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<Part><H1>La Sombra Larga: 2020, El Coronavirus y América Latina</H1>
<H1>The Long Shadow: 2020, The Coronavirus and Latin America</H1>
<P>MSc. Pável Alemán Benítez</P>
<P>Investigador Auxiliar, CIPIe-mail:pavel@cipi.cu</P>
<P>Numero ORCID:0000-0002-0715-228</P>
<P>Resumen:</P>
<P>El contagio del coronavirus SARS-CoV2 co-menzó hace casi un año cuando se identificó estevirus en la ciudad china de Wuhan. A diferenciade siglos anteriores, en que las enfermedades con-tagiosas se transformaron en epidemias devasta-doras pero asincrónicas en su presencia a escalaglobal, por los límites que las distancias y las ba-rreras geográficas imponían, la interconexión glo-bal permitió su rápida progresión. La economíamundial se encontraba en una crisis reforzada porlas tensiones comerciales entre Estados Unidos yla República Popular China. Pero la paralizaciónde la vida cotidiana y la disminución del trans-porte ante la rápida expansión del coronavirus, nosólo agravó la crisis económica preexistente, sinoque ha impactado profundamente en nuestroshábitos que trascienden a la política. El efecto hasido multiplicado en la periferia global y en parti-cular en América Latina que se volvió el epicentrode la pandemia. Y esto ha complejizado el contex-to latinoamericano, que ya tenía agravada su con-flictividad social y política desde finales de 2019.</P>
<P>Palabras clave: Coronavirus, América Latina, crisiseconómica, políticas públicas, política.</P>
<P>Abstract:</P>
<P>The spread of the SARS-CoV2 coronavirus be-gan almost a year ago when this virus was identi-fied in the Chinese city of Wuhan. Unlike previouscenturies, when contagious diseases became devas-tating epidemics but asynchronous in their presen-ce on a global scale, due to the limits imposed bydistances and geographical barriers, global inter-connection allowed for their rapid progression. Theworld economy was in a crisis reinforced by tradetensions between the United States and the People&apos;sRepublic of China. But the paralysis of daily lifeand the decrease in transportation due to the rapidexpansion of the coronavirus, not only aggravatedthe pre-existing economic crisis, but has deeply im-pacted our habits that transcend politics. The effecthas been multiplied in the global periphery andparticularly in Latin America which became theepicenter of the pandemic. And this has made theLatin American context more complex, which hadalready aggravated its social and political conflictsince the end of 2019.</P>
<P>Key words: Coronavirus, Latin America, econo-mic crisis, public policies, politics.</P>
</Part>
<Part><P>Inicios de partida: las malas noticias</P>
<P>El año 2020 va a ser recordado tristemente en lahistoria de la civilización. Por siglos muchas enfer-medades contagiosas adquirieron notoriedad porsu mortalidad y la incapacidad de poder brindarun tratamiento efectivo para su cura. La evoluciónhumana, de su conocimiento, capacidades científi-cas y tecnológicas, así como de sus sistemas sanita-rios han provisto tratamiento para muchas de ellas,al punto que algunas suelen encontrarse sólo en las</P>
<P>La Sombra Larga: 2020, El Coronavirus y América Latina</P>
<P>parecen señalar la quiebra de muchas empresas yen otros casos la necesaria intervención de los Es-tados para evitar que desaparezcan.</P>
<P>Otra dimensión menos evidente pero que yacomienza a asomarse como punta de iceberg esla competencia entre institutos de investigación,transnacionales y Estados, no sólo para obteneringresos con la venta de equipos médicos, acceso-rios contra el riesgo biológico y vacunas. La com-petencia entre potencias por disponer a la mayor</P>
<P>brevedad de candidatos vacunales (algunos paísesreferencias históricas o en los libros de Medicina.</P>
<P>Muchas hipótesis, algunas de ellas derivadas dela paranoia y de ciertas teorías de la conspiraciónacreditaron el origen del coronavirus SARS-CoV2a la combinación de segmentos de ARN viral parael desarrollo de armas biológicas. La mayor partede los científicos que han opinado sobre el temahan negado tales suposiciones.</P>
<P>Sin embargo, hay otras cuestiones más tangi-bles. Antes de que comenzara a propagarse enWuhan a finales de 2019, América Latina comoregión pasaba por un momento complejo respec-to a la economía global. Y no pocos países tuvie-ron significativos procesos de movilización socialque tenían entre algunas similitudes la protes-ta contra los efectos de la aplicación de políticaseconómicas neoliberales. Entre otras, destaca lareducción del gasto público en los servicios de sa-lud, una parte de los cuales es privado.</P>
<P>Siendo honestos, ninguna sociedad estaba pre-parada para lidiar con la propagación y agre-sividad de una pandemia como la de este coro-navirus. Ni siquiera todos asumieron la mismaactitud. Algunos países como Suecia asumieronla teoría de la inmunidad de rebaño, cuya eficaciaestá aún en duda al menos en lo concerniente aesta enfermedad. La gran mayoría se vieron antela necesidad de tomar medidas de aislamiento so-</P>
