catalogado a la administración de Do-nald Trump de catastrófica y responsable por losmás de doscientos mil fallecimientos que ha deja-do. Sachs afirma al respecto: “la única forma de te-ner una economía viable es controlar la epidemia.El problema es cómo ser efectivo en controlar laepidemia y llevar la transmisión de la enfermedada niveles muy bajos.” A partir de su experiencia,Sachs no duda en afirmar que “Trump es el peorlíder político” que ha conocido en toda su vida(Chotner, 2020).</P>
<P>Es decir, el reto que atraviesa Estados Unidosen medio del ciclo político electoral, y la pande-mia del nuevo coronavirus ha servido como cata-lizador a una crisis económica iniciada entre mar-zo y abril, profundizada en el segundo trimestrede 2020 y que evidencia nuevas dificultades en el</P>
<P>política, el quiebre del sistema bipartidista, refor-zada por las falsas aseveraciones de Trump sobrela gravedad de la enfermedad, tratamientos noprobados científicamente y rechazo al distancia-miento físico y uso de mascarillas, dificultará lasolución del problema, aun si Trump no es ree-legido. Se ha extendido en una parte importantede la población el rechazo a la vacunación, lo quesupone un obstáculo adicional para frenar la dise-minación de la enfermedad.</P>
<P>Otros expertos desde distintos campos de laciencia, advierten sobre las nuevas circunstanciasen que funcionarán las sociedades y las relacio-nes económicas después restablecerse su funcio-namiento. Se espera haya una redefinición de lasfuentes de los suministros, procurando las máscercanas y seguras. Se pronostica el aumento de</P>
<P>25</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>la automatización, la robótica y la inteligencia ar-tificial y las formas de trabajo a distancia. Los ser-vicios, suministros y transferencias monetariasmediante redes se incrementarán, reduciendoadicionalmente las fuentes de empleo. La ocupa-ción de la fuerza de trabajo será modificada, tantopor los cambios en el comportamiento social delos individuos, como por las estrategias de los go-biernos y las empresas para reducir las vulnerabi-lidades expuestas por la pandemia y la crisis.</P>
<P>Las siguientes páginas, sin conocer los resulta-dos de estas convulsas elecciones, en medio de laavalancha de opiniones, proyecciones y criterios,buscan explorar algunos aspectos de la interrela-ción entre la crisis económica en Estados Unidos,la epidemia de la COVID-19, y sus consecuenciaspolíticas más allá de 2020. Se tratará de discernirlos elementos de continuidad y los posibles cam-bios o variaciones de políticas que se tendrá a par-tir del 20 de enero de 2021 según se produzca lavictoria de Joe Biden, o la reelección de DonaldTrump sin particularizar las políticas respectivaspor regiones y países. Son reflexiones y valoracio-nes de carácter muy preliminar por el todavía es-caso desarrollo de estos acontecimientos, no co-nocerse el desenlace de la contienda electoral, en</P>
<P>e imagen de Estados Unidos en el mundo. Aun-que haya elementos generales de continuidad, yano estamos en los tiempos que pueda tenerse unallamada gran estrategia o estrategia general quepaute la tendencia de la política exterior. Las divi-siones dentro de la clase política estadounidenseno lo hace posible y por ello hay distintas proyec-ciones dentro de ese marco general de la políti-ca exterior respecto a regiones y países según seauno u otro el gobierno que se tenga en el período2021-2024, que no se desarrollarán aquí.</P>
<P>Crisis económica de 2020, antecedentes y condi-ciones agravantes</P>
<P>Entre los principales antecedentes de la cri-sis económica de 2020 está la contrarrevoluciónconservadora marcada por la victoria electoral deRonald Reagan al frente de una coalición políti-ca en 1980. El paquete de políticas económicasconocido como reaganomía, rechazó el consen-so liberal keynesiano que le precedió y ha venidodesmontando progresivamente el llamado ordenliberal de posguerra, que Estados Unidos. Se apo-yó en la liberalización a ultranza del comercio yapertura a los movimientos de capital, acompa-ñada por la desregulación financiera para revertir</P>
<P>medio de un ciclo político poco convencional y</P>
<P>la caída de la cuota de ganancia mediante la cre-</P>
<P>con elevadísimo grado de variabilidad y comple-jidad.</P>