<P>con más de uno), abre otro campo de batalla enla geopolítica mundial, fundamentalmente entreEstados Unidos, la Federación Rusa y la Repúbli-ca Popular China. Incluso una nación como la Re-pública Popular Democrática de Corea ha optadopor mostrar otra arista: la importancia de cerraroportunamente y controlar sus fronteras comoforma eficaz de impedir la propagación del virusen su territorio. De hecho, la pandemia del SARS-CoV2 debe ser también vista como reflejo de unade las dimensiones de la seguridad humana: la se-guridad biológica. Y sin dudas ha de haber sidopercibida por sus implicaciones para la salud, laeconomía y la política como un factor que afectala seguridad nacional de los Estados.</P>
<P>No obstante, las peculiaridades de esta pande-mia no afectan sólo la salud y la economía, nosólo conciernen a las disputas globales, sino queimpactan profundamente en la política. AméricaLatina como una región de extrema desigualdaden términos de ingresos y de acceso a los servi-cios, con un acumulado explosivo de conflictossociales, cuenta ahora con otro elemento quepuede influir en los realineamientos políticos delcontinente.</P>
<P>Memoria a corto plazo: el complejo entorno polí-</P>
<P>tico latinoamericano de finales de 2019cial y paralización de la vida cotidiana, incluido</P>
<P>sectores de la actividad económica (turismo; ser-vicios; transporte público y privado, incluido eltransporte aéreo civil y el naval; minería y extrac-tivismo energético; y remesas) cuyos indicadores</P>
<P>En octubre del pasado año el clima político la-tinoamericano se estremeció con tres procesos demovilización y protesta social importante. En apa-riencias estos tres procesos no eran conexos entre</P>
<P>37</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>sí, pero reflejaban el rechazo a políticas de ajusteeconómico, fuera por acumulación o por retornoa su empleo. Nos referimos al poderoso estallidosocial en Ecuador, Chile y Colombia. Igualmen-te, la inestabilidad social y la protesta ciudada-na también se expresaba en Bolivia tras el golpeque interrumpió el mandato de Evo Morales, trashaber ganado la primera vuelta de las eleccionespresidenciales. Y, por si fuera poco, el ya inesta-ble escenario político peruano mostraba señalesde una agria disputa entre fuerzas representadasen el Congreso y el presidente que había asumidorecomponer la resquebrajada institucionalidad.En los 4 primeros casos, el aparato de coaccióny coerción estatal fue duramente empleado parareprimir las manifestaciones, con un saldo im-portante de vidas y un costo político elevado entérminos de legitimidad.</P>
<P>¿Pero cómo se llega a tal estado de cosas?</P>
<P>En el caso de Ecuador, una pésima gestión eco-nómica por parte del gobierno de Lenin More-no, en medio de una situación global de caídade los precios del petróleo, llevó a un paquete demedidas (Decreto Ejecutivo 883) que resultarondemasiado agraviantes para una sociedad cuyaeconomía doméstica estaba al límite. Mal debehaberle sentado al pueblo ecuatoriano, la deci-sión gubernamental de implementar un grupo demedidas coherentes con los acuerdos alcanzadoscon el Fondo Monetario Internacional en marzode 2019. De todas ellas las más chocantes eran laeliminación de los subsidios los combustibles, li-berando los precios de la gasolina extra y del dié-sel, lo que derogaba una política de más de cuatrodécadas; y la reducción de las vacaciones anualespagadas de 30 a 15 días, así como la flexibilizaciónde la contratación laboral. Paradójicamente, estasmedidas iban acompañadas con las reduccionesde impuestos al sector productivo y a ciertas im-portaciones, con lo cual el Estado perdía parte desu capacidad para aumentar sus ingresos fiscales.12 días de protestas, 11 muertos, centenares dedetenidos, y un uso injustificado y desmedido de</P>
<P>38</P>
<P>la violencia fue la respuesta estatal antes de dero-gar el impopular decreto.</P>
<P>Debe aclararse el matiz de corte clasista de estasmedidas, pero en particular de la supresión de lossubsidios a la gasolina, con la que el Estado deja-ba de erogar 1 500 millones de dólares estadouni-denses (USD). El diésel es empleado fundamen-talmente por el transporte de carga y el transportepúblico, lo que concentraba 1 170 millones de lacifra anteriormente mencionada. La medida afec-taría a los propietarios de vehículos privados enlos 330 millones restantes. Como sostiene PabloOspina, “el gobierno decidió que el 75% más po-bre de la población que usa el transporte público,debía pagar 78% del costo de la eliminación delsubsidio, mientras que el 25% más rico de la po-blación debía pagar el 22% restante” (Ospina Pe-ralta, 2020: 38).</P>
<P>La respuesta del gobierno de Lenin Moreno nose limitó al empleo de los cuerpos de seguridadpara reprimir, sino que intentó descalificar a lossectores de la sociedad que mostraban su descon-tento. No sólo criminalizó la protesta social, sinoque intentó crear divisiones entre los manifestan-tes. “Paralelamente a esta violencia, presente des-de el inicio con la proclamación del estado de ex-cepción, el Gobierno intentó dividir a los actoresentre la creación de un enemigo interno (los diri-gentes y militantes de la Revolución Ciudadana) ylos actores legítimos con los cuales se podía dia-logar: los transportistas y el movimiento indíge-na con los cuales la estrategia fue sectorializar lasdemandas” (Le Quang, Chávez, &amp; Vizuete, 2020:78). Inculpar a Correa y sus partidarios de ser losresponsables de aquellas jornadas de protesta hatenido como efectoboomerangque hoy sean lafuerza política con mayores posibilidades ante laspróximas elecciones.</P>
<P>Chile pasó también por un mes de octubre car-gado de mucha protesta y violencia estatal, conuna prolongación temporal y en sus efectos. De talmanera, el aumento del pasaje en el metro públicode Santiago de Chile, fue la gota que colmó la copa</P>
</Part>
<Part><P>La Sombra Larga: 2020, El Coronavirus y América Latina</P>
<P>testas en noviembre de dicho año. En Colombia,de 30 años de aplicación de políticas neoliberales</P>
<P>‘en democracia’. La sociedad chilena cuestionó atodas las fuerzas políticas (tanto a la derecha de laUDI y Renovación Nacional, como aquellas quehan estado en la Concertación) por su responsa-bilidad en la aplicación de políticas económicassocialmente regresivas bajo el amparo de un siste-ma jurídico cuyo pilar es la Constitución aproba-da en la época de Pinochet. El ataque e incendioa las propias instalaciones del metro de Santiagode Chile no debe ser entendido de manera super-ficial como un acto de vandalismo, sino como elataque a una representación del sistema.</P>
<P>La represión desatada por las fuerzas policia-les y armadas radicalizó y expandió socialmentela protesta que habían comenzado los estudian-tes. El empleo de tácticas para discapacitar visual-mente a los manifestantes (más de 300 manifes-tantes perdieron uno o ambos ojos por disparosde proyectiles) y la violencia sexual, conllevó a laerosión de la aprobación de la gestión del gobier-no de Sebastián Piñera. Esto se expresó no sólo enla salida de funcionarios de alto rango, sino en undilatado proceso de diálogo cuyo resultado finalserá una nueva Constitución Política. La convul-sión social ha alcanzado incluso a cuestionar elrol del sistema político en la conducción del de-</P>
<P>uno de los temas de trasfondo en la conflictividadsocial es el incumplimiento sostenido de las obli-gaciones del Estado para hacer viable los acuer-dos de paz alcanzados con las FARC-EP. A la faltade garantías para la seguridad y la reinserción so-cial de los ex combatientes, se sumó el expansivocontrol territorial y los desplazamientos humanosque provoca el paramilitarismo y el asesinato odesaparición de líderes sociales. El mayor fraca-so es que una facción disidente haya retomado lasarmas.</P>
<P>En diciembre del propio año, pese a la protestasocial el gobierno de Iván Duque empleó a fondosus articulaciones legislativas para aprobar la lla-mada Ley de Crecimiento. Esta al igual que otrassimilares en la región proviene de una matriz eco-nómica neoliberal. Como han destacado algunasfuentes, las reducciones tributarias implican “lapérdida de ingresos para el Estado, debido a lasnumerosas exenciones fiscales que plantea, quepueden suponer una merma de hasta un 6,6% delPIB.” (Rodríguez Pinzón, 2020) Golpeando eco-nómicamente a los sectores más desfavorecidos ya la clase media, el gobierno colombiano se quedóante un escenario de contracción del gasto públi-co y con menor capacidad de solventar políticas</P>
<P>públicas que cumplieran su cometido de satisfa-bate sobre la forma en que debe ser conformada</P>
<P>la Asamblea Constituyente.</P>
<P>En Colombia, en octubre de 2019, el CentroDemocrático, fuerza política que articula el res-paldo al gobierno de Iván Duque, había perdidolas elecciones regionales en la capital Bogotá, perotambién en Cali y Medellín. Esta última es unaderrota esencial para el uribismo, que ha perdidoterreno ya en varias elecciones regionales en supropia cuna. A los reclamos por los proyectos depensiones y reforma laboral y tributaria, se unió eltema de la violencia política, ejercida por las fuer-zas armadas de forma abiertamente escandalosa.</P>
<P>La masacre de un grupo de menores en un ope-rativo militar contrainsurgente fue el detonador</P>
<P>cer las necesidades de los ciudadanos.</P>
<P>Un virus que agrava la crisis preexistente</P>
<P>¿Fue una sorpresa la llegada del coronavirus aAmérica Latina? ¿Estaba preparada la región paraasumir semejante reto?</P>
<P>En un mundo interconectado globalmente, conuna parte importante de su comercio orientadohacia el exterior, era lógico pensar que la pan-demia del SARS-CoV2 llegaría rápidamente alterritorio latinoamericano. En ocasiones olvida-mos que la capacidad de respuesta ante un retode semejante naturaleza depende en gran medi-da, no sólo del establecimiento oportuno de po-</P>