<P>Las encuestas en el abigarrado sistema electo-ral estadounidense, a definirse en un poco másde la decena de estados identificados como cam-po de batalla para el logro de al menos 270 vo-tos electorales favorecen al candidato demócrata,pero no puede excluirse las opciones de Trump aotros cuatro años en la Casa Blanca aunque seamenos probable. El resultado no será irrelevantepor lo que representa el afianzamiento de las po-líticas destructivas y divisivas de Donald Trump,o un restablecimiento de cierto retorno a las ten-</P>
<P>ciente especulación financiera y la explotación defuerza de trabajo barata internacional. El impulsoa la globalización económica dado por estas polí-ticas fue la base de los acuerdos de libre comercioque avanzaron Estados Unidos a partir de la déca-da de 1990 como modo de darle estabilidad y unmarco institucional y regulatorio a esas políticas.En Estados Unidos, el consenso económicoconservador a favor de la globalización fue bipar-tidista, con mínimos ajustes durante los dos pe-ríodos presidenciales de los demócratas WilliamClinton (1993-2001) y Barack Obama (2009-2017). El paquete de políticas incluía la desregu-</P>
<P>dencias precedentes de más multilateralismo y</P>
<P>lación financiera y las reformas impositivas de ca-</P>
<P>empleo del poder blando y menos confrontaciónpara buscar la recuperación parcial del liderazgo</P>
<P>26</P>
<P>rácter regresivo bajo el supuesto derrame o goteode la llamada economía de la oferta (supply side</P>
</Part>
<Part><P>Economía y COVID-19 en el ciclo político de Estados Unidos: continuidad y cambio después del 20 de enero 2021</P>
<P>economy). Todas estas políticas económicas apli-cadas por décadas con pocas variaciones teníancomo objetivo el incremento de la explotaciónde la fuerza de trabajo e incrementar la cuota deganancia de las grandes corporaciones, bancos yempresas transnacionales. A lo largo de los añosestas medidas económicas no solamente transfor-maron la economía internacional sino el tejidosocioeconómico interno de Estados Unidos. Lasmismas empeoraron la desigualdad, cuyas conse-cuencias repercutieron en la propia economía deEstados Unidos y en las industrias manufacture-ras y en la fuerza de trabajo ocupada en las mis-mas, generando el rechazo conservador naciona-lista, que acompaña la llegada a la presidencia deDonald Trump en 2017.</P>
<P>A finales de 2019, e incluso enero de 2020,sin reconocer la repercusión que tendría la CO-VID-19 todavía,—a pesar del avance rápido de laepidemia en China y las advertencias de la Orga-nización Mundial de la Salud— existían factoresfavorables y desfavorables para la economía esta-dounidense. Las condiciones para el estallido dela crisis económica y financiera estaban latentes,y habría estallado de un modo u otro. El gobiernode Estados Unidos impulsó la economía medianteuna enérgica política monetaria y fiscal expansi-va en medio del ciclo político electoral, incluyen-do inusuales presiones sobre el banco central y elpresidente de la Reserva Federal para que mantu-viera bajas las tasas de interés.</P>
<P>Las crisis económicas cíclicas son inevitablesen las economías capitalistas, aunque no es posi-ble prever su ocurrencia. La duración de la faseexpansiva puede estimarse a partir de conocer losresultados precedentes. Una expansión en EstadosUnidos por diez años es notable —la anterior ocu-rrió en la década de 1990—, y cabría esperar que elestallido de la próxima recesión no demoraría mu-cho más a juzgar por el comportamiento históricoregistrado minuciosamente por el Buró Nacionalde Investigaciones Económicas [National Bureau</P>
<P>cumplieron diez años de Gran Recesión y crisis fi-nanciera de 2007 a 2009.</P>
<P>Antes de la aparición de la COVID-19, existíanfactores favorables a una crisis económica y otrosque la retardaban, pero no aliviaban las contra-dicciones sino todo lo contrario. Un elevado ycreciente déficit fiscal, ocasionado por incremen-to de gastos —entre ellos los militares— y reduc-ción de impuestos (para mayor beneficio del sec-tor financiero y las grandes corporaciones) con elconsiguiente aumento de la deuda pública a nive-les alucinantes. Las políticas desreguladoras con-tribuían a la creación de burbujas financieras y laguerra comercial con China generó un ambien-te comercial negativo, que afectó las relacionescon ese país pero no redujo el déficit comercialestadounidense total. Estados Unidos no redujoel monto de sus inversiones sino que