<P>más poderoso para que comenzaran masivas pro-</P>
<P>líticas públicas de contención y mitigación. El</P>
<P>39</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>gasto público orientado a fortalecer los sistemassanitarios con personal capaz y en las proporcio-nes adecuadas, dotados de la infraestructura ne-cesaria, es parte de las condiciones de posibilidadque definen tanto como la conducta societal anteuna pandemia, el menor costo humano posible yla brevedad con la que se amortiguan los efectosde la pandemia.</P>
<P>En los últimos años la economía latinoame-ricana venía sufriendo una desaceleración pro-gresiva como consecuencia de la crisis econó-mica global, la contracción de las adquisicionesde materias primas por parte de la RepúblicaPopular China y las incertidumbres derivadasde las tensiones provocadas por la guerra co-mercial entre ese país y Estados Unidos, asícomo cierto nivel de desacople entre ambaseconomías. En otras palabras: un ciclo donde la</P>
<P>balanza comercial se vio fuertemente afectadatanto por la disminución de las exportacionescomo de las importaciones de bienes y servi-cios, aunque hay diferencias por subregiones ypaíses. (Tabla 1)</P>
<P>Una evaluación de la CEPAL observaba un mo-desto aumento del volumen de las exportacionesentre el primer y el segundo semestres de 2019,antes de la crisis desatada por el coronavirus. Peroeste crecimiento “no alcanzaría a contrarrestarla caída de los precios, en tanto que las impor-taciones se contraerían tanto en volumen comoen precio (…) Los envíos de América del Sur ex-perimentarían una contracción muy superior alpromedio regional (6,7%) y reducciones tanto delos volúmenes exportados como de los precios.En ello influye el estancamiento económico porel que atraviesa la subregión” (CEPAL, 2019: 73).</P>
<P>Tabla 1.Comparativo del comercio de bienes 2017-2019</P>
<P>América Latina y el Caribe: Evolución del valor del comercio de bienes 2017-2019a(en porcentajes)</P>
<P>Fuente:(CEPAL, 2019)</P>
<P>40</P>
</Part>
<Part><P>La Sombra Larga: 2020, El Coronavirus y América Latina</P>
<P>En muchos países de la región la renta nacionalestá fuertemente asociada a los ingresos externosque provienen de los sectores minero y el vincula-do al extractivismo energético. Ambos han resul-tado muy perjudicados por la abrupta contracciónde la demanda a escala global. Quizás el caso delpetróleo muestra con toda la crudeza la gravedaddel momento. Pese a sucesivos recortes de la ofer-ta, pactados por los países miembros de la OPEPy algunos no miembros pero que son importantessuministradores de crudo al mercado mundial, aduras penas se ha podido estabilizar el mercado.Así que a duras penas se ha logrado estabilizar lacotización en una cota que ronda los 40 dólaresestadounidenses por barril. Efectivamente, hastalas capacidades de almacenamiento se encuentrana tope y la mayoría de los productores de petróleo</P>
<P>vinculados a la fracturación hidráulica han tenidoque cancelar sus operaciones porque los preciosde referencia internacionales limitan la viabilidadeconómica de esta modalidad de explotación dehidrocarburos no convencionales.</P>
<P>Hay otros elementos relevantes, que nos per-miten comprender el momento de debilidad quela economía de la región atravesaba justo antesde la pandemia del coronavirus SARS-CoV2. Latasa de crecimiento del PIB regional es la me-nor desde principios de los años 50 del pasadosiglo. Con ello se combina la elevada deuda pú-blica y el crecimiento de los pagos de la deuday sus intereses. En la misma forma en que hancrecido los pagos de la deuda externa han de-crecido los gastos en inversiones y en el sectorde la salud pública. (Ver Gráficos 1 y 2) CEPAL</P>
<P>Gráfico 1.América Latina y el Caribe: tasa de crecimiento del PIB real 1951-2019(En porcentajes)</P>
<P>Tasa de crecimiento del PIB en América Latina</P>
<Figure><ImageData src="images\No.1_03_img_0.jpg"/>
</Figure>
<P>Fuente:Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)sobre la base de cifras oficiales</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>Gráfico 2.América Latina (16 países): pago de intereses, gastos de capital y gastoen salud de gobiernos centrales (2010-2019) (En porcentajes del PIB)</P>
<P>Pago de intereses, Gastos en inversiones y en salud.</P>
<P>Fuente:CEPAL, 2020: 8-9</P>
<P>llama la atención que en algunos países el nivelde endeudamiento externo respecto al PIB, eraun factor preexistente muy desfavorable, conimpacto negativo en una etapa de pandemia. Elaumento del gasto público (no sólo en términosde incremento del gasto en salud pública) paraenfrentar una situación excepcional como la delimpacto del SARS-CoV2 en las sociedades lati-noamericanas, provocaría un nuevo endeuda-miento externo. De ahí que sea importante quelas instituciones financieras evalúen la posibili-dad de renegociar los adeudos de varios paísessi quieren evitar su colapso.  “Existe gran hetero-geneidad entre países, mientras el Paraguay y elPerú tenían niveles de endeudamiento inferioresal 25% del PIB a finales de 2019, otros países pre-sentaban niveles mucho mayores, que alcanza-ban el 89,4% en la Argentina, el 75,8% en el Bra-sil y el 61,3% en Costa Rica. El peso de la deudano solo es notorio en los gobiernos centrales,</P>
<P>42</P>
<P>sino también en las empresas públicas no finan-cieras. (…) Una situación especialmente preo-cupante en materia de la carga del servicio dela deuda se da en los países centroamericanos ycaribeños.” (CEPAL, 2020: 8-9)</P>
<P>Al reducirse de manera sensible los ingresosprocedentes del comercio exterior, los ingresosfiscales y caer abruptamente de las remesas. (Sa-yeh, 2020: 16-19) (Ver Gráfico 3), también se re-dujo el gasto público, incluido el necesario paramantener unos servicios de salud con capacidadpara gestionar y mitigar una crisis sanitaria comola provocada por el coronavirus SARS-CoV2. Nose trata sólo de la infraestructura y de la tecno-logía, sino del personal médico y paramédicosuficientes, capacitados y protegidos con los re-querimientos de orden material necesarios parapreservarse así mismo del riesgo biológico. Se in-cluye también la cantidad de camas hospitalariasasignadas para ingresos, particularmente en las</P>
</Part>
<Part><P>Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y venti-ladores para respiración asistida. (Tabla 2-Serie)</P>
<P>La rápida propagación de la pandemia en unaregión con una economía y servicios sanitariosdebilitados tiene otros correlatos. La incerti-dumbre que generó la irrupción del SARS-CoV2encontró disminuida la propia capacidad de res-puesta de los gobiernos, que se encontraron enla disyuntiva de paralizar sus economías domés-ticas para proteger a sus ciudadanos o mantenercierto dinamismo social y económico a costade la vida de ellos. Se percibe que varios paísesadoptaron tardíamente medidas de respuestaante la crisis sanitaria, y luego han aplicado unaambivalencia de cierres parciales o totales y rea-perturas sociales, que expresa una tensión entrelos imperativos económicos y la salud pública.La pandemia generó El punto de equilibrio antelos imperativos de orden social y económico se-ría aquel que impida el colapso de los sistemasde salud y de la economía. De hecho, la llamada</P>
<P>La Sombra Larga: 2020, El Coronavirus y América Latina</P>
<P>“nueva normalidad” nos tendría que hacernoscuestionar qué no queremos conservar de la an-terior “normalidad”.</P>
<P>Hay un problema incluso más serio que atañea la región. Desde hace décadas, pero ciertamen-te con mucha saña luego de que varios gobiernosprogresistas fueron depuestos por vía electoral oilegítima en los últimos años, los derechos de lostrabajadores han sido minimizados. Las políticasneoliberales lograron precarizar e informalizar eltrabajo a gran escala, con regresiones en materia dederechos laborales que incluso lesionan derechosadquiridos en el comienzo de la segunda postgue-rra mundial. En América Latina, cerca del 50 % delos trabajadores pertenecen al sector informal.</P>
<P>Boaventura de Sousa cuestiona el impacto dela cuarentena como consecuencia de la pande-mia de SARS-CoV2 en trabajadores informales.“¿Qué implicará la cuarentena para estos trabaja-dores, que tienden a ser los primeros en ser des-pedidos cada vez que hay una crisis económica?</P>
<P>Gráfico 3.Evolución global de la IED, Remesas, Flujos de inversión de cartera entítulos de deuda y acciones, y AOD.</P>
<Figure><ImageData src="images\No.1_03_img_1.jpg"/>
</Figure>
<P>Fuente:(Sayeh, 2020:18)</P>
<P>43</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>(…) La recomendación que hizo la OMS acercade trabajar en casa y autoaislarse es impractica-ble, ya que obliga a los trabajadores a elegir en-tre ganar el pan de cada día o quedarse en casay pasar hambre. (…) Las recomendaciones dela OMS parecen haber sido diseñadas con unaclase media en mente, que es una pequeña frac-ción de la población mundial.” (De Sousa Santos,2020: 48-49)</P>
<P>Lo cierto es que la acumulación de exclusio-nes sociales y derechos preteridos, y la reduc-ción del papel del Estado como garante de losderechos sociales, en un proceso de “desciuda-danización por mercantilización y desposesión”(Basile, 2020: 31), ha reabierto y profundizado labrecha entre los sectores de mayores y menoresingresos. Las estadísticas que a diario presentanla tasa de contagios y decesos tienen una natura-leza estructural y clasista. Cualquier ser humanoes susceptible de contagio, pero el empobreci-</P>
<P>miento y las condiciones de vida al que una par-te importante de las sociedades ha sido condu-cida, aumenta la posibilidad de que la mayoríade los casos se produzcan precisamente entre lossectores con menores ingresos y menores posi-bilidades de acceder a prestaciones de salud. Amayor asimetría en términos de trabajo, recur-sos, y atención sanitaria, mayores son los riesgosy las probabilidades de contraer y fallecer poreste nuevo coronavirus.</P>