modifico ladistribución geográfica de las mismas. Evidente-mente, tratándose de las relaciones entre las dosmayores economías del mundo, cualquier con-flicto económico entre ellas tiene una repercusiónmundial. Estos desequilibrios y las políticas con-servadoras de fuerza, al emplear deliberadamentelos instrumentos económicos de poder con finespolíticos, crearon resquebrajamientos en la eco-nomía mundial, falta de confianza en el multila-teralismo, y aumentaron los riesgos de una crisis.Asimismo, el empleo masivo de medidas eco-nómicas coercitivas unilaterales para lograr finespolíticos, a tono con enfoques geoeconómicospara los más disimiles propósitos (Blackwill &amp;Harris, 2016: 200), como controlar los flujos mi-gratorios desde Centroamérica, subvertir gobier-nos con fines geopolíticos, incrementaron las ten-siones en las relaciones internacionales y dañaronlos negocios. El creciente empleo de los instru-mentos económicos de poder levanta serias dudassobre la capacidad de liderazgo político estadou-nidense. Este problema se ha extendido sobre supropio sistema de alianzas, incluyendo a la Orga-nización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)</P>
<P>of Economic Research] (NBER, 2020). En 2019 se</P>
<P>y las relaciones de Estados Unidos incluso con sus</P>
<P>27</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>más cercanos aliados, como la Unión Europea yCanadá (Rapp-Hooper, 2020). Las condicionesde la globalización económica y financiera, y lapreponderancia que todavía tiene el dólar comodinero mundial a pesar de su gradual declinaciónrelativa, le ofrece al gobierno de Estados Unidosla capacidad de coerción política mediante ins-trumentos económicos, con el propósito favore-cer su sistema de dominación y la correlación in-ternacional y regional de fuerzas (Navarro, 2018).</P>
<P>A favor de la economía en este escenario sepodía mencionar el avance parcial en negocia-ciones comerciales con China en un primer mo-mento, aunque posteriormente se incrementa-ron las tensiones y esta parece ser la tendenciadominante, y el haber alcanzado una renegocia-ción ventajosa para Estados Unidos con Canadáy México para reformar el Tratado de Libre Co-mercio de América del Norte (TLCAN), que aho-ra se conoce como Tratado México-Estados Uni-dos-Canadá (TMEC). Otro elemento favorable ala economía estadounidense se deriva la llama-da revolución de los hidrocarburos de esquistos.Aunque estas técnicas de explotación del petró-leo y el gas son muy destructivas para el medioambiente, transformaron a Estados Unidos en elmayor productor de petróleo mundial y se llegóa convertir en exportador neto. La transforma-ción de la matriz energética estadounidense hatenido no solamente implicaciones comerciales,sino también geopolíticas (Blackwill &amp; O´Sulli-van, 2014: 104).</P>
<P>Un eventual gobierno demócrata encabezadopor Biden debería enfrentar los problemas medioambientales y sus consecuenticas para el cambioclimático aunque no pueda esperarse modifica-ciones radicales en la matriz energética durantesu gobierno. Este sería una de las esferas más sen-sibles, por la importancia que tiene el sector ener-gético de los hidrocarburos, tanto desde el puntode vista económico como político. La política deTrump ha tenido consecuencias negativas sobre elmedio ambiente al concentrarse en la explotación</P>
<P>28</P>
<P>de fuentes de hidrocarburo y ha frenado el desa-rrollo de nuevas tecnologías y sistemas energéti-cos avanzados.</P>
<P>Las modificaciones en los flujos internaciona-les de hidrocarburos han tenido repercusionesen la geoeconómica y la geopolítica mundial,y las mismas están en juego en la presente cri-sis. Países considerados adversarios por EstadosUnidos como Rusia, Irán y Venezuela son muydependiente de los ingresos por la exportaciónde petróleo. La caída de los precios del petróleopor la enorme disminución de la demanda mun-dial, afecta la explotación del petróleo de esquis-to dado su mayor costo de explotación. Por estarazón, se espera la reducción en un 50% de estasproducciones en Estados Unidos respecto a 2019,y así retorna a la condición de importador neto decrudo a partir del tercer trimestre de 2020 con re-percusiones para el próximo ciclo político 2020-2024 (EIA, 2020).</P>
<P>Evolución de los desequilibrios macroeconómicosy deuda pública</P>
<P>Las principales proyecciones del comporta-miento de la economía de Estados Unidos a fi-nales de 2019 y principios de 2020 considerabanse continuaría el crecimiento y los relativamentereducidos niveles de desempleo (por debajo del5 %). Estos indicadores encubrían la baja utiliza-ción de la fuerza de trabajo de un poco más de63 % de la población mayor de 16 años. De he-cho, los pronósticos en marzo del 2020, estima-ban de modo muy optimista que la disminucióndel Producto Interno Bruto de Estados Unidos enese año sería de apenas 0,1 %, como parte de laafectación debido a la caída de la economía Chinaprincipalmente (OECD, 2020: 2).</P>
<P>Ya en el mes de abril las evaluaciones aportadaspor el FMI consideraron que la crisis económicadel 2020, como resultado de haberse declaradocomo pandemia la COVID-19, se catalogaba comola peor desde la famosa Gran Depresión de la déca-da de 1930. Estados Unidos comenzó a percibir las</P>
</Part>
<Part><P>Economía y COVID-19 en el ciclo político de Estados Unidos: continuidad y cambio después del 20 de enero 2021</P>
<P>primeras afectaciones entre marzo y abril de modomuy acelerado. En abril más de 20 millones detrabajadores habían solicitado beneficios por des-empleo, lo que supone una tasa de desempleo dealrededor del 15 % (Casselman, 2020). Solamentehasta ese momento se podía afirmar que se trata-</P>
<P>ideología. En un país como Estados Unidos, lasdiferencias socioeconómicas comprobadamentedesfavorables a los afroestadounidense, y los lati-nos, se reflejan también en la proporción de infes-tados por la epidemia de COVID-19 y las muertesasociadas a esta enfermedad. Las políticas conser-</P>
<P>ba de una recesión gigantesca, cualquiera fuera su</P>
<P>vadoras de esta administración republicana au-</P>
<P>evolución posterior. No podía descartarse aunquepodía superar a la Gran Depresión de la década</P>
<P>mentaron las desigualdades históricas.</P>
<P>De esto último se ha responsabilizado a la glo-</P>
<P>de 1930, considerando que para algunos analistas</P>
<P>balización económica, cuando en los países como</P>
<P>en 2019 no habían quedado resueltos los desequi-librios originados por la Gran Crisis 2007-2009(Chesnais, 2020). La Oficina de Estadística Laboraldel gobierno estadounidense estimó el desempleode abril en 20,5 millones de desempleados y 14,7 %(Bureau of Labor Statistic, 2020).</P>
<P>La actual crisis sin contar con datos que permitanun balance final sin duda supera a la entonces llama-</P>
<P>Estados Unidos no se aplicaron políticas públicaspara compensar los efectos adversos de esos proce-sos. Joseph Stiglitz señala que la concentración delos ingresos y las riquezas en un grupo cada vez másreducido de personas: “parece que evolucionamosde manera resuelta hacia una economía y una de-mocracia del 1 %, por el 1 % y para el 1 %” (Stiglitz,2019: 59). La desigualdad no es un problema nue-</P>
<P>da Gran crisis de 2008, según algunos cálculos pre-</P>
<P>vo de la sociedad estadounidense, pero se ha venido</P>
<P>liminares en casi tres veces. Se espera que la debacledel PIB estadounidense sea entre 3,5 y 4,8 % de latasa anualizada —dependiendo de los distintos es-cenarios. Eso contrasta con la proyección de China,país en que se inició la epidemia a finales de 2019 yse espera tendrá un crecimiento muy pequeño en elentorno del de 1-2 % en 2020, pero crecimiento alfin (The Economist, 2020: 76). Estas previsiones par-tían del supuesto, de que las dificultades no se exten-dieran hasta el otoño de 2020, o incluso alcanzaran a2021. Según fuera la eficacia en el enfrentamiento a</P>
<P>agravando peligrosamente y se agudiza en medio delas crisis. “La desigualdad, la fuerza fundamental eimplacable en la vida estadounidense desde finalesde la década de 1970, empeoró” (Parker, 2020).</P>
<P>La visión optimista de Trump sobre el controlque ejerce sobre la epidemia y las esperanzas deuna rápida recuperación son obviamente infunda-das y aunque puedan motivar algún apoyo coyun-tural no contribuyen en lo más mínimo a reducirlas desigualdades sociales. Es cierto que las medidasde distanciamiento físico limitan o cierran los tra-</P>
<P>la COVID-19, la curva de la recuperación asemeja-</P>
<P>bajos. Sin embargo, el restablecimiento del trabajo,</P>