<P>Téngase presente que los indicadores de sa-lud permiten tener una idea de la capacidad quetienen los Estados para satisfacer la prestaciónde servicios en ese sector. Sin embargo, hay queañadir que hay otros indicadores relacionadoscon las condiciones cotidianas de vida de losciudadanos de cada país. Tratándose de una en-fermedad contagiosa que ataca la inmunidad delas personas y que lesiona severamente el siste-ma respiratorio, hay otras cuestiones de índole</P>
<P>Tabla 2 (parte 1)Cantidad de profesionales de la salud y camas hospitalarias porcada 1000 habitantes.</P>
<P>Gasto en salud per cápita y como porcentaje del PIB, en países de América.</P>
<Figure><ImageData src="images\No.1_03_img_2.jpg"/>
</Figure>
<P>Fuente:(OECD/The World Bank, 2020: 121,127 y 139)</P>
<P>44</P>
</Part>
<Part><Figure><ImageData src="images\No.1_03_img_3.jpg"/>
</Figure>
<P>La Sombra Larga: 2020, El Coronavirus y América Latina</P>
<P>Tabla 2 (parte 2)Cantidad de profesionalesde la salud y camas hospitalarias por cada1000 habitantes.</P>
<P>Gasto en salud per cápita y comoporcentaje del PIB, en países de América.</P>
<P>Fuente:(OECD/The World Bank, 2020: 121,127 y 139)</P>
<P>Tabla 2 (parte 3)Cantidad de profesionales de la salud y camas hospitalarias porcada 1000 habitantes.</P>
<P>Gasto en salud per cápita y como porcentaje del PIB, en países de América.</P>
<Figure><ImageData src="images\No.1_03_img_4.jpg"/>
</Figure>
<P>Fuente:(OECD/The World Bank, 2020: 121,127 y 139)</P>
<P>45</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>socio-económicas que tributan a generar un ma-yor o menor grado de vulnerabilidad. Las condi-ciones de hacinamiento o no, que están vincula-das al área del espacio habitable, la cantidad depersonas que comparten ese espacio y hasta laventilación (Ver Tabla 3).</P>
<P>El coronavirus: ¿(des) acelerador de los procesospolíticos?</P>
<P>Para controlar los niveles de contagio, la gran ma-yoría de los Estados acudieron a declarar estados deexcepción, restringiendo con ello la movilidad so-cial, y empleando para ello a las fuerzas policiales eincluso militares. Se comprende que cualquier go-bierno ampare la legalidad y legitimidad de sus ac-tuaciones empleando disposiciones que forman par-te del marco jurídico de cualquier país y que limitanel ejercicio de determinados derechos constitucio-nales para preservar la integridad de su sociedad. Afin de cuentas, se trata de preservar el derecho máselemental: el derecho a la vida.</P>
<P>Si bien es cierto que las medidas de excepciónpermiten ejercer el control social para garantizarel orden y evitar el contagio propio de la pande-mia, pueden tener un empleo diferente para el</P>
<P>que fueron concebidas. En plena efervescenciade las movilizaciones de protesta por las con-diciones de inequidad social, la aparición de lapandemia del Sars.Cov2 en América Latina inte-rrumpió las dinámicas sociales y funcionó comofactor momentáneo de desmovilización grupal.</P>
<P>El extraordinario avance de las tecnologías de lainformación y las comunicaciones (TIC’s) y su em-pleo masivo por una buena parte de la humanidad,permite la construcción de redes sociales en espa-cios virtuales. Como quedó demostrado desde la“Primavera Árabe”, y más recientemente en las “re-voluciones de color” en Europa del Este y el espa-cio post-soviético, la definición de las agendas deprotestas, así como la coordinación de las mismas,ha sido en buena medida posible en plazos relativa-mente breves gracias a las TIC”s. Algo similar suce-de con los movimientos de protesta social latinoa-mericano, que privado coyunturalmente de ocuparlos espacios territoriales, se ha mantenido en un es-tado de latencia. De hecho, en la misma medida enque por la presión de las economías los gobiernosacceden a derogar total o parcialmente las medidasde confinamiento social, ya comienzan a reapare-cer las movilizaciones sociales, particularmente en</P>
<P>Tabla 3.Población latinoamericana y caribeña según cantidad de personas yporcentajes. (2020)</P>
<Table><TR><TD>América Latina y Caribe</TD>
<TD>En cantidad de personas</TD>
<TD>En porcentaje (%)</TD>
</TR>
<TR><TD>Población urbana</TD>
<TD>503,2 millones</TD>
<TD>80%</TD>
</TR>
<TR><TD>Población sin acceso a Aguapotable</TD>
<TD>223,5 millones</TD>
<TD>35%</TD>
</TR>
<TR><TD>Población en Hacinamiento</TD>
<TD>S/D</TD>
<TD>S/D</TD>
</TR>
<TR><TD>Población mayor de 65 años</TD>
<TD>56,6 millones</TD>
<TD>9%</TD>
</TR>
<TR><TD>Población en situación dePobreza</TD>
<TD><L><LI>191 millones</LI>
</L>
</TD>
<TD>30.80%</TD>
</TR>
<TR><TD>Población en situación dePobreza Extrema</TD>
<TD><L><LI>72 millones</LI>
</L>
</TD>
<TD>11.50%</TD>
</TR>
</Table>
<P>Fuente:(Basile: 2020: 26)</P>
<P>46</P>
</Part>