<P>ría la letra V, o podían provocarse recaídas, y enton-ces se parecería a la W, extendiéndose naturalmen-te los plazos si se presentaban, como ha ocurrido afinales del año 2020, nuevos brotes de la epidemia(Gopinath, 2020). Ya a finales de octubre de 2020 sepuede afirmar que las consecuencias de la crisis eco-nómica serán trascendentes y eventualmente alcan-zará su recuperación en el 2021.</P>
<P>su productividad y las cadenas de suministros serepondrán de modo lento, debido a que las empre-sas tratarán de reducir vulnerabilidades con sumi-nistradores distantes, sustituyéndolos por los máscercanos, y preferiblemente internos. Ello eleva loscostos del factor trabajo y reduce la productividad.El resultado de esta recuperación depende tambiénde las afectaciones sociales y sicológicas de los tra-</P>
<P>En general las crisis económicas exacerban</P>
<P>bajadores, que pueden sentirse desestimulados, con</P>
<P>los problemas socioeconómicos preexistentesy repercuten en los conflictos sociales, políticose incluso en la identidad política, la región y la</P>
<P>traumas psicológicos que afecten el proceso de rein-corporación. Son seres humanos en relaciones so-ciales de producción explotadoras, que acaban de</P>
<P>29</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>atravesar por una situación muy traumática. Es pre-visible que tanto la cohesión social como la confian-za en el liderazgo del gobierno se verán afectados(Eichengreen, 2020).</P>
<P>Además, la economía mundial en la actuali-dad es global y lo seguirá siendo, aunque sin dudaserá objeto de ajustes que limiten y reformulensu alcance y los modos de funcionamiento. En-tre los problemas estructurales que la economíaestadounidense están los desequilibrios en su sec-tor externo, como el déficit comercial crónico. Elempleo indiscriminado de tarifas aduaneras paracualquier asunto de política no propiamente co-mercial, la guerra comercial con China, tampocoha contribuido a mejorar la posición del saldo co-mercial estadounidense como prometió Trump.Las previsiones son a la agudización de este con-flicto, porque se ha consolidado en la clase domi-nante estadounidense el carácter de adversario deChina y ello de un modo u otro transcenderá convariantes con uno u otro gobierno.</P>
<P>Estados Unidos mantiene un déficit consistenteen el flujo neto de inversiones. Es un país deudorporque su deuda pública es financiada por capi-tal extranjero, lo que hasta ahora es una fortalezapor el atractivo de ser todavía el principal centrofinanciero del mundo, pero constituye una vulne-rabilidad a futuro. No existen razones para que lapandemia y la crisis económica puedan contri-buir a mejorar el balance comercial ni financiero.</P>
<P>El déficit fiscal ha tenido un empeoramiento pro-gresivo y en 2019 se gastaron 1 06 mil millones dedólares por encima de los ingresos, lo cual se adicio-na a la deuda pública que alcanzó 23,3 mil millonesde dólares. Si bien el monto de los ingresos al pre-supuesto aumentó, el incremento de los gastos fuemuy superior comparado con el año precedente.</P>
<P>El presidente Trump ha planteado que el cre-cimiento económico incrementaría los ingresosy compensaría la reducción impositiva de 2017.Sin embargo, la economía creció 2,9 % en 2018 yse desaceleró a 2,3 % en 2019. El déficit fiscal y ladeuda federal continuaron aumentando antes de</P>
<P>30</P>
<P>la COVID-19 y la crisis económica. Debido a loscuantiosos paquetes de salvamento aprobados seconsidera conservadoramente que el déficit fiscalse incrementará en 25 % y alcanzará 1,1 billón dedólares (Cox, 2020).</P>
<P>El gobierno entregó multibillonarios paquetesde rescate. Ello acrecentó el fardo de la deuda, quetendrá efectos sobre el bienestar social a largo pla-zo. De acuerdo con las estimaciones del Comitépara un presupuesto federal responsable (Com-mittee for a Responsible Federal Budget, CRFB),los déficits presupuestarios sumarán más de $ 3, 8billones (18,7 % del PIB) este año, y $ 2,1 billones(9,7 % del PIB) en 2021. Esta institución proyec-ta que la deuda pública excederá el tamaño de laeconomía para fines del año fiscal 2020 y eclip-sará el récord anterior establecido después de laSegunda Guerra Mundial en 2023 (CRFB, 2020).Si Biden accede al gobierno se plantea impor-tantes gastos del orden de los 2 a 3 billones de dó-lares —aproximadamente un 3 % del PIB. Aunquela distribución de los mismos tenga otras priori-dades, como mejorar la distribución de los ingre-sos y el restablecimiento de la infraestructura delpaís, mediante un incremento de los impuestos alos ricos, debe mantener e incluso aumentarse losdesequilibrios fiscales (Biden &amp; Carpenter, 2018).</P>