<Part><P>Colombia, con duros cuestionamientos hacia el go-bierno de Iván Duque y a menguante la influencia</P>
<P>La Sombra Larga: 2020, El Coronavirus y América Latina</P>
<P>tor privado que obra discrecionalmente tomandocomo horizonte la rentabilidad económica. El ha-</P>
<P>ber privatizado buena parte de los servicios de sa-política que aún tiene el ex presidente y ex senador</P>
<P>Álvaro Uribe Vélez. Pero también en Chile la pobla-ción vuelve a las calles para presionar por el Plebisci-to que debe dar paso a la convocatoria de una Asam-blea Constituyente. También en Ecuador ha sido lapresión de la movilización popular que resurge (des-pués del catastrófico impacto que tuvo el inicio de lapandemia en Quayaquil), la que en buena medidalogró que fuera reconocida la nueva propuesta elec-toral que agrupa a los partidarios del correísmo. Eincluso en Bolivia, donde luego de ganar las eleccio-nes para la presidencia, vicepresidencia y legislativo,el Movimiento Al Socialismo (MAS-IPSP), depen-derá para su consolidación de la movilización popu-</P>
<P>lud al sector privado, pauperizando la prestaciónde estos servicios en el sector público, ha mostra-do una negligencia criminal y una actitud omi-sa ante desafíos de esta naturaleza. Quizás el casomás notorio es el comportamiento del gobiernode Jair Bolsonaro, que ha llegado incluso a recha-zar la adquisición de decenas de millones de dosisde una de las vacunas de origen chino por su su-puesta poca fiabilidad.</P>
<P>La geopolítica de una pandemia</P>
<P>Aunque hay en América Latina una capacidadcientífica y biotecnológica, que ha estado traba-</P>
<P>lar para defender el voto, en un entorno en el que las</P>
<P>jando para encontrar nuevos métodos de diag-</P>
<P>fuerzas retrógradas de las Juventudes Cruceñistas yotros grupos afines en intereses regionales o ideoló-gicos pretenden desconocer el resultado.</P>
<P>La percepción social de lo positiva o negativaque haya sido la administración de la crisis sani-taria provocada por el SARS-CoV2, en conjun-ción con el impacto de las crisis económica, socialy política (preexistentes y acumuladas en épocade pandemia), puede tener una influencia rele-vante en la nueva reconfiguración de las cuotasde poder en los ámbitos legislativo y ejecutivo envarios países. Incluso en la emergencia de nue-vas y vigorosas fuerzas políticas que disputen losespacios públicos y el escenario político. No hayque menospreciar un detalle: buena parte de loscostos de estas múltiples crisis se han transferi-do precisamente a los sectores menos favorecidos,pero también a la clase media. Y esto puede ser unrevulsivo poderoso para que las sociedades deci-dan tener más control de las agendas de políticaspúblicas.</P>
<P>Una de las cuestiones que ha quedado bajo elescrutinio público es que la aplicación de políticaseconómicas que reducen el papel del Estado. Lasgarantías materiales para el ejercicio de los dere-chos sociales, no pueden ser transferidas a un sec-</P>
<P>nóstico e incluso la obtención de vacunas propiasque sirvan como terapia y prevención de la enfer-medad, esta no es lo que predomina en el esce-nario regional. De hecho, al momento de escribireste artículo Cuba es el único país del subconti-nente latinoamericano y caribeño que ha inscritodos candidatos vacunales. Y aunque resultan pro-metedores y cumplen rigurosamente las fases deprueba para su posterior uso en seres humanos,sus calendarios de prueba le ubican en relativadesventaja temporal frente a los candidatos vacu-nales de la Federación Rusa, la República PopularChina y de la que desarrollan la firma AstraZene-ca y la Universidad de Oxford.</P>
<P>La campaña de desinformación mediática quesiguió al anuncio por Vladimir Putin de que Rusiadisponía de la vacuna Sputnik V y que esta habíaavanzado en su fase de ensayos clínicos, fue tanfuerte que las especulaciones llegaron incluso a laOrganización Mundial de la Salud (OMS). Luegode cumplimentar las formalidades necesarias, queincluían la entrega de la información concernien-te a sus avances, fue que la Federación Rusa in-cluyó su primer candidato vacunal en un ensayoque abarcaba decenas de miles de voluntarios deotros países. Parece ser que, pese a las animadver-</P>
<P>47</P>
</Part>
<Part><P>CUADERNOS DE NUESTRA AMÉRICA / No.1  Segundo Semestre  2020</P>
<P>siones, tanto China como Rusia serán de los másimportantes suministradores de vacunas contra elcoronavirus en el mercado latinoamericano, quecomo unidad subcontinental es el territorio másafectado por el coronavirus.</P>