<P>COVID-19 y su sincronización mundial</P>
<P>Las dos crisis económicas y financieras queanteceden a la actual en 2001 y 2008, estuvie-ron vinculadas al estallido de burbujas financie-ras y agudización de contradicciones debido a laprofundización de políticas desregulatorias y deapertura al mercado (Fernández, 2009). Es decir,las políticas neoliberales y la globalización del ca-pital no son ajenas a las consecuencias negativaspara ciertos sectores de la economía estadouni-dense, pero también por su tamaño tienen fuertesrepercusiones dado los mecanismos de transmi-sión para la economía mundial.</P>
<P>No cabe duda que la extensión interna de laepidemia de la COVID-19 en Estados Unidos, ha</P>
</Part>
<Part><P>Economía y COVID-19 en el ciclo político de Estados Unidos: continuidad y cambio después del 20 de enero 2021</P>
<P>afectado seriamente a su economía, pero su inter-vinculación global desempeña una función que</P>
<P>demócrata encabezado por Joe Biden, sería la me-jor opción.</P>
<P>puede ajustarse, pero difícilmente retrotraerse to-talmente. Los datos que se han venido conocien-do así lo demuestran. Las medidas de cierre deactividades y el llamado aislamiento social físico,frenan o reducen la actividad económica, pero la</P>
<P>La Reserva Federal ha colocado sus tasas a losmás bajos niveles para abaratar el financiamien-to, haciéndolo cero o negativo (Pramuk, 2020). Laacción combinada de estas medidas sin preceden-tes de la Fed, sumadas a los paquetes de rescate,</P>
<P>recuperación será mucho más lenta y compleja.</P>
<P>busca garantizar que la economía estadouniden-</P>
<P>Las extensas relaciones económicas internas y ex-ternas, que en definitiva son relaciones humanas,acompañan la proliferación del mortal virus, y porlo tanto, el restablecimiento de la producción y losservicios en muchos ámbitos tendrá que cambiarpara ajustarse a las nuevas circunstancias hasta</P>
<P>se tenga fuentes financieras para la recuperación,quedando como una interrogante los efectos deestas políticas sobre los precios, la inflación y losmercados de capital en el período subsiguiente.</P>
<P>Las bolsas de capital parecen por el momentoinmune a estos desequilibrios macroeconómicos</P>
<P>que se disponga de tratamientos efectivos y vacu-</P>
<P>y crisis en la economía real. Cabe preguntarse si</P>
<P>nas dispuestas para aplicarse a toda la población.Es decir, no habrá recuperación económica en unpaís aislado por autosuficiente que sea. Es un pro-blema mundial y debe tener solución a ese nivel,o se observaran restablecimientos parciales, pordebajo de la etapa anterior al inicio de la crisis.</P>
<P>Un estudio para medir el posible impacto ma-croeconómico de desastres como la COVID-19,empleando técnicas econométricas, reconoce losefectos destructivos de un supuesto choque portres meses, que conllevaría una pérdida acumu-lada de la producción industrial de 12,75 % y 24millones de empleos durante diez meses. Con au-mentos en la incertidumbre y el comportamientode esta pandemia, sus efectos durarían años (Lud-vigsonet al., 2020). Sabiendo que hasta el mes deoctubre de 2020 la pandemia está lejos de ser con-</P>
<P>una enorme emisión monetaria como la actual,con enormes déficit y deuda podrá ser asimila-da por la economía sin mayores afectaciones fi-nancieras. Ello coloca el problema a futuro, enun escenario con elevados desbalances económi-cos, donde la disputa geopolítica y geoeconómicahace pensar a algunos en una nueva guerra fría, yla declinación de la hegemonía de Estados Unidospuede acelerarse dado los procesos precedentes ylas políticas aplicadas hasta ahora.</P>
<P>Con independencia de las diferencias que seapliquen para enfrentar estos desafíos, no se pue-de desconocer que algunos aspectos de las polí-ticas de Trump han comenzado a convertirse entendencia política, en medio de discrepancias encuanto a cómo llevarlos a la práctica. El reajuste ala globalización expresado por el enfoque conser-</P>
<P>trolada, se desarrollan nuevas oleadas de la enfer-</P>
<P>vador de Trump de alguna manera representa los</P>
<P>medad y no existen todavía vacunas efectivas quepuedan aplicarse, cabe esperar una extensión dela crisis económica y las otras crisis y riesgos quela acompañan hasta 2021.</P>
<P>Es obvio que un enfoque político que trate derecuperar la confianza internacional en EstadosUnidos, reconozca la importancia de la colabo-ración internacional y el papel de organismosmundiales en materia de salud y medio ambiente,como pareciera ser la inclinación de un gobierno</P>
<P>intereses de Estados Unidos y encontrará expresio-nes distintas en un eventual gobierno demócrata.La etapa posterior a esta crítica situación, compar-te rasgos comunes que deben influir en las políti-cas sobre los intercambios, viajes, migraciones y lasrelaciones productivas y de servicios. Las secuelasde la crisis serán perdurables. Los movimientos detrabajadores serán más regulados y reducidos paradisminuir vulnerabilidades y riesgos. En generallos controles migratorios serán más estrictos.</P>
<P>31</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>Las políticas en Estados Unidos en sentido ge-neral tienen una tendencia dominante a la conti-nuidad más que al cambio, y el 2021 no será unmomento de ruptura total incluso si vence la op-ción demócrata.</P>
<P>El gobierno de Biden, dependiendo de si losdemócratas logran mantener el control de la Cá-mara y consiguen mayoría en el Senado, podríahacer perceptible distinciones estratégicas en eldiscurso político diplomático y un mayor reco-nocimiento del multilateralismo y el uso de ins-trumentos blandos en la policía exterior. En laPlataforma demócrata se plantea la importanciapara Estados Unidos desde la perspectiva de la se-guridad de recomponer las instituciones y alian-zas internacionales con su liderazgo en lugar deapartarse de ellas (Democratic Party Platform,2020:64).</P>
<P>Sin embargo, dado las condiciones críticas departida y un emergente consenso bipartidista enalgunos asuntos, se reforzarán muchas de las ten-dencias policías que han caracterizado a la ad-ministración Trump, aunque de otra forma. Losfactores y condiciones en la continuidad de la po-lítica exterior de Estados Unidos se deben a prio-ridades geopolíticas y a la necesidad de cumplircon los intereses y objetivos estratégicos del im-perialismo, ajustado a factores y circunstanciasactuales de la correlación de fuerzas</P>
<P>Consideraciones finales</P>
<P>El año electoral 2020 en Estados Unidos ha sidocomplicado adicionalmente por dos crisis entre-lazadas: pandemia de la COVID-19 —una autén-tica crisis de salud global— que desató la crisiseconómica más profunda de la economía mun-dial y de Estados Unidos desde la Gran Depre-sión. Ambas crisis tienen una relación estrecha yaunque la crisis económica eclosiona por la epi-demia, tiene su raíz en problemas sistémicos y es-tructurales del capitalismo. Estas crisis agudizanlas contradicciones estructurales, los retos prexis-tentes en la sociedad estadounidense en el plano</P>
<P>32</P>
<P>político, social e ideológico, alcanzando la políti-ca sobre identidad, los problemas religiosos y losconflictos raciales. En el caso del imperialismo es-tadounidense, los problemas no fueron siquieraaliviados en el período de expansión económica,porque no lograron solucionar las contradiccio-nes y desequilibrios de la crisis económica y fi-nanciera 2007-2009.</P>
<P>Las contradicciones económicas de EstadosUnidos y sus tensiones sociales, e incluso políticasno son atribuibles exclusivamente a la administra-ción de Donald Trump, ni al ajuste conservador ynacionalista de sus políticas, pero las mismas hanempeorado por los métodos de dividir, confron-tar y estimula el caos para lograr sus objeticos po-líticos coyunturales. El trumpismo ha favorecidoel aumento del déficit fiscal, la deuda pública, lacontinuidad en la concentración de los ingresos yla riqueza del país en muy pocas manos. Ha daña-do el orden internacional de posguerra y puestoen juego importantes alianzas y acuerdos interna-cionales que dañaron la confianza en el liderazgomundial de la gran potencia imperialista inclusoentre sus principales aliados.</P>
<P>La concentración de la riqueza y los ingresosconstituye un problema económico, en la medidaque la creciente deuda de los hogares limita la de-manda agregada y ello afecta el crecimiento eco-nómico. Pero también es un reto para el sistemapolítico estadounidense. Los contagios del virus ylos fallecimientos han tenido una desproporcio-nada representatividad en la población latina y enlos afroestadounidenses en medio de la crisis eco-nómica y la pérdida de empleos.</P>