<P>No obstante, Latinoamérica carece de una es-trategia articulada a escala regional para contenery mitigar el impacto del SARS-CoV2. Se pensaráque este es un ejercicio de criterio poco pertinentey maximalista. Incluso alguien pudiera pensar que,si la sólida institucionalidad comunitaria europeano ha podido funcionar de manera concertadafrente a este reto, sería un sinsentido proponersehacerlo para América Latina. Pero Latinoaméricatiene la urgencia de hacerlo. Posee la mayor canti-dad de contagios y fallecidos en una zona geográ-fica. Los límites a los recursos nacionales que cadaEstado latinoamericano tiene por separado, refuer-zan la necesidad de una coordinación de políticaspúblicas a escala regional. Sólo un enfoque de coo-peración e interdependencia, en el marco de losesfuerzos globales para enfrentar la pandemia, esquizás la única opción viable para integrar recur-sos financieros, científicos y tecnológicos. Aunquela Organización Panamericana de la Salud (OPS)ha colaborado de forma eficaz proveyendo aseso-ría, se nota la carencia de una institución como laUNASUR, y el estancamiento de la CELAC.</P>
<P>La Unidad de Inteligencia que pertenece al mis-mo conglomerado de la revistaThe Economist,identifica claramente que la pandemia del SARS-CoV2 se ha convertido en un catalizador de pro-cesos que ya se venían expresando con anteriori-dad y de forma más sutil. Una parte de ellos tienenque ver con la evolución futura de la economía:crecimiento muy moderado con probables crisisde deuda soberana. Sin embargo, el énfasis esta-ría en el reforzamiento del rol de la República Po-pular China como actor global (incluso con áreasde influencia en distintas zonas geográficas) y en</P>
<P>el debilitamiento del liderazgo global de EstadosUnidos. (The Economist Intelligence Unit, 2020)El manejo exitoso de la pandemia en su territo-rio y su oferta de cooperar con otros Estados enmateria de insumos médicos, ayuda económicay vacunas, hace que muchos países vean a Chinacomo un socio más confiable y asertivo que Esta-dos Unidos, especialmente en la era Trump.</P>
<P>Conclusiones</P>
<P>La pandemia SARS-CoV2 se ha convertido enun catalizador de una crisis múltiple en AméricaLatina. Aun cuando en un futuro no lejano logreser contenida su expansión y mitigados sus efec-tos en materia de salud, las repercusiones en ma-teria económica y social serán de larga duración.Quizás sea posible la recuperación de la actividadeconómica en el corto plazo. Pero esto pasará poruna intensa reorganización de la estructura labo-ral y de la actividad productiva y tendrá efectosmuy negativos en el empleo. No será fácil reducirlos indicadores de desempleo y pobreza.</P>
<P>En el terreno político, la crisis sanitaria tendráimpactos profundos. Quienes hayan gestionadodesastrosamente la crisis provocada por el corona-virus, sin mostrar la diligencia que se espera de ungobierno para proteger a sus ciudadanos de maneraeficaz, asumirán un alto costo político. No es des-cartable que en medio de los cambios que vendrán,varios de los gobiernos que más se destacaron porsus políticas de privatización sean sustituidos en elcorto plazo. Tampoco hay que subestimar el enor-me reto que tendrán que asumir los gobiernos quetendrán que hacerse cargo del desastre.</P>
<P>El sigloXXIestá en un punto de inflexión. Aúnno sabemos con certidumbre hacia dónde vamos,ni cuán profundos sean los cambios societales.Todo parece indicar que la pandemia ha venido aconfirmar el declive de Estados Unidos como po-tencia hegemónica global.</P>
</Part>
<Part><P>La Sombra Larga: 2020, El Coronavirus y América Latina</P>
<H2>Referencias bibliográficas</H2>
<P>Basile, G. (Marzo 2020):Coronavirus en América Latina y Caribe: entre la terapia de shock de la enfermología pública yla respuesta de la salud colectiva/salud internacional Sur Sur.IV Dossier de Salud Internacional Sur Sur. Grupo deTrabajo Salud Internacional CLACSO.</P>
<P>CEPAL (2019):Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe, Santiago de Chile: Naciones Uni-das, Obtenido dehttps://www.cepal.org/sites/default/files/pr/files/cuadro_perspectivas_comercio_2019.pdf</P>
<P>CEPAL (2020):Informe sobre el impacto económico en América Latina y el Caribe de la enfermedad por coronavirus(COVID-19), Santiago de Chile: Editorial de las Naciones Unidas.</P>
<P>De Sousa Santos, B. (2020):La cruel pedagogía del virus, Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO.</P>
<P>Le Quang, M., N. Chávez &amp; D. Vizuete (2020): &quot;El octubre plebeyo: cronologíade doce días de movilización social&quot;, enD. A. al &amp; D. Andrade,Octubre y el derecho a la resistencia: revuelta popular y neoliberalismo autoritario en Ecuador,Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO.</P>
<P>OECD/The World Bank (2020): Panorama de la Salud: Latinoamérica y el Caribe 2020, Paris: OECD Publishing.</P>
<P>Ospina Peralta, P. (2020): Ecuador contra Lenín Moreno, en B. e. De Sousa,Ecuador la insurrección de octubre, CiudadAutónoma de Buenos Aires: CLACSO.</P>
<P>Rodríguez Pinzón, E. (Enero de 2020):Colombia 2020: la movilización social como reflejo y oportunidad del cambio.Madrid: Fundación Carolina.</P>
<P>Sayeh, A. (Junio de 2020): Una forma de sustento en peligro.Finanzas y Desarrollo, 57(2).</P>
<P>The Economist Intelligence Unit. (2020):Geopolitics after Covid-19: is the pandemic a turning point?</P>
</Part>
</TaggedPDF-doc>