<P>La aprobación de cuantiosos paquetes de fi-nanciamiento para aliviar los efectos de la cri-sis económica y sanitaria mediante la expan-sión monetaria y la reducción de los intereses,alivian la situación coyuntural, pero creanriesgos adicionales para la estabilidad del sis-tema monetario y financiero, al trasladar estasobligaciones al futuro. Tales medidas anticrisisincrementan las dudas sobre la estabilidad y</P>
</Part>
<Part><P>Economía y COVID-19 en el ciclo político de Estados Unidos: continuidad y cambio después del 20 de enero 2021</P>
<P>sostenibilidad estadounidense como líder eco-nómico mundial, y el papel del dólar dentro delsistema monetario y financiero global.</P>
<P>La actual crisis ha puesto en evidencia la ne-cesidad del multilateralismo y la colaboracióninternacional, pero la política de Trump ha sidocontraria a ello. Este rasgo del trumpismo afectaseriamente la confianza en su liderazgo y obsta-culiza las posibilidades de una salida exitosa de lacrisis que tendrá repercusiones en el desempeñode su economía, los problemas sociales y políticosmucho después del 20 de enero de 2021. Este seríauna de las tendencias que se propone recuperarun eventual gobierno de demócrata: el multila-teralismo y una recuperación de acuerdos inter-nacionales que se han roto y han deteriorado laconfianza en Estados Unidos en temas clave comola colaboración en el enfrentamiento a la pande-mia, la proliferación de armas y la preservacióndel medio ambiente.</P>
<P>El comportamiento de la economía que apa-rentaba una mejoría ha sido frenado a finales delaño 2020 por otro incremento en la epidemia,los casos de contagio y el número de fallecidos.Ello indica que el comienzo del nuevo gobierno,cualquiera sea, tendrá que empezar por enfren-tar estos desafíos no resueltos, sin descartar queestalle una crisis financiera. Las crisis que se en-frentan por Estados Unidos son profundas y degran complejidad. Las rupturas en las cadenasde suministros globales y las relaciones econó-micas internacionales resultado de la pandemiay la crisis económica global se espera tengan unagran trascendencia y perdurabilidad que podríaextenderse más allá de 2021. Factores objetivos ysubjetivos sobre el empleo, las formas de traba-jo, la robótica, la automatización y la inteligen-cia artificial en los procesos productivos y de lavida en general, serán privilegiados en el proce-so productivo, los servicios y en la economía in-ternacional.</P>
<P>Las tendencia al conflicto entre potencias comoparte de la estrategia de seguridad nacional, laruptura y renegociación de acuerdos de libre co-mercio, el rechazo o reformulación de acuerdosmultilaterales sobre armas y medio ambiente,perjudican la posición de Estados Unidos en elbalance mundial de fuerzas. El énfasis puesto enambiciones geopolíticas y geoeconómicas, gue-rras económicas, bloqueos, empleo indiscrimi-nado de los instrumentos económicos de poder yotros medios de subversión, no generan confianzay hacen más difícil el restablecimiento de la eco-nomía global y las relaciones internacionales enel escenario posterior al fin de la pandemia y lacrisis económica.</P>
<P>Las anteriores tendencias políticas de Esta-dos Unidos de no ser corregidas o reformuladasparcialmente a partir de la llegada al gobiernode los demócratas, deben acelerar el procesode declinación de su poder relativo frente a laspotencias emergentes y el resto del mundo. Elliderazgo político estadounidense requiere deuna estrategia más balanceada y realista, quepueda ajustarse a las condiciones concretas dela correlación de fuerzas para mantener espa-cios de colaboración internacional y coordina-ción de política con sus aliados, e incluso losconsiderados como potencias adversarias. Lavisión expresada por el aspirante Biden se co-rresponde con estos propósitos.</P>
<P>Las desafiantes condiciones de inicio que en-frentará el gobierno estadounidense después del20 de enero de 2021, considerando las varian-tes entre la continuidad destructiva unilateral deTrump y la reconstrucción centrista y multilateraldemócrata representada por Biden, estará enmar-cada por estas múltiples crisis y desafíos trascen-dentes, que dado el propósito común de demó-cratas y republicanos fortalecerá la tendencia a lacontinuidad de política con las variantes apunta-das para el período 2021-2024.</P>
</Part>
